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Entrevista a Franco Delle Donne

"El discurso de Alternativa para Alemania es muy flexible y su resultado no se entiende desde el eje izquierda-derecha"

  • El partido ultraderechista ha cosechado un 13% de los votos en las elecciones alemanas y ha logrado situarse como tercera fuerza en el Bundestag
  • AfD es capaz de "capitalizar el descontento social a partir de discursos xenófobos y apelando al miedo", opina Franco Delle Donne, autor del libro Factor AfD. El retorno de la ultraderecha a Alemania

Publicada 26/09/2017 a las 06:00 Actualizada 25/09/2017 a las 20:22    
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El candidato del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) Alexander Gauland.

El candidato del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) Alexander Gauland.

EFE.
Los resultados de los comicios alemanes celebrados este domingo han hecho saltar todas las alarmas: la formación de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) ha conseguido entrar en el Parlamento con paso firme, después de haber cosechado el 13% de los votos. Se trata de la primera vez que un partido de corte marcadamente ultraderechista se abre paso en el Bundestag desde 1961.

El fenómeno se construye sobre todo un conjunto de complejidades que se alimentan de contextos muy determinados, públicos heterogéneos y, como clima que lo envuelve todo, el descontento general que ha empañado a gran parte de la sociedad alemana. Así al menos lo analiza Franco Delle Donne, uno de los dos autores del libro Factor AfD. El retorno de la ultraderecha a Alemania (Libros.com, 2017). El escritor, consultor en comunicación en el Parlamento de Berlín, analiza en esta entrevista con infoLibre alguna de las claves del crecimiento y éxito de AfD.

PREGUNTA: ¿Era previsible el resultada que ha obtenido la AfD?

RESPUESTA:
Era esperable que tuviera dos dígitos, tal vez está un poco más arriba de lo que decían las encuestas, pero tampoco es sorprendente. Era esperable porque el resultado en términos de quién salía primero estaba definido desde hacía tiempo, iba a ganar Angela Merkel. En este sentido ha habido una desmovilización del electorado que se inclinaba por Merkel en su momento, y por eso también tuvo esta pérdida de dos o tres puntos que se fueron para AfD, que obtuvo un millón de votos procedentes de personas que habían votado en algún momento al partido de Merkel, lo que en el electorado de AfD significó un 20% del total. Viniendo del partido conservador, es una señal para todos los partidos tradicionales de que algo está funcionando mal, al menos para una porción de la población alemana que siente que no se perciben sus problemas, sus intereses, sus demandas. Hacía falta dar un mensaje de enfado y AfD ha acabado triplicando casi el resultado de 2013.

P: Merkel ha prometido escuchar las inquietudes de esos votantes, y por otra parte del líder de la CSU ha dicho que se ha dejado "abierto el flanco derecho". De hecho, el lema electoral de la CDU era "el centro". En este sentido, ¿cree que la CDU puede derechizarse?

R:
La CDU en muchos puntos ya estaba derechizada, incluso antes de que aparezca AfD o de que tuviera la fuerza que tiene ahora. Lo que está claro es que siempre jugaron a este juego de estar a la derecha del flanco político y de pronto apareció competencia, y están nerviosos porque perdieron muchos votos en Baviera. Eso hay que tratar de entenderlo en términos de contexto, porque una de las cosas más relevantes es lo que sucede a nivel regional, y hay elecciones en apenas un año. Entonces ellos están pensando en clave de lo que va a suceder ahora en su propio lado, donde tienen siempre la aspiración de ser la primera fuerza y conseguir mayoría absoluta. Ahora ven una amenaza.

P: La AfD es un partido con bastantes problemas internos. Hoy mismo, una de sus líderes, Frauke Petry, ha dicho que renuncia a compartir grupo parlamentario con la formación. ¿En qué medida puede afectar este asunto al futuro del partido?

R:
Esto es muestra de algo que ya se sabía, y es que es un partido muy fragmentado por dentro. Hay como mínimo tres facciones, y no conviven en armonía, ni mucho menos. Esto lo que dice son dos cosas: que el partido está fragmentado por dentro, pero que pese a eso el partido puede tener éxito. Y eso lo que significa es que el partido funciona con una lógica distinta a la de los partidos políticos tradicionales alemanes. No necesitan tener una unidad y un liderazgo consecuente, sino que es un partido que funciona a partir de variables externas, como el descontento social y la capacidad de capitalizarlo a partir de discursos xenófobos, pero también apelando al miedo, o discutir temas que el resto de los partidos no quieren poner en la agenda porque son incómodos, como el tema del terrorismo. A partir de ahí logran un calado muy importante porque capitalizan este enfado que hay con la política tradicional. Ellos nunca necesitaron, y no creo que nunca vayan a necesitar, armonía interna. Obviamente, si eso se lleva al extremo, el partido puede sufrir y terminar mal. Pero en principio así como están funcionan, y no es un partido que dependa de una persona, no hay un Le Pen o un Trump, hay un liderazgo heterogéneo, multiusos, que va cambiando en función de lo que hace falta, y si alguno asoma demasiado la cabeza, se la cortan.

P: Si uno de los sectores del partido son los neonazis, ¿qué fuerza se puede decir que tienen dentro de AfD?

R: Hay determinados grupos que se pueden calificar de esa forma. De todos modos, para los medios es mucho más vendible decir que los neonazis llegan al poder, pero sería perderse mucha parte del fenómeno. Hay una facción que llamamos etno-nacionalista, que es la más cercana a este grupo, y tiene un poder importante pero al mismo tiempo sabe que tiene limitaciones. Demostrarse demasiado radical asusta, incluso a los votantes del partido, por eso tienen una especie de freno de mano puesto mediante el cual de vez en cuando usan la provocación estratégica para llamar la atención o decir algo en algún momento determinado. Enseguida cuando se les llama neonazis ellos lo transforman, lo reenmarcan y logran victimizarse. "Nos dicen neonazis porque no quieren escuchar los problemas que tiene la gente". Esto lo han utilizado muy bien y les funciona muy bien, y en estos cuatro años lo van a seguir usando.

P: Usted habla de un partido euroescéptico y liberal en lo económico, capaz de aprovechar el contexto inmediato. Pero también menciona que en Alemania han existido más formaciones similares, que no han logrado estabilizarse. ¿Qué diferencia a AfD?

R:
La principal diferencia es el contexto, o los contextos. Y en términos de contexto, lo primero es que determinados temas fueron muy aprovechados con un timing muy bueno. Por ejemplo la crisis del euro, que coincidió con la elección federal de hace cuatro años. Justo después aparecieron determinadas cuestiones que tienen que ver con los refugiados y ahí se dan una serie de elecciones regionales en territorios importantes, como el sur, algunas del este, Berlín… Eso hace que AfD lo pueda aprovechar electoralmente y demostrar poder, y el poder siempre genera adicción. Además demostraba que no era un partido testimonial porque de 2014 hasta ahora se celebraron trece elecciones regionales y el partido llegó a ingresar en todos esos parlamentos, llegando a superar en algunos el 20%. Aprovechar bien el contexto y aprovechar que encajaba en época de campaña electoral. Pero también el otro punto a nivel contexto que no tuvieron los demás es el escenario 2.0, la existencia de las redes sociales, que le dieron vuelo propio a una serie de militantes que se pudieron aprovechar del anonimato, de que pueden escribir cualquier cosa rompiendo lo políticamente correcto. Esta comunicación se multiplicaba en la medida en que se retroalimentaba porque estos grupos se siguen a sí mismos y se genera una suerte de campo endógeno donde todo el mundo recibe las mismas noticias todo el tiempo y crea la sensación de una masa crítica, pero al mismo tiempo no hay ningún discurso que ponga en duda las informaciones que circulan ahí, como "más extranjeros, más criminalidad". Ese tipo de datos circulan en las redes y se hacen virales muy rápido, generando no sólo un argumentario potente para esta gente y un convencimiento de que están en lo correcto sino también vuelo propio al partido en estos círculos. Ese contexto 2.0 no existía cuando aparecen esas otras propuestas políticas similares del pasado, y AfD lo aprovechó muy bien.

P: En el libro establece cuatro públicos entre los votantes de AfD: el de extrema derecha, el euroescéptico, el anti-Merkel y el vulnerable. Entre todos ellos, dice, puede coincidir un conservador exvotante de la CDU con un obrero nostálgico de la RDA. ¿A qué se debe esta heterogeneidad? ¿Se produce también en los partidos tradicionales?

R: Es algo que se está moviendo en el partido y que nos obliga a dejar de utilizar el eje izquierda-derecha para entender este fenómeno político. Si piensas en esas categorías ideológicas típicas, que están muy bien para explicar determinadas cosas, en este caso no vas a entender por qué AfD sacó el 13% y por qué al mismo tiempo que es votada en el este por gente de sectores más vulnerables, es también votada en el sur rico, con un desempleo de menos del 2%. El tema de AfD es que tiene un discurso muy maleable y muy flexible que apela al descontento, y el descontento tiene su anclaje en diferentes puntos. Para el votante vulnerable del este tiene que ver con una sensación de ser los grandes perdedores de la reunificación, por consiguiente también de la globalización. Y al mismo tiempo en el sur hay otro tipo de descontento que tiene que ver con el miedo a perder lo que se tiene, por una cuestión de que la crisis económica de la UE genere problemas para las inversiones, pero ahí también encajó un discurso mucho más nacionalista, donde entra en juego el tema del miedo, de la inseguridad, respecto al terrorismo internacional, y ahí entra en juego otro mensaje, otro frame que tiene que ver con la guerra de culturas. Ahí la cuña no tiene en cuenta el tema de las clases sociales porque se está hablando de la identidad nacional, un tema que a Alemania se le ha negado por una cuestión histórica, porque era siempre emparentado con el nacionalsocialismo. Esto es algo que a Alemania se le debe y que AfD logró utilizar para su propia agenda.

P: Dice que sin la ayuda de los políticos, de los medios y de los analistas que subestimaron el fenómeno, que se burlaron de él, AfD no hubiera sido posible. Ahora que ya ha demostrado estar presente en el marco político, ¿cuál debe ser la respuesta por parte de los partidos políticos?

R:
Lo más importante es que los partidos políticos entiendan que tienen que recuperar la capacidad de volver a marcar la agenda, que es lo que ha hecho la AfD en los últimos años. Pensar cuáles son los problemas que le pueden dar un perfil al partido, mencionar el discurso político y trabajar en ese sentido y no constantemente preocupándose de las provocaciones de la AfD, porque eso no lleva a ningún lado, sólo les da más campo para seguir hablando. Si hay discusiones en la sociedad sobre las subvenciones, la pobreza, el empleo precario, los partidos tienen que centrarse en esas cuestiones. Eso es fundamental.

R: Parece previsible que se forme un "cordón sanitario" alrededor de la AfD. ¿Cree que es una buena estrategia para combatirlos o puede reforzar su victimismo?

P:
Exactamente lo segundo. Si le preguntas a AfD qué es lo que quieren que pase el día que se sienten todos en el Bundestag van a decir "que nos hagan un cordón sanitario", porque eso es lo mejor que les puede pasar, ahí lograrían de vuelta legitimar el discurso de que no hay tolerancia hacia ellos, de que es el único partido que se enfrenta al cartel de partidos tradicionales, y que ese cartel trabaja junto para que la población alemana, al menos la que le vota a ellos, lo siga pasando mal. Sería el primer error que podrían cometer los partidos políticos tradicionales en esta nueva Alemania.

R: Y en esa nueva Alemania, ¿qué poder tendrá la AfD en la toma de decisiones y en la relación con otras fuerzas políticas?

R:
Va a tener capacidad de marcar agenda, que es ya lo que vino haciendo, y va a trabajar mucho en ese sentido de intentar copar la centralidad política para estar siempre diciéndole al resto de partidos y a la sociedad de qué tienen que hablar y cómo tienen que hablar.

P: ¿El evidente éxito de AfD se reproduce en otros países europeos con partidos similares?

R: Ya existe, y de hecho Alemania es de los últimos países que incorpora a su paisaje político parlamentario un partido de esta corte. Sería como una suerte de normalización, porque todos los países europeos tienen un diez o quince por ciento de gente que está de acuerdo con este tipo de ideas. Ahora efectivamente Alemania lo blanquea, y en ese sentido no creo que sea algo que se contagia, sino que ya existe en Europa.
LA AUTORA Correo Electrónico


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13 Comentarios
  • frida56 frida56 27/09/17 01:36

    Saludos Galeno1, me alegro que apareciera por aquí. Interesante lo que resume y totalmente de acuerdo,aunque yo sería incapaz de decirlo de esa manera tan elaborada!

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    • Galeno1 Galeno1 27/09/17 01:45

      En mi opinión Errejón se enrolla demasiado, y a veces es un poco oscuro, no por ocultación, sino porser academicista (scholarship) solo para académicos (scholars). Debería de ser mas breve y emplear alguna vez parábolas. De cualquier forma, coincido contigo y también lo veo interesante, sobre todo por lo novedoso y lo pegado a la realidad del ADN 15M no politizado partidariamente, y que es algo nuevo, alejado del sota caballo y rey de toda la vida al que apela el resto. Algo nuevo no inventado, sino innovado, que sirve como plataforma para la sociedad que viene y que en realidad ya ha venido, y no para la sociedad que los del sota, caballo y rey, quieren que venga.
      Un abrazo.

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  • Galeno1 Galeno1 26/09/17 23:30

    Pregunta: "El Frente Nacional [Le Pen] podría atravesar una crisis en los meses que vienen…

    Respuesta: "Sí, he leído que había una crisis porque a algunos sectores del FN les parece que el partido ha ido demasiado a la izquierda. Como si fuera aquella vieja pelea en la noche de los cuchillos largos entre las SS y las SA, en la que fascismo de derechas, aristocrático y conservador enfrenta al fascismo plebeyo de izquierdas. Ojalá la tengan y ojalá acabe como acabó la noche de los cuchillos largos, con la victoria de las camisas negras frente a las camisas pardas. Sería una buena notica, porque dejaría mucho campo libre para una fuerza nacional-popular democrática y progresista en Francia."

    http://ctxt.es/es/20170920/Politica/15021/Errejon-entrevista-francia-podemos-macron.htm

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  • Galeno1 Galeno1 26/09/17 23:17

    Pregunta: "Cuando hablamos de populismo en Francia nos enfrentamos a una dificultad: a pesar del surgimiento de Francia Insumisa, desde muchos sectores de la izquierda todavía no se entiende la idea de dejar de lado el eje izquierda/derecha. Quizá porque no hemos tenido un 15-M. ¿Cómo explicaría a un lector francés, por qué las metáforas izquierda y derecha ya no son la clave para entender el momento político actual?"

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    • Galeno1 Galeno1 26/09/17 23:20

      Respuesta: "Tengo que decir que también en España es difícil. No es que en España haya habido ya una batalla intelectual para que esto se entienda de forma sencilla. Lo que ha sucedido es que, sobre todo durante dos años, entre 2014 y 2015, aunque no fuese teóricamente una visión generalizada, una buena parte de los analistas o incluso de nuestros compañeros reconocía que izquierda/derecha no eran las metáforas más válidas para pensar la transformación política, porque éramos el ejemplo político de que eso era así. Lo que quiere decir que, en un cierto sentido, hemos avanzado más en el terreno electoral que en el terreno intelectual. Mucha gente seguía desconfiando de la hipótesis populista, pero tenía un ejemplo práctico de que funcionaba, así que era más difícil de impugnar. Una buena parte de nuestros compañeros, pero también de periodistas, de analistas, o de representantes de otros partidos, han acogido 2016 y 2017 con la tranquilidad de que la política parlamentaria por fin devuelve el reparto simbólico de posiciones al eje izquierda derecha. 
      ¿Por qué diría yo que hoy el eje metafórico izquierda/derecha no es el más útil para entender cómo se construyen las identidades políticas en Europa? Bueno, la primera respuesta que daría es más política que teórica. En la práctica, todas las fuerzas que están siendo capaces de irrumpir y de representar una transformación en los sistemas políticos europeos desdeñan o se apartan de este eje. Algunos lo hacen desde posiciones reaccionarias y otros desde posiciones progresistas. Pero todas las fuerzas políticas nuevas lo están haciendo. Es más, incluso Corbyn, que algunos sectores han leído como un resurgir de la izquierda, ha hecho un esfuerzo para traducir el lenguaje del laborismo en términos de una apelación a las mayorías trabajadoras y de sectores medios británicos antes que una especie de recuperación de las viejas esencias de la izquierda."

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      • Galeno1 Galeno1 26/09/17 23:22

        "En la práctica, empíricamente, ya está sucediendo que todos los fenómenos políticos que aportan alguna novedad en el mapa político europeo nacen con una retórica que intenta más identificar una mayoría no representada que apelar a quienes ya se agrupan bajo los valores o los términos de la izquierda. La segunda respuesta sería que, durante demasiado tiempo, seguramente durante el largo ciclo neoliberal en Europa, izquierda/derecha ha significado socialdemócratas y conservadores. Y eso se ha instalado de manera muy profunda en el imaginario colectivo. No creo que cuando la gente salía a las plazas para decir “no somos ni de izquierdas ni de derechas, somos los de abajo contra los de arriba”, estuviera –ojalá, pero no creo-- impugnando las categorías de la modernidad, estaba diciendo “no somos el PSOE ni el PP”. Para mucha gente, y creo que esto ha sido real en las políticas públicas, la diferencia más importante que dividía nuestras sociedades no era la que separaba a socialdemócratas y conservadores, sino la que separaba a todos ellos de la sociedad que sufría en lo fundamental el mismo tipo de políticas tecnocráticas, de recortes y del consenso neoliberal que aplicaban a veces la izquierda y a veces la derecha. Así que izquierda no ha sido un término válido, o un paraguas narrativo válido para impugnar las políticas neoliberales y de secuestro de la soberanía popular, porque quienes habían hegemonizado el término izquierda han sido los principales cómplices de estas políticas. Frente a esto, hay un tipo de izquierda, digamos de carácter comunista o poscomunista, que dice “claro, porque no eran verdaderamente de izquierdas”. Pero ahí estamos en el viejo problema del juego de las muñecas rusas en el que la izquierda es una especie de gran concurso por ver a quién le quita el otro la etiqueta “izquierda”: “Yo soy de izquierda, pero tú no. Yo sí, pero este aquí no”. Es una historia que tiene que ver más con lo religioso que con lo político."

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        • Galeno1 Galeno1 26/09/17 23:24

          "En tercer y último lugar, lo que está en juego en nuestras sociedades europeas no es si las políticas de los gobiernos giran un poco hacia la izquierda o a la derecha. Es un combate fundamental entre democracia y oligarquía. Y ese combate puede reunir a mucha gente que tradicionalmente se ha asociado a los valores de la derecha o a los valores conservadores, pero que hoy puede empezar a vislumbrar que no tiene nada que esperar de las elites tradicionales en sus países. Quiero decir, la idea de meritocracia, por ejemplo, ha sido tradicionalmente una idea más bien hegemonizada por la derecha. Hoy en España la idea de meritocracia es antioligárquica: si hoy gobierna el PP, es imposible defender que los mejores profesionales lleguen a los mejores puestos. Esa idea tradicionalmente era conservadora. O por ejemplo, en España la idea de soberanía nacional era conservadora. Hoy es evidente que la soberanía nacional está amenazada por un gobierno que ha puesto la política económica al servicio de la señora Merkel. Esa idea era de derechas, y sin embargo hoy es antioligárquica. Por eso creo que la frontera fundamental hoy entre democracia y oligarquía es una frontera más radical y que además dibuja una posible mayoría mucho más amplia que aquella de la izquierda."

          http://ctxt.es/es/20170920/Politica/15021/Errejon-entrevista-francia-podemos-macron.htm

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  • senenoa senenoa 26/09/17 14:15

    Cierto, se entiende desde el eje democracia-fascismo y el AfD no está, ni mucho menos, en el extremo de la democracia sino en el contrario.

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    • Galeno1 Galeno1 26/09/17 23:26

      También se puede decir: Entre democracia y oligarquía.

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      • senenoa senenoa 27/09/17 12:43

        Cierto, también se puede decir así.

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      • Galeno1 Galeno1 26/09/17 23:28

        “Está en juego un combate entre democracia y oligarquía”

        http://ctxt.es/es/20170920/Politica/15021/Errejon-entrevista-francia-podemos-macron.htm

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  • logicayrazon logicayrazon 26/09/17 11:25

    Es un milagro el % de votos que han sacado, despues de la manipulacion brutal de los medios.

    Y la merkel hablado ahora de la necesidad devpreservar la seguridad nacional...a buenas horas. Tienes 1 millon pendientes de expulsion...y hablas de seguridad nacional.
    Seguir asi...

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  • frida56 frida56 26/09/17 02:07

    Mientras en Europa se sigan haciendo políticas que deterioren la vida de las clases medias;mientras estas clases medias se sientan empujadas a los límites del Sistema y ya no tengan fe en la Justicia,mientras vean que los valores que las representaban como clase están en tela de juicio,y se sientan como el jamón en el sándwich,presionadas,por un lado,por los Ladrones de guante blanco y ,por otro,por la inmigración y los desheredados del mundo,en general,los partidos de ultraderecha harán su agosto. Ningún cordón sanitario los parará. Han llegado para quedarse. Las democracias actuales son de baja intensidad y sus valores están escritos en papel mojado: mala combinación.

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