El diálogo sobre Cataluña

Gobierno y Generalitat pactan que los acuerdos sobre el “conflicto político” catalán cumplirán con la “seguridad jurídica”

Primera reunión de la mesa de diálogo encabezada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; y el president de la Generalitat, Quim Torra.

Fernando Varela

La mesa de diálogo sobre Cataluña seguirá adelante y ya tiene calendario. Ese es el principal acuerdo al que han llegado este miércoles en la Moncloa las delegaciones del Gobierno de España y del Govern de la Generalitat tras una reunión de más de tres horas de duración encabezada por el presidente, Pedro Sánchez, y su homólogo catalán, Quim Torra.

A partir de ahora la mesa se reunirá mensualmente alternando las sedes del Govern y del Gobierno español —la de marzo tendrá lugar en Barcelona— y cada seis meses asumirá la tarea de hacer balance del diálogo. Será en esas reuniones semestrales donde hagan acto de presencia Sánchez y Torra, dejando el resto para delegaciones de menor nivel cuya composición ninguna de las dos partes precisó.

Ambas partes se pusieron de acuerdo en la difusión de un comunicado conjunto en el que afirman que “esta primera reunión ha servido para sentar las bases del diálogo, abordando algunos aspectos metodológicos, y para constatar la naturaleza política del conflicto y que este requiere de una solución política”, un elemento que está en el centro del acuerdo suscrito en enero por PSOE y Esquerra Republicana que dio lugar a la creación de la mesa.

“En este sentido, ambas delegaciones valoran positivamente esta primera reunión” y ”coinciden en que la mesa de gobiernos es un instrumento para vehicular una solución y, por ello, se han emplazado a continuar trabajando para impulsar el diálogo, la negociación y el acuerdo”.

Los acuerdos alcanzados esta vez incluyen, además de la decisión del calendario, la habilitación “a partir de este momento” de “un grupo de trabajo integrado por una delegación por cada parte” a la que los presidentes y vicepresidentes se incorporarán “cuando sea necesario ratificar acuerdos políticos, salvo que alguna de las partes decida otra composición”. Y sobre todo subrayan otra de las condiciones pactadas por el PSOE y Esquerra: “Cualquier acuerdo que se adopte en el seno de la mesa se formulará en el marco de la seguridad jurídica”.

Pese a que no ha habido avances en las cuestiones de fondo —ninguna de las partes esperaba otra cosa— las dos delegaciones se han felicitado del clima de cordialidad, libertad y franqueza con la que han hablado, así como por la continuidad de la mesa, que en el caso de Pedro Sánchez le permite además dar cumplimiento al acuerdo del PSOE con Esquerra y sentar las bases de la legislatura.

En la reunión, explicó la ministra portavoz, María Jesús Montero, no se habló de la decisiva votación de este jueves sobre los objetivos de estabilidad —si el Gobierno la pierde difícilmente podrá dar continuidad a la legislatura— ni de los Presupuestos Generales para 2020, pero a nadie se le escapa que si los independentistas no garantizan la estabilidad del Ejecutivo en el Congreso la mesa no tendrá futuro.

La ministra Montero explicó que la reunión ha servido para constatar las diferencias e iniciar una conversación sobre el diagnóstico del problema que tendrá continuidad en los próximos meses. El Gobierno, repitió, no espera frutos en el corto plazo, pero apuesta por buscar “fórmulas imaginativas" y “creativas” para solucionar el conflicto, lo que obligará a las dos partes a abandonar “posiciones maximalistas” y "antagónicas", algo que “no es fácil”, subrayó. “Lo fácil era negar la realidad” como hizo durante años el Gobierno de Mariano Rajoy “y actuar como si las cosas se arreglasen solas”.

La reunión, añadió, ha resultado “muy compleja”, pero “ha sido un primer paso muy importante para avanzar en la normalización de las relaciones institucionales” e incluso “afectivas” tras 10 años en los que, según ha dicho, “solo ha habido confrontación y reproches”.

Torra abraza la continuidad de la mesa

El president, Quim Torra, confirmó por su parte que el Govern no se levantará de la mesa a pesar de que el Gobierno de España no dio respuesta a sus demandas de autodeterminación y amnistía ni a la incorporación a la mesa de la figura de un mediador internacional. Montero señaló más tarde que Sánchez le dejó claro, como ha hecho siempre, que el Gobierno rechaza la convocatoria de un referéndum de independencia y que no va a amnistiar a los condenados del procés, así como que sigue sin ser partidario de la designación de un mediador.

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Torra aseguró que ambas partes también se han “conjurado” para que la mesa no se vea condicionada por ningún acontecimiento externo, se trate de las elecciones catalanas o de la tramitación de los Presupuestos. Montero no fue tan clara en este punto: desde su punto de vista, muchas de las medidas que el Gobierno ha puesto sobre la mesa —y que Torra quiere trasladar a la comisión bilateral, que se ha comprometido a convocar de inmediato— necesitan soporte presupuestario, de manera que si Junts y Esquerra no apoyan al Gobierno en el Congreso no saldrán adelante.

Es sobre este aspecto, las propuestas del documento Agenda para el Reencuentro,que Sánchez trasladó a Torra en Barcelona el 6 de febrero, donde más ha hecho hincapié la ministra, con la intención de empezar a trabajar sobre aquellos asuntos en los que sí hay posibilidad de llegar a acuerdos y construir a partir de ahí un clima de confianza que facilite avanzar en el conflicto político, donde las posiciones siguen estando, reconoció, en las “antípodas”.

A esta primera reunión han acudido acompañando a Torra el vicepresidente, Pere Aragonès, y los consellers Jordi Puigneró y Alfred Bosch, además de los diputados Elsa Artadi (Junts), Marta Vilalta (ERC) y Josep Maria Jové (ERC), así como el ex jefe de gabinete de Torra y de Carles Puigdemont Josep Rius. Por parte del Gobierno estuvieron presentes, además de Sánchez, la vicepresidenta Carmen Calvo y los ministros Carolina Darias, Salvador Illa, Manuel Castells, María Jesús Montero y José Luis Ábalos, que no se quedó a toda la reunión porque tenía que comparecer en el Congreso. Se ausentó el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, afectado por una amigdalitis.

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