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Detrás de la historia

Padilla, Bravo y los Maldonado: los líderes del movimiento comunero que puso en jaque a Carlos I

  • La revuelta comunera en 1521 estuvo protagonizada por miembros de la baja nobleza que acabaron ejecutados por el monarca tras la derrota de Villalar
  • Este agosto infoLibre recupera personajes y acontecimientos que, desde la sombra, han marcado la historia de España

Publicada el 24/08/2017 a las 06:00 Actualizada el 24/08/2017 a las 21:15
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"Ejecución de los comuneros de Castilla", por Antonio Gisbert (1860).

Congreso de los Diputados
El 24 de abril de 1521 eran ejecutados en Villalar (Valladolid) Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado, principales líderes de la revuelta comunera contra el regente de Carlos I, Adriano de Utrecht. Terminaba así una rebelión que había durado menos de un año, pero que tendría ecos a través de los siglos. 

Un año antes, el 16 de abril de 1520, Carlos I convocaba Cortes en A Coruña para recaudar fondos que le permitieran sufragar su aspiración de ser emperador, y marchaba el 20 de mayo hacia Flandes, dejando como regente a Adriano de Utrecht, que sería el papa Adriano VI. Padilla y otros miembros del Concejo de Toledo no acuden a Coruña, molestos por los repartos de cargos entre los extranjeros que habían venido del norte con el monarca.

En julio de ese 1520, Toledo convocaba una junta extraordinaria en Ávila, donde se declaró nulo todo lo acordado en las Cortes de Coruña, incluida la regencia de Adriano de Utrecht.

Los líderes de la rebelión

Juan de Padilla (1490-1521) nació en la baja nobleza toledana, siendo su padre regidor de la ciudad y capitán de la milicia de Toledo, cargo que heredaría Juan en 1518. Contrajo matrimonio con María Pacheco, de los Mendoza, más cercana a las altas esferas. 
  Según cuentan las crónicas, Padilla se unió a la rebelión porque el monarca no le dio la tenencia de Peña de Martos (Jaén) que había gestionado su tío, así como apoyado por su mujer. Su carisma natural y sus declaraciones públicas contra los extranjeros traídos por el rey pronto lo convirtieron en el líder del levantamiento. "Jamás consentiré yo que la nobleza de Castilla y León sea hecha tributaria... y yo estoy pronto a morir en defensa de nuestros derechos", declaraba Padilla ante el Concejo de Toledo. A Padilla se fueron uniendo otras figuras destacables del movimiento comunero: Juan Bravo y los primos Pedro y Francisco Maldonado.

Juan Bravo (1483-1521), primo de María Pacheco, era regidor y capitán de las milicias de Segovia. El 29 de mayo, al llegar la noticia de la marcha de Carlos I, el regidor dirige una revuelta en la ciudad y acaba haciéndose con el control, a pesar de que tropas leales al regente se atrincheraron en el alcázar de la ciudad y permanecieron allí durante todo el conflicto. 

Pedro Maldonado (1490-1522) era el líder de las milicias de Salamanca cuando se produce el levantamiento, al que se suma rápidamente. No obstante, su matrimonio con la sobrina del conde de Benavente, próximo a Carlos I, hizo que tuviera que dejar el liderazgo, que fue puesto en manos de su primo, Francisco Maldonado (1480-1521), que lideró las tropas hasta la batalla de Villalar.

En ese verano de 1520, las tropas reales cercan la ciudad de Medina del Campo y desatan un incendio. Cuando estos hechos se divulgan, muchas más poblaciones se unen al levantamiento. Adriano de Utrecht empieza a verse en serios problemas. 
  Padilla acude en julio a Segovia para apoyar a Bravo, y el día 29 los sublevados nombran al toledano jefe de las tropas comuneras, mando que luego cederá. Ambos acuden ese verano a Tordesillas (Valladolid) para hablar con la reina Juana (madre de Carlos I), y pedirle que apoye su causa. Los comuneros sitúan su centro de actuación en esta localidad, con la esperanza de que Juana firme algún documento aceptando la corona y deslegitimando así a su hijo Carlos, cosa que no sucedió.


El final de la lucha

Mientras, Padilla y Bravo continuaban las acciones militares en Castilla. Las tropas de Padilla toman Ampudia (Palencia) y Torrelobatón (Valladolid), y las de Bravo se hacen con Zaratán y Simancas (ambas en Valladolid). Pero la revuelta empieza a tomar tintes antiseñoriales, pues muchos campesinos aprovechan el caos y los enfrentamientos para demandar un mejor trato a los nobles. Este será el punto de inflexión: cuando la nobleza vea peligrar sus intereses, se irán pasando al bando de Adriano de Utrecht.

El enfrentamiento final se produce en Villalar, donde el ejército real pilló por sorpresa a las tropas comuneras, que son masacradas y hechos prisioneros sus líderes, que serán ejecutados al día siguiente, el 24 de abril. Mueren en el cadalso Padilla, Bravo y Francisco Maldonado, entre otros. 

Pedro Maldonado, inicialmente, se libró del cadalso por la mediación de su suegro, que pidió que no se le ejecutara. No obstante, en 1522, cuando regresa a España el ya emperador Carlos I, acaba ajusticiado. Mientras, María Pacheco continuó con la sublevación en Toledo junto al obispo de la ciudad, que poco después se ven obligados a rendirse, tras quedarse solos en sus reclamaciones. Concluía así el movimiento comunero.
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10 Comentarios
  • Paco Sando Paco Sando 24/08/17 20:09

    Esta muy bien recordar nuestra historia. Recuerdo con nostalgia las concentraciones de Villalar reclamando la autonomia.Castilla Leon por su liberación. 

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  • Ambón Ambón 24/08/17 18:42

    "Desde entonces ya Castilla, no se ha vuelto a levantar, siempre esperando una junta o esperando un capitan".

    Ese fué el inicio del declive castellano y español, los Austrias gobernaron para su familia y no para los reinos, esquilmaron a Castilla de hombres, dinero e industria, se potenció la industría textil en Flandes produciendo la paradoja de que la lana de Castilla se llevaba a Flandes y de allí venían los paños, es decir el valor añadido se quedaba en los territorios flamencos de los Austrias, por si todo eso fuera poco, la riqueza que llegaba de América se dedicaba a pagar guerras de religión que nos iban ni nos venían.

    El absolutismo personalista de los Austrias, eliminó la escasa representación popular de las Cortes, destrozó la economía de Castilla y tiro a un pozo sin fondo ingentes recursos para mantener las provincias de Flandes en contra de su voluntad. Luego, en ocasiones, tengo que leer u oír aquello de la Castilla Imperial, curioso imperio donde las provincias se hacen mas ricas que la metrópolis.

    Gracias por recordarnos la historia

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  • Josep Asensi Josep Asensi 24/08/17 17:44

    Creo que la frase clave es ésta: "Jamás consentiré yo que la nobleza de Castilla y León sea hecha tributaria... y yo estoy pronto a morir en defensa de nuestros derechos". Muchos historiadores consideran la comuna de Castilla como una rebelión retrógrada contra un intento modernizador, que fracasó por su carácter heterogéneo, con intereses contrapuestos (señoritos bien de Castilla y vasallos antiseñoriales) y escasa organización.

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    • Bañuelos Bañuelos 25/08/17 10:22

      Algunos historiadores franquistas a los que no cuadraba bien la rebelión comunera con la idea de una España imperial. No puede ser retrógrado levantarse contra un rey forastero e imperialista que pretendía utilizar el país para financiarse y apoderarse de sus materias primas para ampliar su dominio económico y militar en Europa. Un rey que puso trabas a los telares castellanos para impedir la competencia con los flamencos, él mismo era flamenco, lo que provocó la rebelión del incipiente sector industrial que estaba generando muchos empleos: cardadores, tundidores, tejedores, tintoreros.... Un rey que subió la imposición a las ciudades libres para sufragar sus gastos fuera del país y lo que provocó primero las protestas de sus procuradores y luego la rebelión de las ciudades. Respecto a que fue la baja nobleza la que se levantó...habría que verlo, ya que era el pueblo el que único que pagaba impuestos. De hecho la rebelión comienza con el linchamiento y muerte por parte de los segovianos de uno de sus procuradores, Rodrigo de Tordesillas, que votó a favor de sufragar los gastos de la elección imperial. Parece que la "pequeña nobleza" o hacía lo que le decía el pueblo o le iba a ir muy mal. Un rey que sacó a los funcionarios castellanos para poner funcionarios flamencos. Un rey que pagó a la gran nobleza y a Portugal para montar un ejército que derrotase al Comunero. Parece más una rebelión anticolonial que un ramalazo retrógrado. Tan moderno era Carlos V que posteriormente ejecutó a los cabecillas populares, salvando a los nobles, liquidó la industria textil castellana, eliminó el poder de las ciudades en las Cortes y les subió los impuestos, lo que provocó una gran pérdida de población y monopolizó con los flamencos la única fuente de riqueza que le quedaba a Castilla, la lana. Carlos V, el moderno.

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      • estovamal estovamal 25/08/17 11:19

        Muy bien. De acuerdo completamente con esas precisiones. Y además de todo eso, arrinconó a su madre, la pobre Reina Juana, en Tordesillas.

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  • tomasito tomasito 24/08/17 17:40

    el deseo de Maria de Pacheco antes de morir fue ser enterrada junto a su esposo y esto no ha sido posible, ella esta en la catedral de Oporto y el con seguridad no lo se, creo que esta enterrado en un convento, pero lo pongo en duda, ya es hora de que esto se llevara a cabo aunque creo que no sera tan facil

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  • AMP AMP 24/08/17 10:37

    Me gustan estas lecciones de historia.

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  • M.T M.T 24/08/17 10:17

    Bienvenido este homenaje a Padilla, Bravo y Maldonado, defensores de Castilla en la revuelta comunera. Bienvenida esta lección de Historia.Gracias por este recordatorio.

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  • vianero vianero 24/08/17 08:51

    Habéis olvidado al obispo de Zamora Acuña que tuvo parte esencial en la revuelta contra el absolutismo imperial.

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  • apzuker apzuker 23/08/17 22:13

    Muy bien estas crónicas estivales para informar al ciudadano.

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