En mi casa, en muchos de los viajes que hacemos en coche, la canción de Julio Iglesias Gwendolyn la hemos cantado millones de veces, los cuatro, dando lo mejor de nuestras voces, desgañitándonos en las últimas estrofas en las que el cantante se lamenta de no poder volver a oír su voz.
Para mí, lo digo con total sinceridad, es complicado disociar el artista de la persona, sobre todo cuando la persona se desvela como un monstruo. Los testimonios de las mujeres que trabajaron en sus casas dibujan exactamente eso: a un depredador, a un hombre que utilizaba a las mujeres, todas ellas vulnerables, jóvenes, como objetos sexuales. Las reclutaba por su aspecto y no por su formación, es más, según el testimonio que ha desvelado en exclusiva el equipo de elDiario.es y Univisión pedía que no tuvieran estudios. Sabía que así, quizás, eran más fácilmente manipulables.
La hemeroteca no ha ayudado en nada a este caso. Las infinitas imágenes y declaraciones que hemos rescatado todos los medios de nuestros archivos nos desvelan que eso siempre estuvo ahí, a los ojos de todos y que nadie quiso o supo ver. Había actitudes que, con la mirada de ahora, difícilmente podían ser aplaudidas. Agarrar a una mujer de la cabeza, reiteradamente, para besarla, en público, cuando lo que está haciendo es simplemente una entrevista, habría sido rápidamente censurado a día de hoy, pero ¿entonces? Entonces se veía a este tipo de hombre, artistas, como el ejemplo de cómo un hombre con mucha fama podía permitirse hacer lo que le diera la gana porque nunca pasaba nada.
Y quizás –veremos en qué queda la investigación, qué recorrido judicial tiene todo esto– quizás, esa forma de sentirse absolutamente libre para hacer lo que le diera la gana ante los ojos de todos derivó en lo que denuncian las mujeres que trabajaban en su casa. Sentir que las mujeres son meros objetos, que utilizo para mi propio placer, que las humillo y las vejo de la peor forma posible, y que da igual que esto esté mal porque, total, son mujeres de un país caribeño, ¿quién las va a creer? Mi duda es si llegó a un extremo en el que ni siquiera era consciente de que lo que hacía era una atrocidad.
El equipo que ha hecho esta investigación sabía que se enfrentaban a Goliat y, por eso, han estado revisando cada coma, cada palabra, han tardado 3 años en armar esta exclusiva porque sabían que las demandas llegarían. Julio Iglesias ya ha anunciado que están en ello.
Me cuesta entender cómo alguien, teniéndolo todo, pudiendo utilizar toda esa fama para hacer cosas maravillosas, use su dinero y su lujo para satisfacer sus conductas sexistas
Julio Iglesias ha sido el mejor embajador de nuestro país, el primer artista que rompió las listas de los más escuchados en todo el mundo, un artista que ha vendido millones de discos, que ha llenado estadios... Estos días se lamentaba de que habían manchado esa imagen. Hay muchos que se resisten a creer lo que se está publicando, muchos que prefieren creerle a él antes que a las mujeres que han dado el paso de denunciar.
Me cuesta entender cómo alguien, teniéndolo todo, pudiendo utilizar toda esa fama para hacer cosas maravillosas, use su dinero y su lujo para satisfacer sus conductas sexistas. Pasan de ser un ejemplo a una enorme decepción.
Para mí va a ser difícil volver a escuchar sus canciones de la misma forma. Seguir sus letras sin pensar en cómo era realmente él en la intimidad, cómo trataba a las mujeres, a sus empleadas. Me va a costar entonar de nuevo ese Gwendolyn.
En mi casa, en muchos de los viajes que hacemos en coche, la canción de Julio Iglesias Gwendolyn la hemos cantado millones de veces, los cuatro, dando lo mejor de nuestras voces, desgañitándonos en las últimas estrofas en las que el cantante se lamenta de no poder volver a oír su voz.