GUERRA EN IRÁN

China se mantiene al margen de la guerra en Irán pese a perder a sus grandes proveedores de petróleo y gas

El humo se eleva tras un ataque aéreo en el centro de Teherán el 3 de marzo.

China, el mayor importador de gas y petróleo del mundo, es el país más expuesto a la crisis energética que ha estallado en los últimos cuatro días. Casi un tercio del gas natural licuado (GNL) que compra China procede de Catar, que ha cerrado su industria gasista, y cada día importa de Irán 1,3 millones de barriles de crudo. A esto hay que sumar también que el gigante asiático perdió el petróleo de Venezuela tras la caída de Maduro en enero. La reacción de China –buscar ese combustible en el mercado global– podría desatar una profunda crisis energética, pero por ahora los expertos creen que puede capear la situación sin desatar el caos.

Numerosos analistas se preguntaban este martes por qué China se mantiene al margen de un conflicto al que ha sido arrastrada al menos desde el punto de vista económico. "Pocos escenarios de los posibles favorecen a Pekín", valora Tom Reed, experto en China para la consultora energética Argus. "No es difícil llegar a la conclusión de que China es, al menos indirectamente, el objetivo del nuevo intervencionismo estadounidense", añade el analista.

Reed explica, a preguntas de infoLibre, que las campañas de EEUU en Irán y Venezuela deben entenderse en un contexto global de política energética de Donald Trump, donde también incluye las sanciones de 2025 a las compañías y petroleros rusos. Irán, Venezuela y Rusia suministraron en conjunto casi una cuarta parte de los 11,5 millones de barriles diarios de crudo importados por China el año pasado, de manera que el país se ve cada vez más acorralado energéticamente. Para poner esta cifra en contexto, el mundo consume cada día 100 millones de barriles de petróleo.

No obstante, todavía es pronto para que el mercado de combustibles entre en pánico. El precio del barril ha subido un 14% desde el pasado viernes, un incremento importante, pero que sitúa al petróleo todavía en los 84 dólares, un precio en el que ha estado numerosas veces en los últimos años. La razón, explican los expertos, es que China todavía tiene margen para aguantar durante meses la presión gracias a las reservas que lleva meses acumulando a sabiendas de que esto podría ocurrir.

10 millones de barriles almacenados cada día

Clyde Russell, columnista de Reuters, publicó este martes que China lleva desde finales de 2025 haciendo un acopio de más de 10 millones de barriles de petróleo al día, el 10% de lo que consume el planeta, y está preparada para aguantar durante meses una reducción de las importaciones. De hecho, si opta por vender parte del combustible a países que estén mucho más expuestos, como India o Singapur, podría ganar dinero. "China es el mayor importador de energía del mundo y por lo tanto parecería vulnerable al aumento de los precios, pero lo más probable es que ocurra lo contrario", afirma Rusell.

Aunque no se puede saber con precisión cómo de grandes son esas reservas, los analistas creen que China tiene crudo almacenado para más de seis meses, y aun así tendría otras maneras de conseguir combustible. Las sanciones estadounidenses y europeas al petróleo ruso han alejado a las compañías indias y turcas –que lo compraban para revenderlo a la UE con falsa bandera– y ese combustible ahora solo puede acabar en las refinerías independientes de China, las conocidas como teteras, que pueden operar bajo sanciones y se ubican en la provincia de Shandong. Allí es precisamente donde se refina ahora el crudo de Irán.

Otro experto en la materia, Johaness Rauball, de Kpler, una empresa dedicada a monitorizar barcos que transportan materias primas, opina también que a corto plazo China está protegida, pero a que medio plazo podría tener que reducir la producción de sus refinerías. "En todo caso, la disponibilidad de crudo –tanto a nivel nacional como en el mar (crudo sancionado)– sigue siendo abundante, por lo que esto tardaría meses", valora.

El gas, sustituido por carbón

Por el lado del acceso al gas, China también se enfrenta a un recorte considerable de sus importaciones mientras Catar mantenga paralizadas la industria del GNL. Este país proporcionó el 30% del gas licuado que compró China en 2025, un impacto mucho mayor que en el caso del crudo, lo que ha disparado el coste del gas en todo el mundo. El precio del gas TTF –el que se emplea como referencia Europa– se ha encarecido casi un 70% desde el viernes. Pero de nuevo, los expertos ven una vía de salida: China tiene una enorme capacidad para generar electricidad con carbón, de manera que puede sustituir las centrales de ciclo combinado de gas por térmicas de hulla de manera temporal. Solo el año pasado, China puso en marcha 50 plantas de carbón, más que India en la última década.

Los datos de movimiento de barcos confirmaron este martes que el tránsito de metaneros y petroleros continúa prácticamente congelado en el Golfo Pérsico, aunque no haya una prohibición explícita para su paso por el Estrecho de Ormuz. Ese famoso paso naviero es la única salida a mar abierto del 20% del gas natural licuado del planeta y el 20% del crudo. Irán ha atacado en ese estrecho a cinco barcos, obligando al resto a dar la vuelta, y ha forzado el cierre de toda la industria de GNL de Catar, de la mayor refinería de Arabia Saudí. Este martes también bombardeó el puerto de Fujairah, la mayor terminal de recarga de gas para barcos de Oriente Próximo.

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