PORTADA DE MAÑANA
Ver
La bolsa o la vida: las negociaciones secretas que imponen en Europa las farmacéuticas

Plaza Pública

Rajoy nos borra del mapa internacional

Mohammed Azahaf

Lo han vuelto a hacer. De nuevo el PP, víctima de su precipitación en la toma de decisiones, se ha metido en un laberinto diplomático. Su incontinencia a la hora de mostrar el apoyo a EEUU respecto al conflicto sirio ha involucrado al Gobierno español que, además, se niega a dar explicaciones en el Parlamento.

En el último encuentro del G-20 celebrado en San Petersburgo, tuvimos conocimiento, a través de una nota de la Casa Blanca, de una reunión paralela en la que Mariano Rajoy firmó -en nombre de la ciudadanía española- un comunicado de apoyo a EEUU junto a 9 países (Australia, Arabia Saudí, Canadá, Corea del Sur, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Turquía). Desde ese momento no han dejado de surgir dudas respecto a lo que conlleva la firma de dicho documento por parte de nuestro Presidente.

Para intentar clarificar estas dudas, el diputado del PSOE, Álex Sáez Jubero, le hizo la siguiente pregunta al Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, García Margallo: ¿Cuál es la posición del Gobierno en relación con la situación en Siria? Pero, por desgracia, una vez más, el Grupo Popular ha dejado claro en el Congreso que no piensa ser transparente en sus acciones y ha establecido su veto a que la Cámara celebre un Pleno para que el Presidente del Gobierno exponga su posición al respecto.

Estos gestos del Gobierno y de los diputados populares, demuestran que el ejecutivo no es capaz de articular una respuesta del papel de España respecto a lo que sucede en Siria. En la cumbre del G-20, Rajoy acudió raudo y veloz a la firma de un documento a cambio de una foto con Obama en medio de un pasillo, que parecía más un robado a un famoso que el encuentro entre dos presidentes de gobierno. ¿Y qué hizo el Presidente español cuando estaba junto al Presidente de una de las mayores potencias del mundo? En lugar de aprovechar ese momento para pedir una acción humanitaria, se limitó como siempre a sonreír y no decir nada. Si la prioridad en Siria es la seguridad y la libertad de sus ciudadanos -según dijo la portavoz del Gobierno, Soraya Sáez de Santamaría, tras el último Consejo de Ministros- ¿por qué no encabeza España, como primera medida, una ofensiva a nivel europeo y a nivel internacional, por ejemplo en la ONU, para reforzar el envío de ayuda humanitaria a los millones de refugiados? Tal vez esto no pueda ser posible porque el Gobierno español es cada día más inútil e incompetente y solo sirve para crear incendios diplomáticos. Véase lo sucedido este verano con Gibraltar.

Mientras, en el Reino Unido (ese país con el que tenemos el conflicto de Gibraltar) se daban dos circunstancias que deberían de servir de ejemplo para el Gobierno español y demuestran el antagonismo a la hora de hacer política, y eso que ambos son de derechas. Por un lado, el Primer Ministro, David Cameron, sometía a votación de los representantes de la soberanía popular, en un claro gesto de transparencia democrática, la propuesta de una intervención militar en Siria saltándose a la ONU. Los parlamentarios británicos votaron no. Días después de que el Primer Ministro recibiese este revés político, anunciaba un aumento de la ayuda humanitaria, aportando más de 60 millones de euros para alcanzar así la cifra de 475 millones de euros destinados a tratar de aliviar una de las peores crisis de refugiados del siglo.

Comparando estas dos actuaciones de dirigentes políticos, destaca el poco respeto que Rajoy le tiene al Parlamento español y su incapacidad para comunicar a la opinión pública lo que está pasando. Han convertido a España en un país irrelevante que dista mucho de la capacidad diplomática española de hace unos años. Cabe recordar cuando el anterior presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se reunió con el Secretario General de la ONU Ban Ki-Moon respecto al conflicto libio y cómo España presionó para que la Resolución que se alcanzó en el seno de las Naciones Unidas, reconociese la iniciativa y la implicación de las organizaciones regionales, sobre todo, la Liga Árabe, pero también la Unión Europea. Hoy en día, una reunión de Mariano Rajoy con el Secretario General de la ONU es impensable. Por desgracia, ya que como país podríamos aportar mucho, como ya hemos demostrado en anteriores ocasiones. Un gobierno serio y en condiciones, y no el que tenemos presidido por Rajoy, hablaría del importante papel de la ONU, que no se limita a autorizar o no intervenciones armadas, única cuestión que parece ser objeto de debate. Un gobierno serio recordaría que la ONU también es ACNUR o UNICEF, organismos que están paliando las consecuencias del conflicto sirio. Un conflicto que lleva más de dos años y que por ahora se ha cobrado decenas de miles de víctimas y ha provocado que más de 2 millones de personas hayan abandonado sus casas, buscando refugio en países vecinos como Líbano, Jordania, Irak y Turquía.

Si lo único que puede aportar el señor Rajoy como solución al conflicto sirio es la firma de un documento sin conocer lo que ello conlleva, si no se dedica a trabajar para impulsar la diplomacia y la ayuda humanitaria a través de los organismos internacionales, creo sinceramente que está incapacitado para representar a España.

Mohammed Azahaf, Coordinador del Grupo Federal Árabe Socialista.

Más sobre este tema
stats