Muros sin Fronteras

Super Trump vs. Super Hillary

El Supermartes de las primarias y caucuses de EEUU ha servido para que las grandes cadenas nacionales de televisión vivan una simulación de noche electoral, y para aclarar un poco el panorama en ambos partidos: Donald Trump y Hillary Clinton han tomado una ventaja que puede ser decisiva.

Pese a todo, hay que esperar; queda un mundo, dos convenciones, infinidad de debates y grandes oportunidades de meter la pata antes de que llegue la Gran Final, el día en que se decide la Casa Blanca. Será en el primer martes después del primer lunes de noviembre, es decir el día 8.

En el caso de Donald Trump su peor enemigo es él mismo, pero hasta ahora parece inmune a sus propias salidas de tono, por lo general de corte xenófobo y racista, como la última del KKK. Se trata de un populista demagogo que ha hecho miles de millones de dólares con la especulación inmobiliaria y que ha tenido la habilidad de presentarse como un antisistema, cuando él es la esencia del sistema.

En el Supermartes republicano –porque hubo dos, uno por partido– estaban en juego 595 delegados, una cantidad considerable si tenemos en cuenta dos datos: hasta ahora se habían otorgado 125 y la cantidad necesaria para ser nominado son 1.237.

Para ver los resultados, les recomiendo este enlace del The Washington Post.

Gráficos de 'The Washington Post' 

Donald Trump, el clown por el que nadie daba un centavo hace unos meses, a quien el establishment consideraba una burbuja demoscópica, se encuentra en muy buena situación para ser el candidato republicano a la presidencia de EEUU. Es la pesadilla de los moderados, no porque deseen alguien más pausado, sino porque las encuestas indican que perdería el duelo de la presidencia frente a Hillary Clinton. Los republicanos no soportan a Hillary y menos aún después de cultivar la Obamafobia durante ocho años.

Ya habrá tiempo para escribir a fondo sobre Trump, su relación con los medios de comunicación y el abuso de poder contra Chris Morris, un fotoperiodista veterano en decenas de guerras, como muestra el vídeo anterior. Y sobre la deriva del Partido Republicano, en la que el millonario no es la causa, sino la consecuencia. El partido perdió su norte con George W. Bush, el 11-S y la guerra de Irak, una guerra mal diseñada y basada en mentiras. Fue un montaje que ha costado miles de vidas y unos cuantos principios.

Ese ambiente del 'todo vale' manejado por halcones sin escrúpulos como Dick Cheney y Donald Rumsfeld produjo el penal de Guantánamo, un agujero negro de la democracia, y la aprobación de las torturas para combatir lo que denominaron “lucha contra el terror”, una definición de manga ancha. Esa lucha no ha generado más seguridad, sino que ha destruido Siria, Irak y Libia impulsando el nacimiento del Daesh, más peligroso que Al Qaeda. También produjo grandes beneficios a alguno de los arquitectos y a sus amigos.

Sin valores fuera de EEUU, el Partido Republicano, su entorno que diría Johan Cruyff respecto al Barça, entró en una espiral de locura que lo ha arrastrado a posiciones propias de la extrema derecha. Sus campañas contra Barack Obama y sus políticas han estado teñidas de un tufo de racismo. Todo este runrún de ocho años ha generado un tipo de votante cabreado. Y a ese votante le gusta Trump.

En su Supermartes, los republicanos se jugaban tres cartas: si Trump podría confirmar su supremacía y hacerse con un buen número de delegados, algo que ha conseguido; si Ted Cruz ganaba en Texas, el Estado por el que es senador, y aspirar a mantenerse en la carrera con alguna posibilidad (ganó además Arkansas y Alaska) y si Marco Rubio era capaz de mostrarse como la alternativa 'moderada' del establishment frente a Trump (solo ganó Minnesota). En las encuestas vis a vis con Hillary, Rubio sale ganador. Pero esas encuestas tienen hoy una escasa validez.

En el campo demócrata estaban en juego 876 delegados, un 36% del total; se necesitan para lograr la nominación 2.363. Hillary, que tiene el voto negro, el de las mujeres y el de las personas mayores de 45 años, fue la gran triunfadora del día clave. Tiene la nominación muy bien encarrilada. Solo pende en asunto de los correos electrónicos.

Bernie Sanders triunfa entre los jóvenes, pero los jóvenes no suelen votar; y lo hizo muy bien en Nevada entre los hispanos. Pese a gustar su discurso, todos saben que con él como candidato en noviembre ganaría el aspirante republicano, fuera quien fuera. El veterano senador por Vermont está demasiado a la izquierda para EEUU: es un clásico socialdemócrata europeo. Sanders se mantendrá en la carrera y ayudará a incorporar al debate temas sociales, a los que Hillary sabrá dar una vuelta para que parezcan digeribles.

Si usted es de los que tiene miedo a Trump debe saber que los presidentes tienen muy poco margen para gobernar, miren lo que le ha pasado a Obama; lo único malo es que Trump tendría a mano el maletón nuclear. Al final Stanley Kubrick podría tener razón y si no volamos hacia Moscú es porque uno de los admiradores de Trump vive allí, en el Kremlin: se llama Vladimir Putin.

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