Plaza Pública

Las cloacas del Estado y la defensa de la democracia

El zumbido que comenzó hace tres años se ha convertido al final en un ruido muy perturbador en vísperas del 28A. Las cloacas malolientes están siendo limpiadas y desmontadas, según afirma el ministro del Interior, Grande-Marlaska. Y hay que creerle porque la limpieza va acompañada de una investigación a fondo, caiga quien caiga.

Los casos que venimos conociendo por la prensa, relacionados con las llamadas cloacas del Estado, las actuaciones mafiosas de la policía política al servicio y bajo la responsabilidad de un Gobierno de mayoría absoluta del PP en el periodo 2012-2016, y la “compra” o influencia decisiva de grandes empresas sobre los medios de comunicación y periodistas, permiten hablar de “la otra corrupción”.

La regeneración democrática no ha finalizado; ni mucho menos. Queda una larga tarea pendiente en los planos de la investigación policial y judicial, protección garantizada a los denunciantes, aprobación consensuada de legislación como una ley integral contra la corrupción, normas auto-reguladoras en favor de la integridad en los funcionarios y códigos éticos preventivos para altos cargos y parlamentarios. Todo ello, bajo el paraguas de un Pacto de Estado contra la corrupción.

Se empiezan a destapar auténticos escándalos, más allá de los asuntos relacionados con Bárcenas, Pujol, Pablo Iglesias y otras personas e instituciones. En cada esquina aparece el condecorado comisario Villarejo.

Son hechos graves que atacaban las bases de la democracia. Afortunadamente, la investigación judicial avanza y no dudo que hará su tarea con profesionalidad e independencia. Se trata de aflorar con transparencia la realidad de estas tramas de corrupción que ponen en cuestión el Estafo de Derecho y exigen delimitar todas las responsabilidades, incluidas las políticas.

Porque el Estado de Derecho y la democracia han sido víctimas de abusos de poder por parte de instancias políticas y económicas, y de actuaciones supuestamente ilegales con la complicidad de algunos medios. Debemos defender nuestra frágil democracia y el Estado de Derecho de los corruptos, de falsos constitucionalistas de pacotilla y de patriotas exaltados.

La Audiencia Nacional, apoyada en los recursos necesarios y con la colaboración del Gobierno, no va a descansar. Pero este proceso no requiere sentar en el Parlamento a ningún inculpado miembro de una policía patriótica que, ya sabemos, iría a declarar con afán de protagonismo y con intención manifiesta de intoxicar a su conveniencia para desestabilizar el Estado. La involución adquiere diferentes ropajes. _______________

Odón Elorza es secretario de Transparencia y Democracia Participativa de la Ejecutiva Federal del PSOE

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