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Podemos también ‘asalta’ los feudos nacionalistas de País Vasco y Cataluña

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"Irrupción estelar". Son las dos palabras que utiliza el Euskobarómetro publicado este viernes para definir la aparición de Podemos en el escenario político vasco, una entrada que le colocaría de golpe como segunda fuerza política del Parlamento autonómico a tan sólo 5 puntos del PNV. No es la única encuesta oficial que sonríe a Podemos: el último sondeo de la Generalitat de Cataluña les coloca como primera fuerza para las próximas elecciones generales.

Los resultados de estas encuestas son doblemente sorprendentes, ya que a la enorme rapidez con la que Podemos ha calado entre los votantes vascos y catalanes se suma el hecho de que una formación con sede en Madrid haya logrado introducirse en feudos hasta ahora dominados por partidos de ámbito autonómico y corte nacionalista como CiU, ERC, PNV o EH Bildu. Y "no hay ningún indicador que nos haga ver que esto puede ir a peor para Podemos", afirma Braulio Gómez, investigador en ciencia política en la Universidad de Deusto.

Las cifras, por de pronto, son muy favorables a la formación de Pablo Iglesias. El Euskobarómetro publicado este viernes otorga, para el Parlamento Vasco, un 25,6% de los votos y 21 o 22 escaños a Podemos, si bien la fuerza más votada seguiría siendo el PNV con el 30,5% de los sufragios y entre 22 y 23 escaños. Pero el salto es innegable, ya que en la encuesta anterior, publicada en junio, Podemos sólo alcanzaba un 4,8% del voto estimado que le permitía escasamente entrar en el hemiciclo con un sólo escaño.

Podemos irrumpe en un sistema de dos bloques

"Esta tendencia no deja de reproducirse encuesta tras encuesta en todo el Estado español", apunta Gómez, que destaca que Podemos ha conseguido mover las piezas de un tablero político "muy anclado", como el del País Vasco. "Existía un electorado con un voto muy fiel tanto al bloque nacionalista como al no nacionalista, y lo que ahora vemos en las encuestas es que hay una disposición por parte del electorado a romper" con este sistema, señala el experto, que hace hincapié en que, a su juicio, no se trata de una circunstancia pasajera porque el vasco es uno de los sistemas "con menos trasvase de votos entre unos partidos y otros".

En Cataluña, de igual forma, el ascenso de Podemos también es continuo. Y es que, si en el Barómetro de Opinión Política que publicó el Centro de Estudios de Opinión (el CIS catalán) el 31 de octubre, Podemos se situaba como cuarta fuerza en unas eventuales elecciones generales con el 14% de los votos, tan sólo mes y medio más tarde la formación liderada por Iglesias ya es la primera en intención de voto, con un 20,4% de los sufragios. No obstante, su espectacular ascenso no se reflejaría en unos comicios autonómicos: en el Parlamento de Cataluña, Podemos sólo conseguiría ser sexta fuerza, con el 8,2% de los votos.

"En Cataluña ocurre lo mismo que en Euskadi, que el panorama político está segmentado en dos: los partidos de los que se sienten catalanes y los de los que se sienten españoles", explica a grandes trazos a este respecto Lluis Orriols, profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M). Y a nivel autonómico, Podemos "ha sido capaz de penetrar como primera fuerza entre las personas cuya identidad es española o mixta, pero es un partido aún minoritario entre aquellos en los que prima la identidad catalana", apunta el experto.

La ambigüedad de Podemos sobre el soberanismo, clave

No obstante, "en las generales se rompe de golpe esta segmentación de los dos mercados", asegura Orriols, donde explica que "existe un claro trasvase de los votos de ERC a Podemos" en estos comicios. Los datos le dan la razón, ya que del 21% que conseguiría ERC en las autonómicas, la formación liderada por Oriol Junqueras se quedaría en el 17,5% en las generales. Los motivos, para el politólogo, son dos. En primer lugar, que "el votante en Cataluña vota en clave nacional, y en las generales sabe que se juega un cambio de gobierno donde ERC no es una alternativa real y Podemos si"; y en segundo, "que un votante nacionalista puede pensar que puede favorecer más al proceso soberanista un gobierno encabezado por Pablo Iglesias".

Precisamente el haber tratado de romper esa dualidad entre nacionalismo y no nacionalismo es, para Gómez, una de las claves del ascenso de Podemos en el País Vasco, donde ha conseguido sobrepasar a EH Bildu en las encuestas –la coalición abertzale se quedaría con un 19,7% de los votos– como el partido de izquierdas más votado. "Podemos ha jugado a la transversalidad" en cuestiones como la soberanista, explica el experto. Y Orriols lo corrobora: "Podemos intenta superar el debate de unionistas contra independendistas, trata de hacer lo mismo que ha hecho en España al romper la lógica derecha-izquierda, y poner un nuevo elemento en la agenda", asegura.

No obstante, el politólogo duda de que "a corto plazo" la formación liderada por Iglesias pueda alejarse del debate soberanista en Cataluña dada la importancia que actualmente tiene el mismo, si bien se muestra cauto y reconoce que los dirigentes de Podemos "han demostrado ser muy hábiles". Gómez, por contra, dibuja un panorama diferente en el País Vasco y considera "lógico" que la formación de Iglesias haya adelantado a EHBildu. "Bildu había agrupado todo el voto a la izquierda del PSOE, pero para muchos de sus votantes la cuestión primordial no era tener un Estado propio", sino aplicar políticas económicas de izquierdas, resume el investigador.

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Auge de una formación sin candidatos

Pero más sorprendente si cabe que el ascenso súbito de Podemos es que éste se ha producido cuando el partido aún no tiene siquiera líderes a nivel autonómico, ni mucho menos candidatos a las presidencias regionales. Tanto Orriols como Gómez destacan esta circunstancia, pero sus conclusiones son diferentes. Para el politólogo de la UC3M, el auge de Podemos en lugares como el País Vasco o Cataluña demuestra que "en realidad los lideres no son tan importantes, sí que dan un valor añadido, pero importa más la marca, y al margen de quién se presente, la marca tiene un peso que es más importante que el propio líder".

Por contra, Gómez opina que la ausencia de líderes regionales no lastra a Podemos en las encuestas precisamente porque existe un liderazgo muy fuerte: el de Pablo Iglesias. "Aún sin candidatos, hay gente que sabe lo que es Podemos, lo que es su líder, y eso les gusta y confían en que con esa marca vaya a ir gente que represente las ideas y la actitud" del secretario general de la formación, remacha el investigador, que en este sentido hace hincapié en que Podemos tiene "una estructura muy centralizada" que potencia la importancia del secretario general.

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