LA PORTADA DE MAÑANA
Ver
"Es duro decir a una madre que su bebé ha muerto": la emergencia migratoria dura ya 30 años en Canarias

Entrevista | Ana Pontón, líder del BNG

"El balance que nos deja Feijóo es una Galicia que baja en población, industria, empleo y servicios públicos"

Ana Pontón, portavoz nacional del BNG.

David Lombao (Praza.gal)

Ana Pontón (Sarria, 1977) sostiene que las elecciones gallegas de 2020 , en las que el BNG pasó de tener seis escaños a liderar la oposición en el Parlamento con 19, marcaron el inicio de un cambio de ciclo político en Galicia. Desde entonces ha mantenido una agenda intensa, con el ritmo propio de los periodos electorales, y al mismo tiempo la última Asamblea Nacional de la formación soberanista la fortaleció en su liderazgo. Sin perder de vista la movilización "en la calle, porque también es fundamental no dejar ese espacio a la ultraderecha" y capitalizar el "descontento y la frustración" de la ciudadanía, Pontón dice manejar datos según los cuales "el BNG puede liderar la alternativa". El PP, subraya, se limita a "cambiar de cara" mientras mantiene "paralizada" la Xunta durante la peor escalada de la inflación en casi cuatro décadas. El Bloque, dice, “es la fuerza política que más se parece a los gallegos: gente humilde, trabajadora, que defiende lo nuestro, que tiene como objetivo construir un futuro mejor”.

Tras las elecciones de 2020, y más aún tras la pasada Asamblea Nacional del BNG, se marcaron como objetivo estratégico presidir la Xunta. ¿Es más fácil sin Feijóo? ¿Qué pasa con Rueda [Alfonso Rueda, vicepresidente primero y más que probable sucesor del actual líder del PP]?

En Galicia estamos en un cambio de ciclo que ya se inició en las últimas elecciones, donde el BNG se posicionó claramente como alternativa de cambio. Lo que estamos viendo ahora es el final del ciclo del PP mientras nos preparamos para darle al país una alternativa de futuro. El balance que nos dejan estos años del PP es el de un país que decrece en población, empleo, industria, servicios públicos… Y lo que necesitamos es una nueva etapa de esperanza ante el desastre del Partido Popular.

Algunos dirán que aspirar a gobernar es, en cierto modo, algo que va por defecto en el papel de una fuerza política que está en la oposición. ¿Qué cambia al situarlo como objetivo estratégico del BNG?

Para el nacionalismo, ser una fuerza política hegemónica es una meta desde nuestro origen. De lo contrario, renunciaría a darle a este país un futuro mejor. Y lo que estamos viendo es que hay una mayoría social agotada de los años de gobierno del PP. Necesitamos poder lograr que esa mayoría siga creciendo, creciendo en las urnas y trabajando con amplitud de onda. El BNG es, y debe ser, un proyecto con vocación mayoritaria, tenemos que acercar a más gente a nuestra alternativa, porque es la que puede ofrecer un futuro a Galicia. Ahora habrá un cambio de cara, pero seguirán siendo las mismas políticas del PP de atacar los servicios públicos, de no inmutarse cuando emigran 200.000 jóvenes o de no salvar una sola empresa del cierre. 

No pretender ser una fuerza hegemónica sería renunciar a darle a este país un futuro mejor

Pusieron mucho énfasis en el concepto de ganar. ¿Cree que ha habido una falta de aspiraciones en la izquierda o en el nacionalismo en el pasado?

No miro mucho hacia atrás ni creo que nadie se presente para perder. Nos presentamos con un proyecto para ganar empleo, servicios públicos, más autogobierno, más dignidad para nuestra cultura y nuestra lengua… Y con ese proyecto para que ganen las mayorías sociales del país nos dirigimos a la sociedad en su conjunto. Creo que el BNG es la fuerza política que más se parece a los gallegos: gente humilde, trabajadora, que defiende lo nuestro, cuyo fin es construir un futuro mejor. Es en este espejo de los gallegos donde tenemos que mirarnos y trabajar mano a mano.

En los últimos meses, viene desarrollando una intensa agenda como portavoz nacional, casi de campaña, con eventos y encuentros sectoriales por todo el país. ¿Cómo la reciben y cómo reciben al BNG?

Estamos haciendo una intensa agenda de contactos sociales para dejar claro y en claro que hay una alternativa. Veo con asombro cómo la crisis que provoca la denuncia de corrupción del PP paraliza a la Xunta durante la peor crisis inflacionista en 37 años y con un Gobierno que se dedica a criticar lo que hacen los demás sin hacer absolutamente nada para que las gallegas y gallegos tengan ayudas para hacer frente a semejante crisis. Pero hay alternativas: Galicia tiene una ventaja comparativa en una crisis energética, hay que poner la riqueza eléctrica al servicio del país, acabar con la estafa legalizada de beneficios del cielo, hay que apostar por una empresa pública gallega de energía, hay que subir impuestos a las eléctricas, se necesitan ayudas extraordinarias para los sectores que están contra las cuerdas. Tenemos propuestas y lo que hacemos es reunirlas y escuchar las demandas de estos sectores. Sin atenderlas es difícil hacerlo bien y queremos hacerlo bien por el bien de Galicia.

La extrema derecha puede tener un caldo de cultivo en esta crisis si las fuerzas que gobiernan desde la izquierda no logran proteger a las mayorías sociales

Con la inflación disparada y aún con los ecos de la pandemia, ¿temen que sea la derecha, incluso la extrema derecha, la que esté canalizando el descontento social?

Que hay descontento es obvio y que hay peligro también. La responsabilidad, por el momento, es de las fuerzas que gobiernan el Estado desde la izquierda. La extrema derecha puede tener ahí un caldo de cultivo si los gobiernos no lo hacen bien, y creo que el Gobierno de Sánchez ha perdido pulso social; lo vimos durante la huelga de los transportistas y lo vemos cuando se toman medidas que no van al fondo del tema. Por ejemplo, un descuento de 20 céntimos en el combustible es necesario, pero no suficiente, porque los precios todavía se están disparando. Llevamos meses viendo cómo se dispara la factura de la luz y no se hace nada; este gobierno tiene que acertar para proteger a las mayorías sociales y evitar que ese descontento sea una mecha que lleve a un rumbo que puede tener consecuencias gravísimas para las democracias, para los derechos y las libertades. 

Estamos hablando de políticas puntuales, en cuanto a la inflación, los precios...  Algunos análisis críticos con la línea de la dirección del Bloque, como el actual Gobierno del PP, dicen que responden a una falsa moderación, que son más "radicales” e independentistas que nunca…

Desgraciadamente, al PP le preocupa más oponerse al PP que gobernar este país. Si estos esfuerzos se canalizaran para brindar alternativas a los marineros, agricultores, ganaderos y sectores industriales que están contra las cuerdas, sería mucho mejor para ellos. Lo que muestran estos furibundos ataques es que saben que la alternativa que puede romper su mayoría es el BNG. Pero nada nos distraerá de nuestro objetivo, que es trabajar por un futuro mejor para los gallegos.

Hay un agresor, que es Rusia; un agredido, que es Ucrania; y una clara víctima, que es la ciudadanía de ese país que sufre una sangrienta invasión. Decir esto no significa que no sepamos quién es la OTAN y a qué intereses responde

También se les acusa de ser tibios con la guerra de Ucrania, cuestión también criticada por el PSdeG.

Lo he dicho varias veces y lo puedo repetir, la posición del BNG es muy clara: hay un agresor, que es Rusia; hay un agredido, que es Ucrania; y hay una víctima clara, que es la ciudadanía de ese país, que está sufriendo las consecuencias de una sangrienta invasión. Tampoco significa que no sepamos quién es la OTAN y cuáles son sus intereses, ni que no seamos conscientes de que existen intereses geoestratégicos en los que lo de menos es el dolor del pueblo ucraniano. Me parece lamentable que haya fuerzas políticas en mi país que quieran usar el dolor del pueblo ucraniano para atacar al BNG con mentiras; y, en todo caso, lo más grave es que necesitamos un compromiso serio para acabar con este conflicto. Y eso solo se hará por medio de la diplomacia, pero lamentablemente creo que hay algunos que están más en la guerra que en la paz.

Hasta ahora, siempre que ha habido en Galicia un gobierno distinto al PP, estaba formado por más de una fuerza política. Al margen de la coyuntura puntual, ¿ve una voluntad de pactar con la nueva dirección del PSdeG?

Quien va a decidir el próximo presidente es el dedazo de Feijóo después del sudoku de las baronías, pero cuando se convocan elecciones y los gallegos tienen la oportunidad de decidir si quieren un cambio, está claro que en el BNG vamos a por todas, estaremos a la altura y también estaremos dispuestos a llegar a acuerdos. Tenemos una larga trayectoria en este campo y sabemos cuál es nuestra responsabilidad. 

Suelen poner como ejemplo de las políticas que aplicarían en la Xunta de Galicia los gobiernos municipales que lideran o en los que participan, es el caso de Pontevedra o Lugo si miramos las ciudades, también de localidades como Allariz o Carballo. ¿Qué exportarían de esos gobiernos a la Xunta, más allá de la evidente diferencia entre la escala municipal y la gallega?

Obviamente, las competencias son muy diferentes. Pero hay dos elementos que definen la capacidad del BNG: el primero, la capacidad de transformar en positivo y mejorar la vida de las personas. Y el segundo es la buena gestión: a veces hay gente que denosta la gestión, que parece un poco burocrática, pero es fundamental para poder convertir tus ideas en realidad. Y ahí tenemos una buena experiencia que se podría trasladar a la Xunta. Mucho se habla de la gran gestión que ha hecho esta Xunta de Galicia, pero los datos lo desmienten; el mejor síntoma puede ser que los que nos dicen que no hay que dejar a deber hayan triplicado la deuda pública. 

Las elecciones municipales serán, precisamente –si no cambia el calendario– la próxima fecha electoral. ¿Se pueden anticipar cambios significativos en los cabezas de cartel de BNG? Las ciudades siempre se miran como el espejo principal…

Eso es algo que la militancia tendrá que decir en su momento. Tenemos equipos solventes, con gente muy preparada para afrontar el reto de unas elecciones en las que haremos una campaña muy intensa. En ese ámbito de las ciudades, que puede tener más visibilidad y expectativas, está claro que vemos un modelo muy claro, el del BNG, que ha conseguido transformar una ciudad como Pontevedra, y luego está el resto, donde no se sabe si hay o no proyectos. Vamos a tratar de convencer a la ciudadanía de que lo mejor para los ayuntamientos son los alcaldes del BNG, porque tenemos la capacidad de poner en marcha proyectos de transformación. Quiénes son los líderes de la lista… somos una organización democrática y serán las bases del BNG las que decidan, pensando en lo mejor para los municipios.

Después tocarían las generales, aunque pueden llegar antes o incluso simultáneamente... Antes se refería a cierta decepción con la gestión del actual Gobierno del Estado, pero ¿cuál es el balance del grado de cumplimiento del pacto del BNG con el PSOE para la investidura de Pedro Sánchez?

Es cierto que hay algunas cuestiones importantes que se han cumplido: se ha cumplido con la AP9, se han desbloqueado situaciones como el dragado de la Ría do Burgo… Pero hay otras en la que no se está cumpliendo con Galicia: en el ámbito de dar una solución a las industrias electrointensivas, en el impulso de la modernización de la red ferroviaria interior, en la regeneración integral de las rías. Lo que siempre le decimos al Gobierno de PSOE y Podemos es que no incumplen con el BNG, incumplen con Galicia. Y también nos deja otra lectura, que para cambiar el guión de la discriminación con nuestro país, la mejor herramienta es una fuerza política que demuestre que cuando somos decisivos, ponemos a Galicia por delante. Pero también somos conscientes de que tenemos un diputado de 350; si tuviéramos un grupo gallego fuerte, el futuro sería mejor y por eso también estamos trabajando con ese objetivo.

Es fundamental el debate sobre el desarrollo sostenible, un cambio estructural en el que países del tamaño y capacidad productiva de Galicia puedan ofrecer muy buenas condiciones de vida. Pero necesitamos un Gobierno que confíe en el país

Supongamos que hay un cambio político en Galicia; el próximo gobierno gallego tendrá que afrontar un reto tan global como la transición ecológica. Hay comarcas enteras que dependen de un proceso que es imprescindible, pero que también deja víctimas en términos económicos y laborales. ¿Cómo lo abordaría ese Gobierno desde sus competencias?

En primer lugar, hay algo obvio, que el debate sobre el desarrollo sostenible es crucial. Aunque hemos estado hablando menos de esto durante dos años debido a la pandemia, no podemos evitar pensar que es clave. Lo que hay que hacer es una transición energética justa, los trabajadores no pueden ser los que acaben pagando, que es lo que está pasando en As Pontes. Se está dejando que una empresa se marche de rositas y sin alternativas sociales después de ganar millones explotando nuestros recursos naturales. Toda esa comarca debe seguir siendo un polo energético, pero con un modelo que genere empleo e industria y que no repita el desastre de la reconversión naval de Ferrol. Porque eso es lo que está pasando con el Gobierno del PP en Galicia y el PSOE y Podemos en Madrid. Tiene que haber alternativas: habrá miles de megavatios de líneas de evacuación que son fundamentales para nuevos proyectos de producción de energía, creemos que deben vincularse para asociarse a proyectos industriales en esa zona. Ahí la Xunta tiene competencias y se puede hacer, es cuestión de voluntad política. También proponemos un centro de I+D+i para el almacenamiento de energía, que será una de las claves; sabemos que hay proyectos en otras partes del estado, algunas financiadas con fondos autonómicos y deberían ser promovidas para seguir especializándose en As Pontes en este ámbito. Y también tenemos que repensar mucho, porque esta crisis con la pandemia y la guerra en Ucrania también pone el foco en que el modelo de globalización no funciona, que tenemos que producir más aquí, consumir más productos locales, tener menor impacto ambiental y favorecer a los proyectos que lo hacen. 

Que la eólica es una energía del futuro está claro, el problema es el modelo

En este campo está su propuesta de una empresa pública de energía, ¿también para intervenir en el sector eólico? Este es otro de los grandes debates en torno a cuál es una de las fuentes de energía del futuro, pero que también genera polémica…

Que la energía eólica es una energía del futuro está claro, el problema es el modelo. Y he aquí un modelo depredador, al servicio de los lobbies energéticos y donde Galicia produce lo que otros necesitan consumir. Ese modelo, que viene del franquismo y se repite en la planificación eólica, no tiene sentido si no deja un rédito económico al país. Eólica sí, pero no al servicio del lobby energético, sino al servicio del país. Y para eso hay que tener cuidado con el medio ambiente; hay que respetar a las personas que viven en las zonas rurales, sin poner en peligro la producción de alimentos ni la pesca en nuestras costas. Y con un modelo que genere empleo y riqueza en el país, de lo contrario es convertir en una perversión lo que significa energía renovable.

Aquí puedes leer el texto original en gallego.

Más sobre este tema
stats