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Encuestas

El CIS refleja el desgaste de Ciudadanos mientras Rivera insiste en su estrategia contra Sánchez

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, junto a la portavoz del partido en el Congreso, Inés Arrimadas.

Tras la investidura fallida de Pedro Sánchez, el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) [consultar aquí en PDF] insufla oxígeno al PSOE. La encuesta, que no recoge el efecto en el electorado del fracaso de las negociaciones para formar un Gobierno de coalición –fue realizada entre el 1 y el 11 de julio–, otorga al PSOE una intención directa de voto del 41,3%, casi dos puntos más que en el barómetro anterior. Junto con los socialistas, Unidas Podemos es el único de los otros cuatro grandes partidos de ámbito estatal que también experimenta una mejora en intención directa de voto –cálculo sin cocina– respecto al barómetro de junio, pasando del 10,2% al 13,1%. El PP, por su parte, se queda estancado en el 13,7%. Y Ciudadanos y Vox caen. El mayor desplome lo experimenta, con diferencia, la formación liderada por Albert Rivera, que se deja tres puntos y medio tras la batalla abierta en el seno del partido por el escoramiento a la derecha y que ve cómo la fidelidad de sus votantes cae por debajo de la del PSOE, PP y Unidas Podemos.

El último mes ha sido, probablemente, el más convulso a nivel interno de toda la historia de Ciudadanos. Aunque las primeras escaramuzas de la batalla librada se remonten a las primarias previas a las elecciones autonómicas, europeas y municipales, el gran estallido se produjo a finales de junio, cuando el entonces responsable del programa electoral y portavoz económico, Toni Roldán, dejó todos sus cargos y arremetió con dureza contra el rumbo decidido por Rivera. Y este lunes, más de un mes después del inicio de las hostilidades, el líder de Ciudadanos ha maniobrado para acallar las voces discordantes. El presidente de la formación naranja ha decidido ampliar a medio centenar los miembros de la dirección, dando entrada a 22 nuevos integrantes, la mayoría de ellos fichajes recientes realizados para la campaña electoral cercanos a Rivera. Un movimiento que ha dejado al sector crítico, partidario de tender puentes con el PSOE, reducido a la mínima expresión: Francisco Igea, Ignacio Prendes, Marta Martín y Luis Garicano.

El barómetro del CIS de julio es el primero que refleja el sentir del electorado naranja tras el enfrentamiento interno que ha provocado la estrategia marcada por Rivera –veto a Sánchez y participación en gobiernos locales y autonómicos apoyados por la extrema derecha–. Y los datos no son buenos. El sondeo muestra que la fidelidad entre los votantes de Ciudadanos el 28A ha descendido notablemente. Si en el barómetro anterior un 83,4% de los electores naranjas señalaban a Ciudadanos cuando se les preguntaba por el partido al que votarían si al día siguiente se realizaran nuevamente elecciones, esa cifra ha descendido en el sondeo de julio hasta el 74,1%, más de nueve puntos menos. Así, los votantes naranjas han pasado en apenas un mes de ser los segundos más fieles entre los cinco principales partidos de ámbito estatal –sólo por detrás de los del PSOE– a ser los cuartos, por detrás de PSOE, Unidas Podemos y PP (85,1%, 76,8% sumando Podemos e IU y 74,1%, respectivamente) y unas décimas por delante de Vox (73,8%).

En caso de tener que volver de nuevo a las urnas, Ciudadanos tiene su principal fuga de votos por la izquierda. Un 5,1% de los que dieron su apoyo a Rivera en los comicios del pasado mes de abril señalan que cambiarían a la papeleta socialista en caso de que mañana mismo tuvieran votar de nuevo, mientras que el riesgo de trasvase en dirección contraria es mucho menor –sólo un 0,4% de los que votaron al PSOE apoyarían ahora al partido naranja–. Por la derecha, el agujero es más reducido. El 3,1% de los electores naranjas el 28A introduciría ahora la papeleta del PP, dos puntos menos que los que se decantan por los socialistas, y un 1% daría el salto a la extrema derecha de Vox. Otro 3,8% de sus votantes asegura que no acudiría a votar, frente al 1,1% que decía eso en junio. Y un 11,3% afirma que todavía no sabe a quién votaría –en el anterior barómetro ese dato estaba en el 6,8%–, lo que convierte a Ciudadanos en el partido con una mayor bolsa de indecisos a los que convencer, seguido por PP, PSOE y Unidas Podemos –9,3%, 7,7% y 6,1%, respectivamente–.

Edad, estudios y tamaño del municipio

Pero, ¿cómo se distribuyen los encuestados que afirman que volverían a votar a Ciudadanos prestando atención a las variables sociodemográficas? Por edad, el grupo más mayoritario se sitúa en la franja comprendida entre los 25 y los 34 años: un 13,7%. Este dato supone un incremento de casi un punto y medio con respecto al barómetro de junio. De hecho, es el único aumento. El resto de tramos han sufrido retrocesos importantes en apenas un mes. El más pronunciado es el registrado en el tramo de edad de los 55 a los 64 años, que ha pasado del 12,9% en junio al 5,6% actual, un desplome de más de siete puntos. Más de cuatro puntos se dejan también la franja comprendida entre los 18 y los 24 años –pasa del 17,2% al 12,6%– y la que separa los 45 y los 54 años –del 14,2% al 9,8%–. En los tramos de 35 a 44 años y de 65 años en adelante, los descensos han rondado los dos puntos. Estas caídas han provocado, en comparación con junio, que los más jóvenes hayan pasado de ser el grupo mayoritario entre los que volverían a apoyar a Ciudadanos a ocupar el tercer lugar.

Si se presta atención a la misma pregunta –“Suponiendo que se celebrasen mañana nuevamente elecciones, ¿a qué partido votaría?”– y al nivel de estudios de los encuestados, la distribución no cambia respecto a junio a pesar de los descensos. El grupo mayoritario sigue siendo el de las personas que estudiaron hasta la segunda etapa de secundaria, un 12%, a pesar de la caída de casi ocho puntos que experimenta respecto al barómetro anterior. Le siguen los que tienen estudios superiores (11,1%) y FP (10,4%), que caen 2,9 puntos y 3,5 puntos respecto a la encuesta de junio. Los que cursaron hasta la primera etapa de secundaria se sitúan en el 8,8% y los que se quedaron en primaria ascienden al 4,3%, dos grupos que retroceden en comparación con junio 2,2 y 1,4 puntos, respectivamente. Cierran la lista las personas que no tienen estudios. Dentro de este grupo, sólo un 3,3% votaría a la formación liderada por Albert Rivera si volvieran a celebrarse elecciones, dos puntos y medio menos respecto al dato registrado en el pasado barómetro.

Como ha ocurrido en el caso de la edad, también se han producido cambios en apenas un mes si se toma como referencia el tamaño de los municipios de los encuestados. Si en el barómetro de junio la mayor parte de los preguntados que aseguraban que apoyarían a Ciudadanos si se celebraran nuevas elecciones residían en grandes ciudades –de 400.001 a 1 millón y de más de 1 millón de habitantes–, ahora esa tendencia se ha desplazado a los municipios medianos. Así, el 11,1% de los que votarían naranja viven en poblaciones de entre 50.001 y 100.000 habitantes, mientras que un 10,1% lo hace en localidades de 100.001 a 400.000 residentes. Otro 10,1% se mantiene en municipios de más de 1 millón de habitantes –una caída de 4,7 puntos respecto a junio–, mientras que un 9,2% lo hace en poblaciones de entre 50.001 y 100.000 habitantes y un 8,1% en aquellas que tienen entre 400.001 y 1 millón de residentes, lo que supone una caída en este último caso de más de siete puntos.

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Dimisiones, críticas y destituciones

La salida de Toni Roldán del partido provocó durante semanas un goteo permanente de dimisiones y duras críticas. Al portavoz económico de Ciudadanos, que abandonó el barco acusando a Rivera de haber “desvirtuado” los principios de “reformismo, regeneración y batalla contra el nacionalismo”, se sumó Francisco de la Torre, que salió del partido censurando la estrategia de Ciudadanos en la investidura de Pedro Sánchez y afeando que “tristemente” la formación se haya convertido en los últimos meses en “parte del problema” y no en “parte de la solución”. A las bajas de Roldán y De la Torre se sumaron también las de dos cofundadores de la organización: el escritor Xavier Pericay y el catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras. “No entiendo que ahora nos falles, Albert, que nos falle Cs, que el joven maduro y responsable se haya convertido en un adolescente caprichoso”, lamentó De Carreras en una carta publicada recientemente en el diario El País.

A pesar de la tormenta, Rivera se resiste a dar su brazo a torcer. “Mientras yo sea presidente, en este partido habrá democracia, pero también trabajaremos todos a una”, avisó este lunes a los críticos durante su intervención en el Consejo General de Ciudadanos, el máximo órgano del partido entre congresos, convocado para reformar los estatutos y hacer posible la ampliación de la dirección. Es el último movimiento del líder del partido naranja para acallar a los disidentes. Un cambio en la dirección que también incluyó la salida de cinco personas: Matías Alonso, Antonio Espinosa, Raquel Morales, Orlena de Miguel y Fernando Maura. Las dos últimas se cuentan entre los dirigentes partidarios de explorar un acercamiento al PSOE para evitar que se tenga que apoyar en Unidas Podemos y en los independentistas y desbloquear así la legislatura.

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