Salarios políticos

¿Cobran sueldos muy bajos nuestros políticos?

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La propuesta que realizó el miércoles pasado en el Congreso Benigno Pendás, director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, acerca de que debería subirse el sueldo a los políticos genera una gran controversia entre la ciudadanía pero también entre los propios políticos. El parlamentario de UPyD Toni Cantó aseguró que se consideraba "muy bien pagado" y el diputado socialista Ramón Jáuregui señaló que su sueldo era "adecuado".

Pero, ¿es cierto que los políticos en España cobran sueldos muy bajos? Comparados con el sueldo medio en España, que se situó en 2011 –último año del que existen datos– en 1.635 euros mensuales, por supuesto que no, pero si se comparan los salarios base de los diputados del Congreso con los de sus homólogos en los países de nuestro entorno, la respuesta es sí. De hecho, los parlamentarios españoles son de los peor pagados de la UE: frente a los 2.813 euros al mes que cobra un diputado en España como sueldo base, en Italia –de lejos el país de la UE que mejor paga a sus diputados– un parlamentario tenía en 2012 un salario mensual medio de 11.283 euros brutos, emolumentos que luego sufrieron un ajuste a la baja

Al salario base de los parlamentarios españoles se le añade un complemento exento de tributación para "gastos que les origine la actividad de la Cámara" de 870 euros para los elegidos por Madrid y de 1.823 para los de otras circunscripciones, además de otros pluses por los cargos que ocupen dentro del hemiciclo. Quienes actúen como secretarios de una comisión, por ejemplo, cobrarán 697 euros de complemento, mientras que el portavoz de un grupo parlamentario tendrá dos retribuciones extra por gastos de representación y de libre disposición, de 1.741 y 926 euros, respectivamente. Los miembros del Gobierno, por su parte, cobran 68.981 euros cada uno, mientras que el sueldo del presidente, Mariano Rajoy, es de 78.185 euros. Bastante bajo si se compara con las nóminas de sus principales homólogos. Así, el británico David Cameron percibirá este año 173.074 euros –entre el salario del Parlamento y el del Gobierno–; el estadounidense Barack Obama, 289.138 euros; la alemana Angela Merkel, 204.192 euros; el francés François Hollande, 178.920 euros, y el del italiano Matteo Renzi, 124.620 euros. 

Pero Italia no es el único lugar, sin embargo, donde los legisladores están mejor pagados que en España. En Alemania, por ejemplo, este salario asciende a 7.700 euros mensuales de media, mientras que en Francia ronda los 7.000, según publicó el pasado septiembre Pablo Oñate, profesor de Ciencia Política y Administración en la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M). A estos salarios hay que sumarles las dietas: en España, además del complemento anteriormente mencionado, los diputados tienen derecho a que el Congreso les pague el transporte y un máximo de 150 euros diarios por cada día que pasen de viaje oficial.

No obstante, a pesar de que en varios de los Estados con sueldos parlamentarios superiores la riqueza del país también es mayor que en España, las diferencias se mantienen: según explicaba Oñate, teniendo en cuenta este factor, los 3.670 euros de nuestro país tan sólo superan a los 6.721 que cobra un parlamentario en Suecia. Los salarios de los diputados alemanes, franceses, ingleses y portugueses eran, tomando en consideración la renta per cápita de cada país, sensiblemente mejores que los de los españoles, una clasificación donde los legisladores italianos vuelven a arrasar.

El sueldo de los políticos, objeto de "demagogia"

"Los diputados españoles cobran poco", defiende en este sentido Oñate, que relata que "normalmente, en los países de nuestro entorno los sueldos de los parlamentarios suelen estar equiparados a los de los altos magistrados": en este sentido, el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General de Poder Judicial (CGPJ), Carlos Lesmes, cobra 130.152 euros anuales, siendo el cargo público con un sueldo más elevado.

Por ello, Oñate asegura que "el problema de la clase política no es el sueldo". Y de la misma opinión es Paloma Román, profesora de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), quien asegura que "con respecto a un profesional de su misma preparación en la empresa privada" los diputados tienen sueldos escasos. La politóloga considera que las diferencias en este sentido con respecto a otros países de Europa se deben al "escaso reconocimiento al trabajo de los políticos" que existe en España.

Román, no obstante, admite que "como en todos los trabajos" hay diputados que trabajan más que otros, si bien señala que el tema de los salarios de los políticos está siendo objeto de "demagogia" y búsqueda de "rédito electoral", un problema que, a su juicio, está siendo exacerbado por la crisis económica. La profesora de Ciencia Política asegura que es normal que si se comparan "los trabajos con sueldos que ni siquiera pueden llamarse así" de parte de la población con los salarios de los parlamentarios "se proyecte sobre la clase política la imagen de que se llevan el dinero sin trabajar", pero defiende que los diputados realizan un trabajo que conlleva "un montón de horas" de dedicación.

La suspensión de las restribuciones, arriesgada

Por ello, ambos expertos se muestran contrarios a medidas como la promovida por la presidenta de la Junta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, que en diciembre de 2012 aprobó la supresión de los sueldos de los diputados autonómicos de la región, una decisión posteriormente avalada por el Tribunal Constitucional. "Si tienes que ganarte el pan fuera no tienes tiempo suficiente para dedicarte a la política", argumenta en este sentido Román.

Y no es el único razonamiento contrario a la iniciativa: Juan Rodríguez Teruel, profesor de Ciencia Política en la Universitat de Valencia (UV), defiende que el que los parlamentarios tengan que trabajar en el sector privado para poder mantenerse mientras ejercen su labor de representación "tiene riesgos potenciales de que puedan confundir sus intereses públicos y privados". En esta línea, el politólogo cuenta que, a principios del siglo XX, los diputados de los parlamentos estatales de EEUU no tenían asignada una retribución, una situación que fue cambiando según avanzó el siglo para asegurar un mínimo de "independencia" a la hora de tomar las decisiones.

De hecho, Rodríguez Teruel defiende que el hecho de que los parlamentarios no tengan dedicación exclusiva puede afectar a su labor política, y en este sentido critica las incompatibilidades que establece la ley, que si bien es "cada vez más exigente", lo es "a corto plazo", una circunstancia que "no garantiza que alguien ha pasado por cargos importantes no pueda utilizar, en cuatro o cinco años, esa influencia para beneficiarse en el ámbito privado". Y además, el profesor de Ciencia Política denuncia que la legislación "es poco punitiva" a la hora de castigar la vulneración de las incompatibilidades.

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