Decía que había cambiar no solo los rostros, sino también la manera de hacer las cosas tanto dentro como fuera del partido. Ahora tiene la oportunidad de demostrar si su estrategia servirá para que el PSOE de Extremadura salga de su particular nube negra. Álvaro Sánchez Cotrina ya es el nuevo líder regional de la formación después de ganar las primarias de este sábado frente a su compañera Soraya Vega. Ha vencido con casi un 59% de los apoyos. No obstante, en todo momento ha querido mandar un mensaje de unidad e integración; de hecho, ya ha asegurado que quiere a Vega en su equipo.
Cotrina, alcalde de Salorino, un municipio de algo más 500 habitantes situado en la provincia de Cáceres, casi fronterizo con el territorio pacense y cercano a la Raya portuguesa, ha dejado claro en todo momento que su defensa de Extremadura va a estar por encima de las siglas del PSOE.
Tiene el bastón de mando en su pueblo, donde está muy bien considerado, desde 2011. Además, sin haber cumplido aún los 40, es consciente de los nuevos tiempos y la nueva política: sabe manejar el lenguaje y la imagen de las redes sociales para llegar al público más joven.
El nuevo secretario general del PSOE de Extremadura es graduado en Derecho por la UNED y diplomado en Gestión y Administración Pública por la Universidad de Extremadura. Y ha sido padre durante la campaña de primarias.
Su victoria viene a romper la dinámica habitual de los anteriores líderes: es la primera vez que alguien de la provincia de Cáceres –con menos población– toma las riendas del partido (Juan Carlos Rodríguez Ibarra, Guillermo Fernández Vara y Miguel Ángel Gallardo partían de territorio pacense). De hecho, Cotrina ha logrado vencer no solo en las ciudades de Cáceres o Plasencia, también ha sumado fuerzas en Mérida. En Badajoz, Vega se le ha adelantado, pero por la mínima.
En los resultados por provincias, en la cacereña se ha llevado el 83% de las papeletas; en la pacense ha vencido su rival con un 56% de los apoyos. Estaban llamados a las urnas 9.121 militantes y la participación ha sido del 72,38%.
Hasta llegar aquí, el PSOE de Extremadura ha transitado por unas primarias con récord de candidatos. La gestora que estaba al cargo del partido, presidida por José Luis Quintana, actual delegado del Gobierno, intentó de todas las maneras posibles que hubiera un nombre de consenso por el temor –compartido por todos los aspirantes– a una nueva guerra interna que hundiera aún más la formación. Hasta el expresidente Ibarra, que rechaza radicalmente las primarias, remó en contra de las mismas.
Finalmente fueron hasta cinco personas quienes dieron un paso adelante y pusieron sobre la mesa su precandidatura. Todos apelando al citado consenso, pero cada cual con su propia idea. No obstante, el contexto cambió en pocos días. Dos de los participantes –el alcalde de Olivenza, Manuel José González Andrade; y Blanca Martín, la expresidenta de la Asamblea de Extremadura– se unieron a Cotrina. El caso de Martín fue bastante significativo, pues contaba con el apoyo del alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, una de las voces que más alto suenan.
Además, cuando llegó el momento de presentar los avales, otro de los aspirantes, el alcalde de Villanueva del Fresno, Ramón Díaz Farias, no sumó los suficientes y quedó fuera de la carrera.
En la batalla quedaron Cotrina y Vega. El primero ya partía con ventaja. La realidad es que ambos han mantenido un tono sereno y respetuoso durante toda la campaña. Sin enfrentamientos públicos y sin rifirrafes en redes sociales.
La diferencia más notable era que el equipo de Cotrina fue crítico con Miguel Ángel Gallardo y el de Vega siempre ha mantenido su defensa pública.
No obstante, en el debate que ambos protagonizaron días antes de la votación mostraron más unión que distancia. Ni siquiera se transmitió que presentaran dos modelos diferentes de partido. Coincidieron, sobre todo, en la importancia de revivir las Casas del Pueblo para que la formación pueda dejar atrás su peor momento histórico.
Tres primarias en dos años
El PSOE de Extremadura ha vivido tres procesos de primarias en dos años tras la marcha de Fernández Vara. Las grietas están ahí. Se votó primero en marzo de 2024, cuando se enfrentaron Lara Garlito (Cáceres) y Miguel Ángel Gallardo (Badajoz), quien obtuvo una ajustada victoria, con un 55% de los apoyos que procedían principalmente de la provincia pacense, donde la militancia es mayor.
Después, en enero de 2025, desde Ferraz se pidió a las federaciones que se celebraran nuevos congresos y ratificar así a los líderes regionales. Aunque Gallardo contaba con un sector del partido en contra, sorprendió a muchos que casi en el último minuto apareciese una rival: Esther Gutiérrez, vicepresidenta de la Diputación de Cáceres y exconsejera de Educación y Empleo con Fernández Vara, levantó la mano. La guerra estaba servida.
El reproche de Gutiérrez a Gallardo era fomentar la desunión, alimentar las discrepancias, especialmente en la brecha histórica entre Badajoz y Cáceres.
Además, estas segundas primarias estaban marcadas por el caso David Sánchez. Gallardo ya había sido llamado por la jueza para declarar por su supuesta implicación en el contrato al hermano de Pedro Sánchez cuando era presidente de la Diputación de Badajoz. La acusación de ‘enchufismo’ fue noticia nacional (se sentará en el banquillo de los acusados el 28 de mayo, cuando empiece el juicio oral).
Los retos por delante
Teniendo en cuenta los antecedentes, la de Cotrina no ha sido una victoria contundente como la que obtuvo Fernández Vara en 2019, que se llevó el 65% de las papeletas frente a otros dos rivales (Eva María Pérez y Enrique Pérez Romero); por ello el primer reto es, sin duda, "coser el partido", una expresión que no se ha dejado de pronunciar en ningún momento.
Las claves estarán en el XVI Congreso regional que se celebrará el 25 de abril, cuando el recién nombrado líder elija al equipo que le acompañará en la nueva etapa del PSOE extremeño.
Lo que sí tienen claro dentro de la formación es que cualquier enfrentamiento interno que se haga público volverá a dañar la imagen y pondría en peligro la próxima cita electoral. El primer examen de Cotrina serán las elecciones municipales de mayo de 2027, para las que apenas queda un año. En estos meses el PSOE deberá volver a activar su maquinaria. El objetivo es evidente: no perder las diputaciones de Badajoz y Cáceres, ambas ahora mismo en manos socialistas, lo que les permite mantener la fuerza en las zonas rurales.
En cuanto a las ciudades y municipios más importantes, si bien la capital pacense, la cacereña y Plasencia están gobernadas por el PP, el PSOE conserva Mérida, Almendralejo y Villanueva de la Serena (donde Gallardo obtuvo seis mayorías absolutas).
En este sentido, durante el debate de primarias entre Cotrina y Vega, esta última dio un dato significativo para evidenciar la pérdida de conexión con los ciudadanos. El 65% del voto perdido pertenece a mujeres, en gran parte por la abstención. De ahí la propuesta de Vega de crear un "consejo asesor feminista" para revertir esta realidad.
Lo cierto es que problemas como la vivienda o los bajos salarios alimentan la distancia de los electores con el PSOE, sobre todo entre la población más joven.
El papel en la Asamblea
Pero, además, el nuevo líder tiene por delante la misión de reforzar el papel de su partido en la Asamblea de Extremadura, más aún en un contexto de inestabilidad política por la tardanza de PP y Vox en cerrar un acuerdo de gobierno. La región sigue en parálisis.
Ninguno de los candidatos a las primarias socialistas era partidario de una abstención para que los populares no tuvieran que acudir a la ultraderecha. El principal argumento: que en ningún momento habían sido llamados para plantearse esta opción. Lo cierto es que tanto un partido como otro están marcados por las directrices a nivel nacional.
Así, a lo que aspira ahora el nuevo jefe del PSOE es a capitanear una oposición fuerte que fiscalice las políticas de María Guardiola cuando vuelva a ser presidenta (si finalmente se cierra el pacto con Vox). Cotrina cuenta con la ventaja de que es diputado en la Asamblea de Extremadura, de manera que tendrá altavoz propio. Pero en su contra está que Irene de Miguel, de Unidas por Extremadura, ha escalado posiciones en ese papel de líder de la oposición mientras que el PSOE ha estado descabezado.
Ahora el contexto político cambia. Cotrina ya ha manifestado que “hay que dejar de mirarse el ombligo” y “eliminar las tutelas de Madrid” para que la formación se haga fuerte y “recuperar” una comunidad que históricamente han dominado.
Decía que había cambiar no solo los rostros, sino también la manera de hacer las cosas tanto dentro como fuera del partido. Ahora tiene la oportunidad de demostrar si su estrategia servirá para que el PSOE de Extremadura salga de su particular nube negra. Álvaro Sánchez Cotrina ya es el nuevo líder regional de la formación después de ganar las primarias de este sábado frente a su compañera Soraya Vega. Ha vencido con casi un 59% de los apoyos. No obstante, en todo momento ha querido mandar un mensaje de unidad e integración; de hecho, ya ha asegurado que quiere a Vega en su equipo.