El futuro de Cataluña

La CUP impide que Turull se enfrente este viernes al Supremo como 'president'

La CUP impide que Turull se enfrente este viernes al Supremo como 'president'

Las divergencias internas del independentismo catalán quedaron reflejadas con toda su crudeza este jueves. Jordi Turull, el candidato de Junts per Catalunya a la presidencia de la Generalitat, no pudo ser investido presidentpese a que el Parlament cuenta con mayoría absoluta secesionista, ya que los cuatro diputados de la CUP se abstuvieron respetando la decisión tomada por sus bases. Cataluña sigue sin Gobierno, y este viernes Turull y otros cinco líderes independentistas están citados ante el Tribunal Supremo y podrían ser ingresados en prisión de forma preventiva, ya que está previsto que se les acuse formalmente de rebelión. De hecho, a última hora del jueves, las dirigentes de ERC Marta Rovira, Carme Forcadell y Dolors Bassa renunciaron a sus escaños en el Parlament para intentar evitar su encarcelamiento.

Durante los últimos meses, la actividad institucional en Cataluña ha sido de todo menos normal, y el debate de investidura de este jueves tampoco siguió los cauces habituales ni siquiera en su convocatoria. El presidente del Parlament, Roger Torrent, convocó el pleno de este jueves tras una ronda de contactos con los líderes de los partidos representados en el Parlament realizada de manera exprés y por vía telefónica el miércoles por la noche, algo que le afearon varios portavoces. Pero es que, además, Turull se sometió al escrutinio del Parlament –como él mismo reconoció en su discurso– como un candidato de última hora, tras las renuncias a ser candidatos del expresident Carles Puigdemont y su número dos, Jordi Sànchez, cuya investidura ha resultado inviable por encontrarse el primero en Bruselas y el segundo en prisión.

Junts per Catalunya y ERC confiaban en que el independentismo hiciera valer su mayoría absoluta –entre ambas formaciones y la CUP controlan 70 diputados de los 135 del Parlament, aunque ni Puigdemont ni el exconseller Toni Comín pueden votar al estar en Bruselas– para escoger president este jueves a Turull y que éste pudiera acudir este viernes al Supremo en calidad de número uno de la Generalitat. Pero las bases de la CUP decidieron a mediodía del jueves que sus cuatro diputados en el Parlament se abstuvieran al entender que el acuerdo alcanzado por Junts per Catalunya y ERC no busca desobedecer al Estado para alcanzar la independencia de Cataluña, sino gobernar conforme a las reglas y leyes autonómicas.

El encargado de explicar la posición de los anticapitalistas fue su portavoz en el Parlament, Carles Riera. Y con tono suave, pero firme, aseguró que la CUP no va a apoyar un Gobierno basado en "acatar" la autoridad del "Estado, el Tribunal Constitucional y la legalidad" autonómica. "Ustedes nos dicen que haciendo autonomía algún día podremos recuperar la república, y nosotros no podemos asumir este proyecto político", explicó Riera, que dio por "acabado" el procés de independencia y señaló que es la hora de desobedecer la legalidad para hacer efectiva la secesión. "Pasamos, humildemente, a la oposición, combatiendo la dictadura del Estado", pero también el autonomismo, anunció el portavoz de la CUP.

En un escueto comunicado, los anticapitalistas señalaron que no están dispuestos a "condicionar" su "acción política a la acción represiva del Estado", que a su juicio "quiere condicionar" las decisiones del Parlament "a través de la justicia". Y es que no estaba previsto que Turull se sometiera tan pronto a la votación de investidura, pero Junts per Catalunya y ERC decidieron acelerar los tiempos ante el anunció de que este viernes el juez Pablo Llarena procesará por rebelión a los 28 investigados por liderar el procés y que podría volver a encarcelar tanto a Turull como al resto de dirigentes que siguen siendo diputados y que se encuentran en libertad bajo fianza (Josep Rull, Dolors Bassa, Raül Romeva, Carme Forcadell y Marta Rovira).

Un discurso plano por la comparecencia ante el Supremo

Los problemas judiciales de Turull estuvieron muy presentes en su discurso, e incluso el propio candidato se refirió a ellos sin nombrarlos cuando recordó que este viernes tiene "una cita, no hace falta que les recuerde dónde". Pendiente de su posible reingreso en prisión, el tono del discurso de Turull fue plano, pesado a ratos, y se centró en cuestiones programáticas y de gestión sin hacer ni siquiera una referencia a la república catalana, la independencia o el proceso constituyente prometido por los independentistas la pasada legislatura, pese a que algunos de estos propósitos sí están incluidos en el pacto de Gobierno firmado por Junts per Catalunya y ERC.

Por el contrario, el candidato ofreció en repetidas ocasiones diálogo al Estado –"por nosotros no quedará", "tendremos la mano tendida", aseguró–, y se limitó a exigir la retirada del artículo 155 para poder "revertir los daños". Durante su discurso, Turull únicamente recordó al Estado "la victoria incontestable de las fuerzas independentistas" en las elecciones del 21 de diciembre, y las críticas más duras que deslizó fueron relativas a las cargas policiales durante el referéndum prohibido del 1 de octubre, que a su juicio pusieron en jaque los "derechos fundamentales". No obstante, el candidato mandó varios mensajes conciliadores asegurando que Cataluña necesita a "todos" para construir "un país mejor para todos".

El tono apagado del discurso de Turull no pasó desapercibido para los portavoces de los grupos de la oposición, que echaron en cara al candidato estar más pendiente de su futuro judicial que de la votación de investidura. De hecho, la líder de Ciudadanos en el Parlament, Inés Arrimadas, aseguró que los independentistas han demostrado no querer "levantar el 155" al presentar un candidato investigado por el Tribunal Supremo. "Lo que ustedes quieren es alargar el lío, porque la realidad es muy dura y no quieren gestionar la realidad cotidiana de Cataluña", una realidad en la que "van a dejar de tener la excusa fantástica de que la culpa es de España", denunció Arrimadas.

Turull, aseguró Ciudadanos, fue capaz de "decepcionar a todo el mundo" con su intervención. "Hoy no estamos ante un pleno de investidura, y no porque vaya a ser una investidura fallida, sino porque no venimos aquí a investir a un presidente efectivo", denunció Arrimadas, que aseguró que el independentismo "se ha salido del terreno democrático". Para la portavoz, la tibieza del discurso de Turull no ha contentado a los secesionistas porque no ha prometido "ni independencia ni república ni nada de nada", pero tampoco ha satisfecho a los no independentistas porque "no ha aceptado la realidad ni ha venido a reconocer que todo ha sido una farsa, que no hay república ni Arcadia feliz de la Cataluña independiente".

El resto de la oposición también mostró su rechazo al discurso de Turull, aunque con diferentes grados de intensidad. El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, tendió la mano al diálogo, pero primero pidió al candidato que aclare si sus palabras, dentro de los límites de la autonomía, son sinceras o únicamente se tratan de "una pequeña anécdota o giro argumental por necesidades del guión". El portavoz de Catalunya en Comú Podem, Xavier Domènech, calificó incluso el discurso de Turull de "autonomismo demasiado tímido" y criticó al secesionismo por "prometer cosas que sabían que no iban a cumplir", además de denunciar que Turull representa "la CDC de la peor etapa, la del 3%, los recortes, y a la que no le temblaba el pulso cuando los compañeros del 15M eran juzgados". Y el líder del PP catalán, Xavier García Albiol, sostuvo que la fallida investidura prueba "el fracaso del proceso independentista”.

Por el contrario, Junts per Catalunya y ERC dirigieron sus discursos a la CUP. El portavoz republicano, Sergi Sabrià, instó al bloque independentista a "no perder ni un segundo"  para constituir un nuevo Govern que permita "desterrar el nuevo Decreto de Nueva Planta". "Tenemos que dar un paso más hacia la recuperación de nuestras instituciones, después de haber recuperado ya por suerte esta cámara. Tenemos que iniciar un periodo que debe ser fructífero y encaminarse hacia la construcción republicana", pidió Sabrià. Y Eduard Pujol, portavoz adjunto de Junts per Catalunya, fue en la misma línea al asegurar que su grupo "no desfallecerá" buscando la unidad del bloque secesionista, para lo que pidió "dejarse de estrategias".

La prisión y la suspensión penden sobre varios dirigentes

Pero lo cierto es que el cálculo estratégico va a seguir siendo la nota dominante en los próximos días, y lo que ocurra en el Tribunal Supremo este mismo viernes será decisivo para el futuro inmediato del bloque independentista. El juez Llarena ha dado por finalizada la instrucción del caso y ha citado a las 10.30 a los abogados de los 28 investigados para entregarles el auto de procesamiento de sus clientes, y además Turull, Rull, Bassa, Romeva, Forcadell y Rovira acudirán personalmente para que Llarena valore si deben ingresar en prisión provisional.

A última hora de este jueves, Forcadell, Rovira y Bassa anunciaron que renunciaban a sus escaños en el Parlament, en un intento de persuadir a la justicia de que no son necesarias medidas cautelares contra ellas porque ya carecen de medios para volver a delinquir. El cerco de la justicia ha provocado que los republicanos hayan quedado descabezados en el Parlament, ya que su número uno –Oriol Junqueras– está en prisión y su número dos –Rovira– ni siquiera tiene acta. De hecho, los dos principales partidos independentistas no tienen ya en la cámara ni a sus líderes ni a los lugartenientes de éstos.

Además, de la decisión del juez depende que Turull pueda estar presente en la segunda votación del debate de investidura, que previsiblemente se celebrará este sábado y donde al dirigente le bastaría tener mayoría simple para ser elegido president (un resultado con el que no cuenta sin los apoyos de la CUP, dado que los independentistas no pueden contar con los dos votos de los fugados en Bruselas). Si Llarena decide enviar a Turull a prisión preventiva, se abre una nueva incógnita, ya que –obviamente– el candidato no podría estar presente en una votación sobre su persona.

Pero es que, además, tanto Turull como el resto de dirigentes independentistas encausados por rebelión podrían ser inhabilitados para desempeñar cargos públicos en los próximos días. Según determina la Ley de Enjuiciamiento Criminal en su artículo 384 bis, serán automáticamente suspendidos de sus cargos públicos aquellos procesados firmemente por rebelión y para los que se determine prisión provisional. Y eso significa que Turull, Puigdemont, Rull o Romeva podrían quedar inhabilitados instantáneamente si fueran enviados a la cárcel este viernes y si su previsible recurso contra el auto de procesamiento dictado por el juez Llarena fuera desestimado.

Sea como fuere, el hecho de que se haya celebrado este jueves una primera votación de investidura ha puesto en marcha la cuenta atrás hacia unas nuevas elecciones. A partir de ahora, la ley establece un plazo de dos meses para escoger un nuevo president de la Generalitat: como el reloj se ha desbloqueado este 22 de marzo, el tiempo se agota el 22 de mayo. Si para entonces no se hubiera elegido un nuevo líder, el Parlament quedaría automáticamente disuelto y se convocarían nuevas elecciones, que según la ley "deben tener lugar entre 40 y 60 días después de la convocatoria". Como la Ley Orgánica de Régimen Electoral General concreta que los comicios deben tener lugar 54 días después de la publicación del decreto de convocatoria, en principio las elecciones se celebrarían el 15 de julio.

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