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La dimisión de Monedero destapa la división en Podemos por el modelo organizativo y el giro al centro

La dimisión de Monedero destapa la división en Podemos por el modelo organizativo y el giro al centro

Dudas en Podemos. La dimisión del hasta este jueves número tres del partido, Juan Carlos Monedero, es sólo la punta del iceberg de un debate mucho más amplio que se está produciendo en el seno de la formación sobre su modelo organizativo y sobre la moderación de su discurso, un viraje que no gusta en algunos sectores del partido.

Monedero fue muy claro horas antes de presentar su dimisión en el programa La Cafetera de Radiocable: a su juicio, Podemos "tiene que dejar de mirarse en espejos que no son los suyos" y dejar de intentar "parecer" que son "buenos chicos aseaditos" que no van "a dar problemas al poder", ya que el hecho de estar "en contacto permanente con aquello que querían superar" les ha llevado a parecerse, en cierta medida, "a los que querían sustituir". Y no sólo criticó la estrategia: también lamentó que el partido "deje de tener tiempo" para reunirse con sus bases y considere "más importante un minuto de televisión".

La crítica estaba directamente dirigida hacia la moderación del discurso promovida por el secretario de Política de Podemos, Íñigo Errejón. Monedero no es el único que piensa así: varios dirigentes, que se encuadran desde la constitución del partido en el sector crítico del mismo, ven en esta dimisión y en el descenso de Podemos en las encuestas la constatación de que la estructura centralizada y más clásica que la inmensa mayoría de la militancia escogió el pasado otoño, en el congreso fundacional de Vistalegre, ha mostrado sus carencias, si bien se muestran centrados en las próximas elecciones autonómicas y municipales de mayo.

La estructura debe "revisarse" porque está en "crisis"

"Lo que ahora se ve es que el modelo que triunfó en Vistalegre tiene que revisarse y al menos recoger algunas de las ideas fuerza que tenía la otra propuesta, sobre todo remediar la marginación a la que se ha sometido a los círculos". Así lo asegura Jaime Pastor, miembro del Consejo Ciudadano –el máximo órgano entre congresos– de Podemos en la Comunidad de Madrid y perteneciente a la corriente crítica del partido, que no duda al sostener que el modelo organizativo actual se encuentra en "crisis".

Raúl Camargo, que se presenta en el puesto número 13 de la lista de Podemos a las elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid, coincide con el diagnóstico de Pastor, pero pide dejar estos cambios para después de las elecciones. "Podemos es una organización muy plural, pero el modelo adoptado no era el que favorecía una mayor integración, y con el modelo de elección de los órganos internos hay algunas opiniones que han podido sentirse excluidas", lamenta. En la misma línea se expresa Diego Pacheco, miembro del Consejo Ciudadano de Podemos en la región, que se muestra partidario de "profundizar en la participación" porque es lo que "diferencia" al partido del resto, si bien se muestra comprensivo y recuerda el escaso tiempo en el que el partido ha construido sus estructuras.

"Estamos intentando nadar y guardar la ropa a la vez", explica gráficamente Pacheco, quien reconoce que "cuesta" montar un partido "tan rápido y con tantas urgencias provocadas por el ciclo electoral". "Pero puede que tengamos que recuperar mucha más calle", admite Pacheco. Camargo, por su parte, recuerda que este debate se encuentra en el seno del partido "desde muy pronto" y señala que quienes defendían unas estructuras más asamblearias aceptaron "democráticamente" el resultado de la votación de Vistalegre, donde las tesis oficialistas arrasaron con un 80,7% de los votos.

No obstante, Camargo afirma que eso no debe ocultar que el apoyo a las posiciones y candidatos oficialistas en los procesos electorales internos que han tenido lugar desde entonces "ha ido mermando", y pone como ejemplo la votación que se celebró hace unos meses para elegir los órganos internos de Podemos en la Comunidad de Madrid, donde el secretario de Participación Interna, Luis Alegre, se hizo con la Secretaría General autonómica por un estrecho margen y donde el Consejo Ciudadano quedó dividido prácticamente a partes iguales: 18 consejeros son oficialistas y 16, críticos.

Para Camargo, esos resultados simbolizan el hecho de que dentro de Podemos existen "bastantes personas que ven la necesidad de tener un Podemos más cercano a los inicios de esta formación, que para nada descarte la capacidad de ofrecer propuestas y formar parte de gobiernos que no reproduzcan los métodos del régimen, pero que esté enraizado en la protesta, en el 15-M o en las mareas". Y Pastor, por su parte, recuerda que Monedero –que en los inicios de Podemos, antes de que existiera estructura formal, acusó a los círculos de no ser "democráticos"– "ahora reconoce que han olvidado la calle y la participación de la gente".

Ciudadanos trastoca el discurso de Podemos

La segunda de las divergencias entre algunos dirigentes de Podemos y la dirección se encuentra en el giro al centro que el partido ha experimentado en su discurso y sus propuestas. Un viraje que, en la búsqueda de la "centralidad del tablero", ha provocado que dirigentes como Íñigo Errejón afirmen que hablar de "régimen del 78" puede "sonar muy fuerte" o que la formación rechace pronunciarse sobre el modelo de Jefatura del Estado porque "no es un asunto que interese ahora mismo a la ciudadanía".

En este sentido, el descenso de Podemos en las encuestas ha venido acompañado de un fuerte crecimiento de Ciudadanos, que se ha colocado como una nueva alternativa fuerte a PP y PSOE. Y es precisamente la irrupción de este partido la que, según algunos sectores críticos, ha provocado que el discurso de moderación de Podemos haya quedado caduco. "Funcionaba en el momento que se contraponía 'lo nuevo' contra 'lo viejo' y no existía otra alternativa en lo nuevo, pero Ciudadanos puede representar a lo nuevo aunque lleven mucho tiempo en política, y son representantes más genuinos del centro político y las posiciones moderadas que no buscan el conflicto con los poderosos", argumenta Camargo.

"Tenemos que volver a ilusionar diciendo cosas distintas a las que dice Ciudadanos o ahora incluso el PSOE, y no renunciar al rupturismo", señala por su parte Pastor, que admite, no obstante, que un cambio en esa dirección "probablemente" les conduciría hacia una derrota en las elecciones generales de noviembre. Y en ese sentido, Camargo opina que debe abrirse una reflexión en torno a si se puede "asaltar el poder" en los próximos comicios "o hace falta un tipo de organización más capilar", con mayor arraigo territorial y más cercana a los movimientos sociales. 

"La guerra de movimientos tiene que asentarse en una guerra de posiciones con posiciones sólidas", sostiene el candidato a la Asamblea de Madrid, que admite que existe un "debate abierto" en la formación al respecto de este tema. En este sentido, Camargo se refiere al artículo que publicó hace unos días Pablo Iglesias en el diario Público, titulado "La centralidad no es el centro", así como a los escritos que han publicado otros dirigentes como Brais Fernández o el propio Jaime Pastor, que criticaron en su respuesta "Buscando la centralidad... apareció el conflicto" que la dirección de Podemos haya aceptado "que los miedos de las clases medias son los límites".

Este periódico intentó recabar la opinión de Iñigo Errejón, Carolina Bescansa, Luis Alegre y Tania González, todos ellos miembros de la ejecutiva de Podemos y próximos a Pablo Iglesias. Todos ellos declinaron realizar declaraciones.

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