Consulta catalana 2014

La dirección del PSC mantiene su amenaza de expulsión de los críticos si hay ruptura de voto

Pere Navarro, el pasado 15 de diciembre durante la reunión del Consell Nacional del PSC, en Barcelona.

"La posición del PSC es inamovible". Bajo esta aseveración, taxativa, de un alto cargo del Partit dels Socialistes de Catalunya, se esconde una advertencia igual de rotunda: que no habrá manga ancha con aquellos que rompan la disciplina de voto en el Parlament y no voten en contra de todas las iniciativas que persigan avanzar hacia la consulta secesionista del 9 de noviembre de 2014. La dirección mantiene viva su amenaza de expulsión de los críticos. Como refrendaban este viernes varios miembros próximos al primer secretario, Pere Navarro, ya no cabe la posibilidad de una multa y punto. Quien se desmarque de la posición del PSC deberá "atenerse a las consecuencias". 

El referéndum soberanista pactado la semana pasada, patrocinado por el president de la Generalitat, Artur Mas, ha servido para visualizar a las claras la frontera entre dos bloques: el conformado por los partidarios de la consulta –CiU, ERC, Iniciativa per Catalunya Verds-Esquerra Unida i Alternativa (ICV-EUiA) y la Candidatura d'Unitat Popular (CUP)– y los contrarios a ella (PP y Ciutadans). El PSC se sitúa en un difícil espacio intermedio: reivindica el federalismo y apoya el derecho a decidir, pero sólo si se hace bajo un marco legal y acordado con el Estado. Y entiende que el consenso alcanzado en torno a la fecha y la doble pregunta ––"¿Quiere usted que Cataluña se convierta en un Estado?" y, en caso afirmativo, "¿Quiere que este Estado sea independiente?"– es un error político, un acuerdo "no viable" y "condenado al fracaso". Y, sobre todo, "unilateral", sin contar con Madrid, con el Gobierno central. 

No hay, pues, ningún elemento que haga virar al PSC, que le haga moverse de la posición adoptada por su Consell Nacional –el máximo órgano de dirección– el pasado 17 de noviembre. Entonces, los socialistas catalanes decidieron, con una mayoría del 83,5%, bajarse del tren soberanista: votarían en contra de "cualquier propuesta o iniciativa legislativa relacionada con la consulta que no haya estado previamente negociada y acordada con el Gobierno de España". Navarro venció en su apuesta por apartarse del plan secesionista a los dos sectores catalanistas: Fòrum Cívic-Agrupament Socialista –liderado por el alcalde de Lleida, Àngel Ros, y la exconsellera de Salut Marina Geli– y Avancem, el ala más a la izquierda y que encabeza Joan Ignasi Elena, exregidor de Vilanova i la Geltrú (Barcelona).

Ambas corrientes, integradas en la ejecutiva del PSC, vieron sin embargo con buenos ojos el pacto sobre la consulta y pidieron a Navarro que rectificara su posición. Agrupament difundió de hecho el pasado 16 de diciembre una declaración donde exigió al primer secretario que abra "urgentemente" conversaciones con los "exponentes diversos del socialismo catalán que, junto con el actual cuerpo orgánico del partido, son expresión básica del ancho y plural espacio socialista catalán, para encontrar un camino de unidad de acción que contemple una expresión efectiva de su pluralidad". La sima entre mayoría y minoría volvió a evidenciarse. 

El "derecho a decidir del PSC"

El termómetro lo pondrá la sesión del Parlament del próximo 16 de enero, cuando se prevé que la Cámara discuta y vote la proposición de ley al Congreso para que el Gobierno central delegue en la Generalitat "la competencia para autorizar, convocar y celebrar un referéndum consultivo" en 2014. Es decir, que se transfiera a Cataluña el poder para convocar plebiscitos, por la vía del artículo 150. 2 de la Constitución. Una propuesta que los grupos promotores de la consulta presentarán en paralelo en Madrid y a la que ya han adelantado su no PP y PSOE, lo que implica que no será tramitada. Cinco de los 20 diputados socialistas catalanes se consideran integrantes del sector catalanista: Àngel Ros y Marina Geli, de Agrupament; Joan Ignasi Elena y Núria Ventura, de Avancem, y Rocío Martínez-Sempere, no adscrita a ninguna corriente. Los cinco rompieron la disciplina de voto el pasado enero, cuando el Parlament apoyó la declaración soberanista que proclamaba Cataluña como "sujeto político y jurídico". 

El PSC votará en contra de la proposición de ley de transferencia de la competencia para convocar referendos. Por si no alguna duda quedaba, este viernes, 20 de diciembre, las despejó todas Miquel Iceta en una entrevista en el programa Els matins de TV3. Iceta, diputado autonómico y mano derecha de José Montilla en el partido en el tiempo en que este era primer secretario y president de la Generalitat, ha vuelto a la primera línea esta semana. Navarro lo reclamó para estar a su lado, para articular la estrategia del PSC contra la consulta, y lo promovió para que ocupe la vacante que tenía el partido en la ejecutiva federal del PSOE desde que dimitiera José Zaragoza por el caso Método 3. Así, Iceta será el enlace entre Ferraz y Nicaragua –la sede del PSC–. El dirigente fue preguntado por el sentido de voto de los cinco diputados díscolos el próximo 16 de enero: "No, no votarán diferente. Lo digo porque los conozco y porque si lo hiciesen quizás habrían de renunciar al escaño". 

Iceta defendió el "derecho a decidir del PSC", porque ya determinó qué estrategia seguir "en una votación secreta", y "de manera absolutamente democrática". Y con un respaldo, además, del 83,5%. Recordó además que no tendría sentido votar sí o abstención en la proposición de ley, porque ya en el Congreso rechazó la delegación por la vía del 150. 2 en "seis" ocasiones. 

Los críticos, en cambio, consideran que no todo está perdido y quieren "seguir dialogando" con la cúpula del PSC y en el seno del grupo parlamentario. "Esperamos llegar a un consenso que satisfaga a todos y, si no, votación dentro del grupo. Lo que esperamos y deseamos es que no haya rupturas de la disciplina de voto. Confiamos en que no se produzca la disensión", señalaba a infoLibre una fuente muy cercana a Ros. Desde el entorno de Elena, la misma tesis: "Faltan muchas cosas por hablar todavía. No ha habido reunión y por tanto es muy precipitado saber qué pasará". En ambas corrientes se insistía en que no deseaban la escisión y evitaban anticipar escenarios o revelar si, llegado el caso, sus diputados podrían optar por dejar el escaño. Lo que ninguno descarta del todo es que pueda haber un voto diferente. 

Respetar "la historia y tradición del PSC"

Otro cargo de Avancem indicaba que a su sector le bastaría con que, al menos, se votase abstención: "Más allá de la postura del Consell Nacional está el Pacto del Tinell [de 2003]. La política es el arte de hacer posible lo imposible. Dialoguemos. Hay que respetar la historia y la tradición del PSC". La dirección rechaza esos argumentos: "El Pacto del Tinell fue anterior a la aprobación del Estatut que ya votamos. La vida da vueltas y cambia. Y ya hemos dicho que no daremos argumentos para una campaña independentista". 

Desde Agrupament y Avancem se apunta a lo que está ocurriendo en los municipios. Las fuerzas impulsoras de la consulta están promoviendo mociones de apoyo en varios consistorios, y en algunos casos los ediles socialistas han ido mostrando sus reservas a la posición oficial del PSC. Este 20 de diciembre, en una iniciativa de respaldo al referéndum secesionista, el presidente del Grupo Municipal Socialista en Barcelona, Jordi Martí, y la concejala Montse Sánchez se ausentaron de la votación. "Hay una corriente de fondo seria. No somos cinco diputados díscolos y ya está. Esto es un tema serio y completo. Por tanto, consideramos que no todo está atado de cara al 16 de enero. Hay camino para trabajar", subrayaba una parlamentaria catalanista. 

El círculo de Navarro recalca que no se puede equiparar el Parlament (o el Congreso) con lo que ocurre en los ayuntamientos, porque en muchas ocasiones los grupos municipales están formados por independientes, o porque a veces podría peligrar la "cohesión" de los ediles del PSC o, si es el caso, el Gobierno local. Por eso no abrirá expediente a aquellos que en las corporaciones se alejen de la postura oficial. Pero no dejará pasar la indisciplina en la Cámara autonómica. Y ahí, según fuentes oficiales, no hay "modulación posible": los órganos disciplinarios castigarán por igual a los que se ausenten del pleno, se abstengan o voten a favor de la proposición de ley de CiU, ERC, ICV-EUiA y CUP. 

"Habiendo una resolución explícita [la del 17 de noviembre], uno no puede silbar si hay indisciplina. Habrá algo más que multa, seguro". Una sanción económica, de 400 euros, fue lo que la dirección impuso a los cinco díscolos en enero pasado. Pero entonces no había una toma de posición explícita del Consell Nacional. "La decisión está tomada, y es posible que a ellos se les haya pasado por la cabeza votar distinto, pero ellos sabrán. Esto nos costará plumas seguro, pero no vamos a variar", sentencia un cargo del partido con un pie en Barcelona y otro en Madrid. "La resolución aprobada por el Consell Nacional es bien clara y su quórum de votación también. Quien rompa disciplina se atendrá a las consecuencias. Lógico. Formalmente, las sanciones las deben decidir los órganos competentes. Pero, materialmente, es una auto-exclusión", decía otra fuente cercana a Navarro. El "órgano competente" es, claro, la Comisión de Garantías, la que ahora por cierto está estudiando si expulsa al miembro de Avancem Fabián Mohedano, que el pasado sábado acudió a un mitin de ERC a favor de la consulta. 

"No pueden hacer muchas tonterías"

La dirección, en cualquier caso, cree que no se repetirán las cinco disidencias de enero, porque sostiene que entre esos cinco diputados varios se juegan su futuro: Ros, para volver a ser candidato por Lleida, o Martínez-Sempere, como aspirante a la alcaldía de Barcelona. "Son conscientes de que no pueden hacer muchas tonterías, y que sus carreras se verían truncadas", advierten en el círculo de confianza de Navarro. "Si es que lo tienen muy fácil –añadió un portavoz oficial–. Que voten con el grupo y no rompan la disciplina de voto y luego salgan si quieren a decir que no están de acuerdo. O que, directamente, dejen su escaño". 

El aparato se confiesa ya cansado de que los sectores catalanistas aireen sus discrepancias con el primer secretario, porque "no ayuda" al asentamiento del discurso y de la posición adoptada, y achaca la visibilidad de sus críticas al hecho de que los dirigentes de Avancem y Agrupament ocuparon puestos de relieve en los Gobiernos del tripartito y a que los medios más proclives a la consulta gustan de hurgar en las divisiones internas para "desgastar al partido". 

Que el PSC se haya apartado de la hoja de ruta soberanista no quiere decir que comparta unidad de acción con el PP. Por ello, promoverá, coordinadamente con el PSOE, iniciativas para demostrar que "hay soluciones" para resolver las tensiones con Cataluña. "Hay muchas cosas de las que hablar. Nosotros no estamos en el inmovilismo de Mariano Rajoy. Por ejemplo, podemos exigir al Gobierno que debe cumplir sus obligaciones y que empiece a negociar un nuevo sistema de financiación autonómica", ilustraba un dirigente de la confianza de Navarro. Aparte está la reforma federal de la Constitución, pero los socialistas rehúsan promoverla en solitario, sin ningún consenso. 

Apoyo total desde Ferraz

Ferraz confirmó que irá registrando proposiciones en el Congreso, aunque aún no tiene ninguna lista en la cocina. De todo esto hablarán las dos ejecutivas –la federal y la del PSC– en una reunión conjunta que ya anticipó Elena Valenciano, la vicesecretaria general, el pasado lunes. Una cita que será finalmente en enero. 

Alfredo Pérez Rubalcaba siente que las diferencias con el PSC a cuenta del derecho a decidir están ya encauzadas, igual que están amortiguadas las minoritarias voces que pedían la ruptura con el partido hermano. Valenciano evidenció el lunes que Ferraz apoya todas las medidas que pueda tomar Nicaragua. "Todo el PSC está en una determinada posición y sólo algunas personas están en otra. Estas otras personas son las que deben reflexionar sobre dónde están ubicadas políticamente", recalcó la número dos.

La incertidumbre sobre qué ocurrirá el 16 de enero se mantendrá hasta prácticamente ese día. Por lo pronto, debe pasar el impasse navideño. "Yo estoy tranquilo y me tomaré estos días para reflexionar y pensar", bromeaba un diputado de Agrupament. "Eso, que se tomen mucho turrón, que ya hemos tomado la decisión", respondían los cercanos a Navarro. 

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