Presupuestos Generales del Estado

La discreta orfebrería presupuestaria: Bolaños, 14 partidos y otra madrugada de Lastra y Rufián

Gabriel Rufián (ERC) conversa con los máximos responsables del PSOE en el Congreso: Santos Cerdán, Adriana Lastra y Rafael Simancas.

Los segundos Presupuestos Generales del Estado que saca adelante Pedro Sánchez vieron la luz como la vieron sus primeras cuentas hace ahora un año o como hace dos la vio su investidura: con Gabriel Rufián y Adriana Lastra intercambiando documentos a altas horas de la madrugada para conseguir el apoyo de ERC. En el Gobierno celebran haber conseguido despejar lo que queda de legislatura atando “en tiempo y forma” esos Presupuestos que espantan cualquier rumor sobre un posible adelanto electoral y que casi todo el mundo interpreta que serán los últimos de este mandato. 

En Moncloa celebran que, frente a los agoreros pronósticos de la derecha sobre la incapacidad de un “Gobierno Frankestein”, hayan sido capaces de encarrilar, por segundo ejercicio consecutivo, las cuentas generales del Estado, algo que no pasaba desde la mayoría absoluta de Mariano Rajoy. “Se ha convertido en casi inédito conseguir aprobar dos Presupuestos seguidos y nosotros lo hemos hecho poniendo de acuerdo a 14 partidos distintos”, ponen en valor fuentes cercanas a Pedro Sánchez que reconocen que esto despeja el camino de incertidumbres respecto a la viabilidad de la legislatura: “Es obvio que esto da estabilidad y tranquilidad”, apuntan esas mismas fuentes. 

Tras superar la criba de las enmiendas a la totalidad, los apoyos fueron cayendo uno a uno durante esta semana por parte de casi todos los socios parlamentarios del Ejecutivo. Varios diputados de esos grupos aliados del Gobierno admitían en las últimas semanas cierto escepticismo mientras se desarrollaban las negociaciones y trasladaban dudas sobre “la nueva estructura negociadora” del PSOE tras la remodelación del Gobierno, del partido y del grupo parlamentario. 

El equipo negociador "del nuevo PSOE"

Además de la autoría material de María Jesús Montero como ministra de Hacienda, en este nuevo escenario socialista destaca como hombre fuerte en las negociaciones el ministro de Presidencia, Félix Bolaños. Todas las fuentes consultadas coinciden en señalar a Bolaños como la persona que ha desempeñado el “rol de más peso político en las negociaciones”, desatascando las cuestiones más enquistadas con cada uno de los grupos parlamentarios. “Ya lo conocíamos de la anterior etapa pero ahora tiene otro papel”, describe una de las personas que ha negociado las cuentas con él en las últimas semanas. “Antes, en un rol más secundario, era más cordial, más afable. Ahora aprieta más, pero es verdad que cuando llega el momento de la verdad las cosas salen si llamas a Félix y las resuelves con él”, añade. 

Hay quien echa de menos a interlocutores como José Luis Ábalos, Carmen Calvo o la exjefa parlamentaria, Adriana Lastra. Todo el mundo habla del nuevo portavoz, Héctor Gómez, como un “hombre cercano y muy correcto” pero “incomparable” al peso político que ostentaba en el Congreso la actual número dos del PSOE. “Héctor ha participado en las reuniones pero interviene poco. Todavía no tiene esa capacidad de decirte que sí o que no a algo y que luego acabe pasando eso de verdad. Si Adriana te decía que podías contar con lo de la autopista, eso iba a misa”, resume un portavoz de los grupos minoritarios que dan su apoyo al Gobierno en el Congreso. 

La vía Lastra-Rufián

De hecho, el apoyo definitivo de ERC a los Presupuestos Generales del Estado vuelve a salir de una conversación entre el portavoz republicano, Gabriel Rufián, y la número dos del PSOE, Adriana Lastra, con la que Rufián mantiene hilo directo como parte de su interlocución con el partido socialista. La propuesta de acuerdo formal sobre la ley audiovisual (que incluirá cuotas de lenguas cooficiales para las plataformas de televisión de pago) le llegó a Gabriel Rufián a las 3 de la mañana a través de la exportavoz socialista, que ejerció de mediadora entre los republicanos y la vicepresidenta primera y titular de Economía, Nadia Calviño. “Perdonadme si no se me entiende bien, hoy he dormido poco”, se lamentaba Rufián ante los periodistas este martes. El pacto alcanzado en esa ley audiovisual incluye una cuota específica del 6% para el contenido en lenguas cooficiales del total ofertado por las plataformas audiovisuales. Un extremo que el día anterior el portavoz socialista, Héctor Gómez, negaba.

El caso es que el Gobierno ha conseguido conseguido cumplir con el compromiso de Pedro Sánchez de sacar los Presupuestos “en tiempo y forma” para lanzar un mensaje de “estabilidad y normalidad institucional”, y que lo ha hecho sin sufrir demasiado y sin grandes aspavientos de grupos proclives a ello en otros momentos como ERC, socio fundamental del Ejecutivo, ahora en posturas más pragmáticas ante el nuevo escenario político en Catalunya. Tras conseguir el visto bueno del Congreso con el apoyo de ERC, PdCAT, Más País, Compromís, Nueva Canarias, PNV, Partido Regonalista, Teruel Existe, Bildu, PSOE y Unidas Podemos las cuentas serán remitidas al Senado, donde lo probable es que se introduzcan enmiendas que, por tanto, devuelvan el texto al Congreso en la última semana del año, cuando podrían ver su luz verde definitiva con un amplio apoyo. 

Tanto los principales socios parlamentarios del Gobierno como el propio Ejecutivo interpretan que esto refuerza la estabilidad de la legislatura y aleja “los nubarrones” de un hipotético adelanto electoral. “Con estas cuentas puede gobernar los dos años que le quedan. ¿Para qué va a adelantar? ¿Ganaría algo?”, se pregunta un portavoz de uno de los grupos aliados de Pedro Sánchez. ¿Significa eso que estas son las últimas cuentas de la legislatura? “Nosotros hemos negociado como si fueran las últimas, por si acaso”, responde ese mismo portavoz. 

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