El final de Canal Nou

Las dudas legales, la marcha de la dirección y la respuesta social complican el plan de Fabra para cerrar Canal Nou

La dudas legales, la salida de la dirección y la respuesta social complican el plan de Fabra para cerrar Canal Nou

Ibon Uría

El Gobierno de Alberto Fabra quiere cerrar la radiotelevisión pública valenciana (RTVV), pero el futuro inmediato de la empresa es incierto. Este miércoles, el ente quedó descabezado tras forzar la Generalitat la salida de la directora, Rosa Vidal. Los cuatro consejeros nombrados a propuesta del PP también abandonaron su cargo.

Los restantes cuatro miembros del Consejo de Administración, designados a instancias de la oposición, no alcanzan el quórum necesario. Canal Nou funciona ahora por inercia, bajo el mando de los cargos intermedios y emite una programación diferente a la habitual: los periodistas denuncian la mala gestión y la manipulación informativa que, a su juicio, ha impuesto el PP a lo largo de casi dos décadas.

Preguntada por el futuro de la corporación, la ya exdirectora Rosa Vidal aseguró el martes que permanecería junto a los trabajadores y manifestó su intención de seguir adelante con las emisiones. En la mañana de este miércoles, defendió su gestión: "Por primera vez la empresa iba a tener beneficios a final de año", afirmó

Horas después, la Generalitat remitió un burofax a Vidal. En él, la amenazó con "empreder acciones legales" en su contra por incumplir el "contrato programa" que suscribió cuando accedió al cargo, hace siete meses. Esa fue, apuntan fuentes del Consejo de Administración, la gota que colmó el vaso: Vidal se negó a recoger la comunicación de Fabra, pero tiró la toalla al considerar que el acoso al que el Ejecutivo la sometía era ya excesivo.

El interés del PP por apartar a Vidal de su cargo responde a la necesidad de evitar que pudiera sumar su voto al de los cuatro consejeros de la oposición. Y la salida del resto de directivos nombrados por los conservadores, al objetivo de romper el equilibrio de fuerzas entre consejeros de la oposición y del PP.

Un final incierto

La situación de vacío de poder creada por el Ejecutivo Fabra, sin embargo, ha cerrado la puerta a la posibilidad de que la propia dirección de la cadena decidiera poner fin a las emisiones. Y ha disparado todas las alarmas: "Tras la dimisión de la directora, nos tenemos que RTVV se vaya a negro en cualquier momento", aseguró en la tarde del miércoles a infoLibre Marga Sanz, coordinadora general de Esquerra Unida.

A partir de ahora, el Gobierno del PP se enfrenta al reto de definir la fórmula legal para echar el cierre de Canal Nou. La ausencia de precedentes siembra de incógnitas el proceso. Ni la primera ley de creación de RTVV, que data de 1984, ni el reciente estatuto de la corporación, aprobado en 2012, prevén el supuesto que ahora se plantea: el fin de la actividad.

Esta incertidumbre, unida a la imagen ofrecida por el equipo de Fabra en las últimas 48 horas, ha provocado malestar entre los conservadores. Desde el estallido del caso Gürtel y especialmente tras el verano el PP ve crecientes posibilidades de perder el Gobierno autonómico y el Ayuntamiento de Valencia. El estallido de la crisis de Canal Nou no ha hecho sino incrementar la preocupación.

Según Rafa Xambó, directivo de RTVV a propuesta de la coalición Compromís, las opciones que tienen los conservadores para lograr su propósito de liquidar RTVV son dos: tramitar en la Cámara regional una ley por el procedimiento de urgencia y lectura única o imponer el cierre de Canal Nou a través de un decreto ley fulminante, que tendría efecto inmediato.

Por su parte, los consejeros nombrados a propuesta de los grupos de la oposición se han comprometido a no dimitir. La Generalitat tampoco puede cesarlos. Este jueves acudirán a las instalaciones de la compañía y, con toda seguridad, instarán al presidente de Les Corts, Juan Cotino, a promover la renovación de los consejeros que han presentado su dimisión. "Es evidente que la renovación no se hará", añadió Xambó.

El argumentario del PP, en tela de juicio

En respuesta a las críticas expresadas por trabajadores, sindicatos y oposición política en los últimos días, el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, aseguró en la tarde del miércoles que el cierre de RTVV es una "decisión difícil" pero "innegociable" que ejecutará "cuanto antes".

Fabra justificó la medida por la imposibilidad de asumir el coste que supondría readmitir al millar de trabajadores afectados por el ERE declarado nulo este martes por el TSJCV. "No tenemos 40 millones de euros", afirmó Fabra, para añadir a continuación que la Generalitat necesita todos sus fondos "para servicios sociales": "La auténtica línea roja de Gobierno es que nos vamos a cerrar ningún colegio ni hospital", concluyó.

Pero el resto de grupos cuestionan el planteamiento. "Mantener RTVV sería más económico que liquidarla", sostiene Mónica Oltra, portavoz adjunta de Compromís. Oltra explica que, al readmitir a los empleados que despidió con el ERE nulo, Canal Nou recuperaría el año de indemnización que debía pagar a cada uno de ellos.

En el lado de los gastos que generaría la operación, el ente se vería obligado al pago de los salarios no abonados desde que se decidieron los despidos. El importe equivale a entre 4 y 11 mensualidades. El saldo, por tanto, sería postiivo para la corporación.

Vicent Misfud, vicepresidente del Comité de Empresa, coincide con esta versión: "Al cumplir la sentencia, RTVV obtendría más dinero del que tendría que pagar". Y a partir de ahí, añade, los sindicatos están dispuestos a negociar la salida de una parte de la plantilla.

Los trabajadores toman las riendas

Mientras tanto, en la sede de la cadena y desde las 15.30 horas de este miércoles, los trabajadores de RTVV han tomado el control de la programación. La modificación de las emisiones fue iniciada como fruto de un acuerdo entre Vidal y el Comité de Empresa.

En un programa vespertino con numerosas conexiones en directo, los periodistas han denunciado la presión ejercida por el PP sobre la cadena durante los últimos años y la manipulación informativa que se han visto forzados a ejercer. Además, se han incluido las reacciones de partidos, sindicatos y otras organizaciones contra el cierre.

Durante toda la jornada la televisión pública ha introducido cortinillas en sus espacios con el lema '"No es tanca. #RTVVnoestanca" ("No se cierra"), en las que imágenes reflejan la pérdida que supondría para los valencianos el cierre de la radiotelevisión autonómica.

Oposición, sindicatos y sociedad se movilizan

Entre los grupos de la oposición la consigna es "aprovechar la ola de indignación social" para forzar al Gobierno de Fabra a negociar, ha señalado Marga Sanz (Esquerra Unida). En una reunión en la que han participado partidos (EUPV, PSPV-PSOE, Compromís), sindicatos (UGT, CCOO, CGT, CSIC e Intersindical valenciana), entidades cívicas y la plataforma de despedidos, se han convocado manifestaciones en las tres capitales de la Comunitat Valenciana el sábado a las 18.00 horas.

Por su parte, el secretario general del PSPV-PSOE, Ximo Puig, ha exigido la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones anticipadas tras la decisión de cerrar RTVV y los sindicatos UGT, CCOO, CGT e Intersindical valenciana han criticado los argumentos "demagógicos" que el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra para argumentar el fin de la sociedad.

A lo largo de este miércoles se han sucedido concentraciones en las inmediaciones del Palau de la Generalitat. Artistas, trabajadores y ciudadanos se han congredado para criticar la medida y pedir la dimisión del presidente de la Generalitat, Alberto Fabra.

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