El Partido Popular ha convertido el brote de hantavirus del MV Hondius en una nueva pieza de oposición total al Gobierno recuperando el mismo repertorio que desplegó durante la pandemia del covid pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que este brote presenta un riesgo bajo para la población. El hecho de que el crucero vaya a fondear en las inmediaciones del puerto de Granadilla de Abona (Canarias) y que tenga 14 españoles a bordo, que serán trasladados por un avión militar a Madrid para hacer cuarentena en el Hospital Gómez-Ulla, ha encendido todavía más el debate.
La formación de Alberto Núñez Feijóo no se ha limitado a reclamar detalles sobre el operativo, los informes técnicos o la cuarentena de los pasajeros españoles, sino que ha reactivado el fantasma del covid. Feijóo acusó al Ejecutivo de "generar confusión", reclamó "los documentos sanitarios que avalen cada decisión" y "el nombre de los expertos que han gestionado la crisis". La portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, aseguró que "no hay nadie al volante", pidió la comparecencia urgente de la ministra de Sanidad, Mónica García y criticó que la crisis sea gestionada por "los mismos que no le dieron importancia al covid”.
El mensaje no es nuevo. Es una reedición del argumentario que el PP utilizó durante la pandemia: el Gobierno no informa, improvisa, oculta a los técnicos, usa expertos "fantasma" y el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, no “genera tranquilidad”, después de afirmar que el hantavirus “no va a suponer un riesgo para España en absoluto”. La propia Muñoz cargó contra el experto porque es "el mismo que nos dijo que el covid no serían más que uno o dos casos".
Las dos estrategias del PP
El profesor de la Universidad Carlos III Pablo Simón, autor de Corona. Política en tiempos de pandemia (Debate), destaca que la estrategia del PP durante la pandemia se dividió en dos etapas. "Una primera de cerrar filas y colaborar, cuando el propio PP aprobaba los estados de alarma, y una segunda en la que rápido se empieza a descolgar Vox y ellos les siguen, que es la gestión de la pandemia de la segunda oleada", explica en conversación con infoLibre.
Esa segunda fase es la que, a su juicio, más se parece al discurso actual sobre el hantavirus. "Esta idea de improvisación, no saben lo que hacen, hay problemas de coordinación, no informan, recuerda más a esta idea de la segunda oleada en adelante", señala. La clave, añade, está en que la pandemia ya era entonces "algo más conocido" y "más localizable", aunque siguiera siendo "muy terrible". En cambio, el hantavirus parte ya de una escala mucho más acotada. "Si el PP puede hoy ir al choque es porque esta es una crisis sanitaria localizada. No se trata de un shock global que obliga a un cierre de filas".
La lectura de Simón encaja con la de Eduardo Bayón, politólogo y experto en comunicación política, aunque este pone más el foco en la continuidad del patrón. Para Bayón, el PP aplica un mecanismo reconocible, el de "convertir cada crisis en oportunidad de desgaste". "Lo vimos con el covid, con la dana de Valencia, con los apagones, con cualquier emergencia", sostiene el autor de Lucha de tribus. Mitos y verdades de la batalla política y la radicalización identitaria entre la izquierda y la derecha (La Esfera de los libros).
A su juicio, el mensaje de fondo que se intenta transmitir es el mismo que durante la pandemia: "El Gobierno improvisa, oculta y pone en riesgo a la ciudadanía". Y debajo de esa acusación aparece la verdadera tesis que trata de imponer el PP, "que el Estado gobernado por la izquierda no protege". Para Bayón, esa es "la pieza que conecta crisis sanitaria con batalla cultural sobre el sector público" y forma parte de "una estrategia de crispación permanente que no distingue entre pandemia y brote acotado".
Estrategia similar, casos diferentes
La estrategia de ahora reproduce también otra batalla de 2020, la de los expertos. En mayo de aquel año, el PP registró en el Congreso una petición para que el Gobierno desvelara la identidad y el currículum de los técnicos que evaluaban el paso de fase de las comunidades en la desescalada. Los conservadores sostenían entonces que el Ejecutivo debía "cumplir la legalidad vigente" y dar a conocer "cuanto antes" la identidad de esos expertos. Meses después, la dirección de Pablo Casado hablaba abiertamente de "Comité de Expertos fantasma", de mentiras sobre los fallecidos y de ocultación de datos.
En abril de 2020, Casado acusó a Sánchez de "incompetencia", "ineficacia" e "imprevisión"; reclamó disculpas por la "tardanza" en adoptar medidas; y sostuvo que el Gobierno había puesto "la propaganda antes que la gestión". Meses más tarde, propuso una comisión de investigación para determinar las "negligencias" del Ejecutivo en la pandemia y habló de "imprevisión, incompetencia y propaganda". En noviembre, pidió el cese de Simón por "incompetencia, politización y falsedades".
Pero que la estrategia política sea parecida no significa que el caso lo sea. El covid fue una pandemia provocada por un virus nuevo, de transmisión respiratoria y expansión global. La OMS declaró la emergencia internacional el 30 de enero de 2020 y caracterizó el brote como pandemia el 11 de marzo de ese año. España declaró el estado de alarma el 14 de marzo para hacer frente a una situación que el BOE calificó de "grave y excepcional".
Según los expertos, presentar ambos casos como equivalentes, como trata de hacer el PP, distorsiona el debate al sugerir que España está ante un escenario comparable al de marzo de 2020. El hantavirus del MV Hondius es un brote grave pero concentrado en un entorno muy delimitado. La OMS ha advertido de que podrían aparecer más casos por el periodo de incubación del virus Andes, que puede extenderse hasta seis semanas, pero también ha insistido en que el riesgo para la población de Canarias es "bajo" y que el brote "no es el inicio de una pandemia".
Una crisis que no funciona como “ventana de oportunidad”
Pablo Simón también rechaza que esta crisis pueda operar como aquella "ventana de oportunidad" que sí abrió la pandemia. "Esta no es una crisis de tal entidad como para generar algún tipo de cambio que implique, por ejemplo, el avance del teletrabajo como vimos en su momento o los fondos Next Generation. Nada de eso está encima de la mesa". A su juicio, como mucho, el episodio permitirá comprobar si funcionan los mecanismos de coordinación europea, pero no provocará grandes transformaciones institucionales. "Parece que hay un desacople fuerte entre el nivel de expectación mediática que genera el hecho y la propia percepción de amenaza de la población", añade
Así lo ve también Bayón. "El covid fue un acontecimiento histórico, el hantavirus, hasta ahora, es un brote acotado en un crucero. Construir una narrativa de derrumbe institucional sobre cinco casos exige un esfuerzo de amplificación con rendimientos decrecientes". La tesis del politólogo es que la derecha ya no espera a que se abra una oportunidad política: "La estrategia desde 2020 es no esperar a la ventana, es fabricarla. Cualquier emergencia se convierte en escenario de impugnación".
El interés político del PP es instalar al Gobierno otra vez en el terreno en el que más desgaste acumuló durante la legislatura anterior, el de la gestión de emergencias. También buscan convertir a Mónica García y a Fernando Simón en rostros de una supuesta continuidad con el "peor Gobierno posible" de la pandemia, aunque el operativo actual dependa de un entramado internacional en el que intervienen otros organismos y terceros países. Además, buscan disputar a Vox el espacio emocional del miedo y la desconfianza.
Bayón interpreta esa estrategia como parte de una "crispación permanente" que no distingue entre una pandemia y un brote acotado. Simón no cree que el partido de Feijóo obtenga un rédito político directo, pero sí ve un "mensaje fuerte" destinado a movilizar al electorado popular. "Esta gente es ineficaz, no sabe gestionar, no tiene capacidad para afrontar crisis, está continuamente improvisando", resume. En su opinión, el discurso se alinea con una estrategia más amplia: "Nada funciona porque esta gente no lo sabe hacer".
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Bayón advierte de que este tipo de choques alimenta la antipolítica porque cuando dos Administraciones gestionan una emergencia y la conversación pública se reduce a quién tiene la culpa, "la ciudadanía concluye que el sistema institucional no funciona". Esa percepción, sostenida en el tiempo, beneficia a quien quiere presentar el sistema como roto. Simón comparte el diagnóstico aunque recuerda que en la gestión de la dana, una crisis "mucho más catastrófica", el reproche cruzado entre Administraciones terminó beneficiando a Vox. No anticipa necesariamente el mismo resultado en el hantavirus, pero sí advierte de que este tipo de enfrentamientos "no hace ningún bien a las instituciones".
Un conflicto también territorial
La ofensiva tiene además un incentivo territorial. Canarias, donde debe fondear el barco, y Madrid, donde está previsto trasladar a los españoles al Gómez Ulla, están en el centro del operativo. La presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso ha cuestionado por qué Madrid debe acoger a los pasajeros y bajo qué criterio, mientras el PP canario ha presionado para que el buque no atraque. El Gobierno ha aceptado finalmente que el MV Hondius fondee sin tocar puerto y que los pasajeros sean evacuados sin contacto con la población.
Este suceso también alimenta el debate sobre la descentralización del Estado, que los conservadores utilizan cuando les conviene. "Defienden la descentralización cuando gobiernan autonomías (Madrid, Andalucía, Galicia) y piden centralización cuando hay una crisis sanitaria gestionada por un ministerio de izquierdas", señala el politólogo. El profesor de la Carlos III añade que tendría que tratarse de un shock "de muchísima más gravedad" para que surgiera una pulsión recentralizadora real. En crisis fuertes, recuerda, es habitual que la ciudadanía quiera recentralizar competencias y poner a técnicos al frente. Pero insiste en que “esta crisis, de momento al menos, no tiene esa entidad".
El Partido Popular ha convertido el brote de hantavirus del MV Hondius en una nueva pieza de oposición total al Gobierno recuperando el mismo repertorio que desplegó durante la pandemia del covid pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que este brote presenta un riesgo bajo para la población. El hecho de que el crucero vaya a fondear en las inmediaciones del puerto de Granadilla de Abona (Canarias) y que tenga 14 españoles a bordo, que serán trasladados por un avión militar a Madrid para hacer cuarentena en el Hospital Gómez-Ulla, ha encendido todavía más el debate.