Elecciones andaluzas 22-M

Las estrategias de fin de campaña: qué deben hacer los partidos para convencer a los indecisos

Juanma Moreno, Antonio Maíllo y Susana Díaz, este 9 de marzo en el primer debate televisado del 22-M, en Canal Sur.

Olivia Carballar | Sevilla

Es la última semana y el sudor ya comienza a resbalar por la frente de los candidatos a la Presidencia de la Junta. De unos, por cansancio; de otros, por temor a que el escaso tiempo que resta de campaña sea insuficiente para llegar a la meta. ¿Qué tendrán que hacer a partir de este instante para movilizar a su electorado, arañar votos de otros partidos o, simplemente, no perderlos? Tres expertos en comunicación política analizan para infoLibre el escenario en el que se ha movido hasta ahora cada uno de los principales partidos y las estrategias que deberán seguir en la recta final de campaña para conseguir lo que todos quieren, ganar. Son Xavier Coller, catedrático de Sociología de la Universidad Pablo de Olavide; Pilar Navarro, profesora doctora de Derecho Administrativo en la Universidad Loyola Andalucía; y Rosa Llacer, profesora de Comunicación Política en el Campus Universitario Eusa.

¿Cómo llegan los partidos a la última semana?

Los tres expertos coinciden en que el PSOE es el partido mejor situado hasta el momento. El más afianzado, según Xavier Coller. “Lo veo sólido, teniendo muy clara su hoja de ruta e intentando no cometer errores para consolidar la mayoría que le dan las encuestas”, afirma en la misma dirección Pilar Navarro. Es la campaña con el camino mejor trazado: “Son los socialistas los que están marcando el paso a todos los demás, sin grandes sorpresas, sin grandes alharacas”, sostiene Rosa Llacer, que atribuye esa buena trayectoria fundamentalmente a un motivo: la campaña está centrada en su líder, Susana Díaz.

No ocurre lo mismo en los otros casos, con candidatos a la sombra de los líderes nacionales donde, además, predomina la marca, como Podemos y Ciudadanos; o poco conocidos, como Antonio Maíllo por Izquierda Unida y Juan Manuel Moreno Bonilla por el PP. En muy pocas ocasiones, la candidata socialista se refiere en sus mítines a quien, atendiendo a las encuestas, es su principal rival. Casi todos los disparos apuntan a Rajoy, amplificados por la fuerte presencia del presidente del Gobierno en la primera campaña del PP andaluz después de Arenas.

“El PP está haciendo una campaña de partido pequeño, tratando de buscar titulares de cualquier manera, a cualquier precio, por esa necesidad imperiosa de dar a conocer a su líder”, explica Llacer. Y esta circunstancia, añade, obliga a ser más agresivo: “No tanto el propio Moreno Bonilla como quienes lo arropan, como el nuevo delegado del Gobierno, Antonio Sanz, la propia vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, o José Antonio Monago como invitado no previsto”. Ello, a su vez, puede convertirse en contraproducente, como ha ocurrido claramente con el vídeo de burla hacia los andaluces lanzado por el presidente extremeño. Navarro apunta también al desconcierto generado en el PP por la irrupción de Ciudadanos, al que las encuestas le otorgan en torno a cinco escaños: “Moreno Bonilla y su equipo van corriendo contrarreloj”.

Según los expertos, IU no está consiguiendo hacer frente a su nuevo rival, Podemos, que está limitando de manera clara su crecimiento. “Parece tener más claro su discurso, aunque se confunda a veces con el de otros partidos emergentes, a los que encuentro demasiado mediatizados por sus líderes nacionales”, reflexiona Pilar Navarro.

¿Qué mensajes deben potenciar o moderar?

“A estas alturas, deberían potenciar los mensajes que hagan referencia a lo que van a realizar si llegan al Parlamento o al Gobierno, en solitario o en coalición”, opina Coller. Como se avecina un escenario de fragmentación parlamentaria, el catedrático de Sociología considera que los candidatos tendrían que promover con fuerza los mensajes que marquen la diferencia con respecto a sus principales rivales y, a su vez, establecer puentes con otras formaciones, aunque cree que esto segundo difícilmente ocurrirá.

Una buena estrategia –y sencilla–, según Navarro, puede ser centrarse en las cuestiones positivas que cada uno vaya a aportar en caso de ser votado. “Tendrían que hacer más hincapié en las propuestas y no en las descalificaciones o el mero análisis de la situación actual”, añade la profesora de Derecho Administrativo. Susana Díaz es la que más fácil lo tiene, según se desprende del análisis de los expertos. Al contrario que Moreno Bonilla, sus posibilidades de ganar votos son muchas más que las de perderlos. Ni la presencia de Pedro Sánchez en su campaña ni su ausencia le influyen tanto como la participación de Rajoy en la de Moreno Bonilla, que está en un laberinto sin salida: el presidente del Gobierno le ayuda a ser más conocido, pero las políticas mantenidas por Moncloa no le hacen ningún favor. “El PP parece perder apoyos entre la población a pesar de recibir respaldo de las autoridades que gobiernan en España”, afirma Coller. La duda está en cómo será la pupa que Podemos le hará al PSOE en comparación con la que Ciudadanos le puede hacer al PP.

Para Llacer, Maíllo es probablemente el que se enfrenta a una situación más complicada para recuperar las expectativas de voto antes de que existiera Podemos. Deberá insistir en la reivindicación de la izquierda, realizar un esfuerzo para conectar más con la gente y no perder el empujón logrado en el debate a tres en Canal Sur, donde, según la profesora de Comunicación Política, demostró tener una telegenia hasta ahora desconocida: “Se presentó como un candidato solvente que transmite bien. Aunque tener una buena factura, como refleja el vídeo de campaña, el mejor de todos, no basta para ganar elecciones”.

En el polo opuesto sitúa a la candidata de Podemos, Teresa Rodríguez, que tendrá que trabajar mucho más no ya por ser los últimos días de campaña, sino para compensar el “error” que cometió no acudiendo al debate entre siete partidos en Canal Sur. “Se lo pusieron en bandeja y no recogió el guante. Habría sido la única mujer de los siete convocados, hubiera destacado. Y en política no puedes rechazar la pantalla de una televisión autonómica a las nueve de la noche. Se notó la silla vacía de Arenas y se hubiera notado la presencia de la candidata de Podemos”, opina Llacer. La clave para mejorar en este último tramo es, por tanto, aprovechar una campaña hasta ahora desaprovechada, sobre todo cuando -destaca Coller- Podemos ha reducido su crecimiento. “Si quieren ganar centralidad, deberán moderar los mensajes más radicales. Si quieren mantenerse en las esquinas del espectro ideológico, deberán resaltar las diferencias respecto de fuerzas limítrofes ideológicamente”, señala Coller de Podemos e IU. Navarro considera, por otra parte, que tanto apelar al miedo a lo desconocido para tratar de evitar que los indecisos voten a los nuevos partidos emergentes, como pedir el voto de castigo o de los indignados frente a los partidos tradicionales puede no ser una buena idea para convencer a los indecisos y abstencionistas.

¿Cómo deben abordar el tema de los pactos?

Navarro incide en que tendrán que dejar abierta la posibilidad de acuerdos indicando claramente con qué partidos no pactarán. Coller destaca al respecto la postura de Susana Díaz, que ha reiterado infinitamente que no lo hará ni con el PP ni con Podemos. El partido de Pablo Iglesias no es tan contundente. Se mueve en la idea de que para pactar con el PSOE, éste tendría que dar un giro de 180º. Decir claramente que no pactaría con los socialistas podría, en cambio, beneficiarle de cara a robar más votos a IU. Según Navarro, a quien le beneficiaría insistir en la idea de un posible pacto entre PSOE y PP es a Moreno Bonilla. “Los demás partidos deberían tratar de evitar comprometerse demasiado sobre futuros pactos, ya que los mismos podrían influir no sólo en la intención de voto de estas elecciones autonómicas, sino después en las generales”, opina Navarro.

Para Llacer, en unos casos y en otros, los partidos están jugando bien sus cartas en este terreno: “Decir que vas a pactar de forma contundente con algún partido te puede restar votos. Es mucho mejor moverse en la indefinición”. Es lo que está haciendo la mayoría. De lo contrario, la mejor opción puede ser el discurso mantenido por la candidata socialista: “Voy a gobernar en solitario porque voy a ganar y bien”.

¿Cómo enfrentar el segundo debate?

“Los ataques deberían centrarse en las propuestas de sus rivales y no en lo personal o en el "y tú más", del que la ciudadanía está ya muy cansada”, asegura Navarro. Coller no confía mucho en ello: “Se supone que los ataques serán los mismos: corrupción, falta de implicación con la ciudadanía, aventurerismo político, etc.”. Cree que lo que realmente agradecerían los ciudadanos es que no hubiera insultos y acusaciones y que se presentaran y contrastaran propuestas para mejorar la vida de las personas. Llacer, que ve necesario hablar de corrupción en tanto en cuanto es uno de los problemas que más preocupa a la ciudadanía, extrae una secuencia de lo que sucedió en el anterior, en Canal Sur, como ejemplo de lo que no debería volver a producirse en éste: la ausencia de propuestas claras para combatirla y la utilización de recursos que no sirven de nada, como la fotografía de Díaz con Chaves y Griñán que mostró Moreno Bonilla: “Todo el mundo conoce esa foto, todo el mundo sabe que Díaz formó parte de los gobiernos de los expresidentes”, insiste Llacer, que apunta también como perjudicial para la presidenta de la Junta a su enrocamiento en la declaración de la renta de Moreno Bonilla.

La profesora Navarro señala que el candidato del PP debería dirigirse más a sus contrincantes y no sólo a la cámara, mientras que la candidata del PSOE, tendría que explotar más su cercanía y no entrar en el "y tú más" en temas de corrupción. Es decir, realizar una intervención más parecida a la de sus mítines. A Maíllo le recomienda estar más relajado. Maíllo

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