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Un eurodiputado de Podemos plantea un modelo horizontal frente al más tradicional de Iglesias

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Los borradores que aspiran a ser el documento en base al cual se organizará Podemos se amontonan. Y este martes, tan sólo un día después de que el grupo promotor liderado por Pablo Iglesias presentase sus propuestas en el marco del congreso fundacional que está celebrando la formación, el eurodiputado de la formación Pablo Echenique ha planteado su propio proyecto organizativo, un borrador que establece un modelo mucho más descentralizado y asambleario que el sugerido por el núcleo duro del partido.

El documento organizativo diseñado por el equipo liderado por Echenique es la tercera versión de un preborrador que el eurodiputado ya publicó el pasado agosto en el ágora virtual de Podemos y que, según señala su propio preámbulo, "ha sido mejorado teniendo en cuenta más de 100 enmiendas, preguntas y comentarios enviados por la ciudadanía y los Círculos". No obstante, pese a los cambios, la propuesta sigue manteniendo sus señas de intendidad: distribuir el liderazgo entre varias personas –hasta siete, en las estructuras estatales– y situar a los miembros de los círculos como el elemento central en la toma de decisiones.

La Asamblea Ciudadana, el centro de poder

De esta forma, la estructura que propone el eurodiputado para Podemos sigue un esquema de círculos concéntricos. Esto significa que cada militante de la formación que estuviera encuadrado dentro de uno de sus círculos municipales estaría facultado, a su vez, para poder participar en la toma de decisiones de su círculo autonómico y en el Círculo Estatal, que agruparía a todos los afiliados. La Asamblea Ciudadana –el órgano máximo del círculo, que agrupa a todos sus militantes– votaría de esta manera casi cualquier cuestión relevante, con el propósito de que las decisiones sean "tomadas por aquellos que van a verse afectados por ellas".

En este sentido, los círculos podrán financiarse, establecer su posición sobre asuntos concretos o elevar propuestas a los círculos superiores de manera independiente; las diferentes decisiones las tomarían sus miembrosa través de votaciones. Y también tendrían competencias a la hora de decidir, por ejemplo, si Podemos se presenta a unos eventuales comicios electorales en el ámbito territorial que corresponda a cada asamblea, si bien el documento matiza que estas atribuciones "se desarrollarán siempre respetando las directrices establecidas por los Círculos territoriales de ámbito superior y que incluyan al Círculo en cuestión".

De esta forma, de aprobarse el borrador de Echenique en la votación que se celebrará entre 20 y el 26 de octubre, los entes locales de Podemos podrían decidir por sí mismos si se presentan a las elecciones municipales con sus propias siglas –algo a lo que se opuso el lunes Iglesiasa no ser que el Círculo Estatal votase explícitamente en contra de ello.

Las Asambleas Ciudadanas Extraordinarias –es decir, los congresos del partido– se convocarían, según la propuesta de Echenique, cada dos años en lugar de cada tres, como propuso el equipo de Iglesias. Todos los círculos –municipales, autonómicos y el estatal, además de los temáticos y los territoriales que abarquen tan sólo barrios o comarcas– deberán elegir en estos congresos a los cargos que completan la estructura orgánica de Podemos: el Consejo Ciudadano (máximo órgano entre congresos) y los portavoces, que ejercerán como cabezas de su respectivo círculo –o, en caso de serlo del Círculo Estatal, del partido–.

Los portavoces, sin funciones ejecutivas

El número de portavoces elegidos por los miembros de los círculos varia en función del tamaño de este. Así, los afiliados escogerían tres o cinco –la decisión queda en manos de cada Asamblea Ciudadana– líderes en las estructuras territoriales, si bien en el caso del Círculo Estatal habría siete portavoces, elegidos por toda la militancia de Podemos en listas abiertas. Sus competencias, no obstante, serían mucho menores que en la propuesta de Iglesias, ya que carecerían de atribuciones ejecutivas y su labor se reduciría a "representar" al círculo y sus posiciones, si bien también tendría la capacidad de elevar propuestas a la Asamblea Ciudadana –todos los miembros del círculo en cuestión– o al Consejo Ciudadano de su círculo. Nada similar, sin embargo, al concepto de "secretaría general" fuerte que propone Iglesias.

Son precisamente estos Consejos Ciudadanos los que ostentan, en cada círculo, las funciones ejecutivas, y los que se encargan de tomar las decisiones a las que no se puede llegar de manera asamblearia "por requerir un nivel de coordinación inalcanzable en un grupo de cientos o miles de personas". Entre estas se cuentan, por ejemplo, "la redacción de borradores coherentes de documentos, o la incorporación de enmiendas que no rompan dicha coherencia". De esta manera, estos órganos se ocuparían de relacionarse con otros círculos, aprobar las cuentas de la estructura, convocar los congresos y, sólo en "casos de urgencia", asumir "decisiones que corresponden a la Asamblea Ciudadana"; es decir, a todos los miembros del círculo.

El Consejo Ciudadano de cada círculo se organizará en grupos de trabajo que se ocupen de las diferentes tareas. Los miembros del círculo podrán elegir a los miembros de estos organismos, cuyo tamaño variará en función del de la asamblea en la que se enmarquen. En este sentido, el Círculo Estatal contaría con un Consejo Ciudadano de 60 personas, a las que se sumarían los siete portavoces; los de los círculos territoriales, por su parte, estarían compuestos por entre 5 y 30 miembros (la cantidad exacta la decidiría la Asamblea Ciudadana), junto a sus portavoces. Los grupos de trabajo, de igual forma, enviarán representantes a las reuniones del Consejo Ciudadano, si bien tendrán voz pero no voto.

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