Feijóo entona ahora el 'No a la guerra' después de que la guerra en Irán empiece a costar votos y dinero

Alberto Núñez Feijóo ha terminado entonando este miércoles en el Congreso una consigna que hasta hace nada trataba de ignorar: el 'No a la guerra'. Pero le añadió un "y no a usted", en referencia al presidente Pedro Sánchez, para intentar justificar la postura de su partido. El líder del PP, que llevaba días moviéndose entre el seguidismo atlántico, el silencio ante Donald Trump y la crítica al pacifismo del Gobierno, acabó refugiándose en el mismo lema que ha abanderado el presidente del Gobierno español. En Génova asumen que en España el 'No a la guerra' es una frase que tiene memoria, tal y como recordó el propio Sánchez en su intervención previa, en la que acusó al PP y a Vox de haber contribuido "con su apoyo y su silencio" al "desastre absoluto" de la guerra de Irán.

El presidente del Gobierno también evocó la guerra de Irak para empujar a Feijóo hacia una posición incómoda: o marcar distancia con el presidente norteamericano Donald Trump y con la tradición aznarista, o quedar atrapado en ella. El líder del PP trató de situarse al margen al afirmar que "la mayoría de españoles", entre los que él se encuentra, no quieren la guerra... pero tampoco a Sánchez. Así, según trasladan fuentes del equipo de Feijóo, la "sociedad" ha demostrado que "no se cree las consignas de Sánchez" en las recientes elecciones en Castilla y León: "Muchos 'No a la guerra', pero en Castilla y León hay más derecha y menos izquierda".

Con todo, los conservadores han entendido que el antibelicismo ya no es solo una consigna de la izquierda o una herencia del trauma colectivo de la guerra de Irak de 2003. Aquellas protestas contra el Gobierno de José María Aznar fueron multitudinarias y continuas en todo el país y le costaron, junto a la posterior gestión de los atentados del 11-M de 2004, la derrota en las urnas al Partido Popular en las elecciones de marzo de aquel año. Ese rechazo de los españoles a la guerra se refleja en la encuesta exprés de 40dB. para El País y la Cadena Ser, que concluye que el 68,5% de los españoles se opone a la intervención en Irán de Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. La actuación del presidente del Gobierno es apoyada por el 42% de los ciudadanos, superando de lejos el bajo apoyo a la posición de indefinición de Feijóo, que sólo llega al 18,7% de los encuestados.

El líder de la oposición también ha recriminado que Sánchez haya tenido que recurrir a la guerra de Irak para confrontar con él, pero han evitado defender las decisiones del entonces presidente Aznar. Sí lo ha hecho, en cambio, FAES, la fundación que preside el expresidente del Gobierno, que justificó la invasión de Irak de 2003, y en la que participó España al margen de la ONU. Según un comunicado de FAES, "Sadam [Husein] había tenido armas de destrucción masiva, las había utilizado contra su propio pueblo en masacres que dejan pequeñas las mayores atrocidades que hayamos podido ver después", sin embargo, "no dejó que los inspectores de la ONU comprobaran" si las tenía y que, "de haberlo hecho, la intervención militar no se habría producido".

"Como Sánchez ni puede ni sabe gobernar, se dedica a hacer oposición retrospectiva con 23 años de retraso", señala FAES en el documento. "Oírle 'argumentar' en el Congreso ha sido comprobar hasta qué punto carece de pudor a la hora de insultar la inteligencia del auditorio", señala el laboratorio de ideas liberal-conservador, que lamenta que "el único recurso que le queda a este presidente sin presupuestos y sin vergüenza es "la guerra de Aznar". Así, mantiene que “Aznar no mandó tropas españolas a ninguna guerra en Irak" y que "España no participó en la invasión y toma de control del territorio" a diferencia de Estados Unidos y Reino Unido.

El coste económico de la guerra

En Génova, además, identifican que esa consigna mezcla rechazo moral con desconfianza hacia el presidente norteamericano Donald Trump y miedo a pagar la guerra con más inflación, gasolina más cara y más incertidumbre. Aunque el PP no ha revelado el sentido de su voto en la tramitación del jueves del decreto anticrisis –que saldrá adelante con el respaldo de Junts y del resto de los socios de investidura, pero con la abstención de Podemos–, sí coinciden en el fondo. Es más, en el PP aseguran que es un "decreto de derechas" y reivindican las bajadas de impuestos como propias, pero aún así lo ven "insuficiente".

Con todo, el conflicto en Irán ha vuelto a poner en el centro las interrupciones en las cadenas de suministro mundiales. Por las zonas afectadas se mueven dos tercios del comercio internacional, de acuerdo con un informe de la Comisión Europea. Así, el cierre del Estrecho de Ormuz está incidiendo sobremanera en los precios de los combustibles y la energía, pero también en otros ámbitos comienzan a sentirse las consecuencias del conflicto y se ve peligrar el abastecimiento de materias primas. El decreto aprobado por el Ejecutivo reduce el IVA del gasóleo, gasolina y otros combustibles del 21% al 10%, lo que se traduce en un ahorro de unos 15 o 20 euros por depósito medio. También reduce el impuesto especial a los hidrocarburos y se aplica una ayuda de 20 céntimos por cada litro de gasóleo para transportistas, agricultores, ganaderos y pescadores. El PP se mueve ahora entre la abstención y el 'sí', aunque le ha reclamado al Gobierno que retire el decreto del orden del día para incluir también la deflactación del IRPF.

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Aun así, Feijóo se niega a darle ningún tipo de victoria a Sánchez, al que ha llegado a acusar de estar "solo" y de que su objetivo es "aislar" a España, aunque el socialista ha conseguido el respaldo en las últimas semanas de figuras destacadas en el ámbito internacional y no únicamente del espectro progresista. "Ha venido a informar sobre la guerra y es el dirigente europeo que menos información tiene porque es excluido", afirmó, cuestionando la etiqueta de "pacifista" por dirigir el Gobierno "con el mayor gasto militar de la historia": "El traidor de Europa, así le llama algún homólogo suyo", le lanzó durante su intervención.

El PP, incómodo en materia internacional

De esta manera, un mes después de que el principal partido de la oposición se pusiera de perfil incluso tras la amenaza del presidente de Estados Unidos con cortar las relaciones comerciales con España por la negativa del Gobierno de coalición a permitir el uso de las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) en su ofensiva militar en Oriente Medio, Feijóo ha notado que el clima político se ha movido y que la guerra ha dejado de ser solo un asunto geopolítico para convertirse también en un terreno de desgaste interno, especialmente por los costes económicos que conlleva un conflicto que en el PP confiaban en que se atajara mucho antes.

Los populares están especialmente incómodos con este conflicto porque, además de situar a Sánchez como un referente a nivel internacional, se evidencia la falta de un discurso claro y sin fisuras dentro del partido, que no puede recurrir al 'antisanchismo' ni tampoco cuestionar de forma abierta a Trump. Así, mientras hace solo unas semanas el conservador reclamaba preservar la relación con Estados Unidos "haya o no diferencias" con Trump, este miércoles ha evitado mencionar al magnate pero también confrontarlo.

Alberto Núñez Feijóo ha terminado entonando este miércoles en el Congreso una consigna que hasta hace nada trataba de ignorar: el 'No a la guerra'. Pero le añadió un "y no a usted", en referencia al presidente Pedro Sánchez, para intentar justificar la postura de su partido. El líder del PP, que llevaba días moviéndose entre el seguidismo atlántico, el silencio ante Donald Trump y la crítica al pacifismo del Gobierno, acabó refugiándose en el mismo lema que ha abanderado el presidente del Gobierno español. En Génova asumen que en España el 'No a la guerra' es una frase que tiene memoria, tal y como recordó el propio Sánchez en su intervención previa, en la que acusó al PP y a Vox de haber contribuido "con su apoyo y su silencio" al "desastre absoluto" de la guerra de Irán.

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