La batalla de la derecha

Los fichajes de Casado que Rajoy no habría hecho

Pablo Casado junto a Cayetana Álvarez de Toledo en Barcelona

Pablo Casado llegó a la séptima planta del Partido Popular, la destinada a los presidentes, en junio del año pasado. Y, desde entonces hasta hoy, cuando está en plena fase de elaboración de las listas —el plazo culmina este lunes y no se conocen al completo—, Casado ha ido dando forma a su equipo y soltando lastre respecto a la etapa de su antecesor.

Nadie en el PP se atreve a cuestionar la legitimidad de su presidente para escoger al grupo de personas en las que va depositando su confianza para las distintas responsabilidades de partido. El apoyo mayoritario que obtuvo en el congreso de junio le avala. Las principales críticas vienen por la sensación de "barrido" del marianismo marianismoque se desprende de sus últimos movimientos y también porque se está rodeando de perfiles que fueron además muy críticos con la gestión de Mariano Rajoy tanto al frente del PP como del Gobierno. Con ello, amplios sectores del partido creen que se está "despreciando" la experiencia de muchos dirigentes. Y que haber estado cerca de Rajoy "penaliza".

infoLibre repasa los principales fichajes del PP de Casado que a Rajoy le habría costado hacer si hoy siguiese al frente del PP. Los fieles al nuevo líder del partido niegan que pueda hablarse de "purga". Señalan que ha integrado a todos aquellos que han estado "dispuestos a integrarse". Y no niegan que tras algunas de estas incorporaciones esté el intento de frenar a Vox y a Ciudadanos.

  JAVIER FERNÁNDEZ LASQUETTY

El jefe de gabinete de Casado fue subdirector del Gabinete del expresidente José María Aznar entre 2002 y 2004. Entre 2004 y 2014 ocupó diversos cargos en el Gobierno de Esperanza Aguirre y en el PP madrileño. El varapalo judicial a la privatización de los hospitales en la Comunidad cuando él era consejero de Sanidad supuso el fin de su carrera política. Hasta la victoria de Casado. Nunca ha disimulado su distanciamiento del proyecto de Rajoy.

Desde 2015 hasta finales de 2018, el exconsejero de Aguirre ha vertido su opinión en artículos publicados en Libertad Digital.

El 21 de diciembre de 2015, en un texto titulado Cuando se renuncia a los principios se marchan los votantes, erró en su pronóstico: "Mariano Rajoy y su equipo renunciaron a dar la batalla ideológica –y ganarla– porque pensaban que ese tipo de cuestiones no interesan a la gente. El resultado es que en pocas semanas España tendrá un Gobierno dominado por un partido leninista revolucionario como lo es Podemos". Era el día después de las generales. El PP había bajado de los 186 a los 123 escaños.

"Mariano Rajoy y su Gobierno no quisieron cumplir el mandato claro de enérgicas reformas que los españoles les dieron hace cuatro años. Pensaron que hacer esas reformas produciría mucho desgaste. El resultado es que ha perdido más de 4 millones de votos: un auténtico récord de desgaste", añadió.

A ojos de Lasquetty, "desdibujarse, atenuar la diferenciación ideológica hasta hacer irreconocibles las diferencias entre partidos, no ha dado buen resultado" al PP. Le había llevado, dijo, "a su mayor fracaso histórico, lo mismo que ha llevado a Ciudadanos a su nada sorprendente fiasco. La cuestión no es poner caras jóvenes y decir frases que suenen bien en los magazines televisivos". "La cuestión es que refugiarse en el tibio y pegajoso consenso socialdemócrata, como han hecho PP y Cs, ha multiplicado los votos de la izquierda de verdad, la que no renuncia al combate ideológico", consideró.

Casado cuenta ahora con un jefe de gabinete que el pasado abril consideraba que en el PP quedaba gente a la que le valía "la pena" seguir creyendo en los principios y valores de la etapa de Aznar. Pero que habían aprendido a "disimularlo". Casado, su ahora jefe, estaba en esa dirección. Era vicesecretario de Comunicación.

"Mariano [Rajoy] quería que los que tuvieran convicciones se marcharan, y efectivamente la mayoría ya se han marchado", añadía.

Un día después de que Casado ganara las primarias del PP escribió Con principios sí se gana. "El PP lleva demasiados años –14, para ser exactos– cooptado por una minoría de políticos firmemente decididos a esperar sentados a que el adversario cometa errores. Un PP reservón y cobardón, del que no podía salir sino lo que salió: una política triste y desdibujada que ha hecho que la mitad de los que votaban al PP hayan dejado de hacerlo", disparó.

A su juicio, esos electores son recuperables si el jefe de los conservadores hace lo que prometió en campaña. "El riesgo no es tanto lo que integre, sino que mantenga su integridad. Ahora le caerán encima toda clase de actores relevantes del mundo empresarial, mediático y político, y todos le recomendarán que haga lo contrario de lo que ha prometido. Pero Pablo Casado en este tiempo ha firmado con sus electores un contrato que se puede resumir en un concepto: no sorayizarse", una dura crítica a quien fue mano derecha de Rajoy en todos sus años en la Moncloa, Soraya Sáenz de Santamaría, que fue precisamente la perdedora en las primarias frente a Casado.

Poco tardó Lasquetty en ser nombrado jefe de gabinete.

  Isabel Benjumea

Fernández-Lasquetty también buscó en el caladero de los críticos a Rajoy a la que es su mano derecha en el gabinete de Casado, Isabel Benjumea. En el PP de Rajoy era bien conocida porque como líder de la red Floridablanca les había generado algún que otro dolor de cabeza. Esta organización nació a principios de 2015 "con la vocación de ser un espacio para el análisis, el debate y la reflexión de la realidad y la actualidad política española desde una perspectiva liberal-conservadora", puede leerse en su web.

Licenciada en Derecho y Relaciones Internacionales por la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid (ICADE), trabajó en el Banco Mundial antes de recalar en Faes, la fundación de Aznar con la que también han tenido relación Casado y Fernández-Lasquetty.

Fue en 2016 cuando la cúpula del PP vio algunas señales de alarma. El 20 de diciembre de 2015 se habían celebrado elecciones generales y la gestión que Rajoy había hecho del periodo de Gobierno en funciones, su rechazo a someterse a un debate de investidura y su reacción a los escándalos de corrupción despertaron a un sector crítico que se preguntaba si era la persona adecuada para seguir llevando las riendas de las filas conservadoras. Se especulaba, incluso, con que el ala derecha del PP meditaba formar su propio partido. Vox ya existía.

En el mes de abril de 2016, Floridablanca publicaba el artículo Reaccionar para ganar: "Una petición abierta a firmas para solicitar la convocatoria de un Congreso abierto en el Partido Popular".

"Nos dirigimos a todos aquellos afiliados y simpatizantes que creen que el PP debe renovarse. Que creen que lo mejor para España es un PP fuerte, con un proyecto claro y unido donde todos tengan cabida. Que no quieren esperar a que ocurra la catástrofe y que quieren tomar parte", demandaban.

Advertían de que ponían en marcha esta campaña porque creían en el PP. Pero el texto de la petición era una enmienda a la totalidad de la gestión de Rajoy. Para esta red el proyecto de Rajoy era inmovilista y huía de la autocrítica.

"El PP ha perdido la gran oportunidad de regenerarse". Fue el titular que Benjumea dio a La Gaceta el 12 de abril de 2017. Como Fernández-Lasquetty.

También lamentaba la actuación de Rajoy en Cataluña: "Si lo que está haciendo ahora Mariano Rajoy con Cataluña lo hubiera hecho el primer día, otro gallo cantaría. Si la actual contundencia se hubiera aplicado desde el primer día, no hubieran llegado tan lejos como han llegado". Y define a un PP que hace guiños a la izquierda con los Presupuestos: "Si algo hemos aprendido en estos dos años es lo difícil de hacer predicciones. Lo único que sé es que el partido hará lo imposible por acabar la legislatura. Se está viendo con las continuas concesiones al centro izquierda. Por ejemplo con los Presupuestos, que son cualquier cosa menos liberal conservadores".

  CAYETANA ÁLVAREZ DE TOLEDO

El fichaje de la periodista y exdiputada Cayetana Álvarez de Toledo como cabeza de lista al Congreso del PP por Barcelona no ha sido acogido por igual en el partido. Mientras los más fieles a Casado están convencidos de que es el "revulsivo" que necesitan en Cataluña para levantar una formación casi residual, otros sectores creen que es una operación de "alto riesgo" que puede llevarles a "perder votantes" en Barcelona. En las elecciones generales de junio de 2016, el PP se hizo con cuatro de los 31 escaños que reparte Barcelona. 

El enfado interno no sólo viene porque haya destacado que no habla catalán cuando muchos de los votantes a los que se dirige sí lo utilizan con normalidad. También escuece que haya sido extremadamente crítica con la gestión de Mariano Rajoy en el partido y en el Gobierno. Pero también con el que es ahora su jefe, Pablo Casado.

A finales de 2015 anunció que no volvería a repetir en las listas al Congreso del PP. En un artículo publicado en El Mundo, criticaba la política de Mariano Rajoy en lo relacionado con la crisis territorial en Cataluña. Se titulaba Anoche escribí al presidente.

"No podría ir en las listas porque no encuentro argumentos suficientes para defender la gestión del Gobierno ni para pensar que el presidente Rajoy actuaría de forma distinta a como lo ha hecho hasta ahora. No podría porque creo en la responsabilidad del liderazgo y en la política como una suma de convicciones, coraje y capacidad de desafío. Ni la hipótesis de una renovación profunda de las candidaturas del PP ni la incertidumbre que provoca el resto de opciones políticas pueden compensar lo que me parece un hecho incontestable: en estos cuatro años de mayoría absoluta, la democracia ni se ha regenerado ni se ha defendido", señalaba.

Hace poco más de un año, también en El Mundo, la periodista hurgaba todavía más en la herida: "Ninguno reconoce públicamente la realidad: el PP es hoy en Catalunya una fuerza residual. Y ninguno plantea el verdadero desafío, que es existencial: su sustitución por Ciudadanos en toda España".

Ni la llegada de Casado mitigó sus críticas. En septiembre de 2018, con su ahora jefe ya al frente del PP, consideró que su discurso era "un problema para sus propios objetivos estratégicos. Para los patrióticos y los partidistas. Acusar a Ciudadanos de poner en riesgo la convivencia es dar la razón a los nacionalistas. Es erosionar al constitucionalismo en un momento decisivo. Y es también debilitar al PP".

Ahora cree que las cosas han cambiado... en seis meses. "Han pasado muchas cosas: la más importante, que Casado ha decidido asumir de frente, con convicción y coraje, el mayor problema: la continuidad de la España constitucional. Vuelvo porque el PP ha cambiado y porque la perpetuación de Sánchez sería letal para la democracia española. Está en juego la España constitucional. Y vuelvo para intentar que Barcelona sea de nuevo el centro de la libertad del país. Cataluña no está condenada a ser una tribu bajo la sombra de la xenofobia", ha declarado al que fue su periódico esta misma semana.

  Daniel Lacalle

De todas las personas que colaboran con el PP de Casado en el ámbito económico es Lacalle quien más protagonismo ha cobrado. Es, de hecho, el representante del partido en los debates económicos. A finales de octubre, la dirección nacional del PP informó de que había sido nombrado responsable del área económica de la nueva fundación ligada al partido, Concordia y Libertad. Una fundación que viene a sustituir a Faes como laboratorio de ideas de los conservadores y que preside Adolfo Suárez Illana, hijo del expresidente Suárez. En las últimas semanas, Lacalle ha estado presente en convocatorias del partido junto a sus principales dirigentes.

Lacalle (Madrid, 1967), economista y gestor de fondos de inversión, empezó a ser vinculado con el Partido Popular cuando Esperanza Aguirre, expresidenta de la Comunidad de Madrid, anunció su intención de contar con él para las municipales de mayo de 2015. Autor de varios libros, previamente a su etapa como gestor de fondos en EE UU y Londres, trabajó como analista financiero y tuvo distintas responsabilidades en Repsol y Enagas. En la etapa de Cristina Cifuentes en la Comunidad de Madrid fue fichado para representar a la Comunidad en Reino Unido y de establecer contactos con empresas e inversores en el contexto del Brexit.

Muy criticado por sus posiciones ultraliberales, no evitó tampoco críticas a Rajoy. En una entrevista en 2013 consideró que, en España, la clase política "tiene un incentivo perverso con el presidencialismo y con el miedo a sacar la cabeza". Rajoy, subrayaba, "está rodeado de gente que sabe mucho pero que está aterrorizada de decir cosas que molesten".

  ... Y Los que faltan  

Lasquetty, Benjumea, Álvarez de Toledo y Lacalle son los nombres más relevantes de críticos con Rajoy encumbrados por Casado. Pero este listado podrá crecer en las próximas semanas, a medida que Casado vaya ampliando sus fichajes para las listas no sólo de las generales. También de las europeas, municipales y autonómicas.

En plena competición con Vox para incorporar a su proyecto a perfiles que le sirvan para atraer al electorado de centro derecha, el presidente del PP ha fracasado en su intento de sumar a la expresidenta del PP vasco María San Gil a su proyecto.

Las razones que esgrimen en el entorno de la dirigente que dio un portazo a Rajoy por discrepancias con la ponencia política que iba a debatirse en el XVI Congreso Nacional de junio de 2008 son que prefiere mantenerse en un segundo plano, pese a que ve con buenos ojos la etapa que ha abierto Casado en el PP.

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