Nueva legislatura

Francisco Bastida: “El bloqueo de la investidura se puede solucionar con una reforma exprés de la Constitución”

Francisco Bastida, catedrático de Constitucional.

La incertidumbre política que vive España desde que el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, rechazó someterse al pleno de investidura, ha derivado en un alud de hipótesis sobre qué puede pasar a partir de ahora si nadie quiere ser el primero en subirse a la tribuna del hemiciclo para recabar la confianza de la Cámara. ¿Cuánto puede prologarse esta situación de Gobierno en funciones? ¿Puede Felipe VI proponer unas nuevas elecciones sin celebrar antes un pleno de investidura? ¿Existen casos similares en otras partes del mundo? 

En esta entrevista con infoLibre, el catedrático en Derecho Constitucional por la Universidad de Oviedo Francisco Bastidaexplica su visión sobre las piezas de este complejo puzle. 

PREGUNTA: ¿Qué puede pasar si nadie se somete al pleno de investidura?

RESPUESTA: Eso es algo muy improbable porque si no se somete Pedro Sánchez lo hará Pablo Iglesias. Así como a Sánchez le perjudicaría enormemente y saldría derrotado, a Iglesias, siendo la tercera fuerza política, le permitiría presentar un programa de máximos y salir investido como presidenciable de cara a las próximas elecciones.

P: ¿Y en el caso de que esa hipótesis no se llevara a cabo?

R: El plazo de dos meses que marca la Constitución para convocar nuevas elecciones comienza a partir de la primera votación de investidura. Yo lo que sugiero es que entre todos se pongan de acuerdo para una reforma de la Constitución exprés que permita solucionar la situación de bloqueo. Se puede hacer en una semana. Ya se hizo cuando se cambió el polémico artículo 135. En aquella ocasión no hubo consenso, pero aquí sí que puede haber. Basta con modificar el artículo 99.5 y decir que el plazo de dos meses comienza el día de la constitución del Congreso de los Diputados y no a partir de la primera votación de investidura.

P: ¿Pero esa reforma constitucional de la que habla podría tener carácter retroactivo?

R: Sí, sí, claro. La Constitución puede hacer lo que le dé la gana porque para eso es la Constitución. Pero sí, claro, sería una reforma muy sencilla y en lectura única. Es decir, se registra la proposición de reforma de la Constitución firmada por dos grupos parlamentarios y se vota. No hacen falta referéndums. Es mayoría de tres quintos en el Congreso y tres quintos en el Senado. No se necesita siquiera un periodo de enmiendas. Se aprobaría de un día para otro. Primero en el Congreso, luego pasa al Senado y se publica en el BOE. Es decir, en menos de una semana puede estar.

P: Voces jurídicas animaban a dar soluciones "creativas" al proceso como alternativa a la falta de candidato. ¿En qué medida es factible esta opción?

R: El procedimiento está pensado para que haya un candidato. En todo caso, el rey no tiene un plazo, pero sí un tiempo prudencial para hacer un turno de consultas con los diferentes grupos políticos parlamentarios y después proponer un candidato. Él tiene la obligación de proponer uno, pero siempre una vez haya hablado con todos. El reglamento del Congreso dice que una vez se dice el nombre del candidato, el presidente del Congreso de los Diputados convocará a la Cámara. Por tanto, es la obligación del presidente del Congreso también. Si el candidato dice que no se somete, que renuncia, está en su derecho. No es obligatorio aceptar el encargo. Pero nada más. ¿Vamos a hacer una votación sobre un candidato que no quiere ser candidato? Es un poco absurdo.

Alguna diputada [Ana Oramas, de Coalición Canaria] propuso que el rey propusiera a un candidato de paja sin ninguna relevancia sólo para que se celebrase la votación y comenzase a correr el plazo. Pero eso es una humillación para las instituciones. Yo ya digo que va a haber un candidato, lo que hay que hacer es poner un plazo. Ya pasó en Cataluña. Al final se llega a un acuerdo incluso a las cinco de la mañana. Aquí, en Europa y en todas partes. Si no, se pierde el tiempo en detallitos. Pero antes hay que tener en cuenta la disolución del Congreso y del Senado. Este mecanismo es de presión, de coacción, pero no sólo para el Congreso, que es quien está llevando el asunto, sino también para el Senado, que sin comerlo ni beberlo puede verse en la calle con todo lo que eso conlleva. Unas nuevas elecciones depararían nuevos candidatos electos y a ningún partido le agrada. Por tanto, se pondrían las pilas y aunque fuese en el último minuto lo harían. Pasó en Cataluña. Artur Mas renunció y otro fue nombrado a toda velocidad. Y fue el último día. Pues si se pone un plazo pasará lo mismo en el Congreso. Si no, podremos dilatarnos como en Bélgica o Italia.

P: Pónganos en contexto, ¿qué pasó en Bélgica e Italia?

R: No se pusieron de acuerdo y estuvieron casi dos años sin Gobierno. Por otra parte, si mirásemos los Estatutos de Autonomía, veríamos que hay algunos que tienen otro criterio para contar el plazo de los dos meses. En el Principado de Asturias, por ejemplo, la fecha va desde la constitución de la Junta General. En el País Vasco es exactamente igual. En Navarra se establece que son tres meses desde el día de celebración de las elecciones. Es un criterio más racional que el que figura en la Constitución.

P: En el derecho comparado, ¿conoce casos similares a lo que está ocurriendo en España?

R: No, no me consta ninguno. Lo más parecido desde el punto de vista comparado es ver cómo se ha solucionado en las comunidades autónomas. En Europa lo que sí hubo fueron situaciones de prolongación del periodo de interinidad, pero porque no tienen plazo para establecer un Gobierno. En Bélgica es tradicional que se demore mucho la situación. Allí están unidos por la idea de monarquía y porque Bruselas es la capital de Europa, pero si no serían dos países distintos. Bélgica es un país donde existe un pacto entre cinco o seis partidos que se basan en un lado ideológico y otro territorial, pero es realmente complicado. Como ya tienen casos previos de gobiernos de coalición respetan bastante los tiempos y no pasa nada. En España lo que ocurre es que no hay tradición.

P: Por último, ¿qué piensa que va a suceder?

R: Se pondrán a negociar Sánchez e Iglesias y llegarán a algún acuerdo. Para Sánchez sería un suicidio político someterse a votación sin tener una garantía de mayoría para la segunda vuelta. Pero en nuevas rondas yo creo que el rey propondría a Pablo Iglesias. A él no le importa perder. Él quiere aparecer el primero como el valiente que se somete a una votación. Además, haría un discurso como si fuese el primer acto de campaña electoral y, por tanto, aparecería como presidenciable. Todo serían ventajas para Iglesias. En todo caso, de cara al futuro, visto desde la experiencia actual, sería bueno reformar la Constitución. Y en muchos aspectos, no sólo en este. 

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