La estrategia del PP

¿El 18F de Galicia pone fin a la legislatura? Feijóo sostiene que sí, los hechos dicen lo contrario

Alberto Núñez Feijóo observa el móvil junto a su portavoz,  Cuca Gamarra, durante la sesión de control al Gobierno, este miércoles, en el Congreso de los Diputados.

La victoria del PP en Galicia el pasado domingo fue incontestable, pero no ha modificado el mapa de poder de los partidos en España. Los de Alberto Núñez Feijóo ya gobernaban la comunidad gallega desde 2009 y el PSOE, aunque ha retrocedido en votos y diputados, ya era la tercera fuerza en Galicia desde el año 2016. De hecho, Alfonso Rueda ha perdido dos escaños, aunque conserve una holgada mayoría absoluta.

A pesar de ello, los estrategas de Génova intentan desde el lunes impulsar una narrativa según la cual el PP ha ampliado en Galicia su respaldo social. Y que los votos de los electores gallegos, que le dieron el mismo porcentaje que hace cuatro años, son motivo suficiente para dar la legislatura por finiquitada.

Para apuntalar este relato, Feijóo y su equipo intentan hacer ver que lo que Galicia expresó este domingo fue un rechazo en toda regla al Gobierno de Pedro Sánchez, formado hace apenas dos o tres meses, y al proyecto de ley de amnistía que apoya la mayoría absoluta del Congreso. El objetivo es debilitar todo lo posible la posición del Ejecutivo, sitiado en estos momentos por las decisiones de algunos jueces y fiscales, del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en funciones y de Junts. Aunque las mayorías en la Cámara Baja, que salieron de las urnas el pasado mes de julio, no hayan cambiado.

Por ahí han ido las declaraciones públicas de la mayoría de dirigentes del PP, aunque en privado las percepciones sean otras. El presidente andaluz, Juanma Moreno, habló este martes de un Gobierno “cada vez más acorralado” y de una legislatura “que cada vez suena más a fallida”.

En el Gobierno se esfuerzan desde el lunes en combatir esa lectura de las elecciones gallegas. Sin negar la victoria del PP —el propio Pedro Sánchez felicitó primero a Alfonso Rueda y este miércoles al propio Feijóo por su resultado— niegan que de ella se pueda hacer una lectura nacional y recuerdan que nada ha cambiado porque la derecha ya gobernaba en Galicia.

Dudas internas

En eso coinciden con algunos barones y dirigentes del PP que no acaban de entender la euforia mostrada por Feijóo y los suyos estos días. Algunas voces sostienen que es un error dar por hecho un “cambio de ciclo” nacional cuando la legislatura apenas acaba de empezar y advierten del riesgo de crear una expectativa que acdabe decepcionando a sus seguidores.

En la calle Génova confían en que la presión de unos y de otros termine por hacer descarrilar la amnistía y con ella al Gobierno. Para conseguirlo, buscan una acumulación de fuerzas y escenarios diferentes: jueces, fiscales, el CGPJ, la Comisión Europea, el Senado y las elecciones vascas y europeas. En las primeras calculan que el PSE obtendrá un nuevo retroceso electoral que haga imposible un acuerdo con el PNV a menos que el propio PP le dé su apoyo, lo que les otorgaría una nueva baza para presionar a los socialistas. Y en las segundas, el equipo de Feijóo se propone celebrar una suerte de plebiscito contra Sánchez que, entonces sí, visualice ese cambio de ciclo a escala nacional que el PP trata de anticipar estos días.

Una pieza esencial de esa estrategia, sin la cual a Feijóo le resultaría difícil hacer verosímil el cierre de filas dentro del partido que necesita para encarar los próximos meses, es el relato de que él nunca confesó estar a favor de una solución política para el conflicto del procés. Que la conversación entre una “alta autoridad del PP” y 16 periodistas de diferentes medios citados a una comida en la ciudad de Lugo en plena campaña, no tuvo lugar. Que él jamás ha estado a favor de un plan de reconciliación que incluya indultos condicionados, también para Carles Puigdemont.

Para su desgracia, no solo existe el testimonio coincidente de 16 periodistas, sino que al día siguiente de aquella comida, antes de que se publicase la noticia, el propio Feijóo confirmó las mismas ideas delante de todo el mundo en un mitin en la localidad lucense de Sarria. Nada extraño, teniendo en cuenta que varios medios confirmaron después que “la alta autoridad” que habló con la prensa no era otro que el propio líder del PP.

En aquel discurso, Feijóo no solo confirmó que estudió durante 24 horas la posibilidad de aceptar la propuesta de amnistía que le hizo llegar Junts, antes de descartarla, sino que aseguró que “las condiciones mínimas para la reconciliación, para la amnistía, para los indultos o para cualquier cuestión” son que los acusados por el procés renuncien a la unilateralidad y que se sometan a las leyes en España.

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“Claro que nosotros estamos a favor de la reconciliación y haremos todo lo posible para que aquellos que rompieron la convivencia se reconcilien con el Estado de derecho y con la convivencia del país”, aseguró en Sarria. “La reconciliación es necesaria”, insistió antes de marcar sus condiciones para impulsarla. “No hay reconciliación si quien ha cometido un delito dice que lo volverá a cometer. Y mucho menos si dice que va a reincidir y a declarar otra vez la independencia de una parte de nuestro país, a ejercer un referéndum ilegal y a hurtar y a esconderse de todos los principios básicos que rigen el Estado de derecho”.

“Estas son las condiciones mínimas, las condiciones mínimas para la reconciliación y son las condiciones mínimas para la amnistía, para los indultos o para cualquier cuestión”, subrayó en el mismo mitin, como puede escucharse en el video que acompaña esta información.

“A los que piden amnistía les pido que se sometan a las leyes en España. (…) A los que piden indultos, les pido que verbalicen el arrepentimiento. Y a los que se fugaron, les pido que regresen a España y que se sometan a disposición de los tribunales españoles. Y si se cumple todo esto”, insistió una vez más, “entonces hablemos de reconciliación y hablemos de seguir adelante”.

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