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Los incendios internos se multiplican en Ciudadanos

Carolina Punset, eurodiputada de Ciudadanos, en una imagen de archivo.

Ciudadanos elegirá a su próxima ejecutiva a finales de enero y celebrará su congreso nacional el próximo día 4 de febrero. Y la habitual tranquilidad interna del partido naranja, al menos de cara a la galería, parece haberse roto desde hace unas semanas, en las que la formación se ha visto salpicada por varias polémicas: desde las acusaciones de moderación en el discurso antinacionalista que han planteado dirigentes como Carolina Punset hasta el pago de 150.000 euros a la exjefa de prensa del presidente del partido, Albert Rivera, Ciudadanos ha visto como se han agitado unas aguas habitualmente en calma.

Desde que Ciudadanos decidió el año pasado expandirse desde Cataluña –donde está presente desde 2006– al resto del Estado, el partido naranja ha sabido sortear con bastante efectividad las polémicas que le fueron surgiendo en mitad de un proceso de expansión rápido y no exento de controversias, que llevaron a la dimisión o expulsión de al menos 59 cargos. Pero según se acerca el congreso estatal del partido, las polémicas se suceden, y la última se produjo hace apenas unos días, cuando el dramaturgo Albert Boadella –cercano a Ciudadanos– criticó, en un foro en el que también intervino Punset, una supuesta deriva del partido hacia posiciones catalanistas.

Las fuentes consultadas en la dirección de Ciudadanos quitan importancia a estos episodios y afirman que se deben a que los dirigentes se están posicionando de cara al congreso. Pero son, al menos, tres los incendios que se le han declarado a Rivera en las últimas semanas: además de las acusaciones de una deriva ideológica, algunos dirigentes y militantes acusan a la formación de falta de democracia interna, y a todo ello se suma la demanda por acoso laboral por parte de una extrabajadora.

  La relajación del antinacionalismo

La líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, es una de las dirigentes más cercanas a Rivera, además de ser una de las pocas voces que mantienen un perfil marcadamente propio en un partido en el que la portavocía gira, fundamentalmente, en torno a su presidente. Ahora mismo, Arrimadas lidera la oposición en Cataluña, después de conseguir que Ciudadanos se consolidase como segunda fuerza en las elecciones autonómicas que se celebraron el 27 de septiembre de 2015.

No obstante, su figura se ha visto cuestionada en las últimas semanas, ya que algunos dirigentes del partido consideran que bajo el mando de Arrimadas, Ciudadanos está relajando su discurso antinacionalista –una de sus señas de identidad más características– en Cataluña. Hace unos días, Boadella criticó en un acto titulado El nacionalismo y el populismo lo que, según considera, son guiños de la dirigente al catalanismo, como el hecho de haber convocado una paella popular durante la pasada Diada, "el día de la exaltación del nacionalismo".

Desde el grupo parlamentario de Ciudadanos en el Parlament de Cataluña niegan las acusaciones de haber moderado su discurso. El portavoz del partido en esa cámara, Carlos Carrizosa, señala a este medio que "en los últimos tres años", Ciudadanos ha realizado actos durante la Diada, y achaca las críticas a "una clarísima intención del PP de arañar votos". "Por eso generan comentarios a nuestra costa", a los que se suman personas como Boadella "por el ambiente precongresual" en el que vive el partido, asegura Carrizosa. "Pero cualquiera que nos escuche en Cataluña sabe que estamos en la misma línea que siempre", zanja el portavoz.

Sin embargo, lejos de ser una crítica aislada, las palabras de Boadella expresan el pensamiento de un sector de Ciudadanos que tiene como uno de sus referentes a Carolina Punset, que dimitió de la ejecutiva del partido el pasado octubre después de que ésta le rectificase unas declaraciones en las que calificó de "trozo de tela" la bandera de la Comunidad Valenciana el día 9 de octubre, fiesta de la comunidad. Punset se despidió pidiendo en un comunicado que el partido naranja se definiese claramente como una formación que apueste por "la desarticulación de cualquier tipo de nacionalismo, incluyendo el regionalismo no independentista".

"No es que crea que se está relajando ese discurso, sino que lo sé", asegura la eurodiputada en declaraciones a infoLibre. Y es que, según Punset, esta suavización del discurso antinacionalista es fácilmente comprobable "en la labor que está realizando el partido en Cataluña, o en la campaña que se hizo para las últimas elecciones en el País Vasco", donde Ciudadanos "ha pasado de decir que el cupo atenta contra la igualdad de los españoles a decir únicamente que habría que revisarlo".

"Cuando estaba en la ejecutiva, a mí y a otros miembros se nos presentaron estudios que decían que era conveniente modular nuestro discurso para no herir sensibilidades" y "agrandar" la base de votantes de Ciudadanos, sostiene a este respecto Punset, que insiste en que "hace tiempo que no se habla de temas que formaban parte del ADN" del partido. En este sentido, la ahora eurodiputada pone como ejemplo de esta supuesta deriva la votación en las Cortes Valencianas para derogar la Ley de Señas de Identidad valenciana, aprobada por el PP al final de la pasada legislatura y derribada por los votos de PSOE, Compromís, Podemos y la mitad de los diputados de Ciudadanos. "Tuve que soportar que medio grupo se negase a votar a favor de derogar esta ley, pese a que una de nuestras ideas fundamentales es que las iniciativas políticas no tienen que basarse en la identidad" territorial, se queja Punset.

  La falta de democracia interna

Los cambios en el discurso, no obstante, no son las únicas quejas que plantea Punset. Y es que la eurodiputada afirmó hace unos días que el próximo congreso adolece de una falta de "democracia interna" porque no todos los cargos orgánicos del partido serán elegidos por los afiliados directamente: únicamente se utilizará este método para escoger al presidente –puesto en el que, salvo sorpresa mayúscula, repetirá Rivera– y la ejecutiva, que será elegida a través de listas cerradas y bloqueadas. La elección del Consejo General y la Comisión de Garantías, por el contrario, la realizarán compromisarios.

"No se debe aplicar un criterio distinto para la elección del presidente del partido y para el resto de los cargos, y no entiendo que si es bueno el método de un afiliado, un voto para el presidente del partido no lo sea para el resto", critica Punset, que asegura que existe "miedo" en la dirección de Ciudadanos a que "la voz la tengan los afiliados". "Hay un nivel muy alto de insatisfacción entre la militancia", sostiene la eurodiputada, que asegura que el partido dificulta, incluso, "que los afiliados conozcan a sus compañeros de agrupación" para "tenerlo todo controlado, sin sobresaltos, para que cuando haya primarias no puedan hacerse listas alternativas porque los afiliados no se conocen".

Punset, incluso, puso en duda hace unos días la limpieza del método de votación de Ciudadanos, que normalmente celebra sus primarias por vía telemática, y pidió que las votaciones se hicieran en urna. Por su parte, fuentes cercanas a la eurodiputada denuncian en declaraciones a este diario que "hay sospechas de muchos" militantes del partido de que, en las elecciones internas, "hay trasvases de afiliados de unas agrupaciones a otras cuando conviene", y denuncian que "sólo la secretaría de Organización tiene los censos", lo que resta transparencia al proceso.

Quejas muy similares expresan los miembros del colectivo TranC'sParencia, que se define como un "grupo de trabajo" que aboga por presentar candidatura a la Comisión de Garantías y al Consejo General –el máximo órgano entre congresos– del partido. José María del Romero, uno de sus portavoces, afirma que su grupo quiere denunciar los "déficits democráticos" que afectan a Ciudadanos, un partido en el que "los contrapesos no funcionan" y que, a su juicio, está cubierto por "un velo de miedo" entre su militancia. "En Ciudadanos hasta ahora nadie ha tosido, y nosotros somos el primer carraspeo", sostiene Del Romero.

Según plantea el portavoz, TranC'sParencia agrupa a entre 350 y 400 militantes de Ciudadanos, y Del Romero calcula que en torno a unos 1.200 afiliados del partido comparten sus tesis, que básicamente se centran en la supuesta falta de democracia interna del partido. Por ello, el colectivo demanda –al igual que Punset– que se sustituya el voto telemático por el voto en urna y se implante el método de un militante, un voto para la elección de todos los órganos internos, y denuncian que mientras los candidatos desconocidos van a tener "dos o tres días" para hacer campaña interna de cara a las primarias, Rivera "va a tener tres meses, y de hecho ya ha empezado a enviar correos", según sostiene Del Romero.

TranC'sParencia afirma que ha enviado a la cúpula de Ciudadanos un total de siete comunicados con sus reivindicaciones, y su portavoz sostiene que han pedido "tres veces" que la dirección les facilitase una vía para "contactar con los afiliados". "Nunca nos han contestado, y si el grupo no se conoce es en buena parte porque el partido ha cercenado la posibilidades de comunicación", denuncia Del Romero, cuyo grupo también critica la falta de proporcionalidad de los órganos.

"En todos los territorios, las personas que detentan el poder efectivo han sido nombradas directamente por el Comité Ejecutivo y no responden al criterio de representación proporcional, por lo que difícilmente puede considerarse a estas personas como representantes de los afiliados", denuncia el grupo a este respecto en su primer comunicado. La queja es compartida por Punset, que asegura que las listas plancha con las que se escogerá la ejecutiva en el próximo congreso "condenan" al órgano "a ser muy poco transversal" y a carecer de "voces críticas que enriquezcan el discurso", ya que el ganador, critica, se queda con todos los puestos.

"Las bases sienten que tienen un techo de cristal en el ámbito de los cargos orgánicos", que en muchas ocasiones son elegidos "a dedo", sostiene la eurodiputada, que prefiere no confirmar ni desmentir si se presentará a algún puesto en el próximo congreso de febrero. "Hay mucho tiempo para decidirse, y hay que ver cuáles son finalmente las reglas, porque si sólo va a haber juego limpio para la elección del presidente del partido, eso desmerecerá el proceso", sostiene Punset, que afirma que participar en unas primarias en las que no creyese "sería una estafa, porque daría credibilidad a un juego que no la tiene".

  El presunto acoso laboral a una extrabajadora

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El pasado lunes se hizo público que Ciudadanos había aceptado –asumiendo la fórmula de despido improcedente– indemnizar con 153.000 euros a la ex jefa de prensa de Rivera, Inma Lucas, para evitar ir a juicio tras la denuncia presentada por la extrabajadora por presunto acoso laboral. Lucas denunció que, en julio de 2015, se le prescribió la baja médica por riesgo en su embarazo de gemelos, y que al reincorporarse a su puesto de trabajo nueve meses después fue asignada a un puesto de menor relevancia –comunicación del grupo de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Barcelona–, así como que comenzó a sufrir degradaciones personales y profesionales.

A juicio de Lucas, esta reubicación obedecía a "una estrategia conjunta" de Rivera, el vicesecretario general, José Manuel Villegas, y el secretario general, Fernando de Páramo, para defenestrarla "profesional y laboralmente" con "el propósito de que abandonase voluntariamente su puesto de trabajo". Lucas sostuvo que se la "humilló personal y profesionalmente" y, según informó El Periódico, la extrabajadora afirmó en la demanda que los tres dirigentes se dedicaron a "imposibilitar su capacidad de comunicación con los superiores", "ignorarla y excluirla" y "realizar actos de clara humillación profesional y personal, como ordenarle viajar a Madrid para recoger un documento que se le podría haber enviado por correo electrónico"

La cúpula de Ciudadanos ha sido muy parca a la hora de comentar este episodio. El secretario general del grupo parlamentario de Ciudadanos en el Congreso, Miguel Gutiérrez, se limitó a afirmar el martes que el acuerdo entre Lucas y el partido había sido "satisfactorio" porque "si no, no lo habrían firmado". "Se han hecho afirmaciones en el curso de este proceso que no se correspondían con la realidad de dicha relación laboral. El acuerdo ha sido alcanzado entre las partes con la asistencia de los respectivos representantes legales", sostienen por su parte fuentes de la dirección.

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