moción de censura

El independentismo catalán debate hasta dónde llevar las condiciones para apoyar a Sánchez y echar a Rajoy

El presidente de la Generalitat, Quim Torra (c), interviene durante la conmemoración del 75 aniversario de la estación de esquí de La Molina.

Fernando Varela

Apenas 24 horas después de que el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, confirmase su decisión de pedir el respaldo de toda la oposición parlamentaria para echar a Mariano Rajoy de la Presidencia del Gobierno y formar un Gobierno del PSOE, el independentismo catalán ha abierto el debate acerca de las condiciones que va a poner para prestar su apoyo, imprescindible para que la iniciativa salga adelante.

El PDeCAT y Esquerra llevaban seis meses enviando mensajes a los socialistas, a través de los medios de comunicación, en los que dejaban clara su voluntad de contribuir a la mayoría parlamentaria necesaria para remover a Rajoy y sustituirlo por Sánchez sin poner condiciones a cambio. Pero ha bastado que el líder del PSOE, en respuesta a la decisión del presidente de no asumir ninguna responsabilidad tras la durísima sentencia del caso Gürtel, tomara la iniciativa de formalizar la moción de censura para que los independentistas hayan empezado a especular con las condiciones de su eventual apoyo.

La posibilidad de que PDeCAT y Esquerra pidan contrapartidas a cambio del voto favorable de sus diputados en el Congreso puede dar al traste con la moción porque el candidato a la Presidencia, Pedro Sánchez, no ha dejado espacio para una negociación. Su compromiso con la defensa del ordenamiento constitucional en Cataluña, su respaldo a la puesta en marcha y la aplicación de la intervención de la autonomía catalana a través de artículo 155 y sus reiteradas muestras de respeto a las decisiones judiciales que mantienen a varios dirigentes independentistas en prisión desde hace meses no sólo no han cambiado con la presentación de la moción sino que se han reforzado.

La dirección de Sánchez sabe que una buena parte de los ataques que van a recibir —que ya están recibiendo— por no hacer ascos al respaldo de ningún partido para echar a Rajoy tratan de hacer ver que los socialistas están dispuestos a claudicar frente las demandas del independentismo y que sólo el PP y Ciudadanos son capaces de resistir sus "cantos de sirena".

Sánchez es muy consciente de que no puede permitirse aparentar debilidad, ni en el conjunto de la opinión pública, especialmente fuera de Cataluña, ni por supuesto dentro de su partido, donde los críticos, liderados por Susana Díaz, Emiliano García-Page y Javier Lambán, presidentes de Andalucía, Castilla-La Mancha y Aragón, respectivamente, permanecen vigilantes y dispuestos a alzar la voz si el secretario general no es fiel al compromiso de no negociar nada con los independentistas. Tanto es así que el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, intentó a última hora del viernes despejar cualquier duda afirmando que el partido no negociará "nada" para conseguir los apoyos necesarios para sacar adelante la moción de censura.

Más allá de la negativa a coincidir en la votación con Ciudadanos, posición fácil de cumplir si el partido de Albert Rivera mantiene su decisión de no respaldar la moción, en especial si cuenta con el apoyo del independentismo catalán, el PDeCAT está manteniendo un perfil de exigencias relativamente bajo. Como Esquerra, cuyo portavoz en el Congreso, Joan Tardá, se limitó a reclamar al líder del PSOE que pida disculpas por la forma en que se ha referido al president Torra.

La coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal, dio a entender este sábado que había que dejar pasar unos días para rebajar la tensión desatada entre el PSOE y el presidente de la Generalitat, Quim Torra, a cuenta de las ideas xenófobas de este último, y prefirió poner el acento en la coincidencia de la antigua Convergència con los socialistas en el objetivo de echar a Rajoy de la Moncloa.

El portavoz de este partido en la Cámara baja, Carles Campuzano, asegura que ya ha contactado con su homóloga socialista, Margarita Robles, para dialogar sobre la moción. En los próximos días, anunció, la dirección del PDeCAT reflexionará sobre qué pasos dar, a la espera de escuchar las propuestas de Pedro Sánchez sobre la agenda política desde “el punto de vista catalán”.

¿Qué más puede pedir el PDeCAT? La coordinadora del partido sugirió este sábado que Sánchez se comprometa a reemprender el diálogo con el Govern de la Generalitat liderado por Quim Torra. Algo a lo que Sánchez nunca se ha negado: en realidad lleva pidiendo la apertura de conversaciones entre la Generalitat y el Gobierno de España desde que regresó, hace un año, a la Secretaría General del PSOE.

Los “presos políticos”

Pero aunque el PDeCAT parece en principio favorable a votar sí a la moción, la disposición no parece la misma en el resto de Junts per Catalunya, la candidatura de Carles Puigdemont. El propio presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, aunque este sábado ha asegurado ser favorable a la moción, pidió Sánchez que apoye a los “presos políticos catalanes” —cuya existencia los socialistas no reconocen— y a los dirigentes políticos que optaron por huir al extranjero, así como a la gente que se ha tenido que “exiliar” para no ser encarcelados por expresar sus ideas, como el rapero mallorquín Valtonic. Una condición que el líder del PSOE no está dispuesto a aceptar.

Eduard Pujol, portavoz del JunsxCat en el el Parlament, fue aún más crítico al preguntarse qué ganaría Cataluña con el líder socialista de presidente del Gobierno, sobre todo después de la “falta de altura” que ha demostrado al “insultar al president de Cataluña”, al que llamó racista y supremacista.

Sánchez, recordó Pujol, avaló el 155. “¿Qué ganamos los catalanes sustituyendo a un corrupto por un cómplice del 155” que además es responsable de “alimentar el odio hacia Cataluña y su presidente”?, se preguntó.

La tensión interna en el seno de JuntsxCat entre los fieles a Puigdemont, mucho más dispuestos a mantener vivo el desafío a la legalidad constitucional que comenzó el pasado septiembre, y los posibilistas del PDeCAT que, en línea con ERC, prefieren rebajar el pulso al Estado amenaza con trasladarse a la moción de censura contra Rajoy. Y hace más difícil sostener la complicada combinación que hace falta para echar a Rajoy: PSOE, Podemos, Compromís, Esquerra, PDeCAT y PNV.

Los nacionalista vascos, entre tanto, siguen sin comprometer su posición. El presidente del Euzkadi Buru Batzar, Andoni Ortuzar, anunció este sábado que se dirigirá a Sánchez para saber si su intento de sustituir a Rajoy “es serio”, busca “abordar el modelo de Estado” y sintoniza con las prioridades del País Vasco. “Euskadi y la gente. Ése va a ser el criterio que vamos a seguir a la hora de gestionar la moción de censura”, anunció Ortuzar. “Estudiaremos la propuesta de Pedro Sánchez y pediremos concreciones para saber si es un planteamiento serio y viable, o solo obedece a intereses cortoplacistas y electoralistas”.

¿Qué quiere el PNV? En primer lugar, saber si Sánchez acepta abordar un cambio en el modelo territorial del Estado, el autogobierno de Euskadi y Cataluña, la defensa de los intereses de Euskadi, y qué medidas de regeneración democrática quiere poner en marcha. “De la respuesta que se nos dé a estas cuestiones, dependerá nuestra posición final”, explicó.

Las demandas del independentismo catalán y del nacionalismo vasco serán el principal alimento de los partidos y los medios contrarios a la moción de censura.

El secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, insistió este sábado en pedir a Sánchez un compromiso para convocar elecciones “de manera inmediata” mediante una moción de censura instrumental con un candidato que no sea ni Albert Rivera ni Pedro Sánchez,un candidato que no sea ni Albert Rivera ni Pedro Sánchez una posibilidad que no entra en los planes del PSOE. Lo que busca Sánchez, repitió Villegas, es “un gobierno frankenstein con los que quieren destruir España”. Los diarios El País y El Mundo respaldaron a través de sendos editoriales la demanda de elecciones formulada por Albert Rivera.

En la misma línea, el PP lanzó este fin de semana en redes sociales una campaña contra la moción bajo la etiqueta "#UnaMociónContraEspaña", de la que se han hecho eco sus cargos y organizaciones territoriales en toda España.

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