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19J | Elecciones en Andalucía

Moreno tacha de “chantaje” el deseo de Vox de entrar en el Gobierno pero se muestra dispuesto a aceptarlo

El candidato del PP, Juanma Moreno, libera un búho real en un acto de campaña en la localidad gaditana de Chiclana de la Frontera.

El PP andaluz multiplica los mensajes que buscan la movilización de la derecha, incluidos votantes supuestamente decepcionados con el PSOE y electores partidarios de Vox, con la vista puesta en un gobierno en solitario que sólo será posible si el domingo alcanza la mayoría absoluta en el Parlamento de Andalucía porque ningún partido está por la labor de concederle la investidura. Y ese objetivo, a la vista de todas las encuestas publicadas mientras fue legal hacerlo, está aparentemente fuera de su alcance. 

Juanma Moreno, el candidato a la reelección, mantiene el discurso de que le será posible gobernar en solitario, incluso aunque no obtenga mayoría absoluta, a pesar de que la izquierda no está dispuesta a facilitar su investidura y Vox sólo lo hará si a cambio entra por primera vez en el Gobierno de la Junta.

La ultraderecha lo repite cada día y Moreno lo sabe, pero sigue poniéndolo en duda. “Yo no sé qué es lo que va a hacer Vox”, volvió a decir este jueves en una entrevista en Onda Cero Radio, en la que atribuyó la exigencia del partido de Santiago Abascal de entrar en el Gobierno a una “estrategia de campaña”. En todo caso, añadió, le parece “un error esa posición tan maximalista que están teniendo, muy radical, casi de chantaje”, recriminó. 

Moreno dice que no quiere gobernar con Vox porque ralentizaría y limitaría la acción de gobierno —solos “podemos llegar mucho más lejos mucho más rápido”, aseguró— y daría lugar “a debates estériles ideológicos” y a “pactos absurdos” en relación con “cuestiones que no tienen nada que ver con la gestión ni nada que ver con los problemas de los ciudadanos”. 

Eso por no hablar de que gobernar con Vox sería hacerlo “con equipos que no están rodados, que tienen que aprender a rodarse en una difícil gestión en una comunidad que es la que más Presupuesto y población tiene de España”. Una coalición sería a su juicio algo negativo para la sociedad andaluza porque no le permitiría formar un gobierno “sólido” y “fuerte”, que según el candidato del PP es lo que Andalucía necesita en estos momentos, y le obligaría a tener “las manos atadas” y a “estar limitado” justo cuando vienen, advirtió, “turbulencias económicas” y tendrá que “hacer reformas”.

La paradoja es que el propio Moreno, pese al dibujo tan negativo que hace en campaña de un gobierno PP-Vox, se muestra al mismo tiempo dispuesto a aceptarlo una vez que ya se haya votado. Aunque “todo parece indicar que lo más probable es que yo sea presidente”, argumentó, serán los ciudadanos con sus votos quienes decidan que gobierne “solo o si, por el contrario, quieren que yo sea un presidente acompañado, limitado y condicionado por otra fuerza política”. Es decir: si necesita los votos de Vox para ser investido.“ Los ciudadanos son los que van a tener que decidir qué quieren”.

Dispuesto a gobernar con Vox

Igual que Alberto Núñez Feijóo la víspera, Moreno admitió implícitamente su disposición a gobernar con Vox. Juan Espadas, el candidato del PSOE, “dice que no se va a abstener” para facilitar su investidura y que forme gobierno en solitario. “Pues si tan en contra de Vox está, lo lógico es que permitiese el gobierno de quien ha ganado las elecciones”, le reprochó admitiendo de paso que si los socialistas no comprometen su abstención formará el gobierno con la ultraderecha que él mismo critica.

Feijóo abundó en esta idea en un acto con empresarios en la provincia de Jaén en el que aseguró, sin citar a nadie, que “muchos” políticos del PSOE con sentido “de Estado” “entienden que en el caso de que el PP tenga un resultado contundente lo lógico sería” dejarle gobernar.

El PP multiplica estos días, y lo hará especialmente a partir del lunes, los mensajes dirigidos a proclamar el supuesto derecho de las candidaturas más votadas a formar gobierno aunque no tengan mayoría en sus respectivos parlamentos. Esa idea, que está detrás de la “mayoría suficiente” que Moreno espera obtener el domingo —más escaños que la izquierda—, no la aplicó en 2018 y en 2019 en todas las comunidades —entre ellas Andalucía— en las que el PP no fue el partido más votado pero obtuvo la presidencia gracias a acuerdos con Ciudadanos y Vox.

Igual que el PP incrementa el tono contra Vox para alimentar el “voto útil”, en palabras de Moreno, la candidata de la extrema derecha Macarena Olona, también subió los decibelios a la hora de referirse al candidato del PP, con el que se propone gobernar Andalucía durante la próxima legislatura, acusándole de buscar la abstención de la izquierda para ser investido.

“Es un fraude. No están siendo honrados”, aseguró en una entrevista en esRadio tratando de convencer a sus votantes de que impidan al PP consumar en la comunidad andaluza “lo mismo que en España”, un gobierno “rehén de la izquierda”. “El PP ha vivido muy cómodamente y eso se ha acabado”, remachó.

El programa de Vox en ese gobierno con el PP pasa por convertirse en “un dique de contención” que “espoleará en San Telmo” a Juanma Moreno para que “no se trague el adoctrinamiento ideológico” en asuntos como la violencia de género, una línea roja en las negociaciones para formar una coalición. “El PP tiene pánico de que Vox entre en San Telmo”, aseguró Olona porque, entrará en el gobierno andaluz “con la ley en una mano y en la otra unas tijeras de podar con las que recortar el gasto superfluo”.

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