Que sus logros no se olviden: el Cervantes ya guarda el legado de Clara Campoamor, Victoria Kent y Elena Fortún

En ella se guarda bajo llave el legado de reconocidos artistas. Y desde este miércoles, la Caja de las Letras del Instituto Cervantes de Madrid ya atesora el de las pioneras Clara Campoamor, Victoria Kent y Elena Fortún por el Día Internacional de las Mujeres. Resulta un hecho incontestable: la historia de España la han escrito hombres. Y en la de la lucha por la igualdad, en mayor o menor medida, también han intervenido. Campoamor y Kent fueron dos mujeres que abrieron paso, que representaron los ideales del feminismo y que constituyeron una parte esencial de la historia política de España y del mundo. Sin embargo, cuando sus nombres se ponen uno al lado del otro de lo que se habla es de su enfrentamiento de ideas. Una quería el voto, la otra lo impedía.

Es cierto, pero solo en parte. Campoamor consiguió el voto, pero Victoria Kent no era antisufragista, ni mucho menos. No pedía que las mujeres no votaran sino que fuera más tarde, cuando la recién nacida República gozara de mejor salud. Para ella, las mujeres de España se convertirían en republicanas y de izquierdas en cuanto pudieran vivir los derechos conquistados con la nueva política. Era cuestión de tiempo.

Otras que también abrieron paso, que vivieron esa República y su posterior caída, también han sido olvidadas o simplificadas por la historia. La escritora Elena Fortún cambió la literatura infantil y defendió el feminismo desde antes de convertirse en la madre y escritora de Celia, una colección de novelas sobre una niña de siete años que vivía con su familia en Madrid. 

Las encargadas de poner en palabras la historia de estas mujeres en el evento organizado por el Cervantes han sido Carmen Calvo, presidenta del Consejo de Estado; la doctora en Historia, Maria Dolores Ramos Palomo; la editora de Editorial Renacimiento, Christina Linares; las sobrinas nietas de Kent, Ana María y Concepción O’Kean; y la presidenta del Congreso, Francina Armengol, que ha clausurado el acto. 

El acto también ha homenajeado el Lyceum Club Femenino, una asociación que buscaba el desarrollo social y cultural de las mujeres entre 1926 y 1939. Ser socia significaba haber realizado trabajos literarios, artísticos o científicos, participado en causas sociales o tener títulos académicos. Victoria Kent llegó a ser vicepresidenta de la entidad y Campoamor y Fortún también formaron parte de ella. 

Tres nombres propios

El evento ha arrancado con la intervención de Carmen Calvo, que ha reclamado la figura política de Clara Campoamor como una mujer más allá del voto o más allá de ser una pionera. “El machismo quiere que hablemos de ella como una política que hizo algo en un apartado, el de pelear por el sufragio, pero ella es el personaje político, hombres y mujeres incluidos, que más ha sabido comprender lo que es la democracia. No se la entendía por muchos flancos y de una manera cruel las Cortes decidieron enfrentar a las dos únicas mujeres que había en la Cámara”, ha relatado Calvo. “El machismo nos quiere como pioneras o como víctimas pero tenemos que reaccionar contra esto. Cuando somos pioneras somos frágiles porque estamos solas, pero nos podemos hacer fuertes formando parte de un grupo, formando parte del feminismo”, ha añadido. 

Tras su discurso, ha acompañado a Luis García Montero, director del Instituto y a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, hacia la Caja de Letras para guardar parte del inmenso legado que ha dejado la política. Entre los obsequios, el Congreso ha cedido un tomo del Diario de Sesiones que recoge varias de las intervenciones de Campoamor, entre ellas, ese famoso reclamo por el derecho de la mujer del 1 de octubre de 1931, para que el Instituto pueda ser su nueva casa durante unos meses. 

Tras el emocionante momento, Christina Linares se ha subido al escenario para rendir tributo a la escritora Elena Fortún –o Encarnación Aragoneses de Urquijo, su verdadero nombre–. Ella también tuvo un papel decisivo en la lucha de las mujeres. Como escritora, creó el personaje de Celia, una niña de siete años que vivía con su familia en Madrid. En su obra, aunque era para los más pequeños, siempre se podía apreciar su lucha por las mujeres y, en un tiempo marcado por el franquismo y el exilio, por la democracia. “A través de la mirada de una niña, era capaz de criticar el mundo de los mayores”, ha destacado Linares. 

Ya en su momento, reflejaban los ideales de la Institución Libre de Enseñanza. Se acabaron editando los manuscritos de Celia en la revolución (1987), sobre Guerra Civil, y las novelas de temática lésbica Oculto sendero (que firmó como Rosa María Castaños y que no se publicó hasta 2016) y El pensionado de Santa Casilda (2022, con Matilde Ras).

Poco se sabía de ella como escritora. Por ello, Linares ha querido reclamar el papel de expertas e historiadoras que han conseguido desempolvar la historia que muchos querían que fuera olvidada. “Fortún transformó el panorama de la literatura infantil pero antes ya escribía artículos sobre feminismo. Fue vegetariana, sabía leer las cartas, se refugió en el espiritismo para superar la muerte de su hijo y era lesbiana. Todo esto lo sabemos gracias a las expertas”, ha recalcado. 

Como con Campoamor, se han dirigido a la Caja de las Letras para poder entregar varias primeras ediciones de la obra de Fortún. Junto con la hija de Carmen Laforet, Cristina Cerezales, han hecho entrega de los libros, que según la escritora ha conseguido gracias a la “amistad de su madre con Fortún”. 

Victoria Kent también ha recibido su propio homenaje. Faltaría más, en la fecha del evento, el 4 de marzo, nació la política en 1898. Ha pasado a la historia de muchos como la mujer que se opuso al voto femenino. No fue así. Abogó por los derechos de las mujeres durante toda su vida y abrió las puertas de todas las que vinieron después. 

Ella fue la primera mujer que formó parte del Colegio de Abogados de Madrid. Allí, también se convirtió en la primera mujer defensora en el mundo ante un tribunal militar en 1931. Además, Consiguió que se cerraran 114 centros penitenciarios, mandó construir la Cárcel de mujeres de Ventas en Madrid –sin celdas de castigo–, y creó el Instituto de Estudios Penales. 

La historiadora María Dolores Ramos Palomo ha relatado la forma en que tuvieron que volver a reconstruir, como si de un puzle se tratase, la vida de todas estas mujeres, de las que no había prácticamente nada ya descubierto. Solo fue cuando se abrieron las hemerotecas y las bibliotecas cuando las investigadoras descubrieron la aventura que fue la vida de todas ellas. 

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El legado de Kent se ha representado con la lectura por parte de sus sobrinas nietas, Ana María y Concepción O'Kean, de varias cartas de la política en su tiempo en Nueva York. Los objetos también han incluido varios de sus escritos y una foto con Louise Crane, quien fue su pareja hasta que falleció en 1987. Precisamente la compañía de teatro Arte por el Arte Producciones ha realizado una lectura dramatizada de un extracto de la obra Victoria Kent o la verdadera identidad de Madame Duval sobre la relación entre ambas

La presidenta de las Cortes, Francina Armengol, ha puesto el broche final al acto: “Cuando vemos sus biografías podemos ver cuánto empeño se puso en silenciarlas. El orden mundial ahora se tambalea, en muchos lugares del mundo se ve la barbarie, que también se asienta en las grietas de una sociedad polarizada”, ha apuntado. 

“Comprometernos por la lucha es saber que las democracias que con tanto esfuerzo se han levantado, se pueden destruir de un mazazo. Nuestra responsabilidad con estas mujeres y las nuevas generaciones es proteger estos valores sobre los que hemos construido la sociedad que somos”, ha zanjado. 

En ella se guarda bajo llave el legado de reconocidos artistas. Y desde este miércoles, la Caja de las Letras del Instituto Cervantes de Madrid ya atesora el de las pioneras Clara Campoamor, Victoria Kent y Elena Fortún por el Día Internacional de las Mujeres. Resulta un hecho incontestable: la historia de España la han escrito hombres. Y en la de la lucha por la igualdad, en mayor o menor medida, también han intervenido. Campoamor y Kent fueron dos mujeres que abrieron paso, que representaron los ideales del feminismo y que constituyeron una parte esencial de la historia política de España y del mundo. Sin embargo, cuando sus nombres se ponen uno al lado del otro de lo que se habla es de su enfrentamiento de ideas. Una quería el voto, la otra lo impedía.

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