La crisis del coronavirus

¿Ocultación o falta de medios? Las 6 claves para entender por qué hay que poner en cuarentena la cifra de muertes

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, en su última comparecencia en el Congreso para rendir cuentas de la crisis del covid-19.

Miércoles 8 de abril. Como cada día desde que el covid-19 golpea con fuerza a España, el Ministerio de Sanidad hace públicos a media mañana los datos sobre el avance de la pandemia. Los casos confirmados ascienden a 146.690, una cifra que se corresponde con los positivos en la prueba. Las muertes, a 14.555. Y los curados, a 48.021.

Desde que la cifra de muertes empezó a ser insoportable, expertos, instituciones y tribunales superiores de Justicia han venido alertando de que las vidas que se ha llevado el coronavirus son más que las que refleja la contabilidad oficial. Un debate que la derecha ya ha incorporado a su argumentario diario para atacar al Gobierno de Pedro Sánchez.

Este mismo miércoles, la portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, aseguraba en una entrevista en la Cadena Cope que "una nación debe contar bien a sus muertos para poder despedirles bien y para cuidar bien de los vivos".

"De momento, lo único que sabemos es que España lidera el tétrico ranking mundial de muertos por número de habitantes, pero incluso podría ser peor y estar por encima de lo que los datos oficiales dicen. La verdad es la primera medida higiénica para luchar contra el virus y por eso necesitamos cifras", insistió Cayetana Álvarez de Toledo.

En la base de la queja de la portavoz de los conservadores descansa la crítica a Sanidad por unos datos que, en realidad, facilitan las comunidades autónomas, algunas de ellas —la Comunidad de Madrid es la más afectada— gobernadas por el Partido Popular. Una vez recopilados los datos, el departamento que dirige Salvador Illa se encarga de recopilarlos, darles forma y ofrecerlos cada 24 horas.

Pero de forma paralela, desde algunas comunidades, no sólo las gobernadas por el PP, apuntan al ministerio como máximo responsable de los datos que se facilitan. Ellos remiten aquella información que se les exige y si se les exigieran más números u otras formas de presentarlos así lo harían, se defienden.

La "transparencia" del Gobierno

En el Ejecutivo señalan que "tal cual se les facilitan los datos" por las autonomías, así lo reflejan. "El más interesado en que sean claros es el Gobierno", defendió el ministro José Luis Ábalos en rueda de prensa en la que destacó la "preocupación" en la Moncloa por la "transparencia" de esta cuestión.

Más allá de la batalla política, el número de afectados y muertes por covid-19 que se ofrece a diario está alejado de las cifras reales. Desde Sanidad llevan semanas demandando a las comunidades una serie de variables que se harán públicas en cuanto la información recopilada sea representativa y homogénea. Y desde el Ministerio de Justicia se ha urgido a los registros civiles que envíen la información de todas las defunciones inscritas desde el 14 de marzo. Tratan detener una cifra de fallecidos lo más fiel posible a la realidad.

De la mano de expertos en Sanidad, epidemiología y responsables de comunidades autónomas, infoLibre hace un repaso de los factores que implican que los datos facilitados sobre el impacto del covid-19 disten todavía de los efectos de la pandemia en la población. Hay cuestiones que tienen que ver con la forma en la que el Gobierno decidió que se le remitieran los datos. Otras, tienen que ver con la forma en la que las comunidades han ido rindiendo cuentas. Pero los expertos también llaman a no hacer extrapolaciones de datos de forma aislada y descontextualizada. Porque es muy pronto, creen, para sacar conclusiones.

1. Llamada de atención en Castilla-La Mancha

Los servicios funerarios de los ayuntamientos venían avisando de que no daban abasto, de que los entierros se estaban aplazando, de que las incineradoras no tenían capacidad para tanto volumen de trabajo. Los trabajadores de estos sectores ponían en cuarentena las cifras oficiales. Y el pasado lunes, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha abrió de forma oficial el debate alertando de que el número de licencias de enterramiento expedidas por los registros civiles de esta región en marzo de 2020 había aumentado un 96,3 % respecto al mismo mes del año anterior

Del total de fallecidos, 3.319, en 1.921 licencias de enterramiento, el 57,9 %, se recogía como causa del fallecimiento el covid-19 o "sospecha compatible con covid-19", una cifra superior a los 774 fallecidos oficiales registrados por la estadística ofrecida por Sanidad al cierre del tercer mes del año. Esto supondría que en la contabilidad oficial faltarían por incluir 1.398 muertes. Es decir, que las muertes reales casi triplicarían los datos de fallecimientos de la región en el mes de marzo.

Este episodio de Castilla-La Mancha ha servido para que se dispare la alarma en otras comunidades, para que se piense que, más allá de un caso concreto, puede ser un patrón extensible a cualquier otra región. De momento, desde el Ministerio de Justicia se ha solicitado a los registros civiles que remitan la información de todas los fallecimientos inscritos desde el 14 de marzo. No es una tarea sencilla porque en muchos de estos registros la falta de medios y las condiciones laborales que se derivan del estado de alarma les impiden tener estos datos al día.

En el Gobierno regional defienden que los datos facilitados a Sanidad son los que el departamento pidió en su día: los de todos los fallecidos que han dado positivo en una prueba de covid-19. Hasta la fecha, el ministerio no lleva cuenta de los casos sospechosos, como sí ha reseñado el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha. La decisión de Sanidad sigue los patrones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que contabiliza como positivos solo aquellos casos confirmados en laboratorio.

2. Datos no homegéneos

¿Cómo funciona la transmisión de datos de las Comunidades Autónomas a Sanidad? Hasta la fecha se han presentado dos órdenes ministeriales al respecto, una el 15 de marzo y otra el 21. "Con objeto de garantizar la calidad y cohesión de los datos trasladados por las comunidades autónomas y los centros hospitalarios, se considera necesario desarrollar el procedimiento previsto para la remisión de la información", puede leerse en un documento donde se pide a las comunidades información sobre casos confirmados, hospitalizados, ingresos críticos, altas, altas por defunción, casos en las últimas 24 horas y número de pruebas realizadas. "Esta información será remitida diariamente en el intervalo de las 20-21 horas", puede leerse en Boletín Oficial del Estado (BOE). Son los datos que luego el Gobierno organiza y ofrece en la rueda de prensa de balance.

No obstante, la orden ministerial no ofrece de forma clara instrucciones sobre cómo contabilizar cada campo de datos que pide a las comunidades, lo que está llevando a que éstas ofrezcan datos dispares y que, por ejemplo, en el apartado "hospitalizados" se puedan estar incluyendo a personas ya dadas de alta porque están teniendo en cuenta el número acumulado de afectados. 

Del número de fallecidos tampoco se rinde cuenta de igual forma en las comunidades autónomas. Basten dos ejemplos: en Castilla-La Mancha facilitan al ministerio, a diario, el número de muertes en residencias de mayores en aquellos casos en los que el fallecido había dado positivo en la prueba. Pero en Madrid eso no ha ocurrido hasta la fecha.

Este miércoles, en una entrevista concedida a TVE, el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, aclaró que la cifra oficial de muertos por covid-19, que se sitúa en 5.371 en la Comunidad de Madrid, no contempla los casos pendientes de confirmación por Sanidad mortuoria que se han producido en las residencias. Como es lógico, una vez se incorporen estos datos se comprobará el desfase entre las cifras ofrecidas en los últimos días y la real.

3.  Sin pruebas... no hay positivos

Los datos que manejan los registros civiles apuntan a que los casos de fallecimientos por coronavirus están infranotificados. "No es, como dice la oposición, que se esté engañando u ocultando datos, es que se hacen las pruebas que se hacen y hay gente que muere por el covid-19 sin haber sido sometido a la prueba y, por tanto, sin entrar en ese cómputo que ofrece Sanidad", señala un experto en epidemas consultado por este diario. Esta es la razón por la que la cifra de muertes totales en esta época dista tanto de la de otros años pero no toda esa brecha tiene como respaldo un test que ha dado positivo.

En este contexto, a medida que el Gobierno extienda su compromiso de test masivos, el número de casos confirmados subirá. Y también lo hará el número de fallecidos diagnosticados. Pero, de forma paralela, bajará la proporción de mortalidad.

4. Los informes del MoMo

En los últimos días, los españoles nos estamos familiarizando con unas siglas: MoMo. Responden al Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria. Y utiliza la información de mortalidad por todas las causas que se obtiene diariamente de 3.929 registros civiles informatizados del Ministerio de Justicia. La muestra es muy amplia y muy representativa si se tiene en cuenta que se corresponde con el 93% de la población española y que incluye todas las provincias.

Para hacer las estimaciones se recurre a las medias históricas basadas en la mortalidad observada desde el 1 de enero 2008 hasta el año anterior a la fecha actual. Es una herramienta a la que los epidemiólogos e instituciones han recurrido para comprobar la incidencia de las gripes o de las olas de calor en la población y que ahora parecen reflejar con toda la crudeza lo virulento del covid-19. En la última oleada de la que se disponen datos, con fecha del 7 de abril, la primera de las conclusiones es que se ha producido un exceso de mortalidad por todas las causas a nivel nacional del 17 de marzo al 7 de abril de 2020 de un 56%. Ese exceso es más notable en hombres (62%) que en mujeres (47%), y se concentra en los mayores de 74 años (65%), seguido del grupo de edad de 65 a 74 años (53%).

En el citado periodo de tiempo, el sistema da cuenta de 38.637 muertes, 13.954 más de las estimadas para este periodo de tiempo según la media histórica. La cifra contrasta con las 14.555 muertes, estas solo por covid-19, de las que informa Sanidad desde que arrancó la crisis.

El doctor Joan Ramón Villalbí es miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas). Llama a poner los datos en su contexto. "Necesitamos instrumentos rápidos que son imperfectos para ir viendo cómo evolucionan las cosas", declara en conversación telefónica con este diario. 

Recuerda, además, que el sistema para contabilizar las muertes por este virus, todas con soporte de prueba, es el que establece la OMS y luego define el centro europeo de control de enfermedades.

Para los epidemiólogos, MoMo es un sistema quick & dirty—rápido y sucio— de ver "cómo evolucionan las cosas casi a la semana". Para que puedan extraerse conclusiones hay que mirar estos datos "en perspectiva", en el contexto global. Y siempre teniendo en cuenta que, por mucha incidencia que esté teniendo el covid-19, esta herramienta de monitorización recoge muertes por todo tipo de causas.

Más reposados que estos estudios de monitorización son los datos que ofrece el sistema habitual de vigilancia de la mortalidad del Instituto Nacional de Estadística (INE). Un estudio, que según destaca Villalbí llega con dos años de retraso respecto a los fenómenos observados. Se basa en algoritmos recomendados por la OMS.

5. Las residencias y los "casos sospechosos"

Según los últimos datos del ministerio, el 86,5% de los fallecidos por covid-19 en España tienen más de 70 años. Que la pandemia ataca a los mayores lo demuestran estos datos y el drama de las residencias de mayores. "La preocupación por las residencias es máxima: su configuración en el futuro tendrá que cambiar", ha declarado recientemente el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en una entrevista con infoLibre.

La forma en la que se contabilizan las muertes de los mayores alojados en residencias también es un elemento para añadir a la coctelera en esa reflexión sobre la adecuación de las cifras de muertos por covid-19 a la realidad.

En la Guía para la utilizacion de tests rápidos para covid-19 del Ministerio de Sanidad, actualizada con fecha de este martes, se señala lo siguiente: "Se priorizará la utilización de los test en residencias de personas mayores y centros sociosanitarios con el objetivo de detectar precozmente los casos e investigar los posibles brotes".

El uso de estas pruebas en los centros de mayores "está indicado en pacientes sintomáticos si han transcurrido varios días desde el inicio de síntomas". Sanidad añade en el citado documento que "si en la institución [residencia] se ha detectado más de un caso con síntomas compatibles de covid-19 no será necesario obtener un resultado positivo en todos los casos sospechosos". Con un solo positivo, se considera que existe un brote en el centro de mayores en cuestión y la orden es que se trate y aisle a los pacientes sintomáticos y al resto se les considere contactos estrechos "procediendo a la cuarentena de los mismos".

Después, en caso de fallecimiento, sólo integran las estadísticas aquellas personas que han dado positivo en los análisis.

6. ¿Pueden atribuirse todas las muertes al covid-19?

Las extrapolaciones que se intentan hacer estos días entre los números que arrojan los estudios del Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria y las muertes reales por covid-19 tienen su riesgo según los epidemiólogos.

"Atribuir una muerte a una causa u otra no es una cuestión sencilla, mecánica", defiende el doctor Villalbí. Y plantea una pregunta para la reflexión: "¿Si una persona que tiene cáncer de pulmón muere afectado de coronavirus, cuál es la causa?". De nuevo, este experto, miembro de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria pide prudencia a la hora de interpretar los datos, sobre todo en los casos en los que se arrastra patologías previas.

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