El juicio del caso Kitchen, centrado en una supuesta operación parapolicial para evitar que información comprometedora para el PP acabara añadiéndose al caso Gürtel, se ha retomado este lunes con la declaración de quien fuera máximo responsable operativo de la Policía Nacional en aquella época y del comisario jubilado José Manuel Villarejo. El ex director adjunto operativo Eugenio Pino ha seguido al milímetro la línea defensiva marcada a lo largo de la vista oral y ha insistido en que lo que él encargó en aquellas fechas fue una operación de inteligencia completamente legal sobre la familia Bárcenas, un asunto del que ha protegido a sus máximos jefes políticos. Un guion del que se ha salido, en parte, Villarejo, quien no ha dudado en poner el foco sobre el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy: "Se aprovechó de esta operación".
El instructor de la causa, el magistrado Manuel García-Castellón, circunscribió en exclusiva la Kitchen a la cúpula del Ministerio del Interior que lideró Jorge Fernández Díaz, a quien se asignó la X de la trama. Una conclusión que, sin embargo, siempre consideró precipitada la Fiscalía Anticorrupción, que se quejó de las reticencias del instructor a la hora de ahondar en la "conexión política". "Hay una rotunda negativa a seguir investigando en esa dirección, como si se hubiera establecido un cordón o inaceptable línea roja", criticaba en el recurso de apelación contra el auto de procesamiento que dejó fuera del banquillo a la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal.
Tanto el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy como la exministra declararon a finales de abril como testigos en el juicio. Ahora, dos meses después, Villarejo vuelve a colocar al exlíder del Ejecutivo bajo el foco. "¿Usted le reportó a Francisco Martínez –ex secretario de Estado de Seguridad– la información que le transmitía Sergio Ríos?", ha preguntado el fiscal Anticorrupción, César de Rivas, a cuyo interrogatorio sí se ha sometido el comisario jubilado –a diferencia del resto de acusados que han declarado hasta el momento–. "En líneas generales, todo lo que le preocupaba al presidente del Gobierno. A balón pasado, ahora creo que el señor Rajoy se aprovechó de esta operación oficial y correcta para localizar bienes en el extranjero para, si había algo que le afectara a él, pues también trincarlo", ha comenzado.
"Tengo la impresión de que tanto el señor ministro como el secretario de Estado fueron todos engañados por el genio del señor Rajoy, que lo resuelve todo con Cardhu –un whisky–", ha completado Villarejo. El excomisario ha disparado una y otra vez contra el exjefe del Gobierno. Así, ha dicho que el expresidente le pedía "a través de terceros" que le mantuviera informado "directamente" porque "no se fiaba de las versiones que le pudiera contar" el exministro del Interior. Y ha llegado a decir que ojalá hubiera llegado a sus manos algo que "hubiera afectado" al expresidente del Gobierno: "Me hubiera hecho mucha ilusión".
La Fiscalía Anticorrupción define la Kitchen en su escrito de acusación como una "operación ilícita" para "obtener tanto información como pruebas materiales" en poder de Bárcenas que pudieran "resultar incriminatorias" para la formación conservadora y sus máximos dirigentes en Gürtel. Un trabajo que quedó plasmado en diferentes informes policiales. La primera vigilancia a la familia del extesorero por parte de agentes de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Comisaría General de Información –un grupo que lideró el propio García Castaño– de la que hay constancia se produjo el 25 de julio de 2013. En octubre de ese año, El Gordo llevó a cabo, junto a agentes de su unidad, el volcado de varios dispositivos telefónicos de Luis Bárcenas.
El emérito, el "tráfico de armas" y las contradicciones
Pino, sin embargo, ha defendido que lo que se ordenó realmente fue una "operación de inteligencia" sobre la familia del extesorero porque les había llegado información de que había un Range Rover listo para "desplazarse" a Suiza. "Cuando hay un coche esperando para ir a por dinero, evidentemente hay que montar un servicio, nos pongamos como nos pongamos", ha lanzado el ex director adjunto operativo. Un trabajo que se mantuvo hasta finales de 2015, cuando deciden ponerle fin después de que el hijo del extesorero se fuera a Chile: "No está lejos de Paraguay, le ha dado tiempo a hacer lo que le ha dado la gana con el dinero que, en teoría, tenía Sanchís". A partir de ese momento, se decide poner punto y final a los pagos con cargo a los fondos reservados a Sergio Ríos, chófer de Bárcenas y, como topo, pieza fundamental en la Kitchen.
Una versión similar ha dado, en este punto, Villarejo. No obstante, el comisario jubilado, en este punto, ha añadido a la misión principal –buscar información sobre el dinero en el extranjero– el encargo de verificar si existía otro material que pudiera afectar a las "altas instituciones del Estado". Y, en concreto, que pudiera vincular al rey emérito Juan Carlos de Borbón con el "tráfico de armas". Durante el largo interrogatorio, el fiscal Anticorrupción ha tratado de resaltar, una y otra vez, las contradicciones con lo declarado en fase de instrucción, donde Villarejo aseguró que había "mucho interés" en saber si el extesorero del PP tenía "información nuclear" del Gobierno.
El hecho de que Pino haya marcado 2015 como punto y final de la Kitchen no es casual. ¿Por qué? Porque el Parte Informativo Investiga, documento normalizado que es requerido formalmente para dar de alta pesquisas policiales en Gati –la base de datos que hace cruces entre investigaciones– no se elaboró hasta finales de mayo de 2015, cuando el grueso de las vigilancias a la familia se llevaron a cabo en el verano de 2013. De esta manera, sostiene la Fiscalía Anticorrupción, "crearon la apariencia de que algunas de las informaciones" que habían conseguido de Bárcenas y su entorno –relaciones, vehículos o sociedades– habían sido compartidas con la unidad policial investigadora de la Gürtel. Un movimiento con el que se buscaba, en definitiva, "enmascarar" el espionaje.
En aquel parte figuraba como unidad investigadora la Dirección Adjunta Operativa, un detalle sobre el que también se ha puesto el foco durante el juicio. Pino, sin embargo, ha resaltado que la DAO puede realizar operaciones de inteligencia. De hecho, ha dicho que mientras él estaba al frente de la misma se hicieron "unas 30 ó 40". Del mismo modo, ha negado que ese dispositivo policial puesto en marcha nada tuviera nada que ver con la Gürtel, otro asunto relevante dado que el investigador principal de esa causa negó que a él le informase nadie ni de la existencia ni de los resultados de esa operación dirigida, precisamente, a localizar el dinero en el extranjero de Bárcenas. No obstante, Pino ha asegurado que informó de la Kitchen al mandamás de la Comisaría General de Policía Judicial.
Pino y Villarejo dicen que Cosidó lo sabía
Pino ha explicado que llegaron al chófer a través del inspector Andrés Gómez Gordo. El entonces asesor de María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha le dijo que alguien había intentado tocar –es decir, captar– a Ríos, algo que él trasladó al director general de la Policía, Ignacio Cosidó, que fue quien propuso finalmente a Villarejo para que se hiciera cargo del confidente y de la operación. Algo que ha confirmado el comisario jubilado. Durante su declaración como testigo, Cosidó negó haber tenido conocimiento alguno de la Kitchen. Dijo que no sabía que se intentara captar a Ríos como confidente. Y que nunca escuchó hablar de un despliegue policial de estas características. "No recuerdo. No tengo constancia", lanzó durante su comparecencia.
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"Villarejo se hace cargo del asunto porque se lo encargo yo", ha resaltado Pino, quien ha detallado que en un momento dado el comisario jubilado pidió apoyo operativo porque un preso "amigo" del extesorero iba a salir de prisión y podía "manipular alguna cuesta". Fue entonces cuando se encargó a la UCAO que diera apoyo a Villarejo en la operación de inteligencia. Una unidad dirigida por El Gordo, cuyo tirón de manta en fase de instrucción persigue a los acusados. Una declaración que Pino ha intentado desacreditar, insinuando que García Castaño iba por libre. "No", ha dicho cuando le han preguntado si el comisario le informó sobre el volcado de los teléfonos de Bárcenas. Y lo mismo ha respondido cuando le han preguntado si se le comunicó la entrada en el taller de la esposa de Bárcenas: "No lo sabía, y además creo que ese hombre no entró".
"García Castaño es espía, siempre son relativos los espías", ha sentenciado el ex director adjunto operativo, quien también ha lanzado un salvavidas a sus jefes políticos: el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y el ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez. Así, ha negado que él informase a ambos sobre el operativo sobre la familia Bárcenas. "Yo con el ministro no hablaba de esas cosas, no he hablado nunca de aspectos operativos", ha resaltado.
Y mientras Pino cubría a los máximos responsables del Ministerio del Interior, Villarejo cubría a su manera al ex director adjunto operativo. "El señor DAO no se enteraba de nada, estaba todo el día haciendo dibujitos de los uniformes y las medallas", ha dicho sobre el primero. Y sobre Martínez, ha llegado a decir que tenía que haber sido secretario de Estado de Cultura porque "no tenía ni idea de nada de temas de Interior". "No está para hacerle un traje a nadie", ha dicho la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, al comisario jubilado, que también ha negado haber hecho gestiones al más alto nivel –como dijo a Ríos en una conversación grabada– para que el chófer de Bárcenas accediese a la Policía: "Yo le contaba a la gente lo que quería oír".
El juicio del caso Kitchen, centrado en una supuesta operación parapolicial para evitar que información comprometedora para el PP acabara añadiéndose al caso Gürtel, se ha retomado este lunes con la declaración de quien fuera máximo responsable operativo de la Policía Nacional en aquella época y del comisario jubilado José Manuel Villarejo. El ex director adjunto operativo Eugenio Pino ha seguido al milímetro la línea defensiva marcada a lo largo de la vista oral y ha insistido en que lo que él encargó en aquellas fechas fue una operación de inteligencia completamente legal sobre la familia Bárcenas, un asunto del que ha protegido a sus máximos jefes políticos. Un guion del que se ha salido, en parte, Villarejo, quien no ha dudado en poner el foco sobre el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy: "Se aprovechó de esta operación".