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REGULACIÓN DE LOS GRUPOS DE INTERESES

Así presionan los ‘lobbies’ a los diputados: “Te traen hasta enmiendas redactadas”

Pleno del Congreso de los Diputados

¿Ha sentido presión de algún lobby? “Sí”, responde tajante un diputado. Y desliza: “Hice una pregunta en el Congreso sobre sistemas de control en las gasolineras. A los dos días ya me habían pedido una cita”. Por los pasillos de la Cámara Baja y en los reservados de los restaurantes hay reuniones que no son públicas pero que pueden influir mucho en las leyes y en la vida de los ciudadanos.

Influir. Ese es el objetivo de los lobbies y los grupos de interés a la hora de que las Cortes legislen. Una actividad muy extendida en el mundo anglosajón y que cada vez se implanta con más fuerza en países de la UE. Incluida España. Y ahora el Gobierno quiere regular esta actividad a través del anteproyecto de ley de transparencia e integridad en las actividades de los grupos de interés, que previsiblemente pasará por el Consejo de Ministros de este martes.

Las presiones existen y se extienden principalmente a los diputados, senadores y europarlamentarios que tratan temas especialmente económicos, desde la energía hasta la banca y el transporte, según confiesan una decena de políticos consultados por infoLibre. En temas más sociales no son tan frecuentes la intervención de los lobbies, admiten parlamentarios de diferentes colores.

"Siempre intentan colocarnos su visión"

Ahí está la delgada línea entre la presión y el mostrar la posición de cada uno. ¿Y cómo lo hacen? Un diputado socialista desgrana el asunto: “Solicitan reuniones con las comisiones en las que tienen interés. Ejemplos, la patronal de la banca, empresas energéticas y de telecomunicaciones, etcétera”. “Siempre intentan colocarnos su visión ante cualquier cosa que estamos legislando. Se reúnen con nosotros pero también con la oposición. Intentan influir”, describe.

“En la última reunión le tuve que recordar a la patronal de la banca que estaban ganando mucho dinero durante la pandemia y que tenían que aportar al sistema. Eso después de que nos lloraran por lo mal que lo estaban pasando”, explica.

Otro diputado socialista comenta en este sentido: “Los lobbies te traen hasta las enmiendas redactadas… y son insistentes. También a través de las consultoras, pero, mi sensación es que no tengo presión, estaba acostumbrado por mi actividad laboral”.

En la futura norma, según avanzó la Cadena Ser, se define el concepto de grupo de interés y se fija un código de conducta en las relaciones de un lobby con políticos y funcionarios. Para ello se creará un registro oficial de aquellos que quieran intervenir en la toma de decisiones públicas y en el diseño de leyes. Se tendrán que hacer públicas las reuniones, además de detalles como la relación de personas que pertenecen a ese grupo, su financiación y el importe de los fondos públicos que reciban.

"Claro que sí he sentido presiones"

Esta norma del Gobierno llega en un momento en el que Bruselas sigue pidiendo que se legisle este tema en España. Un europarlamentario español hace estas reflexiones: “Claro que sí he sentido las presiones y el deficiente marco asistencial que tiene el Parlamento español, con una gran pobreza de medios técnicos, te obliga a apoyarte en gran parte en los de los agentes implicados”. “De todos modos, ahora en Bruselas el asunto se ve desde otra dimensión: aquí están registrados y normalizados, existe ciertas reglas de transparencia y el Parlamento FEuropeo tiene personal cualificado y medios técnicos suficientes para un diputado”, sostiene.

“Unos presionan más que otros. Los verdaderamente peligrosos son los lobbies que no ves”, lanza. “Yo creo que el problema de España es precisamente la informalidad de todo. Moralmente los vemos mal, a diferencia del resto de Europa, y así hacemos como que no, pero sí”. “Sin regulación específica y a salto de mata. Y luego está que tenemos una democracia low cost, con pocos medios, cualquier inversión en medios en el Parlamento es un ‘despilfarro’ y un escándalo, nadie se atreve a solucionarlo”, incide en este sentido.

Un diputado con influencia en temas de energía y de ecologismo incide en que recibe presiones “todos los días”. ¿Y cómo se manifiestan? “Te piden reuniones todo el rato para atacar tal o cual ley”, responde. Normalmente, confiesa, esto se hace a través de agencias de comunicación. 

“Si pasas de ellos, entonces empiezan las cartas de protesta o los ataques a través de los medios”, comenta este parlamentario. La pregunta que surge es si estas presiones pueden tener sus efectos. Él lo tiene muy claro: “Claro. Pueden tumbarlas y que no salgan. Mira los de la caza con la ley de bienestar animal”.

"No he sentido presión, escucho a las empresas"

Otro político explica que durante su época en Bruselas le tocó trabajar en una directiva europea y a su puerta llamaron desde grandes compañías hasta asociaciones de defensores de animales. Él decidió al final del proceso hacer pública la lista de representantes con los que se había reunido. El momento donde suelen acercarse más los grupos de intereses a los parlamentarios, revela una diputada, es cuando se empiezan a tramitar las leyes en las Cortes.

No le gusta hablar de “presión” a otro de los parlamentarios consultados y que es pieza clave en materias económicas para la coalición. “No la he sentido nunca”, reflexiona, para explicar: “He recibido y me reúno con muchas empresas. Las escucho, valoro lo que dicen y lo que creemos que es considerable lo remitimos al Gobierno”. “En general, ellos cuentan su parecer y lógicamente te dan sus argumentos”, ahonda, para dibujar el proceso a continuación: “Suelen llamar por teléfono a los asistentes, mandan correos para concertar una reunión”.

Desde el otro lado, como comenta un miembro de un lobby que tiene trato con políticos: “Es legítimo defender los intereses”. Y contextualiza que todos los grupos, aunque no sean considerados lobbies, lo intentan, desde la CEOE hasta la OCU. Y lanza esta pregunta: “¿Qué hace Fátima Báñez en la CEOE?”. Se muestra partidario de esta regularización porque va a dar “más transparencia” al sector y va a poner “reglas comunes para el terreno de juego”. “Es positivo”, resume, frente a la imagen de oscurantismo del sector. De lo que se trata es de que el legislador, comenta, tenga todas las opiniones e inputs de todo el mundo. Manifestando que todo el mundo tiene intereses, poniendo como ejemplo ahora la ley trans y los sectores feministas. “Es legítimo”, apostilla. Para rematar: “La gente está muy acostumbrada a hacer lobby en un hotel o en el reservado de un restaurante. Ahora se trata de normalizar el sector. Lo opaco se va a hacer transparente. En el mundo anglosajón están más normalizados los lobbies que los sindicatos”.

¿Y si regulamos el 'lobby'?

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