VALENTÍN GONZÁLEZ FORMOSO, SECRETARIO GENERAL DEL PSdeG

"Feijóo se centró durante 13 años en controlar el márketing político para que pareciese que hacía algo"

Valentín González Formoso, en un momento de la entrevista con Praza.gal.

David Lombao (Praza.gal)

Valentín González Formoso (As Pontes, 1971), alcalde de As Pontes desde 2007 y presidente de la Diputación de A Coruña desde 2015 , es secretario general del PSdeG desde finales del pasado 2021, tras vencer en las primarias del partido a Gonzalo Caballero con casi el 60% de los votos . Explica que "dio el paso" porque él y su equipo creen tener la fórmula para trasladar al ámbito gallego el apoyo ciudadano que ha hecho que la mayoría de la población viva en pueblos y ciudades con una alcaldía socialista. Formoso recibe a Praza.gal en la sede nacional del partido, donde en las últimas semanas ha mantenido los primeros contactos con varios colectivos. Desde allí observa el inicio de un nuevo ciclo político en Galicia con la marcha de Alberto Núñez Feijóo y reitera su voluntad de ser el candidato del PSdeG a la Presidencia de la Xunta. Afirma ver a su formación en posición para "liderar" el cambio y derrocar a un gobierno del PP que, durante trece años, "se centró en controlar el márketing político para que pareciera que estaba haciendo en lugar de hacer".

Usted es el cuarto secretario general del PSdeG desde la pérdida de la Xunta en 2009. El expresidente Touriño ha señalado que evitar que se repita esa dinámica es una de las claves para que el partido consiga gobernar en Galicia. ¿Está de acuerdo? ¿Ha comenzado ahora un período de estabilidad?

Somos la formación política más antigua en Galicia y con una trayectoria institucional y gubernamental que ha liderado las grandes palancas de la modernización, desde la incorporación al proyecto europeo en tiempos de Laxe [Fernando González Laxe, primer presidente socialista de la Xunta] hasta los instrumentos de protección del territorio y dinamización de los sectores productivos, con Touriño [Emilio Pérez Touriño, segundo y último presidente socialista]. Además, gestionamos a más del 60% de la población a nivel municipal, especialmente en las zonas urbanas.

¿Están cerradas las posibles lesiones primarias?

Sí. El proceso de renovación de las estructuras partidarias, que se hace con un sistema de sufragio universal de la militancia que decide libremente, se ha hecho de manera ejemplar y con total normalidad. Es un proceso realizado en una organización viva y con una dirección que tiene claro que la prioridad es no perder ni un ápice de la prioridad, sobre todo en un momento tan crítico.

Ahora mismo la provisionalidad, por primera vez en década y media, está en el Partido Popular gallego con la marcha de Alberto Núñez Feijóo. ¿Diría que aumentan las posibilidades de cambio en Galicia?

Mentiría si dijera que no. Por eso estamos tratando de iniciar un nuevo proyecto en el Partido Socialista. Desde nuestra experiencia de apoyo a nivel municipal y provincial, en elecciones europeas y generales, nos hemos preguntado por qué debemos renunciar a ese mismo apoyo en elecciones autonómicas, si es la misma gente. Creemos que podemos hacer que aquellas personas que nos votan en tres de los cuatro procesos electorales también nos voten en el cuarto, ofreciendo liderazgo y conocimiento. Y abrir la casa del socialismo a todas las personas con la intención de mejorar su país para, por ejemplo, ofrecer una oportunidad a aquellos jóvenes que ven en Galicia un lugar al que volver en Navidad pero no donde vivir. Eso fue posible con Feijóo y creo que es aún más posible sin la figura de Feijóo.

Termina, en cualquier caso, un ciclo político de 13 años y estamos en la cuarta mayoría absoluta consecutiva del PP. Al PP le fue muy bien en la Xunta o la izquierda no pudo. ¿Qué tiene que cambiar, en este caso por el PSdeG?

El PSdeG ya tiene equipo, y lo digo humildemente, para formar más de una Xunta. Hemos podido incorporar a personas de gran prestigio en el ámbito del derecho, la ciencia, las infraestructuras, la cultura, la igualdad… Necesitamos tiempo para acercarnos a territorios que nos eran desconocidos y con la misma filosofía trataremos a los ciudadanos de Galicia. Creo que eso dará un buen resultado y seremos dignos de la confianza de los gallegos. 

Las respuestas contundentes que acaba de adoptar el Consejo Europeo, impulsadas por el Gobierno de España, reducirán a la mitad la factura energética

¿La gestión del Gobierno de España suma o resta en estas posibilidades de cambio?

Claramente suma. Esta experiencia del Gobierno de España en el peor escenario desde la Guerra Civil, con una pandemia que nos hizo dudar de la supervivencia del género humano, que dudábamos mientras estábamos confinados si nuestro trabajo seguiría existiendo, si el propio sistema soportaría un país confinado... Esos 140.000 millones que vendrán a España son fruto de la visión más socialdemócrata, que ahora impera en los países más avanzados de la Unión. Entonces sí, suma. Y ahora nos encontramos en un escenario aún más difícil, con una guerra que se suma a los efectos económicos de la pandemia y requiere respuestas tan contundentes como las que acaba de adoptar el Consejo Europeo, nuevamente impulsadas por el Gobierno de Pedro Sánchez, y que nos permitirán reducir a la mitad la factura energética de ambas familias también como empresas. Están haciendo un gran trabajo dentro de un proyecto europeo que languidecía y resurgía y volvía a ser visto como útil por la sociedad.

En la actual crisis de precios, con la inflación al alza, más aún con los efectos de la guerra en Ucrania. ¿Temen que sea la derecha la que canalice el descontento ciudadano, como sucedió en la crisis anterior?

Creo que ese riesgo es menor que en la crisis anterior, entre otras cosas por la respuesta europea. En ese momento, Zapatero tuvo que hacer frente a una subida del 400% de la prima de riesgo, un endeudamiento brutal y un paro en aumento, un escenario de perfecta turbulencia económica que fue caldo de cultivo para los populismos en general, de izquierda y de derecha. Y, efectivamente, floreció, pero como muchos, muchos en este país pronosticaron, era una flor con fecha de caducidad. Porque la política no puede vivir de consignas, tiene una vida muy corta: la política es decir la verdad a la gente, ser capaz de encontrar soluciones que a veces no tienen un efecto inmediato y requieren sacrificios o priorizar unos gastos sobre otros. Si queremos no engañar a la gente.

Ha declarado en una ocasión que estaría a disposición de la militancia del PSdeG para presentarse a la presidencia de la Xunta. ¿Cómo ve el panorama ahora mismo, ya con Feijóo fuera del tablero y con las principales fuerzas políticas con sus procesos internos finalizados, salvo el PP?

Hay dos candidatos claros en Galicia: el BNG, porque así lo decidió, con Ana Pontón, y el PSdeG, cuyo candidato espero que lo decida la militancia. Hay una tercera opción política, que es el PP, que será el candidato que decida Alberto Núñez Feijóo. También hay que valorar el sistema de elección de candidatos. Se puede decir que es democrático y no actuar como tal. El Partido Socialista lleva años demostrándolo, incluso arriesgándose a generar tensiones entre personas o proyectos, pero es una tensión que un partido que cree en la democracia debe asumir como normal.

Si priorizas temas sociales, laborales, de país, habrá entendimiento [con el BNG]. Si priorizas temas que resquebrajan la convivencia, no

Llegó a la Secretaría General del PSdeG tras una amplia experiencia municipal, también en la Diputación de A Coruña con un gobierno de coalición con el BNG. ¿Es ese gobierno una ventaja hacia un posible entendimiento con el BNG, si las urnas lo propician?

Es un largo camino por recorrer. La experiencia de gobierno de coalición como la que tenemos en la Diputación de A Coruña es importante, pero no nos pueden engañar. La política es lo que hace la gente y tengo que reconocer que tanto en la legislatura anterior como en esta, con Goretti Sanmartín y Xosé Regueira, hay mucha proximidad personal y pudimos dejar de lado las diferencias que siempre existen en un gobierno, incluso monocromático, y priorizar lo esencial. Nos permitió modernizar una institución con 200 años de vida que tenía en algunos aspectos una mentalidad muy estancada, y revolucionar esa casa para hablar de temas que importan a la ciudadanía: empleo, cultura, igualdad… No somos independentistas ni nacionalistas, el Bloque es independentista; siempre y cuando exista la posibilidad de priorizar los temas sociales, laborales, de país, habrá entendimiento. Si se priorizan los temas que resquebrajan la convivencia del país, no. 

Antes de las elecciones gallegas, si los calendarios se mantienen con normalidad, serán las elecciones municipales. ¿Con Valentín González Formoso como candidato en As Pontes?

Es un tema que tenemos que valorar entre los compañeros y la decisión hay que tomarla con respeto a la sociedad, pensando si eres capaz de seguir haciendo un papel digno y comprometido con el territorio que vas a representar y no tanto en lo personal o partidista.

El proyecto de hidrógeno y la estación de bombeo hidráulico que se valoran en As Pontes necesitan el apoyo público, pero la Xunta los gestiona como si fueran un taller de coches

As Pontes es posiblemente el mejor ejemplo en Galicia del reto que supone la transición ecológica, el fin del carbón. ¿Está satisfecho con el camino iniciado? Acaba de aprobarse el proyecto de desmantelamiento de la central térmica…

No, no puedo estar satisfecho. Ni mucho menos. Sí estoy satisfecho con la respuesta de la sociedad de As Pontes y soy francamente optimista sobre el futuro de la localidad, que sigue siendo la mayor productora de energía del país al margen del carbón: seguimos produciendo con gas natural, madera, agua y viento. Pero también queremos ser un referente en el gran reto de este siglo, que es el almacenamiento de energía libre de emisiones. El proyecto de hidrógeno y la estación de bombeo hidráulico que se están valorando en As Pontes necesitan el apoyo público o, como mínimo, no obstaculizarlos. Pero lo que percibimos es que la Xunta gestiona estos proyectos como si fueran un taller de coches. La relevancia de estos proyectos no sólo para As Pontes, sino para la región y para Galicia, requieren de una visión que los acelere. 

Texto original en gallego aquí.

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