Radiografía del votante católico practicante: mujeres y jubilados que quieren a Feijóo de presidente

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Macarena Olona reivindicando su catolicismo y alargando las dudas sobre el poder de El Yunque, el eterno conflicto del PP sobre el aborto, la Conferencia Episcopal cargando contra leyes de la coalición como la de eutanasia… Son días en los que la religión ha vuelto a salpicar la actualidad política española. De lleno. 

La pregunta es si ese magma se traslada en votos. Hasta qué punto influye y si está conectado con la sociedad actual. Y, sobre todo, qué piensa políticamente un católico practicante sobre la política y en qué partidos se ve más reflejado. A través de los datos desmenuzados que ofrece el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) se puede hacer una radiografía.

Según la encuesta publicada este mes de febrero, el 18,5% (casi dos de cada diez españoles) se define como católico practicante. En ese apartado religioso, gana la partida el grupo enmarcado en los “católicos no practicantes”, con un 37,5%. El 14,9% es ateo, mientras que el 12,6% es agnóstico (no niega ni afirma la existencia de Dios) y el 12,3% es “indiferente, no creyente”. Tan sólo el 2,7% es creyente de otra religión. Los católicos representan el 60% del total, lo que evidencia el gran descenso de la religiosidad en las últimas décadas, ya que en en 1978 el CIS contabilizaba un 90,5%. De los actuales, sólo el 13,7% va a misa todos los domingos y festivos.

Más preocupados por la política que por la economía

En esta radiografía de los católicos practicantes ganan las mujeres, que son el 67%, frente a los hombres (el 37%). Y tienen edades avanzadas (el 49,5% de ellos tiene más de 60 años). El principal problema para ellos de España es la situación política (la citan el 15,7%); esto les diferencia del resto de categorías por variable religiosa, que responden que les preocupa más la situación económica. Y también es el sector en el que hay mayor índice de preocupación por el actual Gobierno.

Los católicos practicantes tienen un favorito para ser su presidente del Gobierno: Alberto Núñez Feijóo. El 30,6% cita al líder del PP como su opción favorita. Y después aparece Pedro Sánchez, con un 14,9%, por encima del líder de la ultraderecha, Santiago Abascal, al que sólo quiere el 6,1%. Isabel Díaz Ayuso tiene un 4,4%, pero es en este grupo donde alcanzan sus mejores resultados. Yolanda Díaz sólo tiene el apoyo del 1,3% (en el otro extremo los ateos la eligen con un 24,6%).

Cuando se pide que se le dé una nota a los líderes, el único que aprueba para ellos es Alberto Núñez Feijóo, con un 5,75, por delante de Inés Arrimadas (4,15) y Santiago Abascal (4,12). Yolanda Díaz queda por detrás, con un 4,08, y Pedro Sánchez sólo logra un 3,53.

Muy fieles al voto al PP

Además, les distingue, por esta variable religiosa, un aspecto: son los que tienen más fidelidad a su voto y los que menos cambian de papeleta. ¿Y a quién apoyarían en estos momentos? Los católicos practicantes tienen un partido preferido: el PP. El 39,2% respaldaría a Feijóo si hubiera elecciones hoy, con el PSOE como segunda fuerza, seguido muy de cerca de Vox, con porcentajes del 14,9 y del 10,2, respectivamente. A Podemos sólo se le otorga el 1,6%, en tanto que Cs se queda en un irrelevante 0,5%. Un 14,2% todavía no sabe qué hará.

Esta intención de voto al PP se evidencia en los equilibrios de Feijóo en temas como el aborto, donde mantuvo el recurso interpuesto hace 13 años. En un primer momento, tras el fallo del Constitucional a favor de la ley de plazos de Rodríguez Zapatero, aceptó esta norma, pero las presiones de la Iglesia y los sectores más duros le hicieron reposicionarse diciendo que no es un derecho fundamental. La Conferencia Episcopal, aunque no cita directamente a los partidos, siempre se pronuncia antes de las elecciones para pedir el sufragio para aquellos que respeten “la vida” y denigra leyes como el aborto y la eutanasia.

A pesar de que en el voto arrasaría el PP entre ellos, en simpatía están muy empatados los populares y los socialistas (12,7% frente a un 12%). Aunque destaca que el 33% confiesa que no siente simpatía por ninguna formación. A pesar de la distancia con el actual Gobierno, el PSOE siempre ha cuidado mucho estos sectores, especialmente en el sur. Eso se nota en la simpatía, pues muchos votantes del puño y la rosa también participan en procesiones y tienen fe. Algo, por ejemplo, que se evidencia en Sevilla, la principal ciudad gobernada por los socialistas y cuyos alcaldes siempre se implican directamente en la relación con las cofradías.

Y cuando se tienen que posicionar ideológicamente, la mayoría (un 49%) se sitúa del centro derecha a la extrema derecha, en tanto que un 42,5% va del centro izquierda a la extrema izquierda. Es el sector más escorado a la derecha en España, y en el que hay más gente que se define como de extrema-extrema derecha (un 14% de ellos, frente a, por ejemplo, el 5,1% de los católicos no practicantes y el 0,4% de los agnósticos).

En este grupo de católicos practicantes es donde se da el mayor porcentaje de personas casadas y jubiladas. Casi el 50% dice que pertenece a la clase “media-media”.

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Aunque dan notas bajas a casi todos los ministros, hay un miembro del Gobierno al que aprueban los católicos practicantes: Margarita Robles. La ministra de Defensa goza, según el barómetro de enero, de un 5,01. Y la segunda opción favorita dentro del Ejecutivo de coalición es la vicepresidenta segunda de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, que araña un 4,22. En tercer lugar aparece Yolanda Diaz, con un 4,11. La vicepresidenta segunda ha cuidado también este sector, con visita al papa en Roma y actos con el padre Ángel, a pesar de no ser creyente, pero destacando el papel social de la Iglesia.

¿Y quién cae peor entre ellos? La líder de Podemos y ministra de Derechos Sociales y Agenda 20230, Ione Belarra, es la que obtiene la nota más baja, con un 2,5. Despierta poca simpatía la titular de Justicia, Pilar Llop, a la que dan un 2,78. Y también está en esta lista en tercera posición a la baja la ministra de Igualdad, Irene Montero, con un 2,8.

Además, tienen muchas ganas los católicos practicantes de que se pongan las urnas. Es el sector más movilizado en estos momentos, con un 73,1% diciendo que iría con toda seguridad a votar. Será una de las claves precisamente para las siguientes elecciones, ya que levantar del sofá a los suyos es uno de los principales factores de la izquierda para conservar La Moncloa.

Macarena Olona reivindicando su catolicismo y alargando las dudas sobre el poder de El Yunque, el eterno conflicto del PP sobre el aborto, la Conferencia Episcopal cargando contra leyes de la coalición como la de eutanasia… Son días en los que la religión ha vuelto a salpicar la actualidad política española. De lleno. 

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