El debate de investidura

Rajoy levanta el ánimo del PP... durante un día

Rajoy levanta el ánimo del PP... durante un día

Algo de oxígeno. Por ahora. Antes de las elecciones generales, para describir la situación anímica del Partido Popular, una formación que venía de perder gran parte de su capital municipal y autonómico en los comicios de mayo, varios dirigentes conservadores se acordaban de una campaña publicitaria del Atlético de Madrid. En el anuncio, un hijo preguntaba a su padre: "Papá, ¿por qué somos del Atleti?" Corría el año 2000 y a los rojiblancos no les iba tan bien como ahora en la tabla clasificatoria. En el partido de Mariano Rajoy recurrían a este spot para describir el estado anímico en el que se encontraban cargos municipales y autonómicos y muchos de sus militantes. 

Pasó el tiempo. Llegaron las elecciones generales y el golpe fue todavía mayor. Rajoy se había hartado de decir a los suyos que los resultados de todos los comicios que se habían celebrado con anterioridad no eran para nada extrapolables a unas elecciones generales. Que iban a ganar. Efectivamente ganaron. Pero la tesis de que no eran extrapolables cayó por su propio peso. Acostumbrado a encadenar fracasos en las urnas, la candidatura liderada por Rajoy cosechó otra marca preocupante: el peor resultado del PP en unas generales desde 1989. El resto de la historia ya se conoce: Rajoy rechaza la oferta de Felipe VI a someterse a un debate de investidura. El partido se sume todavía más en el desánimo y el presidente del Gobierno en funciones tiene que pasar por el trance de preparar un debate con un papel en el que, en principio, ni él ni los suyos se habían imaginado. Un debate, el de este miércoles, que puertas adentro del PP sirvió de bálsamo. Y es que no sólo se ha evaporado su más que mayoría absoluta de la X legislatura, también llevan varias semanas que no terminan sin novedades judiciales sobre los escándalos de corrupción que les salpican.

Sólo había que mirar los escaños del PP mientras Rajoy iba leyendo su discurso para comprobar que los suyos estaban entregados. Risas, aplausos, sonrisas cómplices y todos en pie como colofón final en señal de apoyo a su jefe de filas. "Lo ha bordado. Ha estado sembrado. Pero todo hay que decirlo: se lo merecía", valora un miembro del Gobierno en conversación con infoLibre.

El presidente del Gobierno en funciones se la tenía guardada a Sánchez desde que en el cara a cara electoral le sacudió con saña a costa de la corrupción. Y este miércoles se las devolvió todas juntas. Esta es la interpretación más extendida entre quienes le conocen. "No es un discurso de presidente del Gobierno. Es un discurso de líder de un partido político en el debate de investidura de otro candidato y ahí su papel de hombre de Estado, que lo es, pasa a un segundo plano", subraya un parlamentario conservador. Para prepararlo, contó con la ayuda de su jefe de gabinete, Jorge Moragas; la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, y su sociólogo de cabecera, Pedro Arriola.

Tenía preparado réplica para la corrupción

A diferencia del cara a cara de campaña, donde Rajoy parecía estar paralizado o no haberse preparado una réplica a Sánchez para el bloque dedicado a la corrupción y la regeneración democrática, este miércoles dio la impresión de traerlo todo más atado [consulta aquí su intevención en PDF]. Cuentan en Moncloa que también traía preparada una respuesta al líder del PSOE por si este decidía de nuevo atacarle por la vía de la corrupción. No pensaba quedarse callado, avisaban desde su entorno en los pasillos del Congreso de los Diputados minutos antes de su llegada.

¿Cuánto va a durar esta inyección de ánimo a las filas conservadoras? "Nosotros vamos día a día. Y hoy [por el miércoles] estamos contentos porque Rajoy ha recuperado la iniciativa que parecía llevar Sánchez. Además, ha quedado claro que sigue teniendo el mando del PP. Su discurso le refuerza. Si hay nuevas elecciones y quiere ser candidato nadie le va a cuestionar", señala un miembro del Comité Ejecutivo Nacional

"Volver a la realidad"

No obstante, a nadie le pasa inadvertido que, una vez transcurrida la votación del viernes –todas las fuentes coinciden en que Sánchez no logará los apoyos–, el partido tendrá que volver a trazar su estrategia para las próximas semanas. "Volver a la realidad", resume un dirigente regional. Y esta vuelta a la normalidad pasa de nuevo por un escenario en el que Rajoy volverá a perder la iniciativa si se tiene en cuenta que por mucho que el PP siga insistiendo en su oferta de gran coalición, PSOE y Ciudadanos ya han asegurado que no apoyarán con sus votos nada similar a lo que proponen los conservadores.

En este contexto y con Podemos encastillado en su 'no' a Sánchez, la impresión más extendida en las filas conservadoras este miércoles era que caminamos hacia unas nuevas elecciones para el próximo 26 de junio. 

¿Con Rajoy de candidato? Depende de lo que él quiera. Y si en sus últimas declaraciones públicas no ha faltado a la verdad sí quiere porque se sigue considerando un "activo" muy importante para el Partido Popular. En todo caso, hasta finales de junio pueden pasar muchas cosas. Entre ellas, el PP no cuenta con que se celebre un congreso nacional para la renovación de la cúpula. Un trámite que, paralelamente, daría paso a la nominación de un candidato del PP a las generales si se tiene en cuenta que, según estatutos, el presidente del PP es también el cabeza de cartel para los comicios

¿Blinda esto a Rajoy? No necesariamente. En cualquier momento, si decide echarse a un lado, ceder el testigo, puede elegirse a su sustituto en una Junta Directiva Nacional del PP, el máximo órgano del partido entre congresos.

Inicio de las conversaciones

Pese a que Ciudadanos y PSOE han dado la impresión de no querer sentarse a negociar con el Partido Popular, los conservadores no han cambiado de argumentario. Siguen ofreciendo cinco grandes acuerdos en forma de cinco pactos de Estado. Y señalan que están dispuestos a hablar de ello desde el mismo lunes. Otra cosa, subrayan, es que si se sientan a hablar con el PP tendrán que explicar sus ataques a la formación conservadora durante el debate de investidura.

Especialmente molestos salieron este miércoles del Congreso los diputados del PP con Ciudadanos. "Tendrán que explicar a sus votantes por qué en algunos asuntos han ido más allá del PSOE. Han dejado sin trabajo a Antonio Hernando [el portavoz del PSOE en la Cámara baja, que cerraría el turno de preguntas]", comentaba una diputada tras escuchar a Albert Rivera. "¿Cómo vamos a apoyarles si lo que están pidiendo es que votemos a favor de derogar todas nuestras leyes?", se quejaba.

También había escocido, y mucho, que Rivera reclamase al PP que se prescindiera de su jefe de filas. Un debate que, a ojos de la dirección nacional del PP, ahora no toca y que interpretan como una "huida hacia delante" de la alianza Sánchez-Rivera. "Están en modo preelectoral", mantenían desde el entorno de Rajoy insistiendo en que si hay elecciones será por culpa de Pedro Sánchez.

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