Crisis del coronavirus

Sánchez saca adelante por mayoría absoluta otros 15 días de estado de alarma pese al cambio de postura de PP y ERC

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Pleno del Congreso.

La prórroga del estado de alarma por otros quince días recibió este miércoles el aval del Congreso por 178 votos a favor (dos más que la mayoría absoluta de la Cámara), 75 votos en contra y 97 abstenciones.

El Gobierno no contó esta vez con el aval del Partido Popular, que finalmente decidió no respaldar la continuidad de las medidas de confinamiento que constituyen el eje de la estrategia sanitaria contra el covid-19 ni del mando único para luchar contra la pandemia, ni con la abstención de Esquerra, que ya había anunciado su decisión de oponerse a la prórroga del estado de alarma por entender que lesiona las competencias de Cataluña. Pablo Casado se sumó en la abstención a EH Bildu y el BNG mientras ERC se situaba en la misma posición que Vox, Junts y la CUP.

El PP tampoco votó en contra, como había amagado en los últimos días, aunque su líder, Pablo Casado, sugirió que sí lo hará dentro de quince días si, como ya ha anticipado Sánchez, el Gobierno vuelve entonces a pedir el respaldo del Congreso a una nueva prórroga —su intención es mantener operativo el estado de alarma mientras haya que limitar los desplazamientos interprovinciales, lo que previsible ocurrirá hasta finales de junio—.

Oponerse, en todo caso, no habría servido al PP para derrotar a Sánchez, que en las últimas horas amarró el apoyo de Ciudadanos (10 escaños), el PNV (6) y Coalición Canaria (1), lo que a la postre le sirvió para sacar adelante la prolongación del confinamiento y el mando único con 178 votos, dos más que la mayoría absoluta de la Cámara, aunque 88 menos que la última vez, precisamente los del PP. A favor de la prórroga votaron también la parte más sólida del bloque de la investidura: PSOE (120), Unidas Podemos (35), Más País (2), Compromís (1), Nueva Canarias (1) y Teruel Existe (1).

Retener el apoyo de Cs, PNV y CC obligó en esta ocasión al Gobierno a firmar acuerdos. La formación naranja obtuvo una línea directa de diálogo con Sánchez mientras dure la desescalada e, igual que CC, un compromiso de que las medidas económicas y sociales, especialmente los ERTE, seguirán en vigor cuando ya no haya estado de alarma. Los nacionalistas vascos fueron más afortunados: consiguieron que el Congreso aprobase (por 181 votos a favor, 150 en contra y 18 abstenciones) una resolución complementaria del estado de alarma que obligará al Ejecutivo a gestionar la desescalada de común acuerdo con las comunidades autónomas.

Durante el debate, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, emplazó sin éxito al PP a tomar partido en un momento de “extraordinaria trascendencia” en la lucha contra la pandemia y a elegir entre la “desescalada gradual” y el “rompan filas”. Entre “la unidad y el sálvese quien pueda” que supondría poner fin a la declaración del estado de alarma.

Durante su intervención, Sánchez obvió que ya contaba con la mayoría que necesitaba para prorrogar su estrategia contra el covid-19 y se centró en argumentar la necesidad de mantener la alarma durante “algunas semanas más”.

El estado de alarma, subrayó, es el único instrumento legal que permite mantener esas limitaciones, que son las que han permitido recudir el avance de la enfermedad y ponerla bajo control como demuestran las cifras de contagios detectados. “En la gestión de esta pandemia no hay aciertos absolutos, ni desde el Gobierno ni desde la oposición, pero sí puede haber errores absolutos y levantar el estado de alarma ahora sería un gran error absoluto”, proclamó en su primera intervención en el Pleno.

“No priven al Gobierno del arma imprescindible para completar la victoria. Se lo debemos a los fallecidos, que han pagado el precio más alto de todos, a los enfermos, a los miles de sanitarios que llevan dos meses luchando con abnegación, a los policías, a los militares, a los trabajadores del campo y de la ciudad, a los mayores y a los más pequeños que han renunciado a tanto”, demandó.

En su discurso, el presidente anunció su intención de declarar el luto oficial en cuando la mayor parte del territorio entre en la Fase I de la desescalada y reveló que desde hace semanas el Gobierno trabaja en la celebración, cuando ya estemos en la nueva normalidad (a partir de julio si no hay rebrotes), de un gran homenaje a las víctimas de la pandemia.

Sánchez recordó que la reducción en los contagios, cuya progresión ha caído del 35% al 0,3%, no ha ocurrido “porque nos haya llevado la corriente”, sino porque el Gobierno declaró, y el Congreso respaldó, el estado de alarma. Una situación que “necesitamos” para la desescalada, porque la limitación de los derechos de reunión y circulación tiene por único objeto, remarcó, proteger los derechos a la salud y a la vida.

La cogobernanza

Y aunque durante primera intervención no hizo referencia alguna al acuerdo que selló el martes con Ciudadanos para que respalde la medida —se lo agradeció en la segunda—, sí hizo mención a la cogobernanza de la desescalada que demandan las formaciones nacionalistas e independentistas, a las que también subrayó que la alarma “no es ningún recurso retorcido del centralismo”, sino la herramienta adecuada que impedirá que “el virus se desplace sin control entre provincias”. Tampoco “ningún ardid para limitar libertades”, ha afirmado, remarcando que “la única ideología que hay detrás” de este instrumento es “salvar vidas, extremeñas y catalanas (...) de izquierdas y de derechas”.

Sánchez también justificó mantener el estado de alarma porque “bajo su paraguas” se ha puesto en marcha un paquete de ayudas dirigido a quienes han “devenido más vulnerables como consecuencia del confinamiento”, como es el caso de los trabajadores afectados por un ERTE o a los que se benefician de moratorias para el pago de sus hipotecas o alquiler.

El presidente ha reconocido que se pueden haber producido “retrasos” en el pago de estas ayudas, incluso ha hablado de posibles “fallos” en su gestión, pero ha sacado pecho de que el esfuerzo de su Ejecutivo para no dejar a nadie atrás en esta crisis “no tiene precedentes”. “No dejar a nadie atrás ha sido nuestra guía y lo seguirá siendo”.

Frente a la crisis económica que se viene encima, con una caída prevista del PIB del % para este año, según las estimaciones del Gobierno, Sánchez reiteró la previsión de que España necesitará “dos año”" para recuperar los niveles de riqueza anteriores al estallido de la epidemia y que Europa como “pieza clave en la salida de esta crisis”. “Necesitamos un pacto ambicioso a la altura de las circunstancias. No queremos fórmulas fáciles que supongan endeudarnos. Sólo está el camino de Europa y el de la unión en España”, remarcó poniendo también sus esperanzas en la Comisión para la Reconstrucción que deberá constituirse este jueves en el Congreso y que buscará pactos de Estado para favorecer la recuperación económica del país.

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