El futuro del PSOE

Los dos sectores del PSOE centran ahora su disputa en la fecha del congreso

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz), junto su homólogos de Aragón, Javier Lambán, y de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.

Con Pedro Sánchez apartado de la primera fila política y con el desbloqueo de la investidura ya consumado, el PSOE continúa a la gresca. La línea de enfrentamiento en el seno de los socialistas es ahora la fecha de celebración del congreso del partido. Así, mientras que el sector cercano a Sánchez reclama que la gestora convoque el cónclave de forma "inmediata", la gestora y los dirigentes más próximos a la presidenta andaluza, Susana Díaz, reclaman "calma" para reconstruir el PSOE.

“Hoy expira el mandato de la gestora”, señaló el pasado sábado el ex secretario general Pedro Sánchez durante la rueda de prensa en la que anunció su renuncia al escaño. Sin embargo, desde los dos sectores del partido reconocen que el mandato o los plazos del órgano que pilota la formación desde el pasado 2 de octubre para convocar un congreso no están regulados en los Estatutos federales o en los reglamentos socialistas.

Sí que hay, sin embargo, regulación sobre gestoras de ámbito regional, según se recoge en el artículo 70.3 de la Normativa reguladora de la estructura y funcionamiento general del partido. Dirigentes del PSOE que conocen bien las normas del partido admiten que la ausencia de regulación de la gestora federal no es una “laguna susceptible de ser solventada por analogía”, de forma que la conclusión es obvia: la gestora se mueve en un vacío legal.

¿Y que ocurre con los procedentes? En este caso hay que remontarse hasta el año 2000 para encontrar una gestora al frente de la formación socialista. El descalabro de los socialistas en las elecciones generales de marzo de aquel año, en las que José María Aznar se hizo con la mayoría absoluta, llevó a Joaquín Almunia a presentar su dimisión como secretario general. Unos días más tarde, el 22 de marzo, el Comité Federal de los socialistas aprobó la convocatoria del 35 Congreso y nombró una gestora –la denominación oficial en aquel momento fue comisión política– que dirigiría la formación hasta el cónclave. Tan sólo 18 días después de ser nombrada, la gestora aprobó el calendario congresual. El cónclave se celebró a finales de julio de 2000 y como nuevo líder del partido fue elegido José Luis Rodríguez Zapatero.

División profunda

Es cierto que la división actual en el PSOE es mucho más grave que hace 16 años. Entonces el secretario general dimitió por voluntad propia y ahora ha tenido que renunciar tras un traumático Comité Federal donde se quedó en minoría. Y esa división profunda se traslada a la fecha del congreso: los fieles a Pedro Sánchez están convencidos de que cuanto antes se celebre mejor, ya que muchos militantes están indignados con la decisión de permitir gobernar a Rajoy, mientras que los partidarios de Susana Díaz son conscientes de que necesitan que se enfríen los ánimos del partido para poder imponerse en unas primarias.

“Hoy se facilita la presidencia de Rajoy, y el lunes la gestora deberá poner fecha al congreso del PSOE”, advirtió Sánchez el pasado sábado. Una línea que comparte con otros dirigentes socialistas, como la diputada socialista Margarita Robles: “La gestora tiene que poner en marcha a partir del lunes el congreso extraordinario”, dijo en una entrevista con infoLibre veinticuatro horas antes de que el ex secretario general renunciase al escaño. Punto de vista con el que también coinciden los socialistas vascos o el secretario general del PSOE en Castilla y León, Luis Tudanca, que este domingo pidió que se convoque el cónclave de “forma inmediata” con el objetivo de “reconstruir, recuperar y fortalecer” el partido.

Los partidarios de la premura defienden su postura poniendo sobre la mesa el artículo 36.o de los Estatutos, el mismo que utilizó en su momento el sector crítico para intentar forzar la salida Sánchez tras la dimisión de 17 miembros de la Ejecutiva socialista: “Cuando las vacantes en la Comisión Ejecutiva Federal afecten a la Secretaría General, o a la mitad más uno de sus miembros, el Comité Federal deberá convocar Congreso extraordinario para la elección de una nueva Comisión Ejecutiva Federal”.

La gestora asegura que el cónclave se convocará... pero no pone sobre la mesa una fecha o un mes para ello. Su presidente, Javier Fernández, respondió a Sánchez en este sentido pidiendo “sosiego” a los socialistas y recordándole que el mandato de la gestora expirará “cuando haya fecha del congreso”. El órgano que actualmente dirige el PSOE se escuda en que los reglamentos del partido no establecen el plazo para la convocatoria.

El tira y afloja por la fecha de la celebración del congreso ha sido constante en los últimos meses dentro del PSOE. El pasado 26 de septiembre, Sánchez anunció su intención de someter al Comité Federal su propuesta de que el cónclave se desarrollase entre el 2 y el 4 de diciembre, celebrando las primarias, a las que se presentaría, el 23 de octubre. Todo ello con la vista puesta en dejar bien atado su liderazgo, cada vez más criticado por algunos de los barones territoriales, antes de unas hipotéticas terceras elecciones.

El entonces sector crítico cargó contra esa propuesta, que finalmente sería sometida a votación y rechazada el 1 de octubre, tras más de diez horas de Comité Federal. Los presidentes de Aragón, Javier Lambán, y Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, señalaron que sería una “irresponsabilidad” fijar el Congreso Federal antes de que se hubiera conseguido desbloquear la situación política en España. Y recordaron que en la reunión del máximo órgano del partido entre congresos celebrada en el mes de abril se acordó aplazar el cónclave hasta que hubiera un nuevo Gobierno. Con esto último resuelto este sábado, los afines a Sánchez se preguntan cuál es ahora el problema para no convocar el congreso.

Movimientos por el liderazgo

A pesar de no haberse fijado todavía una fecha, los movimientos con la vista puesta en la carrera por el liderazgo de la formación no han dejado de producirse desde la dimisión de Pedro Sánchez hace un mes.

Esos movimientos son más visibles en el sector que no cree que Susana Díaz sea la opción adecuada para dirigir el PSOE. Dentro de este grupo, el paso más claro lo ha dado el propio Sánchez. Tras señalar el sábado que su retirada no era “un adiós a la política”, sino “una nueva andadura” con el objetivo de “cambiar en el próximo Congreso” el “equivocado rumbo” que el PSOE había iniciado “bajo la dirección de la gestora”, este domingo Sánchez anunció la creación de una página web para recoger apoyos de los simpatizantes.

Pero no ha sido el único. Los socialistas vascos pusieron sobre la mesa la semana pasada el nombre de Patxi López. Lo hicieron por boca del secretario general del PSE-EE de Bizkaia, Mikel Torres, que aseguró en declaraciones a Onda Vasca que el exlehendakari es, a su juicio, la “mejor opción” para liderar el partido. “Es una vía que no hay que cerrarla, que hay que explorarla y, sobre todo, en estos momentos en los que hay dos bandos bien diferenciados”, sostuvo Torres, que añadió que son necesarias “personas que pongan un poco de racionalidad”. Sin embargo, afirmó que es una cuestión de la que todavía no ha hablado con el exlehendakari. Torres es una persona de la máxima confianza de López.

En las últimas semanas también ha emergido la figura del exministro Josep Borrell, que no sería la primera vez que se enfrentase a un proceso de primarias –en 1998 ya se las ganó a Almunia–. En diversas entrevistas Borrell no ha cerrado la puerta a una posible candidatura a la Secretaría General, aunque es una opción que tampoco ve demasiado clara. Por ello, de momento, en el PSOE se le encuadra en el sector próximo a Sánchez. De hecho, fuentes del partido admiten a infoLibre que la cuenta de Twitter Con Josep Borrell la está gestionando el antiguo equipo de redes Pedro Sánchez.

Por su parte, el sector afín a la presidenta de la Junta de Andalucía, respaldada por los socialistas andaluces y buena parte de los barones territoriales, muestra menos ebullición en público. Susana Díaz se ofreció a finales de septiembre a “coser” y “conciliar” el partido, pero no ha vuelto a producirse ninguna nueva declaración de intenciones en esa línea. Tratan de pausar los tiempos. De mantener su posición de que el próximo congreso se celebrará, en palabras de Miguel Ángel Heredia –secretario general del Grupo Socialista en el Congreso y miembro de la Ejecutiva del PSOE-A–, “sin urgencia, con un debate profundo y sereno”.

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