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Atentado en Barcelona

Los terroristas formaban una célula "grande pero inexperta" que improvisó los atentados tras la explosión de Alcanar

Registro de un domicilio en la calle Pont d'Olot de Ripoll (Girona).

A primera vista, el atentado yihadista que tuvo lugar el jueves en Barcelona es sólo el último de la larga lista de acciones cometidas en el último año por terroristas en ciudades como Berlín, París, Londres o Estocolmo. Pero, según avanza la investigación, se van conociendo nuevos datos sobre el ataque, y entre ellos destaca uno que lo diferencia de la mayor parte de las últimas masacres perpetradas: el hecho de que los terroristas de Barcelona actuaban conjuntamente y se estructuraban en una célula relativamente numerosa. Así lo certifican los expertos consultados por este diario, que no obstante señalan que los yihadistas carecían de una instrucción compleja y, de hecho, tuvieron que recurrir a un plan B una vez frustrado su proyecto de atentado inicial.

Apenas 24 horas después de los atentados que tuvieron lugar en Barcelona y Cambrils (Tarragona), España despertaba con la noticia de la detención de una tercera persona –tras los dos arrestados del jueves– en la localidad de Ripoll presuntamente vinculada a los ataques. Pocas horas más tarde, el máximo responsable de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, hablaba de un cuarto detenido en relación con los hechos, y por la tarde la policía catalana anunciaba públicamente que se encontraba buscando a otras cuatro personas, tres de las cuáles finalmente habían sido abatidas en el operativo policial desplegado para hacer frente al atentado en Cambrils, que se saldó con cinco yihadistas muertos.

Así, entre los cuatro detenidos, los cinco abatidos en Cambrils y el único fugitivo que, por ahora, ha evadido a los Mossos, los implicados en los atentados de una u otra forma podrían ascender a al menos diez personas. Se trata de una cifra elevada si se compara con los últimos atentados perpetrados en Europa, explican los expertos consultados por infoLibre, que señalan que este hecho "marca una diferencia importante" con respecto a las tácticas utilizadas recientemente.

"Lo que hemos visto en los últimos tiempos en Europa, generalmente, no han sido lobos solitarios, porque éstos se autoradicalizan y se entrenan, como por ejemplo hizo [el ultraderechista noruego Anders] Breivik", y por el contrario "los yihadistas que han actuado en Europa han contado con una red" de apoyo, explica Chema Gil, director del departamento de estudios sobre terrorismo del Instituto de Seguridad Global. "Pero lo que hemos visto eran células muy pequeñas, y en Barcelona ha actuado un grupo complejo", señala el especialista.

"Se trata de una dimensión diferente a la de los últimos atentados", coincide Jesús Núñez, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), que se muestra preocupado por el hecho de que una célula de notable tamaño no haya levantado las sospechas policiales. "Los lobos solitarios son mucho más difíciles de detectar, pero si finalmente hubiera implicadas más de una decena de personas, habría que cuestionarse los métodos [de investigación], porque se habrían dejado huellas" que los investigadores no habrían seguido, apunta Núñez.

Sin embargo, el mayor tamaño de la célula no implica que trabajase con métodos más profesionales y sofisticados. "Hablando claramente, son un grupo de chapuceros", y la manera en la que han llevado a cabo sus acciones indica que se trata de "individuos no instruidos, al menos no más allá de lo básico", sostiene Núñez. "Su modus operandi es el de una célula con poca infraestructura, y han demostrado no tener una organización especialmente fuerte", coincide por su parte Rafael Calduch, catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Un plan B decidido de manera autónoma

Y es que, tal y como explicaron los Mossos d'Esquadra este viernes, los atentados de Barcelona y Cambrils no fueron sino el plan B de unos terroristas que se planteaban una matanza mucho mayor utilizando explosivos. "El atentado lo preparaban desde hace tiempo en el domicilio de Alcanar" donde hubo una explosión fortuita el miércoles, señaló a este respecto Josep Lluís Trapero, que planteó que este accidente dejó a los terroristas sin materiales para llevar a cabo su plan inicial, un contratiempo al que reaccionaron ejecutando "a la desesperada" y "de manera rudimentaria" los ataques que finalmente tuvieron lugar. Aunque, eso sí, "la elección del escenario estaba perfectamente calculada para conseguir la mayor repercusión internacional posible" por la gran cantidad de turistas de múltiples nacionalidades presentes en La Rambla, concede Chema Gil.

La falta de relación orgánica o de jerarquía de esta célula con los dirigentes del Estado Islámico –la organización que ha reivindicado la matanza– también es una de las características principales de este tipo de grupos. "Es posible que hayan recibido alguna orden de más arriba, aún no lo sabemos, pero lo habitual es que se sigan instrucciones genéricas" que ofrecen las organizaciones terroristas a sus acólitos a través de sus medios de difusión, apunta Gil. "No se dan órdenes concretas, las disposiciones que da el Estado Islámico son sólo las de atacar en Europa con coches o con cualquier otra cosa que [los terroristas] tengan a su alcance", señala igualmente el periodista Ignacio Cembrero, especialista en el Magreb y autor del libro La España de Alá.

En lo que no coinciden los expertos consultados es en si los yihadistas necesitaron financiación externa para llevar a cabo los atentados. "Yo creo que [la célula] ha debido de contar con financiación para pagar las tres furgonetas o la casa de Alcanar", sostiene Chema Gil. Por el contrario, Jesús Núñez apunta que "no suele ser necesario" recibir dinero para realizar este tipo de acciones, y lo mismo opina Cembrero, que asegura que "es muy barato" un atentado de estas características.

Cataluña y el nivel 5 de alerta

En cualquier caso, y más allá de los detalles del ataque del jueves en Barcelona y Cambrils, lo cierto es que Cataluña es la comunidad española donde más detenciones relacionadas con el yihadismo se han realizado en 2017, según datos del Ministerio del Interior. Y es que la autonomía es uno de los principales focos de radicalismo islamista en España, apuntan los expertos, y eso la pone en el punto de mira para ser objeto de ataques. "Normalmente, los yihadistas atacan en el entorno que conocen y en el que se mueven", explica Rafael Calduch, mientras que Chema Gil señala que "aunque sea sólo por estadística", hay más opciones de que se produzcan ataques en comunidades con redes de radicales bien implantadas.

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Esta posibilidad de nuevos atentados es la que valorará este sábado Interior. El ministro del ramo, Juan Ignacio Zoido, se reunirá con los máximos responsables de la lucha antiterrorista de los diferentes cuerpos policiales para evaluar la opción de elevar la alerta antiterrorista del nivel 4, en el que se encuentra ahora mismo, al nivel 5, el máximo posible, lo que implicaría medidas como el despliegue del ejército en las infraestructuras estratégicas y las grandes aglomeraciones de personas para reforzar la seguridad policial.

Esta alerta de nivel 5, explican los expertos, únicamente se activa cuando existe un "riesgo inminete" de atentado, por lo que ese deberá ser el criterio de Interior para tomar su decisión. Pero, advierten, un nivel de alerta mayor no tiene por qué implicar un menor peligro de ataques. "Un atentado como el de este jueves, por ejemplo, no se podría evitar aunque estuviéramos en alerta 5, porque es imposible vigilar todos los paseos marítimos de España", argumenta Chema Gil, mientras que Jesús Núñez recuerda que "en Francia se encuentran en máxima alerta desde hace dos años" y eso no ha evitado que haya sufrido varios atentados.

"Además, tiene sus contrapartidas, porque implica gastar el último recurso y, además, convertir a los militares en el objetivo" del Estado Islámico, apunta Núñez, que también se muestra escéptico con respecto a la información, desvelada por El Periódico, relativa a un supuesto aviso por parte de la CIA a los Mossos d'Esquadra de que existía riesgo de atentado en Barcelona. "Estas alertas [entre diferentes fuerzas de seguridad e inteligencia] son muy frecuentes, precisamente porque nos encontramos en nivel 4 de alerta" , plantea el especialista, que ve poco probable que la información de los estadounidenses incluyera detalles relativos al ataque. Así opina también Gil, que califica la noticia de "difícil de creer".

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