Crisis en el PSOE

Las dos urnas que decidirán el candidato del PSOE al Gobierno

Pedro Sánchez, el pasado 10 de febrero de 2015 en su escaño en el Congreso.

Ya antes había pocas dudas de que el examen sería doble. Pero ahora está más que cantado que el liderazgo del PSOE a la Moncloa se ventilará en dos convocatorias electorales sucesivas: las andaluzas del 22 de marzo y las autonómicas y municipales del 24 de mayo, en este casocon el foco puesto esencialmente en Madrid tras la destitución fulminante de Tomás Gómez. Ambas urnas esbozarán un nuevo escenario en el que Pedro Sánchez y Susana Díaz, los dos principales referentes del partido, quedarán reforzados o debilitados. Los votos y los gobiernos medirán cuánto. 

La presidenta andaluza ya había lanzado señales, desde antes de Navidad, de que el secretario general no podía dar por hecho un camino triunfal hacia la candidatura a la Presidencia del Gobierno, porque previamente tendría que superar el test del 24-M. Luego ya se vería. Pero desde comienzos de año las piezas del ajedrez se han movido. Y los dos, Sánchez y Díaz, han dado pasos en estas pocas semanas. Ella, para empezar, aprovechó la ventana libre que le dejó Artur Mas y, tras preparar el relato de la ruptura del pacto de gobierno con IU, disolvió el Parlamento autonómico y convocó los comicios para el 22 de marzo, un año antes del fin natural de la legislatura. Y, desde entonces, ha procurado centrarse en la campaña andaluza, buscando extender un cordón sanitario para evitar toda interferencia del debate nacional. Para aplacar el recurrente rumor de su salto a Madrid, ha proclamado que su sitio está en Andalucía y que de allí no se va a mover. 

Sánchez, por su parte, impulsó y firmó un pacto antiterrorista con el presidente del Gobierno, con puesta de largo en la Moncloa incluida. Un gesto que recibió ciertas críticas internas, sobre todo por las formas y por haber asumido de refilón la cadena perpetua revisable. Pero el verdadero puñetazo en la mesa llegó este pasado miércoles. Súbitamente, pulverizó las aspiraciones del secretario general del Partido Socialista de Madrid (PSM), Tomás Gómez. Le destituyó, disolvió los órganos regionales y nombró una comisión gestora presidida por Rafael Simancas e integrada por 12 vocales, algunos de claro ascendente rubalcabista. Gómez intentó resistirse pero finalmente se apartó, prometiendo replegarse a los cuarteles de invierno en Madrid y a la vez lanzando un desafío a Sánchez: se mantendría, dijo, como vocal en la ejecutiva federal y como presidente de la Comisión de Garantías Electorales, cargos de los que Ferraz le quiere remover también. 

Sánchez se la juega en Madrid

La decisión del secretario general de dejar caer a Gómez –criticada en privado por algunos de sus compañeros por los métodos y los tiempos, aunque respaldada en público por la mayoría– obliga a extraer una primera conclusión, de la que nadie en el partido tiene dudas. A saber: que él mismo, Sánchez, será ahora el primer y último responsable de la suerte de las urnas en Madrid. Este atraerá todo el foco en la noche electoral, y por eso deberá dar cuentas por el éxito o el fracaso. El propio líder socialista, el jueves, en la única referencia explícita que ha pronunciado tras su "golpe de autoridad", subrayó que el partido en Madrid va a "construir" una alternativa "ganadora" en las próximas elecciones. Alternativa que pasaría por el encumbramiento del hombre que cuenta con más papeletas para sustituir a Gómez: el exministro de Educación y exrector de la Universidad Autónoma de Madrid, Ángel Gabilondo. Al día siguiente, viernes, señaló que el PSOE es "hoy" un "partido más fuerte", que va a salir a "ganar" en todas las comunidades autónomas". "No voy a conformarme con menos", sostuvo desde Lorca, en Murcia.

Que Sánchez se la juega en Madrid es una evidencia para todos. César Luena, el secretario de Organización, ya se encargó de recordar que quien "manda y gobierna" el PSOE es su ejecutiva federal, máxime cuando su secretario general fue elegido por los votos de la militancia el pasado verano. Simancas remarcó que a Sánchez se le aupó a la cúspide del partido para "tomar decisiones", aunque sean "difíciles", y no para observar de forma "impasible" lo que ocurre. Y en su gestora también se cree que el éxito o el fracaso de la operación determinará la forma de mirar los resultados del 24-M. Los tomasistas, por descontado, ya anticipan que no tardarán en pasar la factura si el movimiento se reduce a un fiasco. 

El presidente de la dirección provisional del PSM indicó en una entrevista este viernes en El País dónde estaba el listón: "No podemos resignarnos a ser la tercera fuerza política". El presidente de la gestora enfatizaba que Sánchez tuvo que "reaccionar" porque Gómez conducía al partido a una "derrota inmensa". Se remitía a los resultados de las autonómicas de 2011 –las primeras en las que Gómez concurrió como candidato a la Presidencia de la Comunidad–: 26,27%, por el 33,56% de 2007 y el 39% de las segundas elecciones de 2003 (tras el tamayazo). En las europeas de mayo de 2014, el PSM obtuvo el 18,95%. "Y ahora las encuestas hablan del 12% o el 13%", culminó. 

Una lectura en dos tiempos

Díaz, a su vez, tiene el reto de cumplir expectativas. La última encuesta, la del Cadpea, publicada el pasado viernes, concede al PSOE andaluz una ventaja de 6,1 puntos sobre el PP, con Podemos como tercera fuerza. El sondeo fue acogido con alivio en las filas socialistas, como un "buen punto de arranque". En el entorno de la presidenta se considera que la mayoría absoluta está al alcande de la mano, ya que aún no ha empezado la campaña, así que "aún queda el último tirón, el necesario para tensionar y movilizar". El PSOE confía también en que IU, su socio en la Junta en los últimos tres años, no se derrumbe. El objetivo es gobernar en solitario, pero eso lo dirán las urnas. Si Díaz consigue situar a su partido como primera fuerza –posición que perdió por primera vez en unas autonómicas en marzo de 2012, cuando le superó el PP–, quedarse cerca de la mayoría absoluta y gobernar sin muchas dificultades, saldrá obviamente fortalecida. Ganar por los pelos y retener la Junta con dificultades o perder el Ejecutivo –el escenario que se calcula más improbable– la debilitaría claramente. 

Pero, como indican varios dirigentes consultados, habrá que hacer una "lectura en dos tiempos". El segundo compás serán las autonómicas y municipales de mayo. Los datos de las andaluzas habrá que ponerlos en relación con estas últimas: "Lo que vaya a pasar el 22-M y el 24-M nos va a concernir a todos", opina prudente un barón. "Todo ya es evaluación continua y las metas volantes son la llegada de cada carrera. Ahora no tienes una segunda oportunidad", ilustra otro dirigente regional, para destacar que ya, de modo inevitable, cada convocatoria electoral pasa muchas más facturas que hace años. 

Susana Díaz, en un acto institucional el pasado 9 de febrero en Sevilla | EFE

"El 24-M, lo que pase en Madrid se mirará con más motivo porque la dirección federal ha tomado una decisión de calado como la destitución de Tomás. Eso añade relevancia, pero no importanciarelevanciaimportancia, porque importantes ya eran las autonómicas y municipales, por la situación del PSOE y por la coyuntura: hay muchas incertidumbres y cada proceso electoral tendrá mucha importancia en todos los niveles. Pero sí, es evidente que el liderazgo de Susana y de Pedro se medirá por lo que ocurra en las dos convocatorias", añaden en la cúpula de una federación de peso. 

Los resultados conectarán con la visión que del partido tienen distintos actores. Así, Sánchez ha perdido el apoyo de algunos que le ayudaron a encaramarse a lo más alto del PSOE. La primera, Susana Díaz, que ha rehusado apostar por él como candidato y anota en su cuaderno el serial de agravios, como el hecho de que hubiera decidido hacer estallar la federación madrileña en plena precampaña andaluza, algo que ha generado un perceptible malestar en la federación. Ella ha rebotado todos los balones, aunque sí ha dejado algunos mensajes en clave: el "secreto" del éxito del PSOE andaluz, dijo el jueves, está en la "unidad", en que siempre ha puesto los intereses de los ciudadanos a los del partido. Una forma de advertir, de paso, de que todos los suyos estarán con ella como una piña a lo que diga y de que a Sánchez y a su equipo le falta "cultura orgánica", según aprecia uno de sus hombres de confianza. "Hemos conseguido poner una cúpula de cristal en Despeñaperros con el tema del PSM, y será suficiente si no hay más ruido", observa esta fuente. 

En Ferraz, los máximos colaboradores de Sánchez reconocen esa recriminación que lanza Andalucía: "Sí, es verdad, no somos tan aparato. Nos ha podido la estrategia. Hemos pensado que Susana gana en Andalucía y que había que ganar Madrid, porque es estratégica. Y ganando ambas, podemos ganar las generales. Ahí se inicia ganar España. Con Tomás, sin candidatos en el resto de partidos, corríamos el riesgo de ser cuartos". 

"En el partido no existe un Rey Sol"

Con Díaz se alinean los secretarios generales de Valencia (Ximo Puig) y, en cierta medida, Castilla-La Mancha (Emiliano García-Page). Y en ese club se situaba, más discretamente, Tomás Gómez, ahora ya caído. Quienes también se encuentran más próximos a la presidenta andaluza son el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y el exministro José Bono. Carme Chacón, miembro de la ejecutiva federal, ya está distanciada de Sánchez. El miércoles, por ejemplo, verbalizó su discrepancia con la decisión de decapitar a Gómez, como hicieron los madrileños Eva Matarín y Pedro Zerolo. 

Sánchez, sin embargo, cuenta con el apoyo del extremeño Guillermo Fernández Vara y del asturiano Javier Fernández –los dos que en el pasado congreso respaldaron a Eduardo Madina–, o el castellanoleonés Luis Tudanca y el murciano Rafael González Tovar. Pero el secretario general, según presumen en su equipo, "contaría además con el aval de las bases". 

El choque entre la presidenta andaluza y el líder socialista ha hecho pensar a algunos que quizá detrás del rápido movimiento de este se halla su voluntad de fortalecerse internamente. El propio Gómez lo dijo explícitamente nada más ser destituido. Barones críticos con Sánchez esperan que no sea ese el trasfondo, porque sería "una perversidad", "un maquiavelismo que no tiene cobertura ética". "En el partido no existe un Rey Sol. La democracia no va así, en plan ordeno y mando", deplora un secretario autonómico. En Ferraz se insiste en que se operó por "responsabilidad", por una razón "orgánica, política y electoral", porque había que garantizar una alternativa potente en un lugar clave como Madrid, "más parecido al resto de España que Andalucía". 

"El PSOE andaluz tiene el mismo modus operandi que la vieja política, las primarias cerradas, el que se mueve no sale en la foto... Y en la nueva política que defiende Pedro se defienden las primarias, pero tampoco se puede dar lugar a pensar que es una dirección insolvente, que es un candidato que duda. Hay muchas resistencias al cambio, pero cuando toca dar un gesto de autoridad, se da", observa una integrante de la ejecutiva federal, muy cercana al jefe. Veredicto en el que coincide una compañera que también conoce la gestación del puñetazo de Sánchez: "Esto es un golpe de poder muy importante, y un aviso a navegantes. Nos refuerza como ejecutiva y a Pedro como secretario general. Zapatero y Rubalcaba ya intentaron que Tomás cediera y no lo consiguieron. En nuestro ánimo pesó que se trata de ganar Andalucía y ganar Madrid. Porque o ganas simbólicamente algo o llegas a las generales con dificultades". 

Un cuadro con grises

Según convienen varios dirigentes consultados, no se podrá mirar el resultado de las dos urnas –22-M y 24-M– en blanco y negro. Porque si en mayo, por ejemplo, no se reconquista la Comunidad de Madrid pero sí se logra la Alcaldía –más a tiro de piedra, según las encuestas– y hay más autonomías en las que puede gobernar el PSOE (como Extremadura, Castilla-La Mancha o Valencia), entonces Sánchez no quedaría mal parado. "Si el resultado, por ejemplo, no es bueno ni malo, sino regular, la disputa entre Susana y Pedro se quedaría en tablas. Se podría decir que él pudo frenar la caída. No se acallarán las voces críticas, sobre todo porque él se ha puesto muy alto el nivel de exigencia, pero no sería lo suficientemente malo como para obligar a una renuncia", prevé un dirigente andaluz, que dice no ver opciones para un "hundimiento o caos del partido". Si no se lograse recuperar ningún feudo del PP y no se logra Madrid, entonces Sánchez "sí estaría muy tocado". En resumidas cuentas: "Si exiges mucho a otros, has de esperar que otros te lo exijan a ti. Pedro se ha puesto el foco en sí mismo". 

En Ferraz, aun asumiendo que la decisión conllevará desgaste, consideran que el listón no puede ser el mismo, porque Gómez "ya se había presentado a elecciones, y había cosechado malos resultados", mientras que Sánchez no ha concurrido a ninguna como candidato, de modo que las situaciones de ambos "no son comparables". 

"Es verdad que Pedro asume mucho más riesgos ahora, pero también que tiene más margen de maniobra para intentar lograr una victoria en Madrid", opinan fuentes próximas a Vara, que no obstante consideran acertado el relevo de Gómez. Un análisis que se escucha entre los afines a Sánchez es que de todos modos se le iban a pedir cuentas por el escrutinio del 24-M. Dado que iba a ser así, y que Gómez no era un verdadero cortafuegos al que cargar las culpas en caso de un mal resultado, el secretario general optó por jugarse su propio pellejo. "La responsabilidad es suya, se deja toda la carne en el asador –expresa una dirigente de una federación afín, Murcia–. Si el 24-M se hubiera dado mal, se le habrían pedido cuentas igualmente. Pedro tiene liderazgo y ha venido a cambiar el partido. La gente quiere liderazgos y que se ejerzan. Y hay decisiones que son a cara o cruz. Jugársela hace grande a un secretario general". 

Hay quienes creen que no se puede oponer el 22-M y el 24-M. Porque si Díaz obtiene un buen resultado en Andalucía, su triunfo servirá de "acicate muy grande" para el resto del partido de cara a las municipales y autonómicas, ya que reactivará al electorado y a la militancia. Pero es inevitable pensar en quién de los dos ganará el pulso. "A priori, Susana tiene más papeletas para que su jugada le salga bien, porque tiene las encuestas de cara y no tiene infantería, como Pedro, sino que tiene artillería, aviación... Está en el Gobierno, y eso es un plus", sanciona un dirigente extremeño, nada cercano a la presidenta. "Es que el escenario de batacazo no lo contemplo, Pedro va a ser candidato sí o sí y logrará ser presidente", contrapone una de sus fieles. "Susana está a lo suyo, a ganar allí y bastante tiene con saber cómo diablos va a gobernar allí. Y lo de Madrid no saldrá mal. Desde luego, saldrá mejor de lo que podría haber ido con Tomás", añade un miembro de la cúpula federal. 

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