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    <title><![CDATA[infoLibre - Movimiento 15-M]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/movimiento-15-m/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Movimiento 15-M]]></description>
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      <title><![CDATA[Los 15 años del 15M: el día que la gente salió a la calle a reivindicar su voz frente a las élites]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/15-anos-15m-dia-gente-salio-calle-reivindicar-voz-frente-elites_1_2193251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/13426a92-7215-4d11-b46e-e151be2abe00_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los 15 años del 15M: el día que la gente salió a la calle a reivindicar su voz frente a las élites"></p><p>“Democracia real ya. No somos mercancía en manos de políticos y de banqueros”. Miles de personas en toda España salieron<a href="https://www.infolibre.es/temas/movimiento-15-m/" target="_blank"> a las calles el 15 de mayo de 2011</a>. Lo hicieron en un país azotado por una brutal crisis económica, inundado por una ola de recortes. La indignación prendió en más de 50 ciudades, dando voz a una ciudadanía enfadada con su sistema democrático y con el idílico bipartidismo que había dominado el sistema político hasta ese momento.</p><p>Aquel día, unas 200 personas acamparon <a href="https://www.infolibre.es/veranolibre/diez-anos-15m-movimiento-cuestiono-sistema-politico-espanol-abajo_1_1206849.html" target="_blank">en la Puerta del Sol.</a> Un kilómetro cero para hacer frente a una manera de gobierno basada en las élites. Mucha gente volvió a llenar los espacios públicos de todo el país para hablar, para mirarse a la cara. Las asambleas se recuperaron para llenar de ideas un debate dominado hasta ese momento por señores encorbatados.<strong> Sueños, pancartas. Utopía y realidad.</strong> Cuatro de sus protagonistas echan la vista atrás y reflexionan sobre lo que supuso el movimiento, lo que queda de él y lo que puede venir.</p><p><a href="https://steph.es/home_ES.html" target="_blank">Stéphane M. Grueso</a>, cineasta, documentalista y comunicador, fue uno de los principales narradores de aquellos días. Y ahora se zambulle en el análisis desde la “nostalgia y la satisfacción”: “La gente que da por muerto el 15M no comprende la esencia del mismo. Esto va más allá de acciones concretas. <strong>Hay cosas como la transparencia y la rendición de cuentas que se exigen hoy en día y que vienen de ese empuje”.</strong></p><p>“Más allá de las acampadas, hay que fijarse en el espíritu de esa ciudadanía que estaba harta, que entendía que tenía derecho a participar en lo público y que reclamaba su voz”, señala, para remarcar a continuación: “Cambió a mucha gente: muchas personas no son iguales desde entonces y entienden que hacer política, más allá de los partidos, es su responsabilidad”. Añade: “Reivindico<a href="https://www.infolibre.es/temas/movimiento-15-m/" target="_blank"> ese 15M</a> en el que se crearon redes de cuidados, gente organizándose al margen del Estado”.</p><p>“Además, coincidió con la explosión de las redes sociales. Puede que el legado no esté muy visible, pero en el aire que respiramos hoy en la política y <strong>en la sociedad hay más restos del 15M de los que podíamos pensar en un primer momento”</strong>, sostiene. </p><p>Uno de los grandes debates que quedan es si funcionó la canalización a través de partidos políticos del 15M. Se adentra Grueso en esta cuestión: “En el pos-15M, con las asambleas de barrio, determinadas personas decidieron que había que intentar la vía institucional y se montaron determinados partidos y llegaron a gobernar. Me parece valiente, pero yo creo que se puede trabajar en muchos espacios. No sé si se hizo mal o no. También se aprendieron cosas”.</p><p>“A nosotros nos trataban los poderes como a siete perroflautas. Pero realmente nos observaban y tenían mucho cuidado con nosotros”, prosigue. Y apostilla: El gran fallo del 15M fue no acoger <a href="https://www.pikaramagazine.com/2012/05/feminismos-en-el-15m-un-ano-revolucionando-la-resistencia-a-los-ajustes-estructurales/" target="_blank">los feminismos </a>como una de sus grandes reivindicaciones”. “Me acuerdo con vergüenza cómo algunas compañeras hablaban de ellos, pero se decía que había que ir primero con las cosas sociales. Yo me quedaba callado. Ahora hemos aprendido que es una de las bases de la democracia.<strong> Fue un error no haber abrazado los feminismos</strong>”, relata. </p><p>“Pero hay cosas que sí han quedado, como la rendición de cuentas. Es un concepto que antes ni se contemplaba. Por ejemplo, el 15M ayudó a comprender que España no podía ser un país grande<a href="https://www.infolibre.es/transparencia/" target="_blank"> sin leyes de transparencia”,</a> hilvana el cineasta, que ahonda en que el 15M conectó con una buena parte de la población.</p><p><strong>“La influencia del 15M también ayudó a cambiar el sistema español de dos partidos, con muchas mayorías absolutas.</strong> Ahora los partidos están obligados a hablar entre ellos. Tienen que pactar y hacer una democracia más participativa y plural”, continúa en su reflexión. A lo que añade: “Otra de las cosas más importantes fue la lucha contra la corrupción. Se logró la <a href="https://www.infolibre.es/politica/rato-condenado-4-anos-carcel-2-millones-blanqueo-tres-delitos-fiscales_1_1919021.html" target="_blank">condena del exvicepresidente Rodrigo Rato</a>. A través del <em>crowdfunding </em>se acabó derivando que una persona intocable acabara condenada. Fue posible esa justicia”.</p><p>Lanza esta idea: “Muchas personas nos dimos cuenta de que existe el deber también de participar en la vida pública, y que hay muchas formas de hacerlo. Como, por ejemplo, acompañar a migrantes al médico o ayudar en temas de vivienda. Había mucha gente haciendo cosas de manera especial”. ¿Hay espacio para otro 15M? Señala, por ejemplo, movimientos como las olas feministas: “Miles de mujeres han salido a reclamar igualdad”.</p><p><a href="https://patriciahorrillo.com/sobre-mi/" target="_blank">Patricia Horrillo</a>, experta en comunicación y redes sociales e impulsora de la <a href="https://15mpedia.org/" target="_blank">15Mpedia</a>, responde primero a la pregunta de qué imagen le viene de aquellos días: “La Puerta del Sol cuando se expulsaba a la gente durante la primera manifestación. Por la tarde hubo una concentración convocada a través de Twitter. <strong>Recuerdo salir de la boca del metro y ver todo lleno de gente. Se me quedó grabadísimo</strong>. Gente apoyando a otras personas sin conocerse de nada. Fue increíble”.</p><p>¿Por qué la gente salía a las calles? Responde: “Vivíamos una situación de crisis. Había una generación viviendo la precariedad. Las redes sociales nos dieron una manera de comunicarnos. La gente podía ver lo que estaba pasando, que era gente uniéndose para trabajar. La gente se juntaba en las plazas a hablar. <strong>Hubo un contagio bonito</strong>”.</p><p>Sobre los logros del <a href="https://www.infolibre.es/temas/movimiento-15-m/" target="_blank">15M</a> y las aportaciones a la sociedad, Horrillo explica: “No me gusta analizar el movimiento en términos de éxito o fracaso. El hecho de estar en una plaza debatiendo significaba haber roto algo en positivo. Y más en una ciudad como Madrid, donde nadie se mira a la cara. De repente, todo eso cambió. Aunque no quiere decir que no hayamos vuelto en parte a lo mismo. Pero lo exitoso fue que una generación se diera cuenta de la incidencia política. <strong>Y vimos también que para algunos era incómodo que hubiera gente hablando en las plazas, </strong>lo que nos rompió la imagen de esa supuesta idílica Transición. Sirvió para despertarnos de la idea de un Estado que creíamos que era de una forma. De repente, eras consciente de que no era así. Había cosas que no estaban bien y no había un interés real por parte de la clase política para que la sociedad se involucrase”.</p><p>“Hablar de la democracia solo para unas elecciones es una simplificación del sistema, que servía para que la gente sólo viera su participación con el voto”, añade Horrillo, que subraya: “Lo que se ha demostrado con el tiempo es que vivir la política en el día a día es altamente difícil, porque las estructuras no están pensadas para esa implicación ciudadana: la democracia sigue siendo precaria en términos de participación ciudadana, pese a los intentos que se han hecho desde entonces”, resume. Y aterriza con ejemplos como el “chiste” del <a href="https://www.infolibre.es/temas/jose-luis-martinez-almeida/" target="_blank">actual Ayuntamiento de Madrid </a>en temas de transparencia.</p><p>Otro de los posos del 15M es la conciencia como comunidad política entre muchos ciudadanos. Horrillo también aporta este enfoque: “Fue un movimiento positivo. Pero un tema muy triste es que la percepción de todas aquellas cosas no se vive como algo central en el debate ideológico, sino que se habla de ello como de extrema izquierda. Nuestro eje político se ha ido tan a la derecha que sigue existiendo, por ejemplo, la ley mordaza.<strong> La reacción de los dos grandes partidos fue apretar mucho más la libertad de expresión”.</strong></p><p>“Las estructuras de poder no quieren más democracia. Buscan que la gente esté trabajando y no moleste”, remacha.</p><p>¿Se puede vivir otro 15M con temas como la vivienda o fue un movimiento irrepetible? Horrillo contesta: “Los momentos son los que son. A lo mejor lo que tiene que ocurrir es algo muy diferente. No hay que pensar en la repetición de algo que ocurrió porque las circunstancias no son las mismas. Y, además, no es que no hubieran existido acampadas antes.<a href="https://www.infolibre.es/temas/vivienda/" target="_blank"> Las reivindicaciones</a> siguen siendo las mismas, pero las formas cambian. Por ejemplo, han continuado las luchas en los barrios contra los desahucios. Las nuevas generaciones tienen que encontrar su forma de reivindicación”.</p><p>También vivió en primera línea aquellos días <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Marta_G._Franco" target="_blank">Marta G. Franco</a>, experta en redes sociales, a la que vienen en primer lugar las imágenes de la Puerta del Sol llena de gente cada tarde: “También recuerdo las asambleas en las plazas cercanas, donde estaban las comisiones y sucedía la mayoría de cosas”. </p><p>Sobre la filosofía que reinaba en las calles, explica: “Era un momento en el que vivíamos recortes de los servicios públicos y nos decían que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades y que<a href="https://www.infolibre.es/economia/son-fondos-soberanos-anunciado-gobierno-paises-cuentan_1_2128651.html" target="_blank"> el Estado invertía demasiado en la ciudadanía</a>. La gente hizo un clic y vio que lo que había eran unas élites financieras que querían seguir manteniendo su posición”.</p><p>Para ella, “lo que se avanzó en aquellas semanas<strong> es que muchas personas aprendieron y comprendieron que podían reunirse con sus vecinas para hablar y resolver los problemas”. </strong>“Era el sentimiento de que la política no puede ser ir a votar cada cuatro años. El 15M no era algo de bloques políticos concretos, sino un clima propicio para cosas que después se concretaron en colectivos <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/presion-pah-logra-paralizar-momento-desalojo-victima-violencia-genero-quieren-desahuciar-70-euros_1_1226256.html" target="_blank">como la PAH,</a> el movimiento feminista o las mareas de sanidad y educación. El 15M vino a decir que podíamos hacer cosas juntas”.</p><p>¿El sistema ha domesticado ese espíritu? Se adentra Marta G. Franco: “No hay ningún movimiento social que empiece desde abajo que consiga todo lo que quiere. Hay que ser cautos al hablar de fracasos. Lo que pasa es que llevamos años de dinámica en la que se agranda la desigualdad y se reduce lo público y lo común para que los de arriba sigan manteniendo sus privilegios. Esto hace que la gente esté harta y crezca la desconfianza”.</p><p>Lo que sí destaca es que gracias a esa movilización se consiguió que <a href="https://www.infolibre.es/temas/partidos-politicos/" target="_blank">los partidos políticos</a> reaccionaran e incluyeran en sus agendas y prácticas elementos como las primarias internas y la publicación de declaraciones de bienes de los dirigentes. Mirando al futuro sobre la posibilidad de otro 15M, analiza: “Nada pasa dos veces en la historia. Pero sí hay momentos de movilización y otros más tranquilos, como un péndulo<strong>. La vivienda y el retroceso de los servicios públicos darán lugar a más movilizaciones. Pero no sé en qué formato”.</strong></p><p><a href="https://red-juridica.com/personnel/daniel-amelang-lopez/" target="_blank">Daniel Amelang</a> es otro de los protagonistas de aquellos días, como uno de los soportes jurídicos del movimiento y el abogado defensor, por ejemplo, de algunos de los detenidos aquella noche de 2011. Hace memoria: “Lo primero que me viene a la mente es la <a href="https://www.infolibre.es/politica/0-7-15m-pasando-sintel-acampadas-metodo-clasico-protesta-ahora-lucha-genocidio-gaza_1_1787980.html" target="_blank">acampada</a>. Rompió las dinámicas. Recuerdo todas las asambleas y manifestaciones”.</p><p>“Se trataba de compartir horas y horas con la gente”, prosigue Amelang, que centró muchos esfuerzos en las asambleas generales y en la comisión jurídica. Él trabajó mucho para que también los esfuerzos se extendieran a los barrios, más allá de la acampada. Entre otras labores, dio amparo jurídico a detenidos y ayudó a elaborar guías contra las sanciones. </p><p>Pone mucho énfasis en esta idea: “Había un espíritu de ilusión por partida doble. Mucha gente recuperó las ganas de participar en los movimientos sociales por la vivienda o antirracistas<strong>. Veía a gente de distintas edades y contextos hablando y debatiendo</strong>. Y hubo mucha gente que empezó ahí a militar y a ser activista. Tomaban las riendas de su destino”.</p><p>“Pasadas las primeras semanas, ese espíritu pasó al plano más pragmático para ver los problemas concretos de la gente y cómo se podían resolver”, relata Amelang. Pero la ilusión volvía cuando se veían resultados como frenar <a href="https://www.infolibre.es/temas/desahucios/" target="_blank">un desahucio</a>, añade. </p><p>Pasa también su experiencia por este punto: “En la sociedad se vio claro que había una serie de problemas que no se estaban atendiendo. De ahí lemas como el ‘No nos representan’. Estaba la sensación de que había unas élites que ignoraban a la gente. Había que salir a la calle a protestar. <strong>Esa visión perdura a día de hoy, pero la discrepancia está en cómo solucionar esos problemas”.</strong> “También se ha avanzado en la democratización de ciertas instituciones y en elementos como la transparencia o las primarias”, apostilla.</p><p>Sobre las asignaturas pendientes, manifiesta este abogado: “<a href="https://www.infolibre.es/temas/movimiento-15-m/" target="_blank">El 15M</a> se centró muchísimo en la crisis de la vivienda y en la desigualdad económica y salarial. Fue muy efectivo a la hora de señalar esos problemas, pero menos en el momento de dar soluciones. Aunque, por ejemplo, la normalización de la dación en pago es consecuencia del 15M. Pero no soluciona el problema. Le faltó seguir peleando por las respuestas”.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 17:34:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Ruiz Valdivia]]></author>
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      <title><![CDATA[Jaume Asens: "La izquierda tiene que mirarse otra vez a los ojos y reconstruir el espacio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/jaume-asens-izquierda-mirarse-vez-ojos-reconstruir-espacio_1_1954071.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8ca44f45-5a19-4770-9952-f7ab6097e9e5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jaume Asens: "La izquierda tiene que mirarse otra vez a los ojos y reconstruir el espacio""></p><p>Un grupo de estudiantes debate intensamente frente a la Facultad de Derecho de la Universitat de Barcelona una tarde de noviembre de 1994. En el centro de la protesta: la exigencia de destinar el 0,7% del PIB a la cooperación. Entre ellos está<a href="https://www.infolibre.es/politica/asens-reconocer-palestina-insuficiente-hay-romper-relaciones-institucionales-comerciales-israel_1_1802811.html" target="_blank" > Jaume Asens</a>. Ahí arranca una vida dedicada a la movilización que, al calor del 15M, <strong>acabaría en las instituciones</strong>. Tras su paso por el Ayuntamiento de Barcelona junto<a href="https://www.infolibre.es/politica/comunes-preparan-futuro-colau_1_1874941.html" target="_blank" > Ada Colau</a>, ha sido testigo de momentos clave de España como la firma del primer Gobierno de coalición tras la II República. En su mochila lleva la negociación de la ley de amnistía, y hoy es eurodiputado en un momento crucial para una UE que ha virado a la derecha y que sufre <strong>las embestidas de Donald Trump y Vladimir Putin.</strong></p><p>Todo ese camino lo condensa en el libro<em> </em><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-los-anos-irrecuperables/411978" target="_blank" ><em>Los años irrecuperables</em></a>, en el que desfilan los grandes protagonistas del panorama político español. De Pablo Iglesias a Yolanda Díaz pasando por Pedro Sánchez y Carles Puigdemont. Y Asens (Barcelona, 1972) mira al futuro llamando a que los progresistas <strong>ondeen la bandera de la esperanza</strong> frente al auge del miedo y la ultraderecha y apelando a un “perdón colectivo” de toda la izquierda para ir de nuevo en una lista unitaria en las próximas elecciones generales.</p><p><strong>¿Qué </strong><a href="https://www.infolibre.es/como-lo-ve/pilar-velasco-ofensiva-politica-pedro-sanchez-consecuencias-convivencia_7_1953274.html" target="_blank" ><strong>radiografía política</strong></a><strong> hace de la España de marzo de 2025?</strong></p><p>Estamos en un momento complicado, donde el Gobierno de coalición es casi el último mohicano en Europa. Es el estandarte que queda en pie, es la fortaleza del progresismo en la UE. Eso genera una gran responsabilidad porque tenemos la oportunidad de ser un faro para otros países y encarnar la esperanza de una reacción que vuelva a superar a la extrema derecha. Las fuerzas conservadoras llevan ahora la iniciativa política y cultural en el continente, lideradas además por sus facciones más radicales. Y nosotros estamos situados en un terreno abierto, no acaba de terminar el ciclo político de la década pasada. Pero van ganando ellos.</p><p><strong>¿En qué momento vital está </strong><a href="https://www.infolibre.es/internacional/ue-fracasa-aplicacion-sanciones-aumentadas-2022-castigar-rusia_1_1953084.html" target="_blank" ><strong>la UE? </strong></a><strong>¿Hacia dónde va Europa?</strong></p><p>La sociedad se ha endurecido. Cuando teníamos las respuestas, el covid nos cambió las preguntas. Y del estado de shock se pasó al estado de guerra, que lleva a tiempos de reacción. Es la teoría del péndulo. El sistema político y social ha mutado: hay miedo al futuro. El ciclo progresista en España aguanta, en cambio, por la mínima y dependiendo de partidos que no son de izquierdas. Es una brecha de esperanza. Y me lleva a otra reflexión.</p><p><strong>¿Cuál?</strong></p><p>Europa ha crecido siempre en los momentos de crisis. Todo lo que está pasando es una mala noticia porque es una amenaza a la UE como sueño de continente para la paz, la libertad y la prosperidad, pero a la vez es una oportunidad para crecer. La Unión Europea es un invento que sale tras la derrota del fascismo y del nazismo. Ahora vuelven a campar los vientos fríos y a galopar los fantasmas del pasado pero es tiempo para levantar otro proyecto superador. Tenemos que construir un nuevo pacto social y un nuevo keynesianismo, como señala en esa dirección Thomas Piketty. Hay que ir mucho más allá de la socialdemocracia clásica y abordar cuestiones de fondo. Hay que pensar en lo que vendrá después y en la ola superadora. Europa tiene la oportunidad ahora de ser más fuerte y acabar de construirse. Una cosa positiva de Donald Trump es que ha puesto en evidencia algo que ya sabíamos: EEUU sólo defiende sus intereses y quiere a una UE sometida. Hay que ganar autonomía y emanciparnos de Estados Unidos, porque la amenaza no sólo viene de Rusia.</p><p><strong>El libro es un testimonio directo del ciclo político </strong><a href="https://www.infolibre.es/opinion/columnas/muy-fan-de/15m_1_1197733.html" target="_blank" ><strong>que arrancó del 15M</strong></a><strong>, ¿qué cambió en positivo en la política y en la sociedad española?</strong></p><p>Fue una sacudida muy importante, hizo que todo el mundo tuviera que cambiar sus posiciones. Fue una repolitización de la gente y el movimiento social más grande desde la Transición. Le dimos la vuelta a la sociedad. Los partidos y los sindicatos incorporaron cosas del 15M, que fue el caldo de cultivo para que aparecieran los actores de la nueva política. Con la aparición de ellos, hubo una transformación importante del PSOE. Uno de los principales avances fue la política de rendición de cuentas y de transparencia y la lucha contra la corrupción. Se reseteó, aunque no se logró todo lo que se quería.</p><p><strong>¿Qué</strong><a href="https://www.infolibre.es/opinion/columnas/muy-fan-de/15m_1_1197733.html" target="_blank" ><strong> asignaturas</strong></a><strong> quedaron pendientes?</strong></p><p>Es difícil señalarlas, porque el 15M no tenía un programa político, sino que era una idea difusa de la impugnación de la carcasa ideológica del régimen del 78 a partir de la ruptura del pacto social que lo alumbró cuando las élites empezaron a mercantilizar todo y la gente salió a la calle. Fue una forma de recuperar el poder que se había delegado a los partidos. El sistema intentó reprimir eso al principio, pero luego hubo una cierta voluntad de reformar algunas cosas para apaciguar esa movilización. Por eso es difícil decir que no se logró. Si se pregunta a los actores que nacieron el 15M, pues que llegamos lejos pero no todo lo que queríamos. Para empezar no logramos ganar las elecciones generales, aunque rompimos el bipartidismo y la cláusula de exclusión que impedía que un profesor con coleta o una activista de la PAH llegaran donde llegaron. Pero hay reformas que se quedaron a medias, con la vivienda como caso emblemático.</p><p><strong>Vivió en primera persona la llegada de </strong><a href="https://www.infolibre.es/opinion/humor/tuitometro/ada-colau-respira-nazis_1_1119920.html" target="_blank" ><strong>Ada Colau</strong></a><strong> al Ayuntamiento de Barcelona y ahora comentaba la reacción de los grandes poderes. ¿Cómo fue ese choque con el </strong><em><strong>establishment</strong></em><strong>?</strong></p><p>Fue un choque abrupto, aprendimos a hostias. No teníamos experiencia institucional, todos veníamos de los movimientos sociales. Una de las cosas que aprendimos es la distancia entre lo que uno quiere y lo que puede hacer. Logramos cambiar muchas cosas, pero fue una montaña rusa donde tuvimos que confrontar con muchos adversarios que ponían palos en las ruedas y con los que teníamos que negociar. No sólo hago referencia a otros poderes políticos, sino también a los mediáticos y económicos. La batalla cuando estás en la institución no es de cornetas como en la calle. La euforia de la victoria electoral se nos atemperó rápidamente. Debimos adaptarnos a la realidad sin perder la energía social. Tuvimos que trabajar con lo que teníamos a mano, con muchas dificultades. En el fondo es muy difícil gobernar cuando estás rodeado de poderes conservadores. Son lecciones importantes pero amargas.</p><p><strong>En el libro recoge la caída de </strong><a href="https://www.infolibre.es/igualdad/errejon-monedero-partido-feminista-gestiona-crisis-violencia-sexual_1_1948872.html" target="_blank" ><strong>Íñigo Errejón</strong></a><strong>. Estos días ha trascendido también el caso de </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/asegura-formacion-dado-explicaciones-monedero_1_1953911.html" target="_blank" ><strong>Juan Carlos Monedero.</strong></a><strong> ¿Ha supuesto un golpe conocer esas situaciones?</strong></p><p>Sí, es un golpe emocional fuerte. Primero: cuando sucede un caso de estas características, siempre nos interpela a los hombres. Nos pone ante un espejo incómodo: el machismo es muy transversal, nadie es inmune. Cuando son entornos cercanos, lo vives peor porque son personas que conoces. La empatía siempre tiene que estar con las víctimas, hay que estar a su lado. No es una situación agradable. Pero permite crecer: aprendes, tomas conciencia de la problemática y ves que está más cerca de lo que puedes imaginar.</p><p><strong>Al principio del </strong><a href="https://www.infolibre.es/opinion/columnas/en-transicion/15m-permanente-construccion_1_1197762.html" target="_blank" ><strong>ciclo del 15M</strong></a><strong> no había un partido de </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/vox-suspende-militancia-portavoz-ayuntamiento-valencia-irregularidades-contrato_1_1953883.html" target="_blank" ><strong>extrema derecha</strong></a><strong>, y ahora es la tercera fuerza del país. ¿Cómo lo analiza? ¿Ha tocado techo el partido de Abascal o puede seguir creciendo en las encuestas?</strong></p><p>No lo sé, es difícil de prever. Pero si la marea impugnatoria antes venía de abajo, ahora viene de la extrema derecha del tablero. Eso tiene que ver con muchos factores como la crisis de la modernidad o que el futuro da miedo, por lo que la gente busca refugios y mira al pasado para buscar certezas en un contexto convulso. En este clima se impone un sentimiento muy humano pero peligroso: el miedo. Lo que hace es paralizar a quien lo sufre, es algo invisible que te vuelve más desconfiado, egoísta, conservador, impotente y resignado. La derecha se alimenta de eso porque el miedo es el instrumento por excelencia de dominio para anestesiar la conciencia política y social. Eso lleva al repliegue identitario y al odio y a los chivos expiatorios. La obligación de la gente de izquierdas frente al ascenso de la extrema derecha es levantar la bandera de la esperanza.</p><p><strong>Habla de la bandera de la esperanza por parte de la izquierda, pero ahora mismo hay un fragmentado mapa progresista (Podemos se separó de </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/psoe-sumar-impulsan-desclasificacion-total-asesinato-garcia-caparros-1977_1_1952193.html" target="_blank" ><strong>Sumar</strong></a><strong>, hay partidos como Más Madrid e IU que piden mayor espacio dentro del grupo…). ¿La izquierda puede lograr el objetivo de una lista unitaria para las próximas generales o está abocada a ir por separado?</strong></p><p>No sé si puede, pero sí que debe. Es verdad que es difícil porque estamos navegando en un mar de resignación y de reproches y existe el riesgo de acabar totalmente naufragando. Pero no nos podemos permitir perder la esperanza. El mundo en general nos induce al reproche, a la rabia, al rencor y a la venganza. Son sentimientos muy humanos pero que nos atrapan en la prisión asfixiante del pasado e hipotecan el futuro. Por eso, es importante mirar atrás para comprender la vida y seguir adelante. Hay que aprender a olvidar ciertas cosas, como dejar atrás heridas, traiciones y errores propios y ajenos para situarnos en el presente con un perdón colectivo. Quien no esté a la altura y no sea capaz de dejar esos sentimientos tiene que dar un paso al lado. Ante el ascenso de la extrema derecha hay que desinflar los egos. Esos sentimientos son propios de los egos de personas que no quieren abrir su corazón. Tenemos que mirarnos otra vez a los ojos, desinflar y reconstruir el espacio. Para eso hay que dejar de atacarse en los medios de forma pública. Nunca he criticado a un compañero del espacio. Y sigo defendiendo eso. La división desmoraliza a la gente. Si conduces a tu gente con antorchas montaña arriba, después es muy difícil bajarla porque creas anticuerpos que dificultan la unidad. </p><p><strong>Fue una de las personas más implicadas en la negociación </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/tc-revisara-negativa-supremo-aplicar-amnistia-junqueras-romeva-bassa_1_1942384.html" target="_blank" ><strong>de la ley de amnistía</strong></a><strong>, ¿valió la pena a pesar de todas las críticas?</strong></p><p>Sí, la ley de amnistía era una oportunidad importante para volver a hacer política, restablecer los puentes rotos y resolver un conflicto político por las vías del diálogo y del acuerdo. Es lo que debe hacer una democracia cuando hay problemas políticos. Se había resuelto mal con cárcel y persecución, lo que alargó la cuestión. La democracia española ahora es más fuerte cuando es capaz de integrar a quien ha expulsado del juego. Igual que pasó con EH Bildu en su día. Era importante poner el marcador a cero y tener un nuevo inicio para avanzar en el Estado plurinacional y en la agenda social. </p><p><strong>Ha sido testigo de algunos de los momentos más trascendentales de la política en los últimos años como la firma en el Congreso del primer </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/coalicion-baja-decibelios-sumar-confia-rectificacion-tributacion-smi_1_1943938.html" target="_blank" ><strong>Gobierno de coalición</strong></a><strong> desde la II República. ¿Cómo descifra la figura política de Pedro Sánchez?</strong></p><p>Sánchez es una persona astuta que sabe poner los acontecimientos a su favor. Es muy pragmático y no le importa decir una cosa y la contraria. En la campaña electoral lo caractericé como un camaleón, lo que es una virtud y un defecto a la vez. Cuando lo conocí en la distancia corta, me pareció más listo de lo que pensaba. Imaginaba que detrás de su belleza ortodoxa había una persona vacua y superficial, pero me equivoqué. Es una persona preparada y que sabe de lo que habla, además de tener mucho olfato político.</p><p><strong>En el libro menciona también mucho a la vicepresidenta segunda, </strong><a href="https://www.infolibre.es/igualdad/dia-guapa-yolanda-diaz-piropo-sigue-entendido-machista_1_1950921.html" target="_blank" ><strong>Yolanda Díaz</strong></a><strong>. Después de las elecciones europeas, fue muy cuestionada su figura política, también por parte de integrantes del espacio de Sumar. Ahora vuelve a despuntar con la aprobación de la reducción de la jornada laboral y el choque con el PSOE sobre el SMI. ¿Le queda tirón político?</strong></p><p>Creo que sí. Es una gran vicepresidenta, una buena gobernante, sabe negociar. Representa la esperanza para mucha gente y ha logrado cosas que parecían inimaginables como levantar el escudo social y subir el SMI, además ahora tiene la batalla de la jornada laboral. Sus acciones hablan bien de ella. Otra cosa es, como reconoce ella, que la vida interna de los partidos no le gusta. No podemos desaprovechar su capital político, porque tiene una gran inteligencia y una gran audacia política. Todavía tiene futuro político.</p><p><strong>¿Cuál ha sido el momento más gratificante que has vivid</strong><a href="https://www.infolibre.es/como-lo-ve/pilar-velasco-ofensiva-politica-pedro-sanchez-consecuencias-convivencia_7_1953274.html" target="_blank" ><strong>o en política?</strong></a></p><p>La victoria en las elecciones municipales en Barcelona en 2015. Había muchísima ilusión y esperanza. No nos lo acabábamos de creer, pero son momentos estelares de la historia, como escribió Stefan Zweig. Ese día queda en la memoria de todos los que lo vivimos.</p><p><strong>¿Y el peor momento?</strong></p><p>El atento yihadista en Barcelona, fue un boquete en nuestra alma.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Mar 2025 20:53:47 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Ruiz Valdivia]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Jaume Asens: "La izquierda tiene que mirarse otra vez a los ojos y reconstruir el espacio"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movimiento 15-M,Yolanda Díaz,PSOE,Ada Colau,Vox,Parlamento Europeo,Extrema derecha,Izquierda,Regeneración democrática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Instagram, TikTok y X, los nuevos juzgados de guardia más allá del 'caso Errejón']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/instagram-tiktok-x-nuevos-juzgados-guardia_1_1889980.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5143a2ed-e9b9-4fec-99eb-12cd05c50f10_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Instagram, TikTok y X, los nuevos juzgados de guardia más allá del 'caso Errejón'"></p><p><a href="https://www.infolibre.es/igualdad/metoo-errejon-evidencia-mujeres-siguen-viendose-obligadas-denunciar-violencia-sexual-lejos-juzgados_1_1886470.html" target="_blank">Todo empezó con un post de Instagram</a>: un relato anónimo publicado por la periodista Cristina Fallarás hace diez días prendió la mecha señalando a <strong>Íñigo Errejón</strong> como "maltratador psicológico" y "monstruo". Aunque, en realidad, el origen de todo este caso se remonta a hace año y medio cuando en<strong> </strong>un hilo en el antiguo Twitter ya se relató una agresión sexual del exportavoz de Sumar durante un concierto en Castellón. Después, la tormenta perfecta: la carta de dimisión, el terremoto político, las culpas entrecruzadas entre partidos y <a href="https://www.infolibre.es/politica/testimonios-mujeres-denuncian-sufrir-violencia-machista-errejon-maltratador-psicologico_1_1885989.html" target="_blank">más testimonios similares</a>, todos anónimos, que acompañaron en los primeros compases a la denuncia de la actriz y presentadora Elisa Mouiláa, primero en X y posteriormente ante la Policía el pasado viernes. </p><p>Tras Errejón, durante esta semana se ha vivido una especie de <a href="https://www.infolibre.es/politica/metoo-politica-espanola-caso-errejon-afectan-pp-psoe_1_1888613.html" target="_blank">#MeToo en la política española</a> señalando a<strong> los alcaldes del PP de Estepona y Algeciras</strong> y <strong>un político del PSOE de Badajoz</strong>. Y que también ha salpicado al cine con la denuncia pública de acoso sexual vía Instagram y X realizada por la directora y fotógrafa <strong>Silvia Grav </strong>contra <a href="https://www.infolibre.es/cultura/academia-cine-catalan-estudia-denuncia-acoso-director-eduard-cortes_1_1889612.html" target="_blank">el director Eduard Cortés</a>.</p><p>A todos estos casos recientes les unen varios hilos. Por un lado, <strong>la violencia sexual</strong>. Y, por otro, el escenario inicial:<strong> las redes sociales</strong>. "Son una extensión del espacio público y al generar despersonalización de las relaciones pueden transmitir esa sensación de mayor seguridad para denunciar", explica <strong>Adilia de las Mercedes</strong>, jurista especializada en derechos de las mujeres en <a href="http://www.demos.legal/" target="_blank">DEMOS, Estudio Legal de Derechos Humanos</a>.</p><p>En el caso de la violencia sexual, en la decisión de recurrir a estas plataformas influye, tal y como defiende esta experta, "<strong>el miedo a no ser creídas o</strong> a <strong>sentirse cuestionadas y juzgadas</strong>, entre otras revictimizaciones desde las instituciones". "Las mujeres ya no están silenciadas, pueden elevar la voz y hacer su relato público y conocido", asegura <strong>Susana Pérez Soler</strong>, periodista y doctora de Comunicación Digital por la Universitat Ramon Llull. </p><p>No hay que olvidarse que, según datos del Ministerio de Igualdad, solo el 8% de las mujeres que sufren estos episodios lo denuncia. Para Pérez Soler, es clave entender por qué las mujeres eligen estos "canales alternativos": "Hay preguntarse <strong>qué está fallando </strong>en el sistema para que elijan estas plataformas". "Este es el resultado de<strong> la desconfianza crónica</strong> de las mujeres en el sistema de justicia cuya ausencia de revisión y de autocrítica es parte importante de esa desconfianza cuando de violencia sexual se trata", reconoce De las Mercedes. </p><p>Sin embargo, no todas las expertas consultadas por <strong>infoLibre </strong>lo ven así. Es el caso de<strong> Isabel Elbal</strong>, abogada penalista, que considera que las redes sociales<strong> no son "un refugio seguro"</strong> ni para las propias víctimas, porque "no garantizan ni su intimidad, ni un acompañamiento", ni para el señalado como supuesto agresor, ya que se está "instrumentalizando" y "apuntando" al denunciado que no se puede defender. </p><p>No obstante, es habitual encontrar en redes sociales espacios seguros para que mujeres puedan compartir sus historias para ayudar a otras a identificar a ciertos personajes y alertar sobre distintos <em>modus operandi.</em> ¿Las causas? Para Pérez Soler es la combinación de tres factores: "el <strong>anonimato</strong>, el hecho de que saben que aquí <strong>no van a ser cuestionadas </strong>y la <strong>sororidad</strong>, ya que se sienten protegidas". </p><p>Eso sí, tal y como detalla Adilia de las Mercedes, hay que<strong> diferenciar entre las acusaciones anónimas de las confidenciales</strong>. "Las denuncias anónimas las entiendo, pero no las puedo compartir cuando lo que se denuncia es de tal gravedad que puede generar consecuencias muy lesivas para la persona acusada. Otra cosa totalmente distinta es una acusación en un espacio que preserva la confidencialidad de la víctima", explica. </p><p>Así, además de la cuenta de la periodista Cristina Fallarás, también está el ejemplo del perfil de Instagram <a href="https://www.instagram.com/contraacosocallejero/?igsh=N2EyOTZ0ZHc4NHpk" target="_blank">No al acoso callejero</a> que recoge testimonio de acoso, abuso o cualquier tipo de agresión machista y lo publican anónimamente. O el de un<strong> grupo de Telegram llamado Autodefensa Madrid</strong> en el que "si un día tienes una emergencia, abuso, agresión, envía tu localización a este grupo y todes entenderemos que te pasa algo bestia y llamaremos a la policía, dándoles tu ubicación". </p><p>Muchos de estos ejemplos beben del <strong>movimiento #MeToo</strong> tras la publicación en octubre de 2017 de un artículo de <em>The</em> <em>New York Times</em> que destapó décadas de agresiones sexuales a manos del productor Harvey Weinstein. Eso sí, "abrir un depósito de testimonios de violencia sexual sin un proceso estructurado de acompañamiento psicosocial y jurídico es lanzar a las víctimas al vacío", advierte De las Mercedes. </p><p>¿Y tiene sentido hacer estas acusaciones solo a través de redes sociales? "Todos los estudios serios sobre violencia sexual demuestran que el proceso de judicialización de los casos es traumático para la mayoría de las víctimas, en ocasiones mucho más que la propia violencia sexual sufrida", reconoce Adilia de las Mercedes. Para esta experta, es "un fallo sistémico" exigirles que "judicialicen sus casos para brindarles los apoyos integrales que necesitan para recuperarse del daño que se les ha infligido": "<strong>Denunciar es un derecho de las víctimas, no una obligación</strong>. Ellas denuncian cuando se sienten preparadas para hacerlo". </p><p>"<strong>La impunidad no se combate con mecanismos ineficaces que no protegen a la víctima</strong> y que privan del derecho de defensa a ciudadanos a quienes les asiste la presunción de inocencia. Esto es muy grave y no tiene nada que ver con el movimiento político y colectivo del feminismo", sostiene, en cambio, Isabel Elbal. </p><p>Pero en las redes sociales no solo se denuncia violencia sexual. "Que sean un lugar donde los ciudadanos<strong> emiten quejas sobre infracciones o situaciones injustas</strong> no es una novedad", recuerda Pérez Soler. </p><p>También sucede en otros campos como <strong>las agresiones racistas o LGTBIfóbicas</strong>, los <strong>abusos laborales</strong> como en la cuenta <a href="https://x.com/soycamarero?lang=es" target="_blank">@SoyCamarero</a>, la especulación sin límites con la <strong>vivienda </strong>como en el perfil <a href="https://x.com/elzulista?lang=es" target="_blank">@ElZulista</a> o cualquier queja en el ámbito del <strong>consumo</strong>. Incluso esta misma semana, tras la trágica dana que afectó a Valencia, Andalucía y Castilla-La Mancha, las plataformas se llenaron de mensajes denunciando a todos esos empresarios que obligaron a sus empleados a acudir a su puesto de trabajo o que no les permitieron irse antes a casa en plena alerta roja meteorológica. </p><p> "El problema de estas plataformas es que mezclamos muchas cosas y están bien para lo que están: para canalizar quejas que antes no se iban a producir y dan visibilidad. <strong>Pero debe ser un primer paso y el siguiente debe ser el sistema judicial</strong>", indica Pérez Soler. </p><p>Y si la violencia sexual tiene como estandarte al #MeToo como movimiento que ganó fuerza en redes sociales, aquí son muchos más los ejemplos. La <strong>Primavera Árabe</strong>, el <strong>15M</strong>, <strong>Occupy Wall Street, Black Lives Matte</strong>r, <strong>Fridays For Future</strong>, el estallido social en <strong>Chile</strong>, las protestas por <strong>la muerte en Irán de Masha Amini</strong>… son solo algunos de los acontecimientos que saltaron de la esfera online a las plazas. Lo explicó Manuel Castells, sociólogo y exministro de Universidades, en 2013: las plataformas han dado pie al surgimiento de lo que se conoce como "espacios de autonomía", que son lugares públicos "en gran medida fuera del control de gobiernos y corporaciones", que permiten ocupar las calles y elaborar proyectos ligados a sus verdaderas preocupaciones desde<strong> "la seguridad del ciberespacio"</strong>. </p><p>Un papel relevante a pesar de que son <strong>empresas privadas manejadas por multimillonarios</strong> que se frotan las manos desde sus despachos con <a href="https://www.infolibre.es/medios/izquierda-no-abandona-x-despues-musk-haya-convertido-desafio-democracias_1_1866356.html" target="_blank">el odio, la desinformación y la polémica</a>. "Que un espacio tan violento e inseguro como las redes sociales sea la única opción para muchas mujeres habla muy mal de las instituciones, no de las víctimas", reconoce Adilia de las Mercedes que advierte además que la "despersonalización" que existe en estas plataformas puede generar <strong>"un efecto bumerán"</strong> que provoca que las víctimas puedan ser "aún más revictimizadas". Un fenómeno que, en el caso de Elisa Mouliáa ya está pasando. </p><p>"Es cierto que se produce una paradoja: nos quejamos de estas plataformas pero son herramientas y dependen del uso que le demos", sostiene Pérez Soler. Eso sí, esta experta advierte que "<strong>no las hemos de venerar, pero tampoco demonizar</strong>". </p><p>En muchos casos denuncias o quejas, como pasa en muchos de los testimonios del<em> caso Errejón</em>, amparadas en un anonimato que permiten las redes sociales y foco de amplio debate. Este mismo verano, tras <strong>el crimen del pequeño Mateo en Mocejón</strong> (Toledo), <a href="https://www.infolibre.es/politica/dni-tuitear-ordenes-alejamiento-redes-perseguir-odiadores-posible-faltan-leyes_1_1865720.html" target="_blank">se reabrió la controversia</a> por los bulos racistas y xenófobos que circularon por estas plataformas, especialmente X. Sobre el papel, el anonimato en estos espacios busca <strong>garantizar la máxima libertad de expresión posible</strong>, pero el problema es que sobre la práctica eso dificulta conocer la autoría de según qué mensajes.</p><p>Por ello, el fiscal de Sala contra los Delitos de Odio y Discriminación, Miguel Ángel Aguilar, puso encima de la mesa identificar a usuarios de redes sociales de forma similar al <strong>DNI y prohibir el acceso en caso de delito grave</strong>. Una idea que no convence para nada a muchos expertos. En <a href="https://www.infolibre.es/medios/simona-levi-entrevista_1_1871593.html" target="_blank">una entrevista en septiembre</a> con <strong>infoLibre</strong>, la activista Simona Levi explicó que "los que dicen que no puede haber cuentas anónimas es como si dijeran que debemos pasearnos por la calle con un enorme DNI". </p><p>Y el propio anonimato que se logra en redes sociales y que ofrece salvaguardas a las víctimas, también trae de la mano uno de los grandes problemas: <strong>las denuncias falsas</strong>. Aunque no es el único riesgo de denunciar hechos a través de estas aplicaciones</p><p>El otro peligro pasa por la evolución digital de la conocida como<strong> </strong><em><strong>pena de Telediario</strong></em><strong> con juicios paralelos,</strong> es decir, cuando los investigados son condenados por la opinión pública aunque no haya sentencia. "Esta justicia popular siempre ha estado ahí y tiene su función social también, degradarla no es el camino porque ello significaría la ausencia total de control social de conductas reprochables que no siendo delito han hecho daño", apunta De las Mercedes. </p><p>Estos señalamientos son, además en una elevada mayoría, <strong>mucho más dañinos que el propio castigo penal </strong>y además se alarga mucho más en el tiempo. "Es reprobable que se denuncie al margen del sistema legal ya que se está creando un sistema paralegal y que solo busca el señalamiento", explica Isabel Elbal que insiste en que, aunque el actual sistema legal tenga "fallos" y "no puede dar satisfacción siempre a las victimas", <strong>no legitimiza "un linchamiento</strong> por parte de personas que se creen con el derecho de juzgar y condenar en la plaza publica a todas las personas que arbitrariamente decidan perseguir". </p><p>"Por ejemplo, a Errejón ya lo hemos quemado en la hoguera. Le hemos hecho un juicio moral cuando el sistema judicial está empezando a investigar las dos denuncias que hay contra él", apostilla Pérez Soler. Esta experta recuerda que en este caso "se mezcla lo moral y lo judicial" y, sobre todo, "hay que <strong>evitar las cazas de brujas </strong>porque esto puede hacer mucho daño al feminismo". </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Nov 2024 19:20:30 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alba Precedo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Instagram, TikTok y X, los nuevos juzgados de guardia más allá del 'caso Errejón']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Íñigo Errejón,Violencia género,Violencia machista,Racismo,Activismo LGTBI,Derechos laborales,Movimiento 15-M,Medioambiente,#MeToo,Instagram,TikTok,X (Twitter),Redes sociales,Tecnología digital,Internet]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Las llaves de casa siguen en manos de los padres: por qué el problema de la vivienda no explota en otro 15M]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/vivienda-empuja-protesta-calle-fuera-letargo-economia-frena-resurgir-nuevo-15m_1_1874389.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/841fd00d-dbf8-40a2-a5cb-24c0c95150e3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las llaves de casa siguen en manos de los padres: por qué el problema de la vivienda no explota en otro 15M"></p><p>La<strong> vivienda</strong> es el sexto problema que perciben los ciudadanos en España, <a href="https://www.cis.es/documents/d/cis/es3474mar_a" target="_blank">según el Barómetro de septiembre del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)</a>, aunque llegó a escalar hasta la primera posición el pasado verano. La preocupación está latente. Con ese asunto como telón de fondo, más de 30 organizaciones, entre las que se encuentran la Plataforma de Afectadas por la Hipoteca (PAH), el Sindicato de Inquilinas, Amnistía Internacional, CCOO o UGT, han convocado una <strong>manifestación el domingo 13 de octubre en Madrid</strong> bajo el lema <em>La vivienda es un derecho, no un negocio.</em> Y no será la única protesta. Antes, más de un centenar de entidades, sobre todo catalanas, han llamado a otra marcha el próximo<strong> miércoles 25 de septiembre en Barcelona contra </strong>la tercera edición del <strong>congreso inmobiliario The District</strong>. Y el Sindicat de Llogateres i Llogaters baraja acciones contra la celebración de la Copa América de Vela, que se celebra en la capital catalana entre el 22 de agosto y el 27 de octubre, dado que “siempre se ponen por encima los intereses económicos de unos pocos, frente al derecho de muchos a la vivienda”.  </p><p><strong>En ese hervidero ciudadano, ¿puede la crisis de la vivienda ser el germen de otro 15M en España, </strong>en el que organizaciones como la PAH o V de Vivienda jugaron entonces un papel relevante? <strong>Pablo Simón,</strong> profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III, cree que “el motor de la crisis de la vivienda es diferente al que generaba la demanda política en el 15M, por eso <strong>es muy complicado que se dé con la misma forma</strong>”. Sustenta su opinión en varias razones. “La problemática del acceso a la vivienda, a diferencia de lo que ocurría con el 15M, es global. Esto es una novedad, afecta a todo occidente y tiene que ver con la financiación de ese sector, en el que no sólo ha entrado la especulación de los fondos buitres, también los alquileres vacacionales y <a href="https://www.infolibre.es/economia/turismo-record-oxigeno-economia-asfixia-convivencia-ciudades-parques-tematicos_1_1866565.html#:~:text=Desembarco%20de%20visitantes-,Espa%C3%B1a%20acaricia%20cifras%20r%C3%A9cord%20de%20turismo%20en%202024%20sin,sostenible%20que%20reparta%20los%20beneficios&text=Hacen%20su%20aparici%C3%B3n%20de%20forma,primera%20l%C3%ADnea%20y%20se%20van." target="_blank">las dinámicas del turismo</a>, lo que es un segundo punto de novedad”, arranca.</p><p>Recuerda que, “cuando se discutía sobre esos temas en el 15M, se hablaba de los desahucios y de la gente que se había entrampado en dos viviendas porque el crédito era barato" y el acceso a un inmueble "notable". "Cuando colapsa la burbuja inmobiliaria –tras las crisis financiera mundial que provocó la caída del banco de inversión estadounidense<em> </em>Lehman Brothers<em>–, </em>muchos se quedaron atrapados. Pero<strong> hoy la problemática de la vivienda va en una dirección distinta</strong>”, explica. Junto a esto, anota que <strong>el 15M respondió a un abanico muticausal</strong>: “La vivienda<strong> </strong>era una de las demandas, pero había otras relacionadas con la regeneración política, el malestar con el sistema electoral, los bancos, el bipartidismo… V de vivienda fue una de las organizaciones que estuvo ahí, pero también Juventud sin futuro y otras”. Aquello tuvo un caldo de cultivo económico que ahora no existe, argumenta. <strong>“No tenemos un incremento del desempleo entre los jóvenes o malestar respecto a la economía”, </strong>asevera.</p><p>Y hay más diferencias: <strong>“El motor del debate de la regeneración democrática es ahora el Gobierno.</strong> Entonces se hablaba de despolitizar la Justicia y ahora de que la Justicia está impidiendo al Congreso hacer su trabajo y de que los jueces están persiguiendo al presidente. El marco no tiene nada que ver”. En relación a la<strong> vivienda</strong>, Simón plantea que, <strong>aún reconociendo que hay un runrún social difuso que “se empieza ahora a articular en protestas”, es un tema “muy difícil de regular </strong>por la fragmentación de administraciones y porque tiene unos ganadores y unos perdedores muy claros. <strong>El 75% de la población tiene vivienda en propiedad</strong>, por lo que es muy difícil de tocar. Y ni siquiera está claro que las medidas que están encima de la mesa sean eficaces”, lanza. </p><p>En ese sentido, apunta a otro elemento distanciador del 15M: “<strong>No está claro contra quién se tiene que protestar</strong> porque <a href="https://www.infolibre.es/economia/control-precios-comisiones-ilegales-ocho-ejemplos-choques-competenciales-lastran-vivienda_1_1804148.html" target="_blank">el Gobierno quiere aplicar controles de alquiler, mientras las autonomías y los ayuntamientos del PP no</a> quieren”, ejemplifica. Por todo lo expuesto, no ve “el germen de una revolución en diferido que genere que emerjan nuevos partidos o cosas así. El 15M fue un movimiento social espontáneo, con múltiples causas, que hablaba de un <em>reset </em>del sistema político y que se tradujo en que permeó con nuevos partidos y en los viejos”. A juicio de Simón, “pinchar una burbuja inmobiliaria en la que la gente estaba siendo desahuciada o ahogada por su hipoteca genera consensos más transversales que la<strong> situación actual, en la que los jóvenes son los perdedores, pero los padres no, porque ya tienen la vivienda en propiedad</strong>. Hay una dinámica mucho más complicada porque afecta a sectores muy concretos con una capacidad de movilización limitada”, defiende. Y remata: “Así como las medidas que proponía el 15M podían tener un apoyo transversal, hoy, busca una política que sea popular a derecha y a izquierda para solucionar el problema de la vivienda. Es muy complejo. Los potenciales ganadores son difusos y los perdedores están muy claros y la gente quiere proteger su inversión”.</p><p>De su lado, la politóloga <strong>Cristina Monge</strong> sostiene que “<strong>es verdad que en la emergencia del 15M la vivienda fue importante, </strong>la PAH tuvo un papel muy relevante, pero también Juventud sin futuro, entre otras entidades, que fue una de las impulsoras de todo aquello y hablaba mucho del tema<strong>. Pero además había un malestar social más amplio,</strong> que tenía que ver con el<strong> desempleo</strong> porque estábamos en años en los que superaba el 50% en el caso de los jóvenes”. En agosto de este año, el desempleo de los menores de 25 años subió un 1,25% respecto al mes anterior, para colocarse en las 177.112 personas, si bien se trató de la cifra más baja de la serie en ese periodo. Y acumula 40 meses consecutivos de caídas interanuales.</p><p>“Había –enlaza Monge– una <strong>crisis económica grave, casos de corrupción </strong>continuamente en la prensa… <strong>Fue el conjunto de todo eso lo que hizo prender la mecha y, de momento, en 2024 no hay ese problema de empleo</strong>. Aunque sí hay una sensación de precariedad, <a href="https://www.infolibre.es/economia/paro-cae-menor-nivel-16-anos-60-desempleados-son-mujeres-persiste-fraude_1_1855430.html" target="_blank">el empleo se está comportando bastante bien</a>”. </p><p>Añade que, cuando surgió el 15M para trastocar códigos habituales y hacer entender que ya no servían, “la percepción de la sociedad era que, en aquella coyuntura de crisis, su Gobierno, en vez de intentar solucionar los problemas que estaba generando, lo que hacía era proteger a los poderosos que la habían creado”. En la actualidad, “esa sensación no está instalada en la sociedad”. <strong>“Podrás estar más o menos de acuerdo o contento con el Gobierno, pero no se piensa que no nos representan”</strong>, une, para concluir: “Hay que ver cómo evoluciona, pero<em> a priori,</em> no se dan todos los elementos que se juntaron entonces y ni están surgiendo nuevos movimientos ni nuevas entidades”.</p><p><strong>Javier Gil,</strong> investigador del Grupo Estudios Críticos Urbanos de la UNED, comparte que “<strong>no se dan las condiciones para que se repita un 15M, </strong>en el que se juntaron una serie de factores que facilitaron que se produjera la movilización que se dio. Y no sólo en el Estado español, también en otros lugares”. Centrado el foco en 2024, considera que <strong>“la rabia en torno a lo que está pasando con la vivienda está yendo a más” y habrá que ver “cómo canalizarla en movilización política”.</strong></p><p>A su entender, “<strong>la clave va a ser la capacidad que tengan entidades como el Sindicato de Inquilinos de organizar a las personas que están sufriendo </strong>la situación de la vivienda”. ¿Por qué? <strong>“Legislativamente no se va a solucionar nada,</strong> lo vimos en la votación reciente en el Congreso –<a href="https://www.infolibre.es/economia/buena-noticia-propuesta-sido-escrita-propia-gente-vive-problema-carnes-llegue-congreso_1_1874098.html" target="_blank">alude a la que el </a><a href="https://www.infolibre.es/economia/buena-noticia-propuesta-sido-escrita-propia-gente-vive-problema-carnes-llegue-congreso_1_1874098.html" target="_blank"><em>no</em></a><a href="https://www.infolibre.es/economia/buena-noticia-propuesta-sido-escrita-propia-gente-vive-problema-carnes-llegue-congreso_1_1874098.html" target="_blank"> del PP, Vox y Junts tumbó una proposición de ley para intentar regular el alquiler temporal</a>–“ y, más allá de las movilizaciones que puedan ir brotando, Gil piensa que será fundamental “cómo los inquilinos, que se están empobreciendo masivamente por culpa del alquiler, se organizan para transformar esa situación de injusticia y de rabia en formas de desobediencia civil colectivas y masivas, que agiten a la sociedad para que empiece a haber cambios. En corto<strong>: “Más que algo como el 15M o cambios legislativos que puedan solucionar, entramos en una fase de cómo organizar la rabia para transformar la situación de todas esas personas</strong>”.</p><p><strong>Alba Agraz</strong>, coordinadora del área de Trabajo y Vivienda en el <em>think tank</em> Ideas en Guerra, afirma que<strong> “la vivienda podría ser la causante de la siguiente movilización masiva”, pero para que cristalice, “hace falta cambiar el rumbo de la batalla cultural”.</strong> Mover el foco, por ejemplo, de “que los malos son los okupas, y ponerlo en que la problemática de que la juventud para emanciparse, a los 29 años de media, tiene que destinar el 80% de su sueldo”. Igualmente<strong> tilda de “indispensable” la “organización colectiva” y “el pensar este conflicto como conjunto</strong>, no como que yo no me puedo emancipar o yo no puedo vivir de alquiler o mi salario no me da para llegar a fin de mes. No habría que verlo como un problema individual, sino como uno que afecta a toda la sociedad” para poder perforar creencias. </p><p>Agraz hace notar que uno de los ejes del <a href="https://www.infolibre.es/economia/juventud-heredera-15m-impulsa-revision-pilares-bienestar_1_1785437.html" target="_blank"><em>Manifiesto por el Bienestar</em></a><a href="https://www.infolibre.es/economia/juventud-heredera-15m-impulsa-revision-pilares-bienestar_1_1785437.html" target="_blank"> que han armado y lanzado en Ideas en Guerra </a>recientemente, versa sobre la vivienda y se proponen en él algunas posibles soluciones, reconociendo, como el resto de los sondeados, que es un debate complejo porque el inmobiliario podrá ser un negocio, pero<strong> es un negocio con gente de por medio</strong>. “Hay que organizarse en sindicatos de barrios y asociaciones vecinales para poder llegar a soluciones y presionar a las clases políticas para que aborden el problema”, remata.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Sep 2024 17:50:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Noelia Acedo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las llaves de casa siguen en manos de los padres: por qué el problema de la vivienda no explota en otro 15M]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Economía,Empleo,Movimiento 15-M,Juventud Sin Futuro,Sindicatos,Viviendas alquiler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hace 13 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/13-anos_129_1792342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>13 años hace del 15M, cuando espontáneamente unos grupos de personas acamparon en plazas en la mayoría de las ciudades de España. Fue <strong>un movimiento pacífico reclamando mejoras en todos los aspectos sociales</strong> para la población. Mejoras que trece años después el PSOE se está arrogando como propias las reivindicaciones sociales y políticas del programa del partido que surgió de las plazas, Podemos, cuando en un principio callaba, tildaba de exageradas o negaba.   </p><p>Aquel movimiento pacífico <strong>fue el inicio de una gran marca reivindicativa y se plasmó en la creación de un partido</strong> que llegó a gobernar en coalición con el PSOE en enero de 2020, a pesar de su silencio anterior en muchas de aquellas reivindicaciones. El nuevo partido desde un principio estuvo en el punto de mira de muchos partidos del espectro político y económico. Más aún cuando Podemos gobernó, etapa de aciertos y desaciertos, pero sobre todo traiciones, incluyendo persecución parapolicial cuasi consentida por la actitud silente de buena parte del gobierno de su coalición, el mismo que se define democrático. </p><p>Su estrategia fue aupar a determinados elementos de la coalición con el fin de anular o tergiversar las reivindicaciones del 15M que defendía Podemos, con el fin de volver al bipartidismo. Posiblemente <strong>animaron a crear un partido escoba, Sumar,</strong> que surgió desde la coalición y también silente ante ciertas maniobras contra determinados miembros de Podemos. </p><p>Su traición y silencio esperan ser recompensados. Bien <strong>para lograr un lugar en ese partido o alguna parcela de poder cercana</strong>, posible promesa no escrita, aunque se aplicará a determinadas personas. Otras serán abandonadas a su suerte aplicando la frase de Quinto Servilio Cepión a los asesinos de Viriato —Audax, Ditalcos y Minuros—: "Roma no paga a traidores". Ese día está cercano y puede que algunos de esos izquierdosos cobren con esa misma moneda por descabezar a Podemos. </p><p>Pero <strong>el 15M como protesta reivindicativa permanecerá siempre en la retina colectiva</strong> y quedará plasmada en la historia española como un movimiento no belicista porque su única lucha fue la confrontación política por reivindicaciones en beneficio de la clase trabajadora mientras gobernó, y posteriormente desde el Grupo Mixto.</p><p><em>__________________</em></p><p><em><strong>José Enrique Centén</strong></em><em> es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 May 2024 19:26:03 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Enrique Centén]]></author>
      <media:title><![CDATA[Hace 13 años]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Movimiento 15-M,Unidas Podemos,Sumar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Memoria subversiva de los indignados e indignadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/memoria-subversiva-indignados-e-indignadas_129_1497777.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e050ee7f-1efe-477f-9db2-2abe73946a0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Memoria subversiva de los indignados e indignadas"></p><p>Inmersos en <strong>plena campaña electoral </strong>tengo la impresión de que ha pasado desapercibida la efeméride del <strong>12 aniversario </strong>del comienzo de la <strong>movilizaciones del 15-M</strong>, que dio lugar al movimiento de <strong>los indignados y las indignadas</strong>. Me gustaría reparar tamaña amnesia haciendo memoria subversiva de dicho acontecimiento igualmente subversivo que recorrió el mundo entero.  </p><p>Los indignados y las indignadas constataron que la crisis económica había servido para que los poderes financieros y empresariales se enriquecieran todavía más, explotaran a la clase trabajadora, se inventaran burbujas inmobiliarias y ganaran dinero especulando con el agua y los alimentos, hasta generar una grave crisis alimentaria.   </p><p>Nos recordaron que la llamada <strong>“crisis de los mercados financieros”</strong> no era originariamente económico—técnica, sino ética, económica y política. En su origen se encuentra el actual sistema social y económico neoliberal, que legitima y generaliza la corrupción en sus diversas modalidades: desfalcos, fraudes, estafas, extorsiones, despilfarro, abusos en el mercado financiero, codicia, falta de control, abusos de poder, <strong>falsas informaciones y engaño a la ciudadanía</strong>. Prácticas todas ellas apoyadas por la mayoría de los Estados y de sus gobiernos a través de políticas de liberalización de la economía, que genera empobrecimiento en la mayoría de la población mundial y constituye un retroceso en la defensa del bien común y de los derechos humanos, reducidos al derecho de propiedad. </p><p>Los indignados y las indignadas consideraron con razón que las respuestas que se estaban dando a la crisis no se orientaban a promover políticas públicas y prácticas emancipatorias y programas de<strong> lucha contra la marginación</strong>, sino que venían a salvar al capitalismo con la concesión de ingentes sumas de dinero procedentes del erario público para que siguieran enriqueciéndose y extorsionando a los sectores más vulnerables de la sociedad. </p><p>Calificaron de inmorales, insolidarias e<strong> injustas las soluciones a la crisis:</strong> recorte de salarios, flexibilización y abaratamiento de los despidos, recorte de derechos sociales, reducción de impuestos a las empresas, expulsión de inmigrantes, ya que generaban discriminaciones económicas, culturales, étnicas, sexistas, injusticias estructurales y violencia institucional. Quienes volvieron a pagar las consecuencias de la crisis fueron continentes enteros, regiones, países, pueblos y sectores que nunca disfrutaron de los tiempos de bonanza económica. </p><p>No fue un movimiento que se limitara a protestar o a proponer utopías abstractas, sino que se movía en el horizonte de las utopías concretas pegadas a la realidad para trascenderla. He aquí algunas de las más importantes. </p><p><em><strong>      </strong></em>-<em><strong>Reforma de la actual Ley electoral</strong></em><strong> </strong>por injusta, ya que penaliza a los partidos pequeños y premia a los grandes, y no respeta el principio democrático “una persona, un voto”. No todos los votos valen lo mismo. </p><p>	-<em><strong> Democracia participativa</strong></em> a partir del clamor de los indignados y las indignadas: “Que no, que no nos representan, que no”, ya que se considera que la democracia representativa es una ficción o caricatura de democracia. Por lo que se luchaba era por una democracia en la que los ciudadanos y las ciudadanas asumiéramos el protagonismo de la política, la economía y la cultura, y no lo dejáramos en manos de los “profesionales”; una democracia de base que no se redujera a votar cada cuatro años y a los debates parlamentarios, sino que se practicara en las calles, las plazas, las escuelas, las universidades, los lugares de trabajo, la familia, las asociaciones, etc. El objetivo era regenerar la cultura democrática, que desde hace tiempo daba nuestras de obsolescencia, cansancio y agotamiento. </p><p>	- <em><strong>Democracia económica</strong></em> frente a la dictadura de los mercados, que imponen sus políticas neoliberales a los gobiernos, con frecuencia ejecutores de la política voraz de esos mercados. El mundo no puede seguir siendo un gigantesco mercado, ni los habitantes del planeta meros consumidores. Como rezaba una pancarta en Sol: “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”. Ello implica elaborar una teoría de la des—mercantilización de la vida y de las relaciones sociales. </p><p><em><strong>    -Lucha</strong></em><strong> con instrumentos legales y penales</strong> eficaces <em>contra la corrupción</em>.</p><p>	- <em><strong>Contra los paraísos fiscales</strong></em> que perpetúan la injusticia fiscal y a favor de una justicia fiscal global. Ello exige luchar contra el fraude fiscal para que las grandes fortunas paguen los impuestos que les corresponden, implantar la transparencia bancaria y la rendición de cuentas, eliminar el secreto bancario y evitar, así, la corrupción. </p><p>     - <strong>Establecimiento de la </strong><em><strong>Tasa Tobin</strong></em>, que consiste en la imposición de un gravamen sobre las transacciones financieras, especulativas, internacionales con el triple objetivo de controlar los mercados, evitar la fuga de capitales y obligar a pagar a los causantes de la crisis. </p><p>La Indignación se dirigía <strong>contra los cuatro poderes</strong>: el <em>financiero</em>: la Banca y las agencias de calificación o, mejor, de descalificación; el <em>político</em>: los dirigentes aislados de la ciudadanía; el <em>militar</em>: Ejército—OTAN; el <em>mediático</em>: los grandes grupos de comunicación y los censores de internet. </p><p>No se trataba de protestas y propuestas desordenadas e infundadas, sino pegadas a la realidad que querían transformar pacíficamente. Teníamos razón y razones para indignarnos<strong>, respondiendo a la llamada de Stéphene Hessel </strong>“¡<em>Indignaos</em>!”, que era todo “un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica”. Había —y sigue habiendo— razones para reaccionar porque, en palabras de <strong>José Luis Sampedro</strong>, “el sistema reclama un cambio profundo que los jóvenes entienden y deberán acometer mejor que los mayores atrapados en el pasado”. </p><p>Teníamos razones para actuar y movilizarnos, como pedía —exigía, mejor— Stéphene Hessel: “Frente a los peligros que afrontan nuestras sociedades interdependientes es tiempo de acción, de participación, de no resignarse. Es tiempo de movilizarse, de dejar de ser espectadores impasibles. Corresponde a la<strong> comunidad intelectual, artística, científica y académica,</strong> pero más a los ciudadanos, asumir este nuevo compromiso. Es hora de actuar”.</p><p>Los indignados y las indignadas expusieron sus razones con argumentos sólidos y difícilmente rebatibles, sin violencia, asintiendo y disintiendo, a través de intensos y disciplinados debates. <strong>Las acampadas fueron un ejemplo de república autogestionaria </strong>y de democracia participativa. La gente pudo expresarse libremente, respetando todas las opiniones, aun las más dispares. Las decisiones se tomaban democráticamente. Por mor del movimiento de los indignados y las indignadas, las plazas, los parques, las calles y las grandes avenidas se convirtieron en ágoras para el debate de ideas, en lugares de ejercicio de la ciudadanía y en espacios desde donde hacer política. </p><p>Muchas de las reivindicaciones y propuestas siguen todavía pendientes y justifican movilizaciones populares. ¿Por qué no se producen? </p><p>______________</p><p><em><strong>Juan José Tamayo</strong></em><em> es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones "Ignacio Ellacuría" por la Universidad Carlos III de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 May 2023 08:55:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan José Tamayo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Memoria subversiva de los indignados e indignadas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movimiento 15-M,Manifestaciones,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La resistencia del voto femenino aleja a Vox del poderío de la extrema derecha en Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/resistencia-vox-voto-femenino-aleja-extrema-espana-poderio-francia_1_1226074.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8a0a579c-b698-4146-b153-551500c0a1ad_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La resistencia del voto femenino aleja a Vox del poderío de la extrema derecha en Francia"></p><p>Marine Le Pen ha reducido <strong>casi a la mínima expresión</strong> la diferencia entre el porcentaje de hombres y de mujeres que la votan. Es una de las claves de su <strong>avance electoral</strong> en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, que la ha acercado más que nunca al Elíseo. Y es además un dato que demuestra que Vox tiene todavía ahí una <strong>asignatura pendiente si quiere alcanzar el poderío de la extrema derecha en Francia.</strong> En contraste con lo que ocurre en el país galo, en España el apoyo a la ultraderecha entre las mujeres es inferior a la mitad que entre los hombres. La politóloga Carmen Lumbierres ve aún al partido de Santiago Abascal lejos de Le Pen en su capacidad para captar al electorado femenino, al que presenta como <strong>"tutelado e infantilizado"</strong> y que no ha logrado arrastrar a <strong>debates polarizadores e identitarios como el del velo.</strong></p><p>España comparte con Francia otro foco de resistencia contundente ante la extrema derecha, los <strong>mayores. </strong>La líder de la ultraderecha francesa ha conseguido un avance entre la <strong>clase trabajadora </strong>que todavía es un anhelo para Vox. Además, tiene una fuerza en la Francia rural superior a la de Vox, si bien <a href="https://www.infolibre.es/politica/martillo-tradicion-agravio-impulsan-derecha-espana-rural_1_1225755.html" target="_blank" >el partido de Abascal gana posiciones</a>.</p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;">La encuesta del prestigioso instituto Ipsos, publicada este domingo coincidiendo con la jornada electoral, indica que Le Pen sucumbe con especial contundencia en las dos franjas de edad de los extremos, 18-24 y más de 60. El voto Macron-Le Pen se repartió así.</span></p><p>Hay que hacer dos importantes precisiones, que provocan que el foco de resistencia de los mayores sea más decisivo. En primer lugar, por la <strong>abstención,</strong> que es mucho mayor entre los más jóvenes (41%) que entre los mayores (entre el 15% y el 20% a partir de los 60 años). En segundo lugar, porque la población mayor es más numerosa.</p><p>El dique frente a la extrema derecha en Francia no ha estado en la clase trabajadora ni en las mujeres. Como muestra la encuesta de Ipsos, Macron ni mucho menos ha arrasado entre el electorado femenino.</p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;">El 57% de los hombres y el 59% de las mujeres han votado al candidato de En Marche!, porcentajes que son del 43% y 41% en el caso de Le Pen. </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Sólo son 2 puntos de diferencia.</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> </span></p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;">Parece que, al menos entre el electorado femenino, la "desdiabolización" de la candidata nacionalista ha funcionado. Porque antes sí era más </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>diabólica</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> para las mujeres. En la segunda vuelta de las presidenciales de 2017, se observaba una brecha mayor: había 6 puntos de diferencia en el voto hombre-mujer: 68-62 en Macron frente 38-32 en Le Pen.</span></p><p>Tampoco la clase trabajadora ha sido el muro de contención. Le Pen fue más votada entre los empleados y los obreros. En cambio, perdió entre los estatus profesionales más altos y entre los pensionistas. Es decir, entre los mayores, lo cual nos devuelve a su derrota en los tramos de edad. </p><p>En conjunto, Le Pen sigue teniendo dificultades entre el electorado más joven y, sobre todo, el más mayor, mientras que ha reducido al mínimo su problema con el electorado femenino y tiene ya –se puede decir– una baza ganadora entre las clases trabajadoras. La etiqueta de elitista hace daño a Macron.</p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;">¿Se corresponde este esquema con la realidad en España? Empecemos por las franjas de edad. ¿Son los votantes más mayores y los más jóvenes los que contienen a la extrema derecha? La respuesta es nítidamente sí para los mayores y tiene más matices para los más jóvenes. Y hay que añadir el contundente freno a Vox que suponen las mujeres, según los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).</span></p><p>Primero, por edades. La intención directa de voto a Vox en el último barómetro, de abril de 2022, es de 7,7 puntos. El máximo lo alcanza en la franja de 45 a 54 años, con 10,1 puntos. Los mínimos se dan entre los mayores de 65 (5,4) y entre los de 18 y 24 (5,1).</p><p>Es un comentario frecuente que Vox está penetrando con profundidad entre los jóvenes. El barómetro de abril parece desmentir esta impresión y alinear a España con Francia. No obstante, la serie del CIS ofrece una perspectiva compleja. Hay altibajos. En diciembre de 2019, en el primer barómetro tras las elecciones en que el partido de Abascal se convirtió en la tercera fuerza política, la franja 18-24 era la que mayor intención de voto otorgaba a Vox, 12,5%, frente a un 7,2% en total. Luego ha habido una tendencia a la baja, aunque con picos en octubre y diciembre de 2021. Desde entonces, la línea ha ido claramente hacia abajo. En conjunto, <strong>el voto de 18 a 24 no es un fuerte de Vox,</strong> pero la serie demuestra que no es ni mucho menos un punto débil irremediable.</p><p>Más estable es el apoyo a Vox –escaso– de los mayores de 65 años, que en ningún caso registra mayor intención de voto al partido que el conjunto de las edades. <strong>Ahí sí tiene Vox un problema grave, igual que en Francia, </strong>fenómeno que Carmen Lumbierres vincula con la memoria de la población mayor. </p><p>Una tónica similar se da en otras dos clasificaciones significativas para medir el respaldo a un partido. En "voto+simpatía" Vox obtiene un 8,2 en abril de 2022, siendo la franja en la que peor comportamiento tiene la de 65 o más años (5,4), seguida de mayores 55-64 (6,3) y 18-24 (6,6). En "cercanía ideológica", la nota global es de 6,6, quedando por debajo las tres mismas franjas y por encima las restantes. Entre octubre de 2021 y abril de 2022, nunca los mayores de 65 años han estado por encima del conjunto de Vox ni en "voto + simpatía" ni en "cercanía ideológica". En caso de la franja 18-24, sólo estuvo por encima en octubre y diciembre de 2021, coincidiendo con picos de intención de voto que no han tenido continuidad.</p><p>¿Conclusión? Al igual que Le Pen, Abascal tiene su punto fuerte en las franjas adultas medias. Ni entre los más jóvenes, ni entre los jubilados o próximos a hacerlo. <strong>El lastre para Vox es más evidente y más grave entre los mayores de 65, que son más de 9 millones de votantes.</strong></p><p>Los datos muestran la fortaleza del dique femenino contra el avance de Vox. ¿Ejemplos? Si la intención de voto al partido de Abascal es de 7,7 puntos, hay una importante brecha de género: entre las mujeres es de 4,8 y entre los hombres de 10,8. Números así son ya <strong>pantalla pasada para Marine Le Pen</strong> en Francia.</p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;">En "voto+simpatía", la nota total es de 8,2, de nuevo con una brecha amplia hombre-mujer: 11,6 frente a 5. En cuanto a "cercanía ideológica", el total es 6,6, con clara diferencia entre hombres (9) y mujeres (4,4). Siempre es</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong> más del doble,</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> tanto en intención de voto como en voto+simpatía y en cercanía ideológica.</span></p><p>También rondaba el doble hace un año, en abril de 2021, en las tres categorías. Es una brecha estable, que sitúa al electorado femenino como <strong>un potente foco de resistencia a la extrema derecha en España.</strong> Se observa en la gráfica de intención de voto, tomando como inicio octubre de 2021, cuando se produjo el último pico de voto joven a Vox. Este fenómeno no supuso un significativo arrastre en el electorado femenino.</p><p>Junto al factor género, también hay resistencias a Vox según <strong>posición profesional.</strong> Están por debajo del conjunto de intención de voto a Vox (7,7) trabajadores en ocupaciones elementales (3), científicos e intelectuales (5,4), trabajadores domésticos no remunerados (5,6), técnicos medios (7,3) y oficiales, operarios y artesanos (7,5). En cambio, están por encima militares (33,9), comerciales (13,6) directores y gerentes (11,2) y agricultores (10,8). Hay un dato que conecta con las dificultades de Vox para llegar los a los jóvenes: sólo un 1,7% de los estudiantes declara intención de votar a Vox.</p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;">Carmen Lumbierres, profesora de Ciencias Políticas de la UNED, llama la atención sobre el avance de Le Pen entre el electorado femenino, fenómeno que considera especialmente destacable. </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>"Ha dirigido ahí su campaña y le ha funcionado",</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> señala. ¿Cómo lo ha hecho? "Su estrategia ha sido el llamamiento a la mujer francesa a ocupar el lugar que le corresponde en la sociedad, enfrentándola a los extranjeros musulmanes. Se utiliza así un supuesto feminismo para que las mujeres católicas blancas con </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>miedo al extremismo islámico</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> se echen en brazos de la extrema derecha. En el fondo es un </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>discurso tremendamente xenófobo",</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> señala Lumbierres.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;">Se trata, añade, de un discurso "que cala en Francia, sobre todo en sectores privilegiados", vinculado a temas como el del velo. Lumbierres subraya iniciativas de Le Pen como su </span><a href="https://www.lefigaro.fr/vox/politique/marine-le-pen-lettre-aux-francaises-20220307" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>carta a las francesas</strong></span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> como motivo del 8M o la visión feminista de la candidata que han ofrecido algunas revistas femeninas. A juicio de la profesora, Le Pen se ha beneficiado además del </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>liderazgo masculinizado de Macron,</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> que ha dado "poca visiblidad a la mujer" en su círculo de poder.</span></p><p>¿Qué lecciones se extraen para España? Lumbierres cree que <strong>Vox está aún lejos del logro de Le Pen</strong> ante el electorado femenino, dado que en España el debate sobre el Islam no está tan presente y que Vox aún no ha hecho nada para modular su discurso. "La mayoría de líderes de Vox, dejando al margen a Macarena Olona, son hombres. Salen del partido <strong>muchas barbaridades sobre la mujer.</strong> En Francia Le Pen instrumentaliza lo que le interesa del feminismo, no ataca ni insulta. Vox sigue hablando de las mujeres como tuteladas e infantilizadas e insulta al feminismo", señala.</p><p>La profesora de la UNED ve los principales focos de resistencia a la extrema derecha en España en las mujeres y los mayores de 65 años, fundamentalmente por su memoria de la dictadura. Más margen para progresar ve a Vox entre los más jóvenes, especialmente los varones.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Apr 2022 19:45:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Munárriz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La resistencia del voto femenino aleja a Vox del poderío de la extrema derecha en Francia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juventud Sin Futuro,Movimiento 15-M,Vox,Francia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿La corrupción ya no pasa factura? El hastío se impone al cabreo y rebaja la exigencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/corrupcion-agota-indiga_1_1215528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e4a05f46-db74-4fac-a05c-18aee1138ca4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿La corrupción ya no pasa factura? El hastío se impone al cabreo y rebaja la exigencia"></p><p>Pongamos algunos hechos unos junto a otros. Pablo Casado se declara a sí mismo exento de dar explicaciones sobre la corrupción en su partido, cuyo anterior jefe, Mariano Rajoy, <a href="https://www.infolibre.es/politica/rajoy-jueces-caja-b-pp-kitchen_1_1215142.html" target="_blank">niega hasta las sentencias judiciales</a> en la <em>comisión kitchen</em> en medio de un rumor de simpática admiración en las redes sociales. Qué artista. ¡Hasta ha hecho promo de su libro! Mientras tanto, el rey emérito pretende volver a España, al parecer convencido de que han desaparecido los motivos que lo movieron a irse en agosto de 2020, en teoría para no dañar el reinado de su hijo. <strong>¿Tanto ha cambiado eso que llamamos "clima de opinión"?</strong> En cuanto a la corrupción, todo apunta a que sí. Es ya un comentario usual en la infantería política española, una idea que va calando en los cuadros de los principales partidos: la corrupción cotiza a la baja como reclamo. Está, se podría decir, <em>dormida </em>en la conciencia de la opinión pública.</p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;">En noviembre de 2014, un 63,8% de la población encuestada por el CIS consideraba la corrupción uno de los tres grandes problemas del país. Era el segundo problema más nombrado, sólo por detrás del paro. Hoy el porcentaje es del 4,7%, el 15º problema nacional. Las causas del cambio pueden explicarse por una combinación de la emergencia de nuevos problemas económicos y sanitarios con el retroceso de la corrupción en la agenda de los medios y la polarización. La bajada del listón de exigencia está relajando las prácticas de los partidos, a tenor de los análisis recabados por </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>infoLibre</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> para este artículo.</span></p><p>La existencia de una elevada preocupación por la corrupción es la excepción y no la regla. Así lo acredita la serie de percepción de los tres principales problemas del CIS, que arranca en 1985. Los primeros repuntes empiezan en 1994, en el ocaso de la etapa de Felipe González, con casos como Filesa. A partir de 1996, con la primera alternancia en el Ejecutivo desde 1982, se produce un bajón. En la primera década del siglo la preocupación prácticamente está en plano, con una tónica general de menos de un 1% de los encuestados por el barómetro respondiendo que "la corrupción y el fraude" están entre los tres principales problemas del país. Esto cambia tras el estallido del <em>caso Gürtel</em>. Si bien no se dispara, es usual que empiece a estar por encima del 10% a partir de 2012. No obstante, el gran salto llega en 2013, cuando se destapa el <em>caso Bárcenas</em>. Del 17,7% pasa al 40% en un solo mes. Va a más en 2014, cuando coinciden en el candelero los casos del PP, el <em>caso Pujol</em> y los ERE. </p><p>En noviembre de 2014, la preocupación toca techo: un 63,8% citan la corrupción entre los tres principales problemas. Es visto como el segundo más grave, sólo por detrás del paro (77%) y muy por delante de la economía (25,5%). Durante el resto de la etapa Rajoy, sólo baja una vez del 30%. Rajoy es apeado del Gobierno mediante una moción de censura en mayo de 2018, con la preocupación por la corrupción en cerca de 40, sólo por debajo del paro (63,6). </p><p>Tras la salida de Rajoy, la preocupación no volverá a ese nivel. El cambio de color político del gobierno vuelve a coincidir con una fuerte reducción. En el primer año de Pedro Sánchez, pasó a 25,7 (junio de 2019). Para marzo de 2020, antes de que la pandemia cambiase todo el guión, el dato está en 16,9. Un hecho indica hasta qué punto es sensible este indicador a la coyuntura. En septiembre de 2020, el primer mes tras la <a href="https://www.infolibre.es/politica/familia-b-dinero-b-ponen-rey-emerito-camino-exilio_1_1186150.html" target="_blank">salida de España de Juan Carlos I</a>, el porcentaje de los que citaban "la corrupción y el fraude" entre los tres principales problemas subió al 20,5%, desde el 3,6% de julio. Pero no ha sido la línea general. A lo largo de 2021 no ha pasado nunca de 6,4, con un mínimo de 2,4 en en abril. En el último barómetro, de noviembre, se quedó en 4,7. Quedan lejos el 63,8 de noviembre de 2014 (cuando era el segundo problema) y el 39,6 de mayo de 2018 (también segundo). Ahora es el 15º.</p><p>La bajada no es sólo de la percepción de la corrupción como problema de país, sino <strong>también como problema personal.</strong> En noviembre de 2014, un 20,1% situaban "la corrupción y el fraude" como uno de los tres problemas que más afectaban no ya al país, sino al entrevistado personalmente, sólo por detrás del paro y la economía. El mayo de 2018, el porcentaje era del 11,7, por detrás de paro, la economía y las pensiones. Hoy está en el 1,4. <strong>La gente considera que hay 25 cosas que le afectan más, entre ellas la inmigración, la falta de inversión en industrias e I+D, la "crisis de valores" y la administración de justicia.</strong></p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;">Está por ver qué dato marca este lunes, cuando se publica el barómetro del CIS de diciembre. </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>No es descartable un ascenso.</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> Entre noviembre y el arranque de diciembre ha estado en el punto de mira la elección como magistrado del Constitucional de Enrique Arnaldo, Mariano Rajoy ha declarado en la </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>comisión Kitchen,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> se ha especulado con el </span><a href="https://www.infolibre.es/politica/negocios-millonarios-corruptelas-rey-emerito-acreditadas-no-puedan-juzgar_1_1215193.html" target="_blank">posible regreso del rey emérito</a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> y ha arrancado un nuevo macrojuicio del </span><a href="https://www.infolibre.es/politica/negocios-millonarios-corruptelas-rey-emerito-acreditadas-no-puedan-juzgar_1_1215193.html" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>caso Gürtel</em></span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;">"Con la moción de censura [de 2018] se alcanzó como un tope de preocupación. De hecho, se justificó por la condena al PP y la corrupción del Gobierno de Rajoy", explica el politólogo Francisco Jurado, autor de </span><a href="https://www.todostuslibros.com/libros/un-caos-bonito_978-84-8381-269-3#synopsis" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Un caos bonito. Relato de una década de la #SpanishRevolution</em></span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;">, un balance del 15M, protesta en la que tuvo un papel destacado en Sevilla, especialmente en las propuestas de profundización democrática. Jurado recalca que, aunque siguen en curso numerosos procedimientos por casos de gran impacto –Gürtel, Púnica, Bárcenas, rey emérito, ERE, Pujol–, la preocupación social ha bajado. ¿Por qué? </span></p><p>Un factor es ineludible. El covid-19 ha desplazado las preocupaciones hacia la salud y la economía. Además, los investigadores recuerdan que la clasificación del barómetro se elabora con respuestas libres que luego son asignadas a las distintas categorías. Es decir, es una clasificación sensible a cualquier alteración metodológica y más aún a cambios como el introducido en febrero de 2020 por el CIS, presidido por José Félix Tezanos, que dividió entre tres lo que hasta entonces era una sola respuesta: "Los políticos en general, los partidos y la política". Una de las categorías nuevas, "el mal comportamiento de los políticos", puede desviar respuestas que antes iban a la pestaña del "fraude y la corrupción".</p><p>Hay corrientes de fondo que van más allá de la pandemia y las peculiaridades del barómetro. Jurado apunta a un cambio en la agenda político-mediática. "Las preocupaciones van muchas veces de la mano de lo que se ve, lee o escucha en los medios, y <strong>la corrupción ha ido perdiendo peso relativo en estos espacios",</strong> señala. David Pac Salas, profesor de Sociología de la Universidad de Zaragoza, observa que hay una rebaja en la atención mediática, que a su vez se traslada al "imaginario público". "Con la pandemia, <strong>se han reestructurado las agendas mediáticas y aparece mucho menos.</strong> Todo lo que conllevó el 15M, con mayor exigencia de transparencia, caló en los ciudadanos, porque había una percepción mayor del problema <strong>Ahora este problema ha pasado a un segundo plano",</strong> señala. Coincide Jurado, que dice en referencia a partidos y medios: "Es una cuestión de marcos. Nos callamos estos temas cueste lo que cueste, mientras intentamos instalar otros temas de debate. <strong>La gente tiene una capacidad limitada de comprensión y asimilación. Si saturas con otras cosas, algo se va a quedar fuera".</strong></p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;">El consultor en comunicación política </span><a href="https://eduardobayon.es/sobre-mi/" target="_blank">Eduardo Bayón</a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> señala que, con los grandes casos explotados hace tiempo, "es difícil mantener la presencia de la corrupción" entre las preocupaciones de la ciudadanía. Se ha producido, a su juicio, un "agotamiento". "Hubo un momento en que el listón se puso muy alto, en alguna ocasión hasta límites excesivos o incluso absurdos. Recuerdo reuniones en el ámbito municipal retransmitidas en directo. Tras el 15M hubo logros, como la Ley de Transparencia, o avances en gobierno abierto y rendición de cuentas. Pero </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>ha habido un agotamiento, que además ahora coincide con un auge de posiciones reaccionarias y de repliegue,</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> que no van en la línea de mayor defensa de avances en términos democráticos", afirma Bayón, que recalca no obstante que se trata de un indicador muy sensible a la coyuntura concreta y que podría repuntar.</span></p><p><span class="highlight" style="--color:transparent;">Jurado ve el fenómeno aún más grave. Hay, dice, una "aceptación táctica" de la corrupción en la sociedad. </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>"Ha pasado con los </strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>leaks</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>. El primer </strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em><strong>wikileaks</strong></em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong> fue un bombazo, el segundo un poco menos. Los últimos ya casi pasan desapercibidos.</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> Vamos aceptando como normales las cosas que se repiten con frecuencia, y dejan de preocupar. No gustan, pero se aceptan, forman parte del paisaje", señala Jurado, que cree que la rebaja de la tensión social en torno a la corrupción tiene un aliado en la "polarización". Lo explica así: "Es importante el lugar de enunciación de los </span><a href="https://www.infolibre.es/politica/bloqueo-dispara-desafeccion-politica-cebada-durante-diez-anos-crisis-corrupcion_1_1173548.html" target="_blank">mensajes de impugnación</a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> o de los marcos éticos. No es lo mismo que se señale la corrupción de un partido desde el 15M o desde otro partido. Lo primero era un espacio más legitimado. El mensaje se acepta más. Lo segundo se interpreta como fuego cruzado. Las personas que no simpatizan con el partido que denuncia la corrupción, aunque sea una denuncia motivada, van a darle menos credibilidad o legitimidad. Esto se hace extensible a los medios. E</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>l marco ético ya no es común, </strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">porque no se construye desde espacios o instituciones neutrales, sino desde partidos o medios relacionados con esos partidos".</span></p><p>Bayón considera que la polarización, con su "agitación continua de los tuyos contra los otros", desincentiva el mantenimiento de un listón alto en la autoexigencia. "Si la corrupción es el tema del día, se usa. Pero nada más. <strong>Lo que antes se demandaba con mayor continuidad, y calaba en los partidos, ahora está decayendo",</strong> expone. A su juicio, el hecho de que se plantee la posibilidad del regreso del rey emérito, o de que Casado se declare libre de explicaciones sobre la Gürtel, es elocuente sobre <strong>un clima de opinión pública viciado,</strong> si bien en el caso de Juan Carlos I lo ve alentado por "medios y partidos interesados en mantener a toda costa el relato del gran artífice de la transición".</p><p>Pac Salas cree que la menor atención mediática a la corrupción acaba tirando hacia abajo del listón de los ciudadanos. <strong>"El </strong><em><strong>caso Gürtel</strong></em><strong>, o más en general la corrupción en el PP, está descontado. No creo que tenga ya un gran impacto, </strong>en parte porque los medios, o una parte de los medios, no inciden en esto. Una de las claves es si hay o no repetición permanente. Y no la hay. No aparece día tras día, como aparecía antes con la Gürtel o el <em>caso de los ERE</em>. Es más discontinuo. Eso hace que la percepción sea otra". El profesor cree que, a su vez, ello desincentiva la autoexigencia de los partidos ante la ciudadanía. Es una dinámica en la que vuelve a asignar un papel decisivo a los medios. "Casado dice que no quiere hablar del pasado y ya está. <strong>Quizás habría que preguntarle todos los días</strong>", señala. En relación a la falta de explicaciones sobre el <a href="https://www.infolibre.es/temas/caso-avalmadrid/" target="_blank"><em>caso Avalmadrid</em></a>, añade: "El fenómeno Ayuso es claro. Hay medios que cuentan cosas, pero los mayoritarios miran para otro lado", afirma. Esto ha resentido, afirma, su "rendición de cuentas".</p><p>Pac Salas comparte una observación más: "Creo que, en el bloque de la derecha, <strong>se pagó la corrupción con la moción de censura y la reestructuración del voto.</strong> En grupos de discusión sobre motivaciones de voto hemos comprobado cómo el voto de Ciudadanos era un voto cabreado con la corrupción. Una vez castigado, vuelve otra vez al PP. La corrupción ya no puntúa en las razones de voto. Es como si dijeran: <strong>'Ya lo castigué'.</strong> Era un voto vergonzante en un momento en que la corrupción se identificaba con el PP, como a principios de los 90 se identificaba con el PSOE. Ahora se ve como cosa del pasado".</p><p>"Hay un <strong>derrumbamiento psicológico, </strong>resultado de ver que no se puede hacer nada. Una parte de la población ha perdido la esperanza y la confianza en las instituciones. Y además, ahora faltan las cabecitas de la gente de Podemos y el 15M, que en su momento al menos señalaban con el dedo. <strong>Mucha gente se ha rendido".</strong> Es el balance sombrío de Juan Moreno Yagüe, impulsor de proyectos como OpEuribor y Democracia 4.0, uno de los abogados contratados en la querella 15MpaRato, la plataforma que abrió el <em>caso Bankia</em>. A su juicio, el mensaje final que queda tras el estallido de los grandes casos de corrupción, a pesar de las condenas a figuras notorias como Rodrigo Rato e Iñaki Urdangarín, es que "el Estado de derecho no ha imperado". "Se ha quedado a los pies de los caballos", afirma, decepcionado además con la actitud de los partidos en el Gobierno, PSOE y Podemos, por no haber avanzado en el terreno de la transparencia y la participación. "Nadie ha hecho transparencia de verdad", afirma. Con el tiempo y el agotamiento, dice, ha habido una "bajada de listón". "Las ruedas de prensa no son ruedas de prensa. Todo es propaganda y los medios lo consienten. <strong>Cuando Casado dice que no habla de Gürtel, ¿cómo se permite?</strong> Eso en Estados Unidos no puedes hacerlo", dice Yagüe, que observa que este clima puede ser utilizado no sólo para "salvar" una institución, la monarquía, que a su juicio debería sufrir una mucho mayor penalización por las actuaciones de Juan Carlos I. "No es sólo todo lo que ha hecho, que es grave. ¡Es que ha cobrado del contrario! ¡Ha cobrado de Arabia Saudí! Eso es una traición".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Dec 2021 17:40:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Munárriz]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Corrupción,PP,PSOE,Transparencia,Participación ciudadana,Movimiento 15-M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La protesta en la calle sale del letargo con el empuje de la ira acumulada, la desigualdad y la lucha por los recursos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/protesta-calle-sale-letargo-empuje-ira-acumulada-desigualdad-lucha-recursos_1_1213296.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8d0a524e-38f4-4a36-b6e2-f9595a3eba64_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La protesta en la calle sale del letargo con el empuje de la ira acumulada, la desigualdad y la lucha por los recursos"></p><p>Se mueve la calle. Y esta vez no es la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/03/30/la_revuelta_hasel_avisa_una_alianza_calle_antisistema_desesperados_117304_1012.html" target="_blank">movilización espasmódica de febrero</a>, cuando el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél desencadenó protestas que reunían a colectivos “antifascistas” con precarios sin base ideológica, en <strong>un cóctel que sorprendió por su rabia</strong>. Esta vez –aunque el contexto de incertidumbre pueda ser el mismo, y la crispación estuviera presente entonces y ahora– se trata de trabajadores y sectores levantando la mano y reclamando <em>lo suyo</em>.</p><p>Hay huelga del metal en Cádiz, en la que se mezcla el motivo central –la defensa de una mejora salarial en una negociación de convenio– con otro más amplio: el miedo a que continúe el retroceso industrial en una bahía machacada por el paro. También está en huelga el metal en Alicante. En la comarca gallega de A Mariña hay huelga general, porque –dice una pancarta– allí no quieren convertirse en un "desierto industrial". De "desierto" llevan años alertando en la llamada "España Vaciada", cuyas movilizaciones están vinculadas a las del campo, que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/02/28/la_revuelta_del_campo_espanol_aparta_del_rumbo_los_chalecos_amarillos_104187_1012.html" target="_blank">estaban en auge cuando la pandemia mandó parar</a>. Ahora vuelven: agricultores y ganaderos, articulados en torno a UPA, COAG y Asaja, preparan <strong>movilizaciones en toda España,</strong> ancladas esta vez en el incremento de los costes pero cebadas por un malestar de largo aliento. Está por ver hasta qué punto el campo confluye con el sector del transporte, que amenaza con un <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/11/15/la_patronal_del_transporte_presiona_gobierno_con_cierre_dudosa_legalidad_126762_1012.html" target="_blank">cierre patronal</a> a las puertas de la Navidad. Este mismo lunes se movilizará el sector del automóvil. Y más.</p><p>Es evidente que sí, que hay movimiento. ¿De qué volumen? La movilización social, como un animal salvaje, es difícil de fotografiar con nitidez. Aún no hay datos oficiales para obtener visión de conjunto. Pero sí para dar una visión parcial. Un dato. En Madrid, las protestas volvieron en octubre a niveles que no se habían visto desde 2013, como ha publicado <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/2021-11-18/manifestaciones-protestas-gobierno-pedro-sanchez-psoe-2013_3326293/" target="_blank"><em>El Confidencial</em></a>. <strong>El paréntesis de 2020 y la primera mitad de 2021 se cerró conforme se redujeron las restricciones.</strong> Los problemas socioeconómicos seguían lógicamente ahí, agravados además por la huella de la pandemia. Y ha vuelto la calle.</p><p>"Quizás ahora sea uno de esos momentos que se llaman <em>momentum, </em><em>, </em>de <strong>contestación excepcional, porque se dan muchas circunstancias y todas juntas al mismo tiempo: frustración, resentimiento guardado en casa obligado por la pandemia…",</strong> señala Luis Navarro, responsable del área académica de Sociología de la Universidad Pablo de Olavide. Apunta su colega en la misma universidad, el sociólogo Manuel Jiménez: "A causa de la pandemia ha habido una pausa obligada, pero ahora esas energías guardadas afloran. Hay, digámoslo así, una memoria de la movilización, adquirida antes de la pandemia, que permite tener capacidad para volver cuando han pasado las restricciones". La rebaja de las restricciones ha servido, según Rafael Cruz, profesor de Historia de los Movimientos Sociales en la Complutense, como <strong>"pistoletazo de salida"</strong> de unas movilizaciones que cuentan con <strong>el viento a favor del malestar latente y la desigualdad, los dos agravados por la pandemia, así como el deseo de hacer valer las reivindicaciones propias en la salida de la crisis.</strong></p><p>La gran duda es hacia dónde se dirigirán las protestas y <strong>quién las capitalizará.</strong> Los análisis recabados para este artículo apuntan a que hay una posibilidad considerable de que, en línea con lo que viene ocurriendo desde 2013, la discusión material y la búsqueda de soluciones concretas pierda terreno en favor de una ira imprecisa de difícil gestión.</p><p><strong>Viento a favor</strong></p><p>Aunque Cruz recalca que no hay suficiente muestra para conocer el alcance del fenómeno –"hay que esperar la evolución, al invierno"–, sí tiene ya claro que se dan las condiciones, coyunturales y estructurales, propicias para una importante exhibición de malestar. La base de la "oportunidad", según Cruz, es que estamos en la remontada de una situación socioeconómica crítica en la que múltiples colectivos tienen <strong>incentivos para hacer ver su situación y sus exigencias.</strong></p><p>"La movilización no se suele dar durante lo peor de las crisis, sino en la salida. Ahora que estamos a la espera de los fondos europeos, se produce una especie de <strong>'qué hay de lo mío' </strong>de distintos grupos, que reivindican el fin del deterioro de sus condiciones tras una larga temporada de dificultad", expone Cruz, que añade que, históricamente, el otoño ha sido una etapa propicia para movilizaciones tras la pausa que suele darse en verano. La manida expresión "otoño caliente", término acuñado para unas fuertes protestas sociales en la Italia de 1969, no es fortuita.</p><p>La idea de que la post-pandemia puede constituir un contexto favorable para la movilización viene avalada además por <strong>dos estudios de investigadores del Fondo Monetario Internacional</strong> de <a href="https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3744683" target="_blank">octubre de 2020</a> y <a href="https://www.imf.org/en/Publications/WP/Issues/2021/01/29/Social-Repercussions-of-Pandemics-50041" target="_blank">enero de 2021</a>. Ambos ponen sobre la mesa la existencia de una oportunidad verosímil para la revuelta social vinculada a la crisis sanitaria. Pero no durante la pandemia, sino tras la misma, cuando el golpe se haya enfriado. "Desde la Plaga de Justiniano y la Peste Negra hasta la Gripe Española de 1918, la historia está repleta de ejemplos de brotes de enfermedades que proyectan una larga sombra de repercusiones sociales que determina el contexto político, subvierte el orden social y, a la larga, desencadena tensión social", escribe Phillip Barret, economista del FMI, en el <a href="https://blog-dialogoafondo.imf.org/?p=14975" target="_blank">blog</a> de la institución. No es algo que carezca de lógica. Las epidemias, añade Barret, revelan o agravan grietas sociales, ponen de relieve la insuficiencia de las redes de protección y exacerban la desconfianza en las instituciones.</p><p>Los investigadores del FMI utilizan <a href="https://www.imf.org/en/Publications/WP/Issues/2020/07/17/Measuring-Social-Unrest-Using-Media-Reports-49573" target="_blank">un índice desarrollado en julio de 2020 </a>para medir el nivel de perturbación social de un país. Dicho índice, basado en la aparición en la prensa desde 1985 de términos que definen un periodo de “desorden social”, se cruza con episodios epidémicos de las últimas décadas conocidos en 130 países. La conclusión es que las crisis sanitarias provocan una momentánea quietud, que sólo es aparente, porque incuba un malestar que va creciendo hasta que se alcanza su máximo riesgo de desorden social dos años después. Los investigadores del FMI Tahsin Saadi-Sedik y Rui Xu señalan que la exposición variará en los países según su “nivel de desarrollo”, “calidad de las instituciones” y “capacidad de respuesta” a la pandemia. Sus colegas Barret y Sophia Chen añaden: <strong>"Si la historia sirve de guía, es razonable esperar que, a medida que la pandemia desaparezca, el malestar vuelva a surgir en lugares donde ya existía".</strong> Los países más en riesgo serán aquellos en los que no se han abordado los "problemas sociales y políticos" anteriores a la pandemia, que previsiblemente los agravará. No puede decirse que no encaje con España y sus problemas de pobreza y desigualdad.</p><p>En 2020, a pesar de un descenso puntual de las movilizaciones por las restricciones, las causas del malestar persistieron, lo cual hace previsible que ahora se haga visible, explica el analista sobre Relaciones Internacionales <a href="https://twitter.com/nanchisworld" target="_blank">Hernán Sáenz</a>. Fenómenos con la revolución tecnológica, que provoca alteraciones de las relaciones entre el trabajo, el capital y el propio Estado, sumados a las "heridas por una crisis mal resuelta", al agravamiento de la desigualdad durante la pandemia y a una "clase política anquilosada" conforman un caldo de cultivo óptimo para un auge de la movilización y el malestar, señala Sáenz, que tiene una visión privilegiada sobre la cuestión como coautor del estudio <a href="https://link.springer.com/book/10.1007/978-3-030-88513-7#about%23en/es/World%20Protests%0AA%20Study%20of%20Key%20Protest%20Issues%20in%20the%2021st%20Century" target="_blank"><em>Protestas en el mundo</em></a>, que a lo largo de más de 200 páginas escudriña datos de 2.809 protestas entre 2006 y 2020 en 101 países del mundo. "Nuestra investigación corrobora <strong>una relación positiva entre los niveles de desigualdad y las protestas en los países de renta alta y media",</strong> dice el estudio.</p><p><strong>Lo material y lo difuso</strong></p><p>Los consultados coinciden en una idea: <strong>aún está por ver contra qué o quién se dirige un malestar evidente</strong>, que tiene causas profundas, arrastradas desde la Gran Recesión y agudizadas por la pandemia, y que encuentra ahora unas circunstancias propias para expresarse.</p><p>José Antonio Cerrillo, profesor de Sociología de la Universidad de Córdoba, observa que hasta ahora la respuesta a la situación de conflicto ha sido la "huida interna", materializada en una <strong>"explosión de consumo"</strong> que ha deparado imágenes de frenesí veraniego, con bares y tiendas llenas. Ahí inscribe Cerrillo los <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/09/29/juventud_xxx_124041_1012.html" target="_blank">botellones desmadrados del verano</a>, que explotaban incluso en choques con la Policía: un derroche de adrenalina al que resulta aventurado buscar trasfondo político.</p><p>Ahora el panorama está empezando a mostrar signos de cambio. Por un lado, dice Cerrillo, hay base para una movilización que podríamos llamar material, y que se traducirá previsiblemente en huelgas, protestas del campo o de pensionistas, todas ellas vinculadas a <strong>reclamaciones económicas concretas</strong>. "Todo esto es expresión de un problema estructural, que era previo a la pandemia, y es el agotamiento del modelo económico, que se agrava con los costes de la transición ecológica o ahora la inflación", señala Cerrillo, que cree que es difícil que este malestar se articule en un solo frente movilizador aunque muchos de sus problemas tengan orígenes compartidos. Por otro lado, añade, hay un malestar anímico, más difuso y vinculado a la pandemia, que ya asomó con las movilizaciones contra las restricciones y que "parece más fuerte en la derecha".</p><p><strong>Dos posibles salidas</strong></p><p>La izquierda puede tener motivos de preocupación, a tenor del análisis del sociólogo Imanol Zubero, profesor de la Universidad del País Vasco, que cree que el ciclo de la movilización iniciado con la Gran Recesión no ha terminado, pero sí ha mutado. <strong>"La dirección de la indignación ante la injusticia ha cambiado.</strong> Esos que se han llamado 'colectivos perdedores de la globalización' han dejado de mirar hacia arriba a la hora de buscar responsables", señala Zubero, que afirma que lo que define esta época es una "sensación de desamparo" que es fácil de rentabilizar por los instigadores del malestar.</p><p>"La xenofobia o el nativismo no son más que formas falaces y perversas de protegerse del desamparo. <strong>El ciclo de indignación abierto en 2008 sigue vigente, pero está siendo capitalizado por planteamientos xenófobos y de extrema derecha, </strong>que se alimentan del mismo caldo de cultivo pero dirigen la indignación a un lugar diferente", explica.</p><p>¿Qué rumbo tomarán los conflictos? ¿Dónde pondrán el foco? Esas son las preguntas clave, señala Zubero. Un ejemplo: sobre la "España Vaciada", la España rural y despoblada, cabe desarrollar la discusión sobre problemas concretos –de precios, demografía, ecología– o abrir un debate identitario sobre campo-ciudad. Será interesante ver cómo evoluciona la movilización del campo. A principios de 2020 sus demandas se articulaban en torno al rechazo al excesivo peso de los intermediadores, al aterrizaje en el sector de los fondos de inversión, al <em>sandwich</em><em> </em>que sufre el agricultor entre la presión de los costes y los bajos precios y al ocaso de la explotación familiar... ¿Se mantendrá esta agenda o acabará el foco en lo cultural, las tradiciones y los estilos de vida?</p><p><strong>Primera y segunda ola populista</strong></p><p>Sáenz, uno de los autores del estudio <a href="https://link.springer.com/book/10.1007/978-3-030-88513-7#about%23en/es/World%20Protests%0AA%20Study%20of%20Key%20Protest%20Issues%20in%20the%2021st%20Century" target="_blank"><em>Protestas en el mundo</em></a><em>,</em><em> </em>conoce a fondo la <strong>disyuntiva entre la solución práctica de los problemas y su inflamación mediante discursos de agravio</strong>. Su informe apunta a que, a lo largo de la última década, la segunda opción ha ido ganando terreno a la primera. Este sería el resumen del estudio<em>:</em> hemos asistido a una expansión de la protesta en todo el mundo, detonada por la crisis de 2008 y dirigida en principio contra las desigualdades, la concentración de poder y los recortes sociales, pero que progresivamente se ha ido agriando y cargando de impulsos excluyentes y de autoafirmación identitaria. La "primera ola populista", de 2008 a 2012 y en la que cabría inscribir <em>Ocuppy Wall Street</em>, el 15M español y las protestas contra las políticas de recortes en todo el mundo, tenía una veta "antiautoritaria" y hacía gala de un "optimismo exuberante" que se ha ido diluyendo, según el análisis.</p><p>¿Qué queda? Una "segunda ola populista", que arrancaría entre 2013 y 2014 y que presenta demandas "mucho menos manejables y corregibles". Desde 2016, las protestas son cada vez menos concretas y más genéricas, lo que los autores llaman "protestas ómnibus", de límites más imprecisos y por lo tanto más difíciles de atender. Ahora mismo es imposible saber si el malestar en España avanzará hacia la <strong>"protesta ómnibus",</strong> al estilo de los "chalecos amarillos". Lo que sí concluye con claridad el informe de Sáenz, analizando lo ocurrido desde 2006, es que las demandas irresueltas no se olvidan, se acumulan y acaban volviendo con peores modos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Nov 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Munárriz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La protesta en la calle sale del letargo con el empuje de la ira acumulada, la desigualdad y la lucha por los recursos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gobierno,Huelgas generales,Movimiento 15-M,Protestas sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diez años del 15M, el movimiento que cuestionó el sistema político español de arriba a abajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/veranolibre/diez-anos-15m-movimiento-cuestiono-sistema-politico-espanol-abajo_1_1206849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>A pleno pulmón se escuchaban cánticos como “Democracia Real Ya. No somos mercancías de políticos y banqueros”, “La política está en la calle y no en el parlamento”, “¡Que no, que no, que no nos representan, que no…!”, o el famoso eslogan “¡PSOE, PP, la misma mierda es!”. La manifestación acabó en una improvisada acampada en la Puerta del Sol que duró 28 días y se extendió por varios puntos del país. De repente, el cirujano jefe de un hospital podía verse sentado en el suelo junto al personal de la limpieza en una asamblea reivindicando la sanidad pública. En aquellos meses de primavera también vimos al president de la Generalitat, Artur Mas, y a varios consellers accediendo al Parlament en helicóptero porque miles de manifestantes habían bloqueado el acceso a la Ciutadella. Floreció hace 10 años y se convirtió en el movimiento de los indignados: hablamos del 15M. </p><p>El domingo 15 de mayo de 2011 miles de ciudadanos salieron a las calles de más de cincuenta ciudades españolas exigiendo una democracia más participativa alejada del bipartidismo del PP y PSOE. Aquella oleada de protestas culminaría en diferentes acampadas y manifestaciones en las plazas de varias capitales de provincia. Todo surgió a raíz de la decisión de un grupo de jóvenes de acampar durante la madrugada de aquel domingo en la Puerta del Sol, una vez había acabado la manifestación de la tarde. Serían los primeros 40 de Sol. Aunque en realidad, más que una acampada fue una sentada nocturna, ya que la policía no les dejó montar tiendas ni poner objetos físicos como palés o vallas de obra. </p><p>Los problemas con los cuerpos de seguridad llegaron la segunda noche, cuando el entonces ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ordenó el desalojo de la plaza a las 5 de la mañana. El vídeo de los antidisturbios despertando y levantando a los acampados fue grabado casi en directo en Twitter. Aquellas imágenes producirían una reacción multitudinaria en redes sociales y en los próximos días a la acampada de Sol se sumaron otras como la de Plaça de Catalunya en Barcelona. Las protestas también llegaron a otras ciudades como Castellón, Oviedo, Cáceres, Palma de Mallorca, Sevilla, Valencia, Granada… Todo aquello pasaría a la historia bajo el nombre del 15M o movimiento de los indignados. Un guiño que hacía referencia al libro de<a href="https://www.lavanguardia.com/cultura/20120509/54290965731/15m-papilla-iletrada-deliberacion.html" target="_blank"> ¡Indignaos!</a>, de Stéphane Hessel y se convertiría en una fuente de inspiración para el propio movimiento. </p><p><strong>¿Por qué surgió?</strong></p><p>Era mayo de 2011, España estaba en plena campaña de las elecciones locales y autonómicas y la crisis financiera iniciada en 2008 seguía golpeando con fuerza a la sociedad española: <a href="https://elpais.com/economia/2012/03/30/actualidad/1333098223_088804.html" target="_blank">desahucios</a> que no cesaban, rescates bancarios multimillonarios que empezarían con la<a href="https://www.elmundo.es/mundodinero/2009/03/29/economia/1238331273.html" target="_blank"> intervención de Caja Castilla-La Mancha</a> en 2009 y se convertirían en una constante en los años posteriores, una tasa de paro por los aires con más de 5 millones de desempleados, pero sobre todo mucha indignación. Además, los ciudadanos veían cómo la clase política seguía gozando de grandes privilegios, mientras se reducían los gastos sociales. Por ejemplo, un diputado o senador solo necesitaba acreditar siete años para acceder a la pensión máxima, mientras que a la población se le seguía aumentando la edad de jubilación. Estos fueron algunos de los ingredientes con los que el 15M empezaría a cocinar una larga lista de reivindicaciones que llegarían hasta nuestros días. </p><p><strong>La Ley Sinde y el inicio de las protestas</strong></p><p>A pesar de que el bullicio social saltó aquel 15 de mayo, antes de que se calentaran las calles, se calentó la red. El proyecto de reforma de la Ley de Propiedad Intelectual y de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información, que llevó a cabo el Gobierno de Zapatero, conocido como Ley Sinde, provocó una oleada de protestas desde diciembre de 2009. La nueva ley buscaba regular las infracciones a la propiedad intelectual en la red, pero para muchos internautas suponía un riesgo para la vigencia de derechos fundamentales como la libertad de expresión o la presunción de inocencia. Miles de internautas mostraron su rechazo a la nueva ley, y más de 150.000 páginas apoyaron el <a href="https://xnet-x.net/manifiesto-en-defensa-de-los-derechos-fundamentales-en-internet/" target="_blank">Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en la red</a>. A todo ello se sumaron innumerables iniciativas de protesta ciudadana que ocuparon espacios privilegiados en medios tradicionales (prensa, radio y televisión). Finalmente la nueva ley sería aprobada meses después por el Gobierno de Mariano Rajoy en febrero de 2011.</p><p>No obstante, aquella capacidad de movilización con campañas como Internet no será otra TV o No les votes, funcionaron como modelo organizativo que seguiría el 15M. Plataformas como Estado de Malestar, Juventud sin Futuro, V de vivienda o Democracia Real Ya había estado tejiendo una red reivindicativa a través de internet para animar a los ciudadanos a llenar las plazas. El<a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/vida-y-muerte-del-patio-maravillas-el-movimiento-social-mas-influyente-del-madrid-actual_1_6419502.html" target="_blank"> Patio Maravillas</a>, histórico espacio autogestionado situado en la calle Pez de Malasaña (Madrid), se convirtió en el epicentro y en uno de los motores del cambio de la primavera madrileña que decidió “cerrar por revolución” y trasladarse a la Puerta del Sol por aquellos días de mayo. </p><p><strong>La #spanishrevolution se expande por todo el mundo</strong></p><p>La manifestación de aquel domingo reunió a más de 25.000 personas en la capital madrileña, según las cifras de los organizadores, y acabó con<a href="https://www.rtve.es/noticias/20110516/miles-personas-piden-toda-espana-cambio-del-modelo-politico-social/432656.shtml" target="_blank"> 24 detenidos</a> acusados de desorden público. La indignación madrileña generó un efecto dominó, y a estas protestas no solo se sumaron otras ciudades españolas, sino que tuvo una repercusión internacional. Decenas de jóvenes se concentraron en los días siguientes delante de las embajadas españolas de ciudades de todo el planeta: Praga, Budapest, París, Berlín, Lisboa, Varsovia, Rabat, Buenos Aires, México DF, fueron algunas de las capitales que albergaron la #spanishrevolution. Organizados a través de grupos de Facebook y de hashtags en Twitter como #italianrevolution, #frenchrevolution o #germanrevolution, se planificaron sentadas y los lemas españoles de “más democracia” se extendieron internacionalmente.</p><p>Mientras tanto, en Madrid el campamento improvisado cogió poco a poco forma y se transformó en una pequeña ciudad en el centro de la plaza con sillas, mesas, tiendas de campaña, equipos de sonido, una zona para la cocina, otra para el parque infantil, otra para el centro de documentación y comunicaciones, etc. Además, se crearon diversas comisiones y grupos de trabajo. Sería el principio de uno de los mayores movimientos asamblearios de España.</p><p>El miércoles 18 de mayo, la Junta Electoral de Madrid decidió declarar ilegales todas las concentraciones y reuniones convocadas para el sábado 21, día de la jornada de reflexión, luego lo haría la Junta Electoral Central. A pesar de los intentos de los organismos públicos para despejar la plaza, esta se empezó a llenar cada vez de más gente, las calles paralelas fueron también ocupadas y se podían leer carteles con lemas como: “El Pueblo de Madrid ha decretado la ilegalización de la Junta Electoral Central”. El hartazgo social de aquellos días no cesaba, siempre con la mirada puesta en las elecciones del 22 de mayo. La reducción del 5% del sueldo de los empleados públicos, la ampliación de la edad para acceder a la jubilación, así como la reforma laboral del PSOE que abarataba el despido, aprobada un año antes por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, fueron caldo de cultivo para la irrupción de las protestas.</p><p>A pesar de la tensión que se vivía en las calles, las elecciones se pudieron celebrar con normalidad y el PP ganó en votos en la mayoría de las comunidades autónomas. En la Comunidad de Madrid consiguió<a href="https://resultados.elpais.com/elecciones/2011/autonomicas/12/" target="_blank"> la mayoría absoluta</a> con 72 escaños. La resaca electoral de aquel lunes, las continuas lluvias que impidieron celebrar varias asambleas esenciales en los días siguientes, los intentos de desalojo, así como las divisiones internas dentro del movimiento, empezaron a deshinchar poco a poco la acampada de Sol.</p><p><strong>El desalojo de la Plaça de Cataluña se saldó con más de 120 heridos</strong></p><p>De forma paralela, en Cataluña se vivieron momentos de tensión entre los manifestantes y los Mossos d'Esquadra, cuando estos intentaron desalojar a los acampados en la<a href="https://elpais.com/ccaa/2012/01/11/catalunya/1326303030_114387.html" target="_blank"> Plaça de Cataluña</a> el 27 de mayo, con una intervención policial que provocó más de 120 heridos y que<a href="https://www.20minutos.es/noticia/1479398/0/15-m/escalada-represion/aniversario-cargas-plaza-cataluna/" target="_blank"> dio la vuelta al mundo</a>. Aquello revitalizó las protestas del 15M en Barcelona y el 14 de junio más de 2.000 indignados se concentraron delante del Parlament evitando que varios de los diputados pudieran acceder a pie. El president del Govern de la Generalitat, Artur Mas, y la presidenta del Parlament, Núria de Gispert, tuvieron que llegar al hemiciclo con un helicóptero, así como varios parlamentarios como el president de ERC, Joan Puigcercós, o el portavoz parlamentario de CiU, Jordi Turull, entre otros.</p><p>Después de 28 días seguidos acampados en Sol, el 12 de junio, bajo el lema “No nos vamos, nos expandimos” los asistentes decidieron levantar el campamento y convocar las futuras acciones y asambleas en los distintos barrios de la ciudad. Del seno de aquellas reuniones surgieron otros movimientos, formados por varios colectivos, como la Marea Blanca, en defensa de la sanidad pública, la Verde en defensa de la educación pública, también aparecieron la Marea Violeta (igualdad), la Roja (empleo de calidad) o la Naranja (servicios sociales), entre otras. La organización vecinal a través de asambleas tuvo sus primeros frutos, algunos muy mediáticos como en 2014 cuando los residentes del<a href="https://www.lamarea.com/2014/01/17/el-ayuntamiento-de-burgos-da-marcha-atras-y-para-las-obras-en-gamonal/" target="_blank"> barrio Gamonal (Burgos)</a> consiguieron paralizar los planes del gobierno municipal que pretendía construir un bulevar en una de las arterias principales de la ciudad, reduciendo de manera significativa las plazas de aparcamiento gratuitas. </p><p><strong>El 15M y su gran apoyo social </strong></p><p>El movimiento contó con una fuerte apoyo por parte de la sociedad española más allá de la dicotomía izquierda-derecha, así lo reflejaron varias encuestas demoscópicas. Algunos de estos estudios, como el de <a href="https://www.europapress.es/madrid/noticia-15m-tiene-apoyo-mas-80-ciudadanos-todo-izquierda-60-cree-no-triunfara-20110606172146.html" target="_blank">Havas Media</a> apuntaba a que el movimiento tuvo una aceptación del 80% de los ciudadanos, y en los votantes del PP “el apoyo fue del 60%”. Y hasta 8,5 millones de españoles afirmaron participar en él, ya sea visitando las acampadas, asistiendo a las asambleas o acudiendo a las manifestaciones, según una <a href="https://elpais.com/politica/2011/08/03/actualidad/1312388649_737959.html" target="_blank">encuesta </a>que realizó Ipsos Public Affair.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Aug 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Mauro Tortosa]]></author>
      <media:title><![CDATA[Diez años del 15M, el movimiento que cuestionó el sistema político español de arriba a abajo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Historia,Movimiento 15-M,Ahora que de casi todo hace ya...]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Transversalidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/transversalidad_1_1198337.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4177c480-bd69-463c-94fe-67a12306be8e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Transversalidad"></p><p>Una palabra compuesta y con demasiadas sílabas siempre resulta sospechosa. Muchas veces esconden caprichosas conjeturas que pretenden ponerle nombre a realidades, tan dudosas e inestables, que<strong> el idioma en su cautelosa evolución nunca previó la necesidad de generar una palabra simple, franca y abierta para nombrarlas</strong>. "Castellanoleonés", por ejemplo, una quimera lingüística cuya artificialidad llega al oxímoron, vendría a ser uno de los casos más flagrantes.</p><p>No es el caso de <strong>"transversalidad",</strong> cuya nobleza de origen se halla en el latín, pero cabe preguntarse si la aplicación de un término como este al terreno de la política en el momento actual responde a la necesidad de referirse a una inquietud innominada que<strong> ya se halla presente en la sociedad o a la intención de sortear el eje clásico del debate político (izquierda-derecha)</strong> gestando, a través del lenguaje, una realidad alternativa más conveniente donde sea posible transmutar en colaboración la inevitable lucha de contrarios. Todo ello, claro está, con el fin nada sospechoso de solucionar los problemas de la gente.</p><p>En el plano científico, el ejercicio de <strong>la alquimia semántica </strong>allí donde las leyes de la química no permiten atajos supone despreciar el bagaje empírico de los conocimientos, el sentido histórico de las ideas o la constatación práctica de los análisis teorizados previamente. No sé por qué hemos de suponer que en el terreno de la política debería ser distinto.</p><p>A cierta parte de <strong>los niños adelantados de la nueva política les parece desfasada la distinción del espectro político surgido de la Revolución Industrial</strong>. Argumentan, no del todo exentos de razón, que el análisis del conflicto social basado en la vieja oposición decimonónica obrero-patrono ya no es válido para regir la negociación del contrato social en el contexto del Estado del bienestar, donde la heterogénea composición del espectro sociolaboral exige un análisis más específico de la problemática de cada grupo. Es razonable pensar que los intereses de un obrero especializado con alto poder adquisitivo, como un piloto de líneas aéreas o un ingeniero nuclear, poco tienen que ver con los de un pequeño empresario cuyo negocio le da lo justo para sobrevivir. <strong>La aparición de esa perspectiva transversal desde la izquierda </strong>parece responder a la presencia de estas nuevas escisiones sociales que habrían dejado obsoleto el viejo paradigma y que darían lugar a la paradójica consecuencia de la distribución de la intención del voto en sentido contrario al tradicional.</p><p>Pero la transversalidad no es exclusiva de ninguna tendencia política. Es un término tan amplio que<strong> es aplicable a cualquiera que pretenda salirse del marco de referencia clásico</strong>. De hecho, tan transversal puede ser el anarquismo como el fascismo. Entre los primeros existen divisiones tan dispares como el anarcosindicalismo o el anarcocapitalismo, sin mencionar otras escisiones aún más específicas como el anarcofeminismo. En cuanto al fascismo, que ya de origen aspira a la antipolítica del partido único y la liquidación de todos los demás, <strong>una formación como Vox, de clara tendencia fascista, elude una identificación clara</strong> en ese marco cuando asume sin complejos gran parte de la agenda neoliberal a favor del poder económico, olvidando el carácter identitario de las propuestas de los tradicionales partidos fascistas en defensa de una mayoría social.</p><p>La ensalada de "ismos" es amplia y florida. No es muy difícil advertir que siguiendo el hilo de Ariadna, para no perdernos en el laberinto, nos hemos topado con la madeja. Una maraña metafísica donde <strong>confluyen realidades opuestas que nos conducen al sinsentido</strong>, como si fuera posible encontrar una misma palabra para nombrar una cosa y la contraria. Es inevitable la sensación de estar en otro planeta buscando las soluciones para este.</p><p>Resulta curioso que <strong>la idea de la transversalidad aparezca en el momento de mayor descrédito del sistema capitalista </strong>como paradigma global desde la crisis bursátil del 29; ahora que las diferencias de clase, lejos de difuminarse, se acentúan y la precariedad que afecta a las clases medias nos acerca cada vez más a un escenario de conflictividad social propio de principios del siglo pasado, cuando aún no habían aparecido las diferentes escisiones que se suponen tan relevantes a día de hoy.</p><p>Que desde la izquierda, los partidarios de las políticas transversales sigan basando su pensamiento político en la idea de la pervivencia del Estado del bienestar –en franco retroceso– sugiriendo que la confrontación y la presión sindical a la antigua ya no tienen tanto sentido, resulta demasiado sospechoso. Se diría que la nueva política responde más a la urgencia defensiva de un sistema en crisis que a <strong>las necesidades reales de una población sometida a condiciones laborales cada vez más precarias y bajo la constante amenaza del desempleo</strong>.</p><p>Quizá olvidan que el Estado del bienestar es una construcción coyuntural promovida por las necesidades básicas de las grandes corporaciones que capitanearon el desarrollo industrial de posguerra. Que de la misma forma que nos fue graciosamente concedido cuando era necesaria la mano de obra cualificada para sostener los nuevos y tecnificados procesos de producción, pueden dejar de financiarlo cuando el avance de la robotización convierta las plantillas en material desechable. <strong>Que gran parte de las conquistas laborales de verdadero calado se consiguieron a un alto precio</strong> en el periodo histórico de máxima tensión entre obreros y patronos. Que en España, por ejemplo, el acuerdo para establecer la jornada de ocho horas se alcanzó después de cuarenta y cuatro días de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2019/09/27/barcelona_1919_orden_lucha_clases_99226_1023.html" target="_blank">una huelga que paralizó la ciudad de Barcelona</a>. En aquellos días de pistolerismo patronal y cargas policiales a caballo, la lucha de la izquierda por conseguir los derechos más básicos suponía algo más que el riesgo de que te trolearan la cuenta de Twitter y, por supuesto, el principal valor de las organizaciones obreras consistía en la capacidad de resistir conjuntamente frente a la represión.</p><p>No se puede calificar globalmente <strong>el carácter del 15M </strong>sin incurrir en algún error de juicio, alguna injusticia parcial. Fue, desde el principio,<strong> un movimiento heterogéneo y transversa</strong>l donde se adormecieron las diferencias políticas tradicionales para conferirle mayor fuerza y visibilidad a la reacción indignada de una juventud de clase media urbana que acusaba los rigores de la precariedad económica. A vista de pájaro, presentaba el aspecto de una feria-mercadillo ecoalternativo y postnuclear, más bien de izquierdas, como sacado de un escenario de Mad Max; con batucadas y tablones de anuncios donde lo mismo se podían encontrar frases lapidarias de Gramsci que recetas para mantener equilibrados los chakras. Bajo un toldo se practicaban tatuajes de <em>henna</em> (lo sé porque me hice uno) y en otro se convocaba una asamblea para decidir poco menos que el futuro de Australia. Tenía mucho de mixtura inabarcable y múltiple de zoco árabe, de campamento indio y aldea de los <em>hobbits</em> de<em> La Comarca</em> asediados por los orcos capitalistas de <em>El Señor de los Anillos</em>; de primitiva comunidad virginal, refractaria a cualquier etiqueta de urgencia, donde flotaba un aura de ingenuidad tan enternecedora que el más mínimo sentido crítico te hacía sentirte un canalla.</p><p>Por supuesto, para una inmensa mayoría de participantes espontáneos fue <strong>el poético megáfono</strong> que expresaba sin complejos la eterna serie de abstractas utopías que nunca ha dejado de latir <em>bajo la tierna protesta de los astros</em>.</p><p>Desde algunos rincones se propagaba como un murmullo-consigna cierta inquietud paranoica por estar siendo manipulados en favor de los partidos del régimen. <strong>Había que mantenerse a salvo de la vieja política</strong>. No parecía necesario explicarle a nadie la razón del rechazo al radicalismo estéril de una izquierda comunista en franca decadencia que, en todo caso, se percibía como parte de un sistema corrompido. Los conceptos del pasado, como la lucha de clases, podían comprometer la pluralidad de un movimiento que buscaba su fuerza en la capacidad de integrar al máximo de gente. De alguna manera, muchos de ellos habían decidido creer, con adánica inocencia, en la posibilidad de un éxodo político fuera de todo lo conocido. <strong>Quizá buscar las raíces de la indignación les hubiera llevado a levantar las viejas bandera</strong>s.</p><p>Algunos de esos niños con gafas de la nueva política <strong>salieron temprano por la Carrera de San Jerónimo desde la Puerta del Sol hacia el Congreso</strong>. Se llevaron los <em>donuts</em> y la cartera pero, en la tienda de campaña, se dejaron el libro de historia.</p><p>Desde el otro lado del mundo y el espectro político, nada menos que el multimillonario Warren Buffett, el oráculo de Omaha, reconocería que:</p><p>  </p><p>Si la famosa frase del magnate norteamericano describe a la perfección el momento que vivimos, donde las grandes corporaciones industriales y financieras han suplantado la soberanía de los antiguos estados-nación, me pregunto si el papel que van a jugar en esa guerra los núbiles infantes de la izquierda transversal no será el de<strong> limitarse a pintar el capitalismo de color verde</strong>.</p><p>__________________</p><p><strong>Toño Benavides </strong>es ilustrador y poeta.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Jun 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Toño Benavides]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Transversalidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movimiento 15-M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un fantasma recorre el mundo: L@s Indignad@s 
(Reflexión diez años después)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/fantasma-recorre-mundo-lats-indignadats-reflexion-diez-anos-despues_1_1197937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/80223710-38c0-410c-9e1d-edadd58840a7_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Un fantasma recorre el mundo: L@s Indignad@s 
(Reflexión diez años después)"></p><p>Seguro que recuerdan cómo comienza el Manifiesto Comunista: “Un fantasma recorre Europa: el comunismo. Contra este fantasma <strong>se han conjurado en santa jauría todas las potencias de la vieja Europa, el Papa y el Zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizones alemanes”</strong>. Lo redactaron en 1848, en pleno periodo revolucionario, Marx y Engels, quienes de ese hecho sacaron dos consecuencias: la primera, “que el comunismo se halla ya reconocido como una potencia por todas las potencias europeas”; la segunda, “que ya es hora de que los comunistas expresen a la luz del día y ante el mundo entero sus ideas, sus tendencias, sus aspiraciones”.</p><p>Hace diez años el fantasma que surgió fueron L@s Indignad@s, <strong>un movimiento que comenzó en la madrileña Puerta del Sol, tomó la antorcha de la utopía alter-globalizadora de “Otro Mundo Posible”, recorrió con ella el planeta entero y lo llenó de luz. </strong>Fue el movimiento de una nueva Ilustración decolonial y más global que la eurocéntrica del siglo XVIII y que apunta a un cambio civilizatorio como condición necesaria para la supervivencia de la humanidad y del planeta. </p><p>Pero no, no era un fantasma, sino <strong>una realidad que recorrió las plazas y las calles</strong> de todo el planeta: de Tahrir a la Puerta del Sol, de Alaska a Hong Kong, de Santiago de Chile a Wall Street, de Israel al Vaticano, de Taksim y Gezi, de Estambul, a las ciudades brasileñas de Sâo Paulo, Río de Janeiro y Porto Alegre. </p><p><strong>Contra L@s Indignad@s se confabularon en laica alianza los globalizadores neoliberales, los economistas del sistema, las organizaciones internacionales que velaban por la ortodoxia económica, la mayoría de los Estados y de los Gobiernos,</strong> quienes, a decir verdad, al principio, reaccionaron con desdén, luego con cautela, esperando ver hasta dónde podían llegar, y después con miedo a la posible desestabilización. Y siempre con las Fuerzas de Orden Público, e incluso los aparatos militares, prestos a intervenir y reprimir violentamente a quienes osaren cuestionar las órdenes sagradas del neoliberalismo y <strong>a quienes desafiaran la razón de Estado y denunciaran la irracionalidad de sus políticas económicas. </strong></p><p>La población los acogió con simpatía y apoyó sus movilizaciones y reivindicaciones. Dos ejemplos. <strong>La mayoría de la ciudadanía estadounidense se sintió mejor representada por los Okupa de Wall Street que por los congresistas. </strong>Según una encuesta de The New York Times, el 25% de la ciudadanía estaba a favor de los Okupa WS y el 46% creía que sus reivindicaciones se correspondían con las de la mayoría de la población. En España, el 73% de la ciudadanía, ubicada en las diferentes opciones políticas, reconocía que L@s Indignad@s no eran rebeldes sin causa, <strong>sino que tenían razón y razones. </strong></p><p>Movimiento global, revolucionario y anticapitalista  </p><p>El mundo de los Indignados <strong>se caracterizó por la </strong><strong>pluralidad</strong><strong> a todos los niveles</strong>. De edades: niños y niñas, jóvenes, personas adultas, personas mayores; de colectivos participantes: feministas, ecologistas, pacifistas, sindicalistas, movimientos vecinales; de acciones: contra los desahucios, contra los recortes en la enseñanza, en sanidad, en los servicios sociales, etc.</p><p>Fue un movimiento global, <strong>como demostraron las manifestaciones del 15-O (octubre de 2011) en más de novecientas cincuenta ciudades del mundo:</strong> Madrid, Barcelona, Tokio, Sidney, Auckland, Kuala Lumpur, Atenas, Buenos Aires, Santiago, Los Ángeles, Sâo Paulo, Berlín, París, Roma, Oslo, Jerusalén, Tel Aviv, Lisboa, Bruselas, etc., con varios millones de ciudadanos y ciudadanas ocupando los parques, las calles y las plazas, convertidas en parlamentos y asambleas populares. </p><p><strong>La globalización neoliberal había dado lugar al malestar global, a una alter-globalización, la de la Indignación. </strong>Eduardo Galeano, Noam Chomsky, Naomi Klein y otr@s intelectuales firmaron una declaración de apoyo al 15-O (15 de Octubre 2011), en la que pedían un cambio global, una democracia global, un gobierno global del pueblo y para el pueblo, y un cambio de régimen global, que consiste, según Vandana Shiva, <strong>en reemplazar el G-8 por el G-7.000.000.000 de los habitantes del planeta. </strong></p><p>Reclamaban un cambio igualmente en las instituciones internacionales no democráticas para que <strong>actuaran con el consentimiento del pueblo y, en caso de incumplimiento, sean derrocadas</strong>. Exigían el derecho a dirigir sus vidas: salud, vivienda, trabajo, ocio, educación, que estaban controladas por el mercado. El documento terminaba con una llamada a “globalizar la plaza de Tahrir y la Puerta del Sol”. </p><p>El vídeo que invitaba a participar en las manifestaciones del 15-O comenzaba de esta guisa: “Disculpen las molestias. Esto es una revolución”. Una de las expresiones más repetidas en las marchas fue <strong>“no somos mercancías en manos de políticos y banqueros”. </strong></p><p>Efectivamente, ya no era solo que los gobiernos estuvieran postrados de hinojos ante los mercados y los poderes financieros y económicos, sino que, como afirmaba lúcidamente José Luis Sampedro, <strong>vivimos en una </strong><strong>sociedad de mercado</strong><strong> donde todo tiene su precio sin considerar su valor.</strong> Y ahí radica precisamente la necedad: en confundir valor y precio, como recordara Antonio Machado. </p><p><strong>El sistema capitalista convierte todo en mercancía, dijo Marx y dijo bien, incluso a las personas.</strong> Un ejemplo de mercantilización es la corrupción, generalizada en la vida política y económica. Porque, ¿qué es la corrupción sino un acto de compraventa en el que unas personas aceptan ser vendidas a otras, prestas a comprarlas por unos favores económicos?</p><p>El carácter anticapitalista de L@s Indignad@s quedó patente en los propios gestos cargados de profundo significado desestabilizador del sistema. Tres ejemplos. Los manifestantes del 15-O de Madrid, cerca de medio millón, prorrumpieron en una sonada pitada polifónica a su paso por la sede del Banco de España y <strong>pidieron la dimisión del Gobernador.</strong> Más de cinco mil Indignados se concentraron ese mismo día y a la misma hora <strong>frente al edificio del Banco Central Europeo</strong> en Frankfurt. <strong>En torno a mil personas fueron en dirección a la Bolsa de Londres. </strong></p><p><strong>El movimiento de los Indignados fue democrático </strong><strong>precisamente por ser anticapitalista,</strong> desde la convicción de que <strong>no es posible la democracia si gobiernan los mercados.</strong> Donde hay tiranía de los mercados, no puede haber democracia. Ambos sistemas son incompatibles. Los mercados destruyen el tejido social y los cauces democráticos. </p><p>Las razones por las que nos movilizamos hace diez años siguen siendo hoy válidas, y las revueltas de entonces <strong>las considero necesarias para la supervivencia de dos terceras partes de la humanidad </strong>sometidas a la tiranía necrófila del neoliberalismo y para la supervivencia del planeta, sometido a la mayor depredación de la historia por mor del modelo de desarrollo científico técnico de la modernidad, depredador de la naturaleza, nuestra casa común. </p><p>Por eso la indignación debe llevarnos a reaccionar y a traducirla en rebeldía contra el desorden mundial que ha creado el capitalismo en alianza con el patriarcado, el colonialismo, el racismo, los fundamentalismos, el imperialismo y el supremacismo. <strong>Rebeldía y resistencia que hoy debemos practicar especialmente contra los discursos de odio</strong> que desembocan con frecuencia en prácticas violentas contra las personas y los colectivos migrantes y refugiados, el movimiento LGTBI, el feminismo, la educación afectivo-sexual, el matrimonio igualitario, la eutanasia, la interrupción voluntaria del embarazo, etc. </p><p>__________________</p><p><strong>Juan José Tamayo</strong> <em>es teólogo de la liberación y profesor emérito de la Universidad Carlos III de Madrid. Su último libro es</em> <strong>La Internacional del odio</strong> (Icaria, 2021, 2ª ed.)</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Juan José Tamayo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un fantasma recorre el mundo: L@s Indignad@s 
(Reflexión diez años después)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad económica,Desigualdad social,Indignados,Movimiento 15-M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[15M en permanente construcción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/en-transicion/15m-permanente-construccion_1_1197762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c268dbce-3b77-40c7-b069-c5e79c24e0b6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="15M en permanente construcción"></p><p>En los últimos días no he parado de hablar y escribir sobre el 15M, a propósito de su décimo aniversario. Al igual que yo, otros colegas politólogos, sociólogas, periodistas, escritores y por supuesto políticos retirados o en activo han producido igualmente multitud de análisis y opiniones –¡incluso novelas!–. Así que cuando me siento a escribir este artículo, que no podría referirse sino a la misma efeméride, tengo por un momento la sensación de que ya no queda apenas nada por decir; nada, al menos, que resulte novedoso. Es justo entonces cuando reparo en que, tras un decenio vivido tan aceleradamente, donde se ha comprobado en carne propia qué cierto es eso de la “turbopolítica”, no solo ha sido posible “fijar” la memoria del 15M y las consecuencias de aquel acontecimiento, sino que ambos aspectos están sometidos a<strong> un proceso ininterrumpido de reelaboración y actualización</strong> que convierte las manifestaciones y acampadas, las asambleas y manifiestos en una especie de organismo vivo y en perpetua evolución. Todo lo cual ayuda a certificar que, efectivamente, nos encontramos ante un gran acontecimiento. De esos que marcan época. Hoy ya no cabe duda.</p><p>Ahora el 15M se contempla como lo que fue, pero también como lo que ha sido en relación con la llamada nueva política. Se suele decir que Podemos no sería lo que es sin el 15M, y es cierto. Ni siquiera Ciudadanos habría llegado donde llegó. Pero hay que añadir: El 15M tampoco sería lo que es hoy sin la irrupción en la arena política de nuevos partidos que dieron una patada al tablero. Porque es en el despliegue de sus consecuencias, múltiples, donde <strong>un acontecimiento como este perdura en el tiempo e invita a revisitarlo periódicamente </strong>para exprimir bien todas sus derivadas. </p><p>En mayo de 2021, el 15M es aún arcilla moldeable porque las ondas que levantó aquel estado de ánimo, aquella reacción ciudadana a los terribles efectos de la gran crisis de 2008, todavía recorren la sociedad española. Por eso no paramos de pensar y repensar no solo en lo que sucedió entonces, sino en sus consecuencias. De tal manera que cuando acabamos de ver la Puerta del Sol repleta de gente que celebraba la “libertad cañera” proclamada por Ayuso,<strong> hay que hacer un ejercicio de autocontención para no oponer esa imagen a la del campamento </strong>y la gran manifestación que llenó el mismo recinto hace una década. </p><p>Es curioso que el éxito electoral de la derecha en Madrid es descrito por los conservadores como una especie de revancha a la vitalidad de las marcas electorales enraizadas en el 15M y que, por un momento, fueron capaces de gobernar ayuntamientos –empezando por el de la capital– tras fracturar el bipartidismo y poner en jaque a las fuerzas que hasta entonces habían sido hegemónicas. Por idéntica regla de tres, en las izquierdas no cesan de producirse retóricos ajustes de cuentas en los que<strong> se pretende señalar quién ha sido más o menos fiel al espíritu quincemayista</strong><em>quincemayista</em>, quién lo traicionó, quién lo mantiene todavía, cuál fue la transcendencia real de aquel fenómeno, por qué no ha podido sobreponerse a los intereses de todo tipo que sostienen eso que solemos llamar <em>El Sistema</em>, por qué, en suma, el supuesto proceso destituyente no ha logrado constituir una alternativa real.</p><p>El 15M vive y revive, muta y evoluciona en la memoria y la praxis política y social como todo acontecimiento de gran impacto. Su décimo aniversario está siendo la demostración de la importancia objetiva de lo sucedido diez años atrás. A veces, estas fechas redondas solo son capaces de evocar un pasado que ya está enterrado definitivamente en las catacumbas de la Historia. Pero este del 15M, tal vez porque conmemora algo que está muy próximo, y porque <strong>señaló problemas que siguen sin resolverse</strong>, se ha celebrado en medio de una tormenta que agita debates, reacciones radicales, disputas sobre el significado de conceptos básicos, replanteamientos de lo que la democracia es y significa… Hay una nueva crisis, cuya hondura puede ser mayor incluso que la iniciada en 2008, y el 15M nos alcanza con su alargada sombra. Ya no se trata solo de lo que fue, sino de lo que estamos haciendo que sea.</p><p>El ciclo que iniciaron los y las indignadas en las plazas parece haber llegado a su fin. Hoy sigue habiendo motivos para la indignación, y muchos de los problemas que llenaron las plazas siguen ahí –no todos, seamos justas–, pero <strong>la protesta ha mutado </strong>–<strong>de momento</strong>–<strong> en desconfianza</strong>. Una profunda desconfianza hacia los partidos, las instituciones, el sistema.. ¿le suena?. Los partidos que recogieron la herencia de la indignación están en fase descendente. No sabemos lo que pasará con ellos, pero mientras tanto, emergen con fuerza nuevas formaciones que representan un nuevo momento. Representarán algo nuevo si trabajan para conseguir recuperar la confianza de la ciudadanía en la política, en las instituciones, en la democracia, en la vida en común.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Cristina Monge]]></author>
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      <media:title><![CDATA[15M en permanente construcción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Manifestaciones,Movimiento 15-M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cristina Monge: "El 15M permitió redescubrir la capacidad de la sociedad para movilizarse conjuntamente"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/como-lo-ve/cristina-monge-15m-permitio-redescubrir-capacidad-sociedad-movilizarse-conjuntamente_1_1197748.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b84ea309-d755-451d-af19-0fab12931219_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Cristina Monge: "El 15M permitió redescubrir la capacidad de la sociedad para movilizarse conjuntamente""></p><p><em>15M: un movimiento político para democratizar la sociedad </em>es el título del libro en el que la politóloga <strong>Cristina Monge </strong>(Zaragoza, 1976) recoge su investigación respecto a todo lo ocurrido hace diez años en las plazas de las principales ciudades de España. El estudio original fue su tesis doctoral en la Universidad de Zaragoza. Se trata de una de las expertas más reconocidas en la materia. Colaboradora habitual de infoLibre y de otros medios de comunicación, también se ha especializado en los últimos años en las cuestiones relacionadas con la transición energética.</p><p><strong>El 15M como transición</strong></p><p>"El 15M supuso una transición importante en el sentido de que fue la toma de conciencia de generaciones que hasta ese momento no se habían movilizado de forma masiva y conjunta y, de repente, descubrieron que eran capaces de cambiar las cosas, que se podrían hacer de otra manera. <strong>El 15M fue un instrumento de politización muy importante de generaciones nuevas</strong> que se incorporaban en esos momentos a la sociedad como agentes activos, como agentes participativos y, al mismo tiempo, también la recuperación de la movilización de generaciones mayores que se habían movilizado en otros momentos de la historia de España. Entonces, se dieron cuenta de que el sistema en España tenía fallas que, ante una crisis tan importante como la que se estaba viviendo, no se estaba sabiendo responder bien y fue un redescubrir de la capacidad de la sociedad para movilizarse conjuntamente. De allí ese lema de que <em>Otra democracia es posible</em>".</p><p><strong>Los 20 años, antes y ahora</strong></p><p>"Esa joven que tenía veinte años en 2011, de repente descubrió en carne propia que el pacto social que le habíamos ofrecido se había roto. En los momentos que surge el 15M, el desempleo juvenil superaba el cincuenta por ciento en España. En aquellos momentos, fue un grito indignado. Hoy, los y las jóvenes que tienen veinte años, probablemente han visto eso como parte de la historia. Se lo han contado, obviamente no lo vivieron en primera persona. Pero sí que se ha generado una memoria colectiva de lo que fue aquello: una crisis tremenda de la que todavía no nos estábamos recuperando cuando <strong>estos jóvenes que tienen veinte años</strong>, de repente intentan acceder a la vida adulta y <strong>se dan cuenta de que tampoco es posible.</strong> Los jóvenes que hoy tienen veinte años han heredado esa memoria colectiva de lo que fue la crisis del 2008 y ese estallido de indignación que fue el 15M y ahora ven cómo hay una nueva crisis económica en la que nuevamente uno de los sectores más perjudicados vuelven a ser ellos y ellas".</p><p><strong>Refundar el capitalismo</strong></p><p>"Al principio de la crisis del 2008, muchos de los grandes líderes internacionales, incluso alguno de carácter financiero, salieron a decir: "Hay que refundar el capitalismo porque esto ha estallado, esto no funciona". <strong>Esta refundación del capitalismo fue un giro hacia más capitalismo</strong>. De hecho, fueron años gloriosos para la puesta en marcha de políticas neoliberales fundamentalmente basadas en mayor desprotección social que nos han dejado con una herencia, durante muchísimo tiempo, tremenda: un incremento de la desigualdad. Sin embargo, hoy, de año y medio a esta parte, desde que empezamos con la pandemia, estamos viendo que se ha vuelto a repensar el capitalismo pero esta vez en clave de proteger a las personas, proteger a las sociedades e invertir para dinamizar la economía y de paso, en el caso de la Unión Europea también, para transformarla".</p><p><strong>No nos representan</strong></p><p>"'No nos representan' fue un grito de indignación que respondía a una de las acepciones que en ciencias sociales tiene la idea de la desafección política. Politólogos y sociólogos hablamos mucho de esa idea y lo hacemos utilizando la misma palabra para hablar de dos acepciones diferentes. Una acepción en el sentido de indignación, de cabreo, de corte de mangas. Eso fue el 15M y eso fueron los indignados. Hay otra acepción de la idea de desafección política que tiene que ver con el desinterés y sobre todo con la desconfianza por la política. Lo que hace diez años fue un momento de desafección, entendida como indignación, <strong>hoy sigue habiendo otro momento de desafección,</strong> pero esta vez se materializa en esa desconfianza que existe hacia la política en general y, de forma muy especial, hacia los partidos políticos, que se contagia al conjunto de las instituciones".</p><p><strong>Podemos, heredero del 15M</strong></p><p>"Los movimientos sociales tienen como función fundamental señalar cuáles son las fallas del sistema. Señalar cuáles son aquellas cuestiones que no funcionan y que quedan en evidencia, sobre todo en momentos de crisis como los que se vivieron en aquel momento o como los que podemos estar viviendo ahora. Sin embargo, eso <strong>no tiene siempre una traslación automática en términos electorales</strong>. La tuvo más tarde, cuando Podemos recoge esa herencia del 15M. Recoge ese momento de indignación y lo transforma en una organización política. Se presenta a las elecciones y tiene un programa político. Incluso es curioso ver cómo votantes de Ciudadanos también se reclaman herederos de ese momento de indignación que se vivió en España, del lado conservador. A ellos también les llevó a optar por un partido diferente al que habían apoyado hasta aquel momento".</p><p><strong>La evolución de Podemos</strong></p><p>"¿Hasta qué punto el 15M sigue estando dentro de Podemos? Es uno de los debates que ha existido en personas relevantes de lo fue el 15M y en los ámbitos cercanos a<em> </em>Podemos. Eso ha sido un debate, una tensión que les ha acompañado durante todos estos años. Podemos se ha encontrado con la realidad, con los límites que supone entrar en las instituciones y tener que amoldar formas, procesos, incluso conceptos y propuestas al ámbito institucional. Y <strong>se han encontrado con que no es fácil que cuadren</strong>. Una cosa es la lógica del movimiento social y otra cosa es la lógica institucional que obliga a repensar muchas cuestiones. Yo creo que el siguiente reto que hay por delante en estos ámbitos es cómo conseguir que un partido político que está en las instituciones se amolde al funcionamiento institucional sin perder la frescura o sin perder la horizontalidad que da un movimiento social".</p><p><strong>Utopía y realidad</strong></p><p>"El 15M fue un grito de indignación que señaló muchos de los problemas que había, que puso a muchos de los actores del sistema ante el espejo y no les gustaron cómo salió, cómo salían en esa imagen. Y a partir de ese momento, actores tradicionales se vieron obligados a repensar algunas de sus formas. Lo que ocurre es que no es fácil dar con ese nuevo modelo de partido. Y al mismo tiempo ocurre una cosa fundamental y es que <strong>pasamos de un sistema bipartidista, imperfecto, a un sistema que hemos denominado bibloquista</strong>, es decir, dos bloques sin apenas interrelación entre ellos pero dentro de cada uno de esos bloques, una enorme competición interna. Eso hace que por ejemplo las políticas de alianzas sean diferentes. A la hora de formar gobiernos, de formar mayorías, nos hemos encontrado con muchísimas dificultades".</p><p><strong>Coproducción política</strong></p><p>"La idea de coproducción política viene a decir que la participación en la política no puede quedar reducida a momentos concretos o a espacios temporales. Que realmente lo que se estaba pidiendo en aquel momento es ponernos juntos y juntas a pensar las políticas. Existen en España ayuntamientos y comunidades autónomas que ponen en marcha iniciativas de laboratorios de participación ciudadana donde interactuar con los actores para, conjuntamente, establecer cuáles serían las líneas maestras de esa coproducción política. <strong>Estamos en un momento de, sin miedo, ensayar y ver lo que funciona</strong> y lo que no funciona, igual que se hace en la ciencia. Afortunadamente hay que decir que existen ya bastantes iniciativas que están permitiendo ensayar estos modelos, algunos de los cuales han funcionado muy bien, otros no tanto y otros han sido un desastre. Bueno, pues de todo eso hay que aprender".</p><p><strong>La aparición de la ultraderecha</strong></p><p>"El auge de la ultraderecha lo llevamos viendo en Europa desde hace mucho tiempo. De hecho, en España, se consideró muchos años que la vacuna contra la ultraderecha había sido precisamente el 15M. Sin embargo ocurre algo fundamental y es que el PP<em> </em>se ve dividido, por un lado, en<em> </em>Ciudadanos, que recoge una parte del descontento muy importante de hace diez años y, por otro lado, por un partido de ultraderecha que había estado hasta entonces dentro del PP y que, en ese momento, se desgaja. <strong>Una vez que se constituye como partido político, Vox, en cierta medida, muta</strong>. Ya no responde exactamente a lo que hacía cuando estaba dentro del PP, yéndose mucho más hacia su extremo, precisamente para competir con el PP. Aquí en España, de momento, esa ultraderecha no ha conseguido penetrar, por ejemplo, en barrios de clases de rentas medias-bajas, pero está evolucionando. Hay que estar atentos y observar qué es lo que ocurre".</p><p><strong>El populismo</strong></p><p>"El populismo ha acabado siendo una etiqueta debajo de la cual se meten muchas cosas. Incluso meten todo lo que no les gusta, lo cual hace que no sea un concepto muy útil para explicar nada. <strong>En los momentos del 15M, yo no hablaría de populismo</strong>. En el momento del 15M lo que había era una enorme transversalidad, una pluralidad tremenda y el punto en común que compartían era esa sensación de indignación, de protesta. A día de hoy, yo creo que ese populismo ha dejado de ser ya un instrumento analítico que nos sirva para analizar las cosas. Más allá de entrar en un análisis de ver qué es populismo, una vez que ese concepto ya se ha devaluado tanto que ha perdido gran parte de su capacidad analítica, preguntémonos qué hemos hecho mal para que esos populismos, en los cuales englobamos todo lo que no nos gusta, tengan en estos momentos tal cantidad de adeptos".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Contreras]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cristina Monge: "El 15M permitió redescubrir la capacidad de la sociedad para movilizarse conjuntamente"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movimiento 15-M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá de la nada…]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/mas-alla-de-la-nada_1_1197707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a9ca73fd-45b4-425c-a8af-f490e85c0739_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más allá de la nada…"></p><p>Soñada, habiendo creído que <strong>bajo los adoquines encontraríamos la arena de las playas.</strong></p><p><em>“La década perdida de los jóvenes del 15M: retenidos en casa hasta los 29 años, con sueldos más bajos y contratos más precarios. Un trabajador menor de 30 años tenía que dedicar de media al pago del alquiler en el primer semestre de 2020 más del 85% de su salario, frente a algo más del 50% que destinaba a comienzos de 2011”.</em><strong>frente a algo más del 50% que destinaba a comienzos de 2011”</strong> Extracto de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/05/15/contratos_mas_inestables_000_euros_menos_sueldo_ano_sin_abandonar_nido_hasta_los_juventud_que_no_cambio_15m_120336_1012.html" target="_blank">un artículo de Álvaro Sánchez Castrillo.</a></p><p>Cada día que pasa tras la algarabía desatada tras el fin del toque de queda, <strong>estoy más convencido de que no se trataba de una muestra de alegría desbordada, inocente o estúpida, </strong>antes bien empiezo a creer que solo mostraba el rostro sardónico de una desesperanza insuperable, aunque se corriera tras los adalides de añorada “la fiesta” porque habían vencido… “sus amos y señores”, y ya podían disponer de… asueto vigilado. Según datos oficiales en nuestro país existen construidos, comprados y escriturados más de 3.400.000 pisos “vacíos”, que se dice pronto. A la par y por lo bajo en nuestro país <strong>también se ejecutan o perpetran 67 desahucios diarios.</strong></p><p>Por otra parte, la <strong>imposibilidad de regular los alquileres </strong>se hace inviable, día a día, preferentemente en las grandes ciudades, <strong>condenando a una masa ingente de compatriotas a malvivir, endeudarse, </strong>no poder acceder… a una vivienda digna, no onerosa en exceso, no compartida, no amenazadora de ir subiendo sin límite el alquiler, no mutiladora de cualquier esperanza de vida saludable… Mientras, como si de otra pandemia más se tratara, ofrecen y crecen los sistemas de seguridad para cercar nuestras magras posesiones, para que nadie nos libere de nuestras propias condenas, de nuestros miedos, <strong>de nuestro mundo de mierda y de nuestro supuesto futuro negro…</strong> Y es que el sistema funciona perfectamente y vigila que nadie se salga del redil, ni asuste poco más que menos a la <em>grey</em> que calla y bala.</p><p>En la década de los 60 del siglo pasado, cierto terremoto social y político parecía amenazar al sistema, desde el mismo centro del imperio, en medio de la guerra del Vietnam, guerra colonialista por antonomasia, <strong>cuando miles de jóvenes estadounidenses huyeron a Canadá, bajo la amenaza de terminar devueltos y encarcelados,</strong> y otros tantos miles se decidieron por “hacer la paz y no la guerra” y constituyeron el movimiento <em>hippy</em>; al mismo tiempo que en Hungría un cierto brote de rebeldía contra el comunismo soviético se abortó sin contemplaciones; y de igual manera, en París, <strong>la necesidad de respirar y de contestar a lo establecido también saltó a las calles.</strong> El rechazo fue algo más imaginativo pero igual de contundente.</p><p>Y es que el sistema se adapta más rápido que el enemigo que cree amenazante, y lo fagocita, lo caricaturiza, lo engulle y reconvierte en un gran negocio… Aunque, de vez en cuando, <strong>ha de convencer a otros para que se manchen las manos de sangre,</strong> para que no cunda el ejemplo, como sucedió en 1973 en Chile, cuando hubo que auspiciar un golpe de Estado sangriento, encabezado por Pinochet, asesinado el canciller democráticamente elegido, Salvador Allende. Y así sin solución de continuidad donde haga falta. Y ya puestos dos esbirros prevalentes elevados a las máximas distinciones y responsabilidades: Ronald Reagan en EEUU, Margaret Thatcher en Reino Unido, <strong>las cosas volvieron a reconducirse, para bien del Sistema, naturalmente... </strong>Y, luego, a seguir jugando a la democracia biempensante, a la sombra de una Transición algo contemporizadora, para que los de siempre se llevaran bien con los… advenedizos. Capaz de compaginar en un mismo día el funeral de Adolfo Suárez al que asistieron todos los próceres políticos del momento, mientras, simultáneamente, <strong>un millón de sanitarios públicos se manifestaban, con ausencia absoluta de responsables políticos.</strong></p><p>De aquellos barros estos lodos. Y así tutelados de <strong>“vuelta a la vieja normalidad de la mala educación,</strong> camino de una libertad inducida al botellón en vía del emborrachamiento más tontuno, para poder gritar, sin el respeto debido a los vecinos quejicas, que “viva la libertad” y que ¡vuelvan a morirse si hiciera falta los muertos ya fenecidos por la plaga que no se quiere respetar! <strong>Mal recordando el aniversario indeseado del 15M,</strong> de hace diez años, una vez que el trágala se introdujo en nuestra sociedad, con ”perroflautas” destinados al escarnio continuado, mientras los negocios iban y volverán a ir boyantes, para los mercachifles de tronío, entre rapiñas de altos vuelos, jugadas de trileros de postín y cuello duro, mientras el personal seguirá empobreciéndose <strong>bajo el mantra del consumismo consolador y la alegría de sentirse a gusto con la necesidad inducida,</strong> por derrochadores los pobres, por “haberse apuntado a vivir por encima de sus posibilidades”, a merced de “todos los cuentos” que ya nos habrán contado hasta… anestesiarnos.</p><p><strong>Antonio García Gómez</strong> es socio de infoLibre</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio García Gómez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Más allá de la nada…]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movimiento 15-M,Viviendas alquiler,Política,Derechos laborales,Derechos sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cultura post 15M se convierte en un reflejo de las limitaciones del movimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/cultura-post-15m-convierte-reflejo-limitaciones-movimiento_1_1197523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/246adce1-ea4e-430f-a06d-37b5e143379a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cultura post 15M se convierte en un reflejo de las limitaciones del movimiento"></p><p>En la acampada de Sol había una biblioteca para que los manifestantes pudieran intercambiar libros entre asamblea y asamblea. Durante las protestas de aquella primavera de 2011, las pancartas se convertían en verdaderas creaciones. Las acciones en todo el país incluían <a href="https://www.youtube.com/watch?v=89QJ2jRP9iM" target="_blank">orquestas, coros</a>, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=iop2b3oq1O0" target="_blank">baile flamenco</a>, <em>performances</em> de distinto pelaje. Desde el principio se pensaba colectivamente en cómo <a href="https://archivosol15m.wordpress.com/about/" target="_blank">registrar y narrar lo que estaba ocurriendo</a>. Se construía una idea de participación política que iba mucho más allá de la vida parlamentaria, <strong>una participación política que inundaba la vida pública y la privada</strong>.</p><p>En su libro <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/libros-singulares-ls/15-m-julia-ramirez-blanco-9788413622675/" target="_blank"><em>El tiempo de las plazas</em></a>, Julia Ramírez-Blanco, profesora de Historia del Arte en la Universidad de Barcelona, registra la influencia de la cultura y la creación en aquellas novedosas forma de protesta que atravesaron el globo. Pero quizás el camino de vuelta no fue igual de fructífero. ¿Cómo influyó la experiencia del 15M, del que este mes se cumplen diez años, en nuestra forma de entender la cultura? Una década después de aquella experiencia militante, que transformó algunos aspectos de la vida social española, <strong>quedan lejos las aspiraciones de una cultura digital libre y abierta</strong>, de una gestión pública que primara <strong>la cultura popular y el acceso al arte por parte de las clases trabajadoras</strong>, y de una escena creativa que integrara <strong>la horizontalidad</strong> de la que hizo gala el movimiento.</p><p><strong>Cómo se cuenta la crisis</strong></p><p>Antes de llegar a las frustraciones, sí hay que reconocer una transformación asombrosa: la que el 15M operó en las temáticas de canciones, películas, obras teatrales y libros. Al calor de un movimiento de protesta que llegó a recibir el apoyo del 80% de la población, el apellido de <em>social</em> referido a la cultura se despojó (en parte) de sus connotaciones negativas. Era un proceso que venía desde la crisis de 2008, pero que las plazas apuntalaron. Fue consecuencia de una victoria: “Antes del 15M, la crisis era culpa de la gente”, recuerda Ramírez-Blanco, “<strong>después del 15M, era culpa de los de arriba</strong>”.</p><p>Las materializaciones, aunque no fueron inmediatas, sí fueron muy diversas. En 2015, Isaki Lacuesta, que luego rodaría <em>Entre dos aguas</em>, estrenaba <a href="https://www.youtube.com/watch?v=CzRB5bgzilo" target="_blank"><em>Murieron por encima de sus posibilidades</em></a>, una película en la que <strong>unos ciudadanos destrozados por la crisis</strong> resolvían secuestrar al presidente del Banco Central. Un año antes publicaba Belén Gopegui <em>El comité de la noche</em>, una novela que no solo llamaba a <strong>la resistencia y a la vigilancia contra el poder</strong>, sino que desarrollaba su propia poética en torno a esa día. Por esas fechas, el grupo Amaral, uno de los más populares de la música española, cantaba en <em>Ratonera</em>: “No sé cómo duermes por las noches, / estúpido farsante, si mientes más que hablas. <strong>Allí por donde pasan los de tu calaña, ya no crece nada</strong>”. Y no se referían a un antiguo amante.</p><p>Coincidía con el disco <em>Resituación</em>, de Nacho Vegas, que unía himnos esperanzados como “Runrún” con cantos rabiosos como “Polvorado”. Algo antes, Juli Disla y Jaume Pérez estrenaban <em>La gente</em>, <strong>una obra de teatro que se desarrollaba en una asamblea</strong>, de la que los espectadores participaban. En <em>El plan</em>, Ignasi Vidal daba vida a tres amigos que debaten cómo salir de la depresión en la que les ha sumido la crisis. El Premio Planeta de 2015 iba para <em>Hombres desnudos</em>, de Alicia Giménez Bartlett, <strong>un full monty a la española </strong><em>full monty</em><em> </em>en la que un grupo de hombres arruinados recurría al trabajo sexual. Etcétera. Y esa línea continúa hasta hoy: <strong>difícilmente se entendería una serie como Antidisturbios</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2020/10/15/la_serie_antidisturbios_enfanga_las_cloacas_policia_nacional_112055_1026.html" target="_blank">una serie como Antidisturbios</a>, estrenada en 2020, sin el debate sobre la función de las fuerzas de seguridad tras las duras cargas de aquellos meses.</p><p><strong>Lo que pasa en la plaza, se queda en la plaza</strong></p><p>En las acampadas se debatía sobre deuda pública y sistema electoral, pero también se leía, se estudiaba, se organizaban talleres de artes plásticas, de danza o de fanzines. La creación se inserta en la vida de la protesta, pero de una forma particular: “Había una propuesta que era de <strong>una cultura no especializada</strong> —todo el mundo estaba inmerso en la creatividad de la acampada— y por lo tanto no comercial”, apunta la historiadora del arte. Allí dejaban de operar los criterios de excelencia artística, de aprobación de la crítica o de rédito comercial, y se sustituían por los de interés social y puro placer creativo. El problema llegó, como en otros ámbitos, cuando quedó claro que en algún momento había que dar el salto de la acampada a la <em>vida real</em>. En otras palabras: “La acampada contenía <strong>una propuesta cultural que solo era posible en una sociedad no capitalista</strong>”. Las protestas de aquella primavera y la organización de las plazas, donde se aportaba según las posibilidades de cada cual y se utilizaba según sus necesidades, habían creado una burbuja de autogestión en la que no existía el mercado. Pero cuando esa burbuja se pincha, el mercado sigue ahí. Y siguen ahí las jornadas laborales interminables, el escaso valor dado a las actividades realizadas por puro placer, el desprecio del amateurismo y la tiranía de un mundo artístico que, salvo en contadas ocasiones, no valora los procesos sino el resultado.</p><p>El mundo de la cultura fue sensible al fenómeno de las acampadas y también a sus reivindicaciones —heterogéneas y en evolución—. José Luis Sampedro y Álex de la Iglesia apoyaban públicamente el movimiento iniciado en Sol. Basilio Martín Patino rodaba en las plazas el que sería su último documental. El grupo Vetusta Morla definía las protestas como de “sentido común”. Pero, pese al respaldo generalizado, y pese a la imagen del mundo de la cultura como espacio progresista y abierto, lo cierto es que <strong>las prácticas del 15M no tuvieron una continuidad en los proyectos culturales</strong>. Fundación Robo, grupo musical del que formaba parte Nacho Vegas, proponía crear obras colectivas en las que el nombre del artista contara poco y que se cedieran libres de derechos, un modelo que el propio grupo agotó hacia 2014 y no ha tenido luego herederos. A partir de las bibliotecas de las acampadas nació <a href="https://bookcamping.cc/" target="_blank">Bookcamping</a>, una web colaborativa impulsada por creadoras como Silvia Nanclares o Jessica Romero que rastreaba y organizaba recursos de licencias abiertas (es decir, ajenas al sistema de <em>copyright</em>), y aunque sirvió de inspiración a proyectos similares, este dejó de tener continuidad en torno a 2015. Otra de las prácticas clave del 15M era el <strong>rechazo de los liderazgos personalistas y la apuesta por la horizontalidad</strong>. Pero, salvo excepciones, estos principios no se han extendido en la creación cultural, un espacio que —como ya se había discutido en mayo del 68— no está libre de jerarquías.</p><p>Hay que anotar una pequeña victoria. La nombra Sofía Coca, del colectivo sevillano <a href="http://zemos98.org/about/" target="_blank">Zemos98</a>: quienes lo componen estuvieron en las plazas, pero además el grupo lleva consigo, en su trabajo sobre la cultura participativa y crítica, buena parte del alma de aquellos días. “Lo que sí creo que se han popularizado, más que esas prácticas concretas, han sido <strong>las dinámicas del cuidado</strong>”, explica. “En Zemos98, muchas de las cosas que hacemos que tienen que ver con formas más igualitarias y democráticas de trabajar lo hacemos por sostenibilidad no solo del trabajo sino de las personas que estamos detrás”. Poner los cuidados en el centro o hacer una política de los cuidados han sido algunos de los ejes de las reivindicaciones feministas de los últimos años, pero —y pese al mal recibimiento que en algunas acampadas tuvieron los gritos contra el machismo— ya estaban presentes en el 15M. Las labores de mantenimiento de la vida, desde la alimentación a la limpieza pasando por el descanso, eran básicas en la vida de las plazas, como lo era la necesidad de tejer relaciones constructivas entre personas que no se conocían de nada. Pero, advierte Coca, la reivindicación de los cuidados <strong>también ha sido cooptada por el mercado</strong>: “Esto hace, como decía Silvia Nanclares hace años, que <strong>la cultura la sostengan cuerpos exhaustos</strong>. Estas prácticas malentendidas, puestas a un servicio neoliberal de la cultura, al final generan más mecanismos de opresión en el sector cultural, en lugar de luchar por unas condiciones de vida dignas”.</p><p><strong>La cultura puede esperar</strong></p><p>Uno de los problemas que ve ahora este gestora cultural en la aproximación del 15M a la cultura es que no se produjo una conversación lo suficientemente profunda sobre la precariedad en el trabajo creativo, o que esta, al menos, no se materializó en reclamaciones que pudieran llevarse luego a lo institucional. Si esto ocurrió fue, en su opinión, porque aquellas personas interesadas en la cultura que formaron parte del 15M pusieron su conocimiento “al servicio del proceso político”, dejando quizás de lado sus propias inquietudes sobre el papel de la cultura o sobre su trabajo. “La gente que conformó el espectro cultural del 15M entendía que <strong>había que ponerse al lado de las cosas que tocaban</strong>: la vivienda, los servicios públicos...”, cuenta. Es decir, que el movimiento reprodujo la idea muy extendida de que los asuntos de la creación son secundarios, y que <strong>en la relación entre arte y política hay un elemento subordinado y otro dominante</strong>.</p><p>La cultura libre —aquella corriente que defiende el intercambio libre de conocimiento de igual a igual, posible en gran medida a través de un Internet no mercantilizado, y pone la reutilización de materiales, la remezcla y la inteligencia colectiva por delante de los derechos de autor— es quizás la aportación más evidente del 15M al debate cultural. Si no se ha mantenido en el discurso político <em>mainstream</em>, como sí han hecho la transparencia o el cuestionamiento de la política representativa, es en parte porque el Internet de hoy es muy distinto al de hace una década. Twitter y Facebook, que por entonces fueron vistas como herramientas de comunicación horizontales que escapaban a la jerarquía de los medios, hoy se revelan como <strong>tecnologías extractivas</strong> e hipervigiladas que forman parte de las mismas formas de consumo que los medios de comunicación tradicionales.</p><p>Tras las acampadas comenzarían a expandirse a toda velocidad <strong>las plataformas de streaming de pago</strong><em>streaming</em>, como Spotify o Netflix, que acabarían sustituyendo al eMule y al P2P, el intercambio de contenidos entre usuarios. Si Internet pareció alguna vez una utopía libre de las dinámicas de la industria cultural, hoy forma una parte esencial de ella. “A raíz de la pandemia, <strong>urge de nuevo reflexionar sobre lo que está pasando en el espacio público digital</strong>”, reivindica Sofía Coca. “Ahora que a la fuerza nos hemos visto obligados a habitarlo más que nunca, tenemos que ser conscientes del ritmo al que se ha ido privatizando. Es de urgencia volver a poner sobre la mesa esas cuestiones que la cultura libre reivindicaba hace más de 10 años”.</p><p>El problema, dicen los entrevistados, es que una cierta idea que existe en el imaginario colectivo sobre el mundo de la cultura no es real. Santiago Eraso, gestor cultural que dirigió Arteleku (Donostia) durante 20 años y que fue director de contenidos de Madrid Destino con el Gobierno de Manuela Carmena entre 2015 y 2016, parafrasea a Remedios Zafra: “La cultura es el gran espejo donde se reflejan las prácticas del capitalismo de <strong>la supuesta libertad individual sometida a las lógicas mercantiles</strong>”. No es un mundo aparte, sino un espacio de reproducción del mercado, puntualiza, más sometido aún a la precariedad. Por eso no le extraña que la cultura, en su acepción más estrecha —la que se desarrolla de manera profesional y cobra por sus bienes y servicios—, no haya incorporado las propuestas del 15M. “La tendencia general tiene que ver con una forma sistémica de ir acabando con lo que fue el estado social del bienestar, con <strong>privatizar los servicios y los espacios de socialización no segregados por renta</strong>, como son la educación pública, la sanidad pública, la cultura pública”, dice. Algo muy lejano a las ideas del 15M que hablaban del derecho al acceso a la cultura o de la descentralización de las producciones, más interesadas en la cultura de base que en las grandes infraestructuras. Algo que Eraso resume en una frase: “Ya basta de Guggenheim, recuperemos la cultura permeable”.</p><p><strong>Otra política cultural ¿es posible?</strong></p><p>Pedro Jiménez, también de Zemos98, es crítico con la forma en que el 15M abordó la política cultural institucional, “algo que interesaba entonces e i<strong>nteresa ahora a muy poca gente</strong>”. Señala que entonces se reclamaban a las instituciones culturales asuntos que no eran de su competencia directa, como el IVA (Hacienda) o la mejora de las condiciones laborales (Trabajo). “A nivel simbólico, las instituciones sí han mirado al proceso 15M desde su lado estético político para no cambiar nada”, critica Jiménez. “De poco sirve acoger el archivo de pancartas o películas y música realizadas por artistas en aquel momento <strong>cuando no cambias nada de tu modelo de gobernanza</strong>. Quizás por eso mismo la necesaria democratización radical que necesitan las instituciones culturales ni está ni se la espera”.</p><p>La experiencia de Santiago Eraso frente de Madrid Destino, como parte del ensayo municipalista de Ahora Madrid, <strong>fue “decepcionante”</strong>. Sobre todo, dice, por el tratamiento periodístico, que describe como “feroz”, de asuntos como la actuación y detención de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2016/09/05/quot_que_nos_haya_pasado_que_denunciaba_nuestra_obra_tiene_punto_surrealista_quot_54285_1012.html" target="_blank">los titiriteros</a>, la cabalgata de Reyes o la dedicación de las Naves de Matadero a las artes de vanguardia. “Queríamos sacar a Madrid Destino [empresa municipal organizada como S. A.] del terreno de la sociedad anónima y del mercantilismo, pero hubo <strong>una reacción y una instrumentalización política descarada</strong>”. Fue su “peor experiencia política”: “La política ya me había decepcionado, pero siempre había creído que el periodismo formaba parte del derecho a la verdad”. Eso se unió a la petición de “discreción” que se le hacía desde la alcaldía: “Manuela [Carmena] me decía no hagas nada, no digas nada. En las ruedas de prensa tenía que hablar con la voz de otro. Yo en mi vida había trabajado como gestor cultural en esas condiciones”. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/09/16/santiago_eraso_deja_direccion_madrid_destino_54802_1026.html" target="_blank">Eraso dimitió al año de llegar al puesto</a>.</p><p>Su diagnóstico es duro: “<strong>¿Qué queda de aquello? Nada. Algún vestigio</strong>”. Como el Medialab, dice, un espacio gestionado por el Ayuntamiento de Madrid más centrado en los talleres y las actividades comunitarias que en las exposiciones. En febrero, el Gobierno de Martínez Almeida anunció la no renovación de su director y <a href="https://www.elsaltodiario.com/medialab/medialab-prado-desaparece-traslado-desalojo" target="_blank">trasladó el proyecto</a> de su sede en la Serrería Belga a unas oficinas de Matadero. En ese edificio, situado junto al Paseo del Prado, se instalará un museo que exponga los fondos de arte contemporáneo de la ciudad, según los planes de la concejal Andrea Levy. Para Eraso, la operación es una muestra de la primacía del arte como negocio sobre la creación como nivelador social: “El mensaje es que un edifico de ese valor inmobiliario no se puede dedicar a una cultura comunitaria, sino a un lugar donde los turistas paguen entrada”.</p><p>La política municipal ha sido el principal ensayo de una posible nueva política cultural. La cultura es un tema desaparecido en los debates electorales autonómicos. Y aunque el pacto de Gobierno <a href="https://www.psoe.es/media-content/2019/12/30122019-Coalici%C3%B3n-progresista.pdf" target="_blank">firmado entre PSOE y Podemos</a> incluye compromisos con el sector —como la aprobación del Estatuto del Artista o la creación de una Oficina de Derechos de Autoría—, todavía no se ha cumplido ninguno. Por otra parte, tampoco se podría decir que estos compromisos se correspondan directamente con los ejes del 15M. “<strong>La relación entre el 15M y la institución es indirecta</strong>”, dice Julia Ramírez-Blanco, “. Muchos de sus reclamos no eran institucionales, entonces la incidencia en las instituciones es compleja”. Y eso no es cosa solo de la cultura. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La cultura post 15M se convierte en un reflejo de las limitaciones del movimiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Movimiento 15-M,Cultura,Política cultural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Tras la indignación': las señales del 15M]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/indignacion-senales-15m_1_1196418.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/32321e7a-86cf-403e-b0c9-af086fb2cac4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Tras la indignación': las señales del 15M"></p><p>El 15M no fue solo lo que sucedió en la Puerta del Sol y las plazas de muchísimas ciudades españolas. Fue también sus efectos. En <em>Tras la indignación. El 15M: miradas desde el presente</em> (Gedisa), que llega a librerías este lunes 19 de abril, a tiempo para celebrar una década de la primera acampada, 17 autores analizan desde los orígenes del movimiento hasta sus consecuencias, que están muy presentes en la actualidad. El volumen testá coordinado por <strong>Cristina Monge </strong>(colaboradora de infoLibre)<strong>, José Ángel Bergua, Jaime Minguijón </strong>y <strong>David Pac </strong>y se propone recoger una visión plural de aquella ola de protestas, desde su dimensión local a sus lazos internacionales. Aquí recogemos un extracto de la introducción, firmada por Monge. </p><p>_____</p><p><strong>Cuatro señales que emitió el 15M y que han delimitado el perímetro del debate político durante una década</strong></p><p>Con objeto de avanzar en el debate, se propone aquí pensar en algunas de las señales que el 15M emitió y analizar, diez años después, qué ha sido de ellas. Sin ánimo de exhaustividad, a lo largo de las siguientes páginas se enumeran algunas de las más relevantes; aquellas que protagonizaron buena parte de los lemas que se oían y se leían en las plazas.</p><p><strong>Señal 1: "Entre capullos y gaviotas, nos han tomado por idiotas". Los partidos tradicionales ya no valían. </strong></p><p>La señal más nítida que el 15M envió es que los partidos tradicionales no eran ya capaces de satisfacer las necesidades de buena parte de la población. Mayoritariamente de los jóvenes, pero no sólo de los jóvenes. De ahí la emergencia de un nuevo cleavage político sobre la "vieja" y la "nueva" política. Podemos y las candidaturas municipales de 2015 en el ámbito progresista, y Ciudadanos en el conservador, son la consecuencia de aquello que señalaban los indignados: "No nos representan". ¿Quiénes?, ¿los políticos? No. Los partidos que durante más de tres décadas habían protagonizado la vida política española y en medio de una crisis eran incapaces de ofrecer soluciones. Las expectativas depositadas en las nuevas formaciones eran, de esta manera, proporcionales a la desafección que causaban los partidos tradicionales. Y quizá haya que buscar en este elemento algunos de los motivos de su fugacidad.</p><p>Diez años después, y como es sabido, a grandes éxitos han seguido descensos bruscos: Podemos alcanzó su mayor triunfo electoral en la repetición de las elecciones generales en junio de 2016, cuando cosechó el 21,5% de los votos. Desde entonces, inició una fase de declive en las urnas que le dejó en un 13% en la repetición electoral de noviembre de 2019, lo que, no obstante, le ha permitido ocupar la vicepresidencia del Gobierno de España y cinco ministerios.</p><p>Las candidaturas municipales han tenido también trayectorias distintas. En 2015 consiguieron gobernar los llamados "Ayuntamientos del cambio" en ciudades relevantes como Madrid, Barcelona, Cádiz, Coruña y Zaragoza. Cuatro años después, y con un significante descenso de votos en casi todas ellas, mantienen la alcaldía en Barcelona y Cádiz.</p><p>Similar ha sido la trayectoria de Ciudadanos, que, tras un incremento constante de votos, acarició el primer puesto en el espacio conservador en las elecciones de abril de 2019 con un 15,86% de los votos. Siete meses después, y tras la repetición electoral de noviembre, su balance en las urnas era del 6,79%, lo que provocó una enorme crisis que se saldó con la dimisión de su secretario general y el alejamiento de una parte significativa de militantes y simpatizantes.</p><p><strong>Señal número 2: "No nos representan". La recuperación de la credibilidad en la democracia pasaba por la participación, la transparencia y la rendición de cuentas de sus principales actores sociales y políticos.</strong></p><p>El 15M señaló la necesidad de profundizar en democracia mediante la participación, la transparencia y la rendición de cuentas. Y fue más allá: en línea con lo que Rosanvallon llamaría la "democracia de apropiación", los indignados proponían que estos criterios inundaran todo el espacio público. Diez años después se constata en múltiples estudios que distintos actores sociales y políticos, con más o menos acierto, han ido tomando medidas al respecto, descubriendo tanto su potencial como sus límites.</p><p>Los temas que el 15M hizo emerger desde las redes y las plazas acabaron entrando en casi todas las organizaciones políticas, con resultados dispares. Se trata fundamentalmente de procesos de selección de las élites con elecciones primarias o dispositivos similares, la aprobación de códigos éticos, la limitación de mandatos o medidas de transparencia recogidas por los partidos políticos, entre otros asuntos. Parece difícil que estas medidas vayan a retroceder. Cosa distinta será la evaluación de su eficacia y si, efectivamente, han sido instrumentos útiles en lo que se proponían, que no era otra cosa que incrementar la calidad democrática de esas organizaciones. El debate está abierto, y dada la generalizada incorporación de estas dinámicas, seguro que es objeto de atención los próximos años por parte de la sociología y la ciencia política.</p><p>Aquí una derivada de las muchas que se plantean: "Las elecciones primarias son aquellas en las que los partidos invitan a sus afiliados, y en ocasiones también a sus simpatizantes, a participar en la selección de sus candidatos a cargos públicos. Las elecciones internas, por otro lado, son aquellas mediante las cuales los afiliados eligen de forma directa a sus principales dirigentes orgánicos. Ambas han llegado para quedarse. Pero, a diferencia de las primeras, las elecciones internas, lejos de representar el 'triunfo de las bases' frente a los aparatos, suponen el triunfo del líder (y su equipo) sobre las viejas oligarquías internas, normalmente de corte territorial" (Gómez Yañez y Navarro, 2019).</p><p>(...)</p><p><strong>Señal número 3: "Me gustas, democracia, pero estás como ausente". Era el momento de poner "la política en el centro".</strong></p><p>El 15M señaló también la necesidad de "poner la política en el centro", es decir, de repolitizar la sociedad de forma que fuera la base para un sistema político más democrático. El descubrimiento del potencial transformador de la acción colectiva que supuso el 15M fue un desafío y un cuestionamiento de la máxima neoliberal según la cual no hay alternativa y la Historia ha llegado a su estación término. Sus propuestas iban encaminadas a reducir esta separación y encontrar elementos de coproducción política, aunque este aspecto no contiene una propuesta clara en el discurso subyacente del movimiento ni llega a abordar los detalles de esta coproducción que, como han señalado algunos expertos, genera dudas en cuanto a la identificación de los actores, el papel mediador de la política, o la gestión del disenso, entre otros.</p><p>Resulta significativo que, pese a una creciente desconfianza en las instituciones, el interés por la política era ya alto en tiempos del 15M. Hay al menos dos elementos que invitan a pensar que esta repolitización ha perdurado en el tiempo. Por un lado, y pese a una creciente desafección política e incluso dos repeticiones en elecciones generales, se han mantenido niveles de participación electoral similares en las últimas citas con las urnas, incluso se alcanzó la cifra casi récord del 75% en abril de 2019.</p><p>Por otro lado, y no por ello menos relevante, hay que subrayar que se han seguido produciendo movilizaciones masivas como las que se han sucedido estos años con motivos como las reivindicaciones feministas o las causas medioambientales, pasando por las derivadas del conflicto nacionalista en Cataluña. Todos estos elementos parecen indicar que la política sigue siendo objeto de interés y atención por parte de la sociedad española en un grado mayor al que podía observarse en los años previos a la crisis.</p><p>Al mismo tiempo, y en el seno de Ayuntamientos y Gobiernos autonómicos, han ido viendo la luz en los últimos años espacios de innovación social y política que, inspirados por la idea de coproducción política, intentan acercar los procesos de elaboración de políticas públicas a sectores interesados de la ciudadanía.</p><p><strong>Señal 4: "CCOO y UGT no están aquí. Están reunidos con los empresarios". También lo social debía repensarse.</strong></p><p>La señal de renovación de las organizaciones que lanzó el 15M no se quedó en los partidos. Se hizo extensiva al conjunto de la población. Tanto, que emergió un nuevo tipo de movilización que podríamos caracterizar como "modelo 15M". Se trata de movimientos que surgen al margen de las estructuras tradicionales, desbordando a las organizaciones sociales que hasta ese momento los pilotaban, con picos muy altos de participación, recogiendo un amplio espectro social que les da transversalidad, organizados en red y con un importante uso de las tecnologías de la información y la comunicación.</p><p>Son movimientos como el 8M de los últimos tres años, la movilización de los jubilados, o el más reciente contra el cambio climático liderado por los jóvenes. En definitiva, un modelo difuso y líquido, con fuertes impactos mediáticos concentrados en el tiempo, pero con serias dificultades a la hora de mantener y estabilizar su actividad.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Apr 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Cristina Monge]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Tras la indignación': las señales del 15M]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Libros,Movimiento 15-M,Cultura,Prepublicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['15M. El tiempo de las plazas': cuando las manifestaciones llegaron a los centros de salud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/15m-tiempo-plazas-manifestaciones-llegaron-centros-salud_1_1196343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7cf5bb32-9a79-4172-9c8e-f0d54c31d06a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'15M. El tiempo de las plazas': cuando las manifestaciones llegaron a los centros de salud"></p><p>15M. Una combinación de números y letras que se ha quedado grabada en la historia como el 23F, el 11S o el 11M. Pero, como explica Julia Ramírez Blanco, doctora en Historia del Arte y profesora en la Universidad de Barcelona, el 15M no cabe en las costuras de una sola fecha o una sola definición. Su libro <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/libros-singulares-ls/15-m-julia-ramirez-blanco-9788413622675/" target="_blank">15M. El tiempo de las plazas</a>, que llega con el décimo aniversario de aquella oleada de militancia, analiza <strong>el tejido de manifestaciones, iniciativas, colectivos y partidos</strong> que integraron un movimiento plural que tuvo el apoyo de la inmensa mayoría de los españoles y que ha dejado huella en el imaginario colectivo. En este fragmento, la autora se detiene en el fenómenos de las mareas, incluida la dedicada a la defensa de la sanidad pública, la misma que hoy libra la batalla contra el coronavirus. El libro está publicado por la editorial Alianza y llega el 15 de abril a las librerías. </p><p>_____</p><p>El 19 de junio de 2011, miles de personas salen a la calle por todo el Estado Español para protestar en contra del Pacto del Euro, según el cual los países europeos se comprometen a seguir unas mismas políticas económicas, que implican vincular trabajo y productividad, flexibilizar el mercado laboral y reducir el déficit público por debajo del 3%. En Europa, el acuerdo se presenta como una manera de paliar la grave crisis de deuda soberana que afecta a países como España. Sin embargo, el Pacto en la práctica supone reducción de salarios y recortes sociales para los Estados más pobres. En la manifestación de Madrid un pequeño grupo de personas disfrazadas de banqueros porta aros, e invitan a atravesarlos y "pasar por el aro". También hay una gran moneda de un Euro hecha de cartón, de color azul oscuro y con estrellas que enuncian distintos problemas sociales y ecológicos. Un gran chorizo, también de cartón, y de un color rojo vibrante, sobresale por encima de las cabezas de la multitud. Sus bracitos articulados están unidos por esposas, como un ladrón apresado. Un esténcil en su parte superior anuncia "chorizos sí, pero en rodajas".</p><p>Desde el primer paquete de medidas impuesto en 2010 por el Gobierno del PSOE, los recortes a los servicios públicos no habían hecho sino aumentar. Durante las vacaciones de agosto de 2011, PP y PSOE pactan una reforma de la Constitución que establece que, frente a cualquier otro tipo de gasto, lo primero a pagar sea la deuda pública.</p><p>En estos momentos trabajadores y usuarios del Estado del Bienestar han comenzado a organizar movilizaciones contra los recortes que tomarán el nombre de "mareas". La política y maestra Teresa Rodríguez se refiere a su conjunto como una "ola desprendida en aquel verano del 2011". La metáfora de la marea permite visualizar un arrastre, un oleaje que lleva todo consigo. Esta imagen atrae las intensidades románticas ligadas a la idea de Revolución como una potencia incontrolable. Sin embargo, también puede invocar la capacidad del agua para colarse por los resquicios. A la fuerza se suma la noción de omnipresencia.</p><p>Yendo más allá del marco conceptual de la lucha de clases y de la reivindicación de los derechos laborales, las mareas aúnan a quienes trabajan en los servicios del Estado del Bienestar y a los que los reciben: profesores, alumnos y padres en el caso de la marea verde por la educación. O médicos, pacientes y familiares en el de la marea blanca por la sanidad. Las mareas ponen el énfasis en proteger las estructuras de cuidado colectivo dentro de ámbitos como la salud, la educación o las prestaciones sociales. El sociólogo Emmanuel Rodríguez habla de que el conflicto se ha desplazado "de la 'producción' a la 'reproducción', [...] de la relación salarial a la vida en toda su amplitud". Desde México, el Subcomandante Marcos se pregunta si las mareas pueden constituirse como un "nuevo sindicalismo". Se trata en realidad de un movimiento híbrido, que recoge elementos del sindicalismo tradicional y de la horizontalidad propia del 15M.</p><p>En su libro <em>De la dictadura a la democracia</em>, el célebre politólogo Gene Sharp ya había recomendado el uso de colores como una de las herramientas para la revolución no violenta. La táctica para aunar a la multitud a través del uso de un color distintivo había sido empleada en diversas ocasiones por el movimiento antiglobalización. A partir de 2011 cada marea (salud, educación, agua o bibliotecas) representa un sector del Estado del Bienestar y emplea un color para definirse. Las siglas de partidos o sindicatos se han cambiado por el cromatismo, que funciona como el principal elemento de identificación colectiva.</p><p>Siguiendo un proceder propio del 15M, las mareas se organizan de manera asamblearia y descentralizada. En gran medida comparten un vocabulario y toda una serie de lemas que impugnan las narrativas oficiales de la crisis y denuncian las políticas de austeridad. Asimismo, se mantiene la identidad apartidista y la importancia del sentido comunitario entre activistas y las emociones compartidas como formas de cohesión interna. Más allá de las palabras de eslóganes o discursos, su universo simbólico pasa de manera fundamental por el empleo de elementos visuales como el uso del color.</p><p>En cuanto a la elección del escenario, continúan la ampliación de los espacios de la reivindicación, que penetran otros lugares de la vida cotidiana: bibliotecas, hospitales o colegios.</p><p>(...)</p><p><strong>2. Marea blanca por la sanidad</strong></p><p>Las primeras movilizaciones específicas en defensa de la sanidad pública habían tenido lugar en junio de 2011 en Barcelona, tras una protesta delante de la casa de Artur Mas, entonces presidente de la Generalitat de Catalunya con el partido Convergencia y Unión. En octubre el PP de la Comunidad de Madrid liderado por Esperanza Aguirre presenta el llamado "Plan de Sostenibilidad del Sistema Sanitario", un proyecto de privatización de seis hospitales públicos y 27 centros de salud que además implica transformar el gran hospital de la Princesa en un centro especializado para mayores. Canalizando la indignación, el día 18 de noviembre de 2011 se convoca la primera gran manifestación con el lema "La sanidad pública no se vende, se defiende".</p><p><strong>Privatización generalizada</strong></p><p>La protesta se va a expandir cuando el PP anuncia drásticos recortes en sanidad y educación en mayo de 2012, que implican 7.267 millones menos para sanidad además de establecer el copago farmacéutico según el nivel de renta. El rol que en la Marea Verde habían tenido las camisetas, ahora lo toman las batas blancas de los profesionales de la medicina.</p><p>El movimiento va a elegir también el nombre de "marea" para ponerse en relación con las otras reivindicaciones. De nuevo, buscan situarse más allá de las ideologías y de hecho la Marea Blanca implica a sectores muy variados de la sociedad. A los médicos, se suman enfermeros, celadores, pacientes o familiares. Como sucedía con la Marea Verde, la comunidad ligada a esta faceta del Estado del Bienestar abarca al práctico conjunto de la población. El cuidado colectivo de la salud es un argumento inapelable.</p><p>Dentro de la organización de estos colectivos heterogéneos, resultan fundamentales las asociaciones vecinales32, a las que se suman, de nuevo, sindicatos y nuevas asociaciones y plataformas, como el movimiento de desobediencia de profesionales sanitarios llamado "YO SÍ SANIDAD UNIVERSAL", surgido en contra del Real Decreto que implica la exclusión del sistema sanitario de las personas sin papeles. Buscando crear un organismo unitario de coordinación, crean la Mesa de defensa de la sanidad pública de Madrid que, sin embargo, no logra incluir todos los grupos activistas. Se dan otros intentos, como Encuentro de Plataformas, Confluir Sanidad o Plataformas de Hospitales.</p><p>En noviembre de 2012 se produce una oleada de encierros en los centros de salud de Madrid. Los hospitales aparecen inundados de pancartas y carteles, en una alteración espacial inédita que añade al entorno médico las capas conceptuales de la movilización.</p><p>(...)</p><p><strong>De la consulta a la victoria</strong></p><p>Siguiendo la estela de las Mareas Azul y Verde, la Marea Blanca plantea una Consulta ciudadana por la sanidad pública en la Comunidad de Madrid entre el 5 y el 10 de mayo de 2013. Implicando a unos 200 colectivos, en 103 municipios se movilizan unos 2.000 fedatarios y 20.000 voluntarios. El periodista Juanlu Sánchez destaca el trabajo que esto implica: "los organizadores tuvieron que registrar oficialmente ante la Delegación de Gobierno cada mesa, cada lugar, cada persona encargada de registrar firmas en cada pueblo". Votan más de un mi- llón de personas, o uno de cada seis habitantes, posicionándose en un 99,4 en contra de la privatización40.</p><p>A las manifestaciones, concentraciones, encierros y vigilias se suma el trabajo de investigación y la labor jurídica. Esta última determina en última instancia el éxito: a través de una sentencia del 11 de septiembre de 2013, que después se ratifica el 9 de enero de 2014, se produce la derrota del plan propuesto por la Comunidad de Madrid. El documento legal alega un carácter "irreversible" y "perjuicios irreparables" para gran parte de la población y para la situación laboral de los traba- jadores. Se frena así la privatización de los nueve hospitales y 27 centros sanitarios. La Marea Blanca lo ha logrado.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Apr 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Julia Ramírez-Blanco]]></author>
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      <media:title><![CDATA['15M. El tiempo de las plazas': cuando las manifestaciones llegaron a los centros de salud]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayo,Libros,Movimiento 15-M,Cultura,Prepublicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las otras 'ingobernables': los espacios autogestionados surgidos con el espíritu del 15M]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/ingobernables-espacios-autogestionados-surgidos-espiritu-15m_1_1174836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a6702e43-8db3-448b-b594-20282754dff7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las otras 'ingobernables': los espacios autogestionados surgidos con el espíritu del 15M"></p><p>Tras el <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/movimiento_m.html" target="_blank">15 de marzo de 2011</a>, el movimiento social emplazado en Sol (Madrid) se fue trasladando del centro a la periferia. Algunas actividades <strong>se desplazaron de las instituciones a las calles</strong>, dando lugar a formas de política no convencionales: entre ellas los espacios autogestionados que desempeñan funciones sociales, culturales y políticas participativas. Muchos de estos espacios <strong>se encuentran en riesgo de desalojo</strong>, como el simbólico espacio madrileño situado junto al Paseo del Prado, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/09/02/la_ingobernable_97985_1012.html" target="_blank">La Ingobernable</a><strong>, </strong>que el pasado 29 de agosto recibió la notificación de desalojo por parte del Ayuntamiento que dirige José Luis Martínez-Almeida.</p><p>Aunque este tipo de movimientos <strong>surgieron en la década de los 80</strong> y en algunos lugares ha permanecido esa "cultura" prácticamente intacta hasta nuestros días, <strong>durante los 90 y primeros 2000 sufrieron una decadencia</strong> pero, con el resurgir de las luchas sociales con el espíritu del 15M se han rescatado estos movimientos ciudadanos.</p><p><strong>El EKO de Carabanchel: un espacio que "construye barrio"</strong></p><p>"No solamente en el centro pueden existir centros sociales de referencia. <strong>En los barrios son necesarios.</strong> En economías más limitadas comprarse un abono para ir y venir del centro para cualquier curso o taller es complicado. ¿Por qué no tenerlo al lado de tu casa? En tu barrio. Nosotros usamos mucho el término <strong>barrionalismo</strong>, potenciar el barrio para no depender del centro", afirma uno de los portavoces del EKO.</p><p>En el espacio sociocultural liberado autogestionado EKO del<strong> barrio madrileño de Carabanchel</strong> se desarrollan diversas actividades como teatro, música, tai chí, clases de apoyo escolar… Forman parte dos grupos de consumo, la Asamblea Libertaria de Aluche y Carabanchel, 15M, el Grupo de Vivienda de Carabanchel, Horda Feminista o el Grupo de autodefensa laboral (ADELA), entre otros. Llegando a sumar hasta 15 grupos de distinta índole, repercusión, fines y temáticas.</p><p>Todas estas actividades, políticas, sociales y culturales, responden a un mismo fin. m<strong>ejorar el barrio.</strong> Estos grupos no son estancos, sino que colaboran entre ellos. "La colaboración entre grupos es esencial y es el espíritu de un espacio social cultural <em>okupado</em> como este –afirma un miembro del espacio–, la intención es coordinarnos en el trabajo, cuando hay que apoyar una iniciativa en el barrio sea social, política o cultural estamos comunicados". <strong>"Lo importante es que se comparta, se divulgue y se actúe"</strong>, destacan desde el EKO.</p><p>"Nace a partir del 15M –nos cuentan desde el espacio–, en verano <strong>el movimiento se desplaza de Sol a las plazas de los pueblos y los barrios</strong>. Se crean comisiones y se alarga hasta invierno. Llega el frío y la lluvia a un barrio donde hay infinidad de edificios cerrados y especulando con ellos. <strong>Viendo que existe la necesidad de seguir reuniéndose se decide abrir este espacio</strong>".</p><p>La <strong>okupación</strong><strong> del antiguo economato de la calle Ánade 10 tiene lugar a finales de 2011.</strong> Tras rehabilitarlo, ya que llevaba abandonado 14 años, abrió sus puertas a principios de 2012. "Una de las cuestiones esenciales es que esto era para el barrio", subrayan desde el EKO.</p><p>Los <strong>gastos de luz y de agua no son un problema ya para este espacio</strong>. Este mismo año mediante un <a href="https://www.goteo.org/project/luzparaeleko" target="_blank">crowdfunding bajo el lema #LuzparaelEKO reunieron 15.400 euros</a> para la <strong>instalación de paneles de energía solar fotovoltaica</strong>. En cuanto al <strong>agua se abastecen mediante el agua de lluvia</strong>, ya que disponen de seis depósitos de 1.000 litros, que aunque no es potable, para las labores de limpieza y los baños es suficiente. Como nos recuerda uno de los integrantes del EKO: "Como es un centro social, no es un espacio <em>okupado</em> donde vive gente, la demanda de agua y energía no es abismal". Esto hace que este inmueble se abastezca<strong> "al cien por cien con energía renovable e independiente del oligopolio"</strong>.</p><p>  </p><p>Aunque desde EKO reconocen que <strong>principalmente se centran en las acciones de Carabanchel</strong>, también colaboran con otras de carácter global. Como por ejemplo las <strong>marchas del 15M</strong> con la columna que llegaba desde Extremadura,<strong> iniciativas como la de</strong> '<a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2015/06/17/la_audiencia_madrid_ordena_detencion_ingreso_prision_alfon_34195_1012.html" target="_blank">Alfon libertad</a>' o con los <strong>refugiados</strong> "se han hecho multitud de cosas. Desde conciertos para recaudar fondos o utilizar el EKO como almacén para recoger alimentos y víveres para mandar a campos de refugiados en Grecia".</p><p>Carabanchel, como la mayoría de barrios, tienen una situación muy específica que <strong>estos espacios pueden solventar con gran eficacia y es la falta de espacios culturales</strong>. Lugares donde compartir conocimientos, desarrollar talentos, aprender nuevas facultades… "Aparte de la lucha política desempeñamos una función en el barrio", afirma un portavoz del espacio.</p><p>La zona sur de Madrid, en la que está emplazada Carabanchel, es la más perjudicada por los desahucios. De manera que<strong> trabajan para detener esos desalojos desde la gestión previa y el asesoramiento, hasta</strong> <strong>acciones de calle</strong>. "Gracias al grupo de vivienda todos los jueves a las 19.00 horas se exponen los casos y se analizan de forma individual o conjunta", explica uno de los miembros del EKO.</p><p><strong>La Invisible: el palacio sui generis</strong><em>sui generis</em></p><p>Este<strong> antiguo palacio de más de 2.000 metros cuadrados situado en el centro de Málaga</strong> de titularidad municipal se <strong>okupó</strong><strong> en marzo de 2007</strong>. "Era un momento en el que el centro de Málaga estaba abandonado. Sin espacios culturales y unos niveles de desigualdad social importantes.<strong> Apostamos por otro tipo de ciudad, una ciudad no mercantilizada</strong>", declara uno de los miembros del centro. Los colectivos que tomaron este espacio partían desde diferentes ámbitos, desde la militancia política hasta el ámbito cultural o universitario, pero todos con un objetivo común: reivindicarlo para la ciudadanía.</p><p>Tras el <strong>primer intento de desalojo en 2009</strong> que no pudo llevarse a cabo por el movimiento ciudadano, se abrió un <strong>proceso de negociación </strong>con el Ayuntamiento de Málaga, presidido por Francisco de la Torre (PP), la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y la Diputación de Málaga. Este proceso finaliza con <a href="https://ia800601.us.archive.org/12/items/ResolucinDeclaraciinFdCEUPM/protocolo%20Invisible%20firmado.pdf" target="_blank">la firma de un protocolo de intenciones en 2011</a><strong>, </strong>si se cumplían una serie de condiciones se haría efectiva la cesión de forma revisable.</p><p>"Aunque <a href="https://ia600601.us.archive.org/12/items/ResolucinDeclaraciinFdCEUPM/Informe%20favorable%20cultura%20concesi%c3%b3n%20demanial.pdf" target="_blank">se cumplieron todos los requisitos por parte de La Invisible</a>, <strong>el Ayuntamiento se negó a firmar la cesión</strong> −declaran desde el espacio−, así que ahora nos encontramos en una especie de limbo, en una cesión en precario". Al existir una firmas previas no se puede actuar tal y como si estuviera <em>okupado</em>, pero tampoco tiene la legalidad de una cesión.</p><p>En <strong>2014, tuvo lugar otro intento de desalojo que volvió a paralizarse gracias a las manifestaciones</strong>. Esto conllevó otro avance más en las negociaciones. "El Ayuntamiento vuelve a la mesa de negociación cuando ve respuesta ciudadana y cuando el ambiente está tranquilo intenta desalojar", afirma un miembro de La Invisible.</p><p>El <strong>último intento de desalojo tuvo lugar en julio de 2018</strong>, pero la aglomeración de más de un millar de manifestantes que terminó con la lectura de un manifiesto frente al Ayuntamiento consiguió paralizar de nuevo la expulsión. "Con la entrada de Ciudadanos, se inició un proceso mucho más duro por parte del Ayuntamiento", declara uno de los miembros, aunque reconoce que desde la última manifestación "no se han pronunciado".</p><p>Dentro de La Invisible hay multitud de grupos como la PAH, asambleas feministas, Extinction Rebellion, pensionistas, Sindicato de Inquilinos, Fridays for Future… Pero lo que más destaca de este espacio es la cultura. Dentro de sus actividades, además de las comunes de estos espacios (danza, taller de lectura, teatro…), destaca el circo, contando con un Premio Nacional de Circo entre sus miembros.</p><p>"Tenemos un proyecto de<strong> economía social, cultura libre y de radicalidad democrática </strong>que es sostenible", afirman desde La Invisible.</p><p>Muchos son los personajes reconocidos del ámbito de la cultura que han pasado y defienden este espacio situado en <strong>Calle Nosquera 9 y 11</strong>. Entre ellos, la escritora <strong>Chantal Maillard</strong> (Premio Nacional de Poesía 2004), los actores <strong>Salva Reina</strong> y <strong>Dani Rovira</strong> o el músico asturiano <strong>Nacho Vegas</strong>.</p><p>  </p><p> <strong>  </strong></p><p>Desde este longevo espacio<strong> intentan romper la barrera de la </strong><strong>okupación</strong> y, aunque si está marcado políticamente, <strong>huyen del identitarismo</strong>. "La Invisible es un laboratorio de experimentación, es otra forma de relacionarse que se convierte en un modo de vida", declaran desde el espacio.</p><p><strong>Txantxarreka Gaztetxea: un espacio alternativo de ocio y lucha social</strong></p><p>Los espacios autogestionados en Euskadi tienen una<strong> larga tradición</strong> y una <strong>mayor influencia en los jóvenes vascos </strong>en comparación con otros territorios. Por este motivo suelen tener una mejor acogida por las Administraciones públicas y la ciudadanía.</p><p>  </p><p> Fachada del gaztetxe situado en el barrio del Antiguo (Donostia)</p><p><strong>Txantxarreka Gaztetxea </strong>es un espacio ubicado en el <strong>barrio del Antiguo en Donostia, </strong>de propiedad municipal. Tras un tiempo desocupado un grupo de jóvenes del barrio hicieron una petición formal al Ayuntamiento para <strong>darle un uso de carácter social</strong>.</p><p>Este proyecto nace como una <strong>herramienta al servicio del barrio</strong>, por lo que la <strong>recepción en el Antiguo ha sido siempre positiva</strong>, incluso entre quienes no participan activamente. "El barrio ha ayudado cada vez que se les ha necesitado: en movilizaciones, en colectas de alimentos, ropa y dinero, prestándonos infraestructuras...", afirman desde el gaztetxe.</p><p>A pesar de esta favorable recepción y sin ninguna amenaza explícita de desalojo, desde este espacio cuentan que "<strong>hay gente en el ayuntamiento que cuenta los días para que nos vayamos de aquí</strong>. Ofrecemos un espacio alternativo de ocio y de lucha social que, por supuesto, <strong>se contrapone al modelo de ciudad capitalista turística que se promueve desde otros entornos, políticos y privados</strong>".</p><p>En septiembre de 2017, varios padres y madres del Antiguo denunciaron que<strong> la ikastola del barrio no abriría sus puertas el día que estaba previsto</strong>. El <strong>Ayuntamiento no les ofreció ninguna alternativa</strong> de guardería. Txantxarreka decidió colaborar y se organizaron para <strong>acoger a más de 100 niños de primaria e infantil</strong> mientras el colegio permaneciese cerrado. "En resumidas cuentas, hicimos todo tipo de actividades con los pequeños, que se lo pasaron en grande y sus padres y madres pudieron salir del apuro. Aquel fue un gran ejemplo de la <strong>importancia de crear una comunidad en torno al barrio</strong>, la cual sirva para que podamos ayudarnos los unos a los otros sin depender de terceros".</p><p>Otro caso destacable es el del verano de 2018, cuando <strong>cientos de migrantes provenientes de África </strong>comenzaron a llegar a Euskadi. La llegada de gente a partir de junio fue continua. "Las instituciones vascas y el ayuntamiento de Donostia, en particular, <strong>no tuvieron la más mínima intención de asumir sus responsabilidades</strong> y garantizar una acogida digna a estas personas –nos cuentan desde el gaztetxe– en agosto la Harrera Sarea (red de acogida) de Donostia se puso en contacto con nosotras para ver si estábamos dispuestas a acoger a personas migrantes que estuvieran en situación de calle". <a href="https://www.naiz.eus/eu/hemeroteca/gara/editions/2018-09-03/hemeroteca_articles/txantxerreka-acoge-refugiados-ante-la-inaccion-de-las-instituciones" target="_blank">Txantxarreka aceptó y acogió a veinte personas.</a> A partir de ese momento se construyó una comunidad en torno al gaztetxe y han tenido oportunidad de<strong> integrarse, conocer gente, aprender euskera y castellano, regular su situación y buscar trabajo</strong>.</p><p><strong>CSC Luis Buñuel: el instituto de "democracia profunda"</strong></p><p>Este <strong>antiguo Instituto de Educación Secundaria</strong> ubicado en la Plaza Santo Domingo de <strong>Zaragoza</strong> se reconvirtió en el Centro Social Comunitario Luis Buñuel <strong>a raíz de las acampadas y las asambleas del 15M.</strong> Con la llegada de esta movilización ciudadana se gesta una <strong>asamblea que pretende dar acogida a las necesidades del barrio de San Pablo</strong>. "Al principio se hizo un diagnóstico de barrio participativo. Una de ellas fue la <strong>necesidad de un centro cívico</strong> o un espacio de encuentros vecinales que no existían en el casco histórico", afirma una portavoz del espacio. </p><p> Actividades en el patio del centro social Luis Buñuel</p><p>Así nace el proyecto<em> </em><em><strong>Dale vida al Luis Buñuel,</strong></em>que será el germen de este centro social zaragozano. "A raíz de que la <strong>acogida en el barrio fue positiva y que participaban diferentes personas</strong> en estos foros fue cuando nos decidimos a <a href="https://docs.google.com/file/d/0B8KjJpkfQw_8V3NPMGNMOUNubWM/edit?pli=1" target="_blank">presentar un proyecto a la Administración</a>", recuerda una de las colaboradoras del Luis Buñuel.</p><p>Aunque ahora mismo se encuentra <strong>cedido durante cinco años</strong> por el Ayuntamiento de Zaragoza a los miembros del Luis Buñuel, esto no fue así en un principio, hasta el verano pasado se encontraban en una situación de alegalidad. Cuando se presentó el proyecto de cesión al<strong> </strong>Ayuntamiento de Zaragoza liderado por el PSOE "la relación fue positiva, pero no fácil –admiten desde el espacio–. Aunque la acogida fue buena, fue más de palabra que de acto". Actualmente, la situación es diferente. El <strong>Ayuntamiento ahora está a cargo del Partido Popular</strong> y, como confirman desde el centro social, "no hemos conseguido reunirnos con ellos. <strong>La relación con la administración es nula</strong>". Se encuentran en un momento de incertidumbre, ya que<strong> el acuerdo de cesión está denunciado.</strong></p><p>En el Centro Social Luis Buñuel se encuentran colectivos como la <strong>PAH</strong>, <strong>asesoramiento socio-jurídico</strong>, <strong>artistas en acción solidaria</strong>, <strong>trabajadoras del hogar</strong>, <strong>sindicato de inquilinos</strong>, <strong>trabajadores en lucha</strong>… Y se realizan actividades de toda índole: teatro para mujeres, arte como herramienta de transformación política, propuestas recibidas por las vecinas del barrio como sevillanas o gimnasia para mayores. <strong>"Es un espacio al servicio de la gente"</strong>, afirman desde el Buñuel.</p><p>Una particularidad de este centro social zaragozano es su <strong>comisión de cuidados,</strong> que trata de buscar las necesidades que tiene el barrio del Gancho para ntentar subsanarlas y <strong>"poner en valor las labores que sostienen el barrio y están invisibilizadas"</strong>, subraya una de las portavoces del espacio.</p><p>La importancia de este tipo de espacios ya sea en Zaragoza, Málaga, Donostia, Madrid… radica<strong> en hacer comunidad, crear sujeto político</strong>. La participación ciudadana es la base de todos ellos. Estas comunidades ofrecen<strong> la posibilidad de colaborar en política activamente</strong>. Como afirman desde el Luis Buñuel:<strong> "La política no solo es a lo grande, también es la política de barrio".</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Estela Bango]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las otras 'ingobernables': los espacios autogestionados surgidos con el espíritu del 15M]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Anticapitalistas critica el liderazgo de Iglesias y cree que Unidas Podemos debe ser más plural]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/anticapitalistas-critica-liderazgo-iglesias-cree-unidas-debe-plural_1_1173312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3f46df20-0466-4496-8d1e-490cf01b8bcd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Anticapitalistas critica el liderazgo de Iglesias y cree que Unidas Podemos debe ser más plural"></p><p><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/07/30/anticapitalistas_critica_que_debate_sobre_apoyar_sanchez_sin_entrar_gobierno_sido_muy_escaso_podemos_97479_1012.html" target="_blank">Anticapitalistas</a> señala que el liderazgo del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, <strong>"no ha sido positivo"</strong> para la formación morada y considera que una vez finalice el ciclo de elecciones e investidura, la izquierda alternativa debe ir hacia una reconfiguración del espacio en el que se den<strong> fórmulas de cooperación</strong> entre actores políticos "más abiertas y menos dañinas" que las llevadas a cabo por la dirección de Podemos, informa Europa Press.</p><p>El portavoz de Anticapitalistas,<strong> Raúl Camargo</strong>, ha señalado en una entrevista con Europa Press que "el espacio de Unidas Podemos debe ir hacia esa reconfiguración" porque<strong> la izquierda en España "no puede seguir funcionando como hasta ahora</strong>". Y aunque entiende que <strong>"un paraguas unitario" para concurrir a elecciones es necesario</strong>, aboga por lograr un espacio que sepa asumir la <strong>pluralidad de la izquierda</strong>.</p><p>Así, cree que la fórmula de Podemos, "que impone a todas las demás -fuerzas del espacio- de forma constante sus puntos de vista", no ha funcionado, y considera que por muchos cambios que lleven a cabo en el seno de su Ejecutiva, ya hay muchas personas que han abandonado el proyecto. Para Camargo, la remodelación del Consejo de Coordinación aprobada en el Consejo Ciudadano Estatal celebrado tras las autonómicas de mayo no ha servido para mejorar el proyecto.</p><p>De esta manera, Anticapitalistas, que <strong>se integra como corriente dentro de Podemos</strong>, aboga por superar la marca Unidas Podemos e ir hacia una fórmula en la que haya un <strong>reconocimiento de los actores políticos que forman el espacio</strong>, donde se llegue a pactos para los acuerdos y las discrepancias. "<strong>Debe haber cultura de debate y de discusión</strong>, hasta ahora no ha funcionado bien", confiesa.</p><p>El portavoz de la corriente, exdiputado en la Comunidad de Madrid, cree que esa nueva forma para Unidas Podemos debe permitir la coexistencia de las distintas organizaciones "sin que unas se vean sometidas a otras", y cree que esto debe pasar por crear órganos intermedios con mesas de negociación.</p><p><strong>Adelante Andalucía es para ellos una fórmula correcta de "cooperación entre iguales"</strong></p><p>Por eso, desde esta organización apuestan por ir a fórmulas de dirección de ese espacio distintas a las que ha llevado a cabo Iglesias, <strong>buscando portavocías y liderazgos corales de manera que el poder "no esté tan concentrado"</strong>. Señala Camargo que el modelo de secretarios generales que se impuso en Podemos no es de su agrado y se debería haber optado por direcciones más colectivas con órganos de dirección sometidos a las bases y con estructuras intermedias que deliberaran también.</p><p>"Ese el modelo que debe seguir <strong>una izquierda que aspire a perdurar</strong> y que aspire a representar una forma de hacer las cosas distinta a los partidos tradicionales", indica, para luego lamentar que la formación morada "<strong>se ha asemejado bastante a los partidos tradicionales</strong> en su forma de actuar y eso ha supuesto una debilidad importante".</p><p>Para los Anticapitalistas, <strong>un modelo que cuadra con esta idea organizativa de la izquierda alternativa es Adelante Andalucía</strong>, la coalición andaluza es para ellos una fórmula correcta de "cooperación entre iguales" porque tanto Podemos Andalucía como IU "no se han unido" bajo la lógica de que uno se pone detrás del otro, o subordinado como sí ha ocurrido en Unidas Podemos". Señalan que en el espacio político andaluz hay liderazgos compartidos y "una forma fresca" de relacionarse con la gente, además de una "máxima estratégica compartida" por todas las organizaciones que conviven.</p><p>Para Camargo, el hecho de que desde un principio Adelante Andalucía haya dejado claro que <strong>no entraría en un gobierno de coalición con el PSOE de Susana Díaz, fue positivo electoralmente</strong> y le llevó a obtener unos resultados significativos en las autonómicas. De hecho, afirma que consiguieron los mejores resultados en el conjunto del Estado.</p><p>En este punto, Camargo recalca que aunque tras las elecciones había quien pedía en el seno de Podemos la <strong>dimisión de la secretaria general, Teresa Rodríguez</strong>, finalmente "<strong>se ha visto que el andaluz ha sido el mejor resultado de todos</strong>", incluso mejor que el de Iñigo Errejón con Más Madrid, "o mejor que el de las generales de Unidas Podemos". Por este motivo, insiste en que sería positivo que el modelo andaluz se extendiera al conjunto del Estado, y afea a Podemos que sea "una organización jerárquica, sin deliberación, con poco respeto por las minorías y con poca capacidad de integración".</p><p>"Tras Vistalegre hay una ruptura clara con ese espíritu del 15M"</p><p>A juicio de Camargo, uno de los problemas de Unidas Podemos es que <strong>se fijó objetivos electorales demasiado ambiciosos</strong> -"superar al PSOE, ganar elecciones"- y por el camino "sacrificó muchas cosas para obtener el beneficio mayor que era ganar". Por eso, ahora considera que debe darse una reflexión en la interna del espacio político e ir a una fórmula como la de Adelante Andalucía, en el que haya "cooperación entre iguales, un modelo más abierto y plural, y con delimitación estratégica clara".</p><p>En este sentido, señalan que si bien el movimiento <strong>15M no era partidista, la formación morada en su origen recogió "una parte su espíritu"</strong><em>partidista</em>, pero lamentan que tras la asamblea de Vistalegre I, se alejaron de esas formas iniciales al asumir un modelo organizativo más asemejable a otras fuerzas. "Tras Vistalegre hay una ruptura clara con ese espíritu del 15M", indica Camargo.</p><p>Por eso, desde Anticapitalistas consideran que la izquierda alternativa debe ir hacia la construcción de una herramienta electoral "a la altura de los tiempos" y que no sea simplemente algo como el resto de partidos tradicionales solo que "<strong>un poco más a la izquierda</strong>".</p><p>Las fronteras entre PSOE y Más Madrid "cada vez se van a ir haciendo más imperceptibles"</p><p>En este sentido, afirman que la formación <strong>Más Madrid no se puede ubicar en el espacio de la izquierda alternativa</strong>, máxime cuando han votado junto a Vox en el proyecto urbanístico Madrid Nuevo Norte, "el mayor pelotazo urbanístico en 40 años".</p><p>Además, consideran que las <strong>fronteras entre la formación de Íñigo Errejón y el PSOE "cada vez se van a ir haciendo más imperceptibles"</strong>. "Esa fuerza va hacia otro espacio y otros caladeros. No se puede contar con ella para transformar la situación política del país", ha lamentado Camargo.</p><p>Opina que Más Madrid va hacia "algún tipo de fusión o acuerdo" con el PSOE porque nace con la intención de adaptase al medio y convertirse en un nuevo centro izquierda. Por eso descarta que esa plataforma política sirva o esté para construir una fuerza plural de las izquierdas con afán transformador y que se enfrente a los grandes retos".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Aug 2019 10:15:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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