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    <title><![CDATA[infoLibre - El nudo gordiano de la ultraderecha]]></title>
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    <description><![CDATA[infoLibre - El nudo gordiano de la ultraderecha]]></description>
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      <title><![CDATA[AfD quiere hacer caer su 'muro de Berlín': el plan de los ultras para que las zonas ricas del oeste les voten]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/afd-quiere-caer-muro-berlin-plan-ultras-zonas-ricas-oeste-les-voten_1_2171710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8ce26cb-d53d-485b-9a2a-81c6add67587_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="AfD quiere hacer caer su 'muro de Berlín': el plan de los ultras para que las zonas ricas del oeste les voten"></p><p>8 de julio de 1990. Solo han pasado ocho meses de la caída del muro de Berlín, y todavía <strong>quedan tres para la reunificación oficial de las dos Alemanias</strong> en un solo país. El 1 de ese mismo mes se había logrado la unión monetaria, económica y social, un paso decisivo para conseguir ese hito, pero la separación aún seguía vigente. Por eso, <strong>el 8 de julio era un día suspendido en el tiempo</strong>. Un <em>impasse</em> en el devenir imparable de la historia de Alemania. Sin embargo, ese día, pese a las idas y venidas de los meses anteriores, <strong>miles de alemanes no estaban pensando en política</strong>. Al contrario, pensaban en fútbol. Porque ese día Alemania Federal jugaba contra la Argentina de <strong>Diego Armando Maradona</strong> la final del Mundial de Italia. Un partido que trascendió el deporte.</p><p>La victoria por 1-0 de la selección alemana significó <strong>algo más que la tercera estrella</strong> para los teutones, después de sus triunfos de 1954 y 1974. Era, por primera vez, una victoria de todos. Tanto alemanes orientales como occidentales <strong>salieron a las calles a celebrar un mundial de Alemania</strong> con mayúsculas, de una Alemania unida, de una Alemania que, por fin y tras años de separación, les pertenecía. La epopeya de los hombres dirigidos por <strong>Franz Beckenbauer</strong> fue entendida casi como un <strong>prólogo de una reunificación</strong> que ya comenzaba. Una selección que, pese a no ser aún una realidad política, <strong>representaba a un Estado reunificado</strong> que muchos ya sentían como propio.</p><p>La euforia de ese momento, una combinación de esperanza en lo que vendrá y la perspectiva de un futuro compartido y mejor, <strong>no duró mucho</strong>. La reunificación, ya completada en octubre de 1990, <strong>no fue la arcadia feliz que los políticos prometían</strong>; tampoco la comunión perfecta que representaban los campeones del 90. Lejos de eso, la Alemania partida en dos siguió siendo, pese a la reunificación nominal y política, una dura realidad. En este caso, no había muros entre las dos, ni un telón de acero que ya había caído, pero sí una línea que determinaba que, si vivías a un lado de la antigua frontera, tendrías unas condiciones económicas y sociales mucho mejores que en el otro.</p><p>El gran fracaso de la reunificación alemana tiene <strong>ecos profundos en nuestros días</strong>. Prácticamente cualquier estadística, mapa de renta o indicador social puede leerse en una lógica este-oeste, pese a que Alemania lleva siendo un solo país más de 35 años. Por ejemplo, el salario bruto mensual medio fue en 2025 de <strong>4.810 euros en el oeste y 3.973 en el este</strong>, el patrimonio es 182.000 euros en la antigua República Federal (RFA) frente a 88.000 euros de la República Democrática Alemana (RDA) y desde 1990, la población subió un 10% en el oeste y cayó un 16% en el este. No solo eso, en la antigua RDA hay una <strong>menor esperanza de vida, una población más envejecida y un paro más de dos puntos mayor</strong> que en occidente.</p><p>Unas brechas que se exportan a la política. Si vemos el mapa electoral alemán, también las dos antiguas repúblicas <strong>votan de forma muy diferente</strong>. En las <a href="https://www.infolibre.es/union-europea/merz-sera-canciller-ultraderecha-afd-doblando-resultados-segunda-fuerza_1_1949801.html" target="_blank">elecciones de 2025</a>, donde la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD) logró ser segunda fuerza con un <strong>20,8% de los votos, solo por detrás de la CDU</strong>, se vivió un episodio más de este fenómeno. Si solo votara el oeste, la ventaja de los democristianos sería más grande, pasando de un <strong>28,5% a un 30,7%</strong>, AfD se mantendría en segundo lugar, pero perdiendo apoyo (18%) y en casi un empate técnico con los socialdemócratas del SPD, que sacarían un 17,8%, casi dos puntos más que la cifra nacional.</p><p>Sin embargo, <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/mapa-electoral-alemania-pais-dividido_1_1950715.html" target="_blank">el panorama cambia completamente</a> si solo tomamos en cuenta la antigua RDA. Aquí, la extrema derecha ganaría holgadamente las elecciones con un <strong>32% de los votos</strong>, es decir, 14 puntos más que lo que consiguió en el oeste. Obtendrían con esos números una ventaja de algo más de 13 puntos con respecto al segundo, que serían los democristianos, a los cuales seguiría la izquierda de Die Linke con un 13,4% y el SPD con un 11,6%. El dominio de la extrema derecha es espectacular, sobre todo si tenemos en cuenta que <strong>sería la fuerza más votada en todos los </strong><em><strong>länder</strong></em><strong> del este</strong> salvo Berlín. Bajando a los distritos, solo pierden en 3, sin contar los de la capital. Mientras tanto, en occidente la CDU y en menor medida el SPD se reparten las victorias en los distritos, con los democristianos ganando en todos los <em>länder</em> y <strong>la extrema derecha sin poder liderar en ninguno</strong>.</p><p>El auge en la antigua RDA llegó hasta tal punto que en septiembre de 2024, AfD logró lo que parecía imposible	, <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/turingia-nuevo-bastion-ultraderecha-alemana-decidira-futuro-politico-alemania_1_1872969.html" target="_blank">ganar las elecciones regionales en Turingia</a>. Era la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que un partido de extrema derecha <strong>ganaba unos comicios de este tipo</strong>. Además, lo hizo con un dominio apabullante, con casi <strong>10 puntos de ventaja sobre la CDU</strong> y un 32,84% de los votos. Un año después, en las elecciones federales, AfD se dispararía hasta casi el <strong>40% en ese territorio</strong>, la cifra más alta que logró el partido en todo el país y con un margen de 20 puntos sobre el segundo. </p><p>Pero ¿por qué sucede esto? “AfD se fundó al principio de su historia como un <strong>partido antieuropeo y antieuro</strong>. Trataba de canalizar el descontento que había en Alemania con la crisis y subirse así a los vientos populistas que soplaban en el Viejo Continente. Primero, capitalizó esa desafección con <strong>Angela Merkel</strong> y su política de bienvenida de refugiados, que ya entonces era más profunda en el este que en el oeste”, recuerda Héctor Sánchez Margalef, investigador principal de CIDOB. Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que <strong>podían crecer mucho más ampliando el foco</strong> y no quedándose con el discurso antieuropeo. </p><p>Es entonces cuando decidieron apelar a algo mucho más profundo: <strong>el resentimiento y el abandono</strong>. “Ellos consiguen capturar, como hacen todas las extremas derechas, un <strong>malestar histórico que es estructural</strong>, en este caso la fractura derivada de la reunificación, y <strong>transformarlo en una identidad política</strong>. Han logrado capitalizar décadas de agravio comparativo con el oeste no solo en cuanto a números o estadísticas, sino también en lo que respecta a la <strong>sensación que tienen en el este de que son ciudadanos de segunda</strong>”, explica Anna López Ortega, politóloga por la Universitat de València y experta en ultraderecha en Europa y España.</p><p>Su crecimiento en el este ha ido en paralelo a la <strong>caída de las formaciones de izquierdas</strong> que tradicionalmente dominaban a ese lado del antiguo telón de acero. Tanto el SPD como el partido heredero del partido único de la RDA, <strong>Die Linke</strong>, están en uno de los peores momentos electoralmente hablando en el este. Los segundos lograron <strong>salvar los muebles en las últimas elecciones</strong>, pero quedan lejos de ser el partido que antaño ganaba en algunos <em>länder</em> y superaba con consistencia el 25% de los votos. El caso del SPD es aún más preocupante. <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/crisis-socialdemocratas-alemania-empuja-spd-colapso_1_2167139.html" target="_blank">Atrapado en la indefinición, dentro del gobierno con la CDU</a> y sin poder ser una alternativa, los socialdemócratas se encaminan, según las encuestas, a unos resultados aún peores que los del año pasado. </p><p>Sin embargo, algo ha cambiado en estas últimas semanas. Las elecciones en el <em>land</em> occidental de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_estatales_de_Renania-Palatinado_de_2026" target="_blank">Renania-Palatinado</a> el pasado 22 de marzo encendieron todas las alarmas. La victoria de la CDU fue toda una noticia, pues el SPD llevaba gobernando el Estado de forma ininterrumpida durante los últimos 13 años, pero lo que realmente acaparó los titulares fue otra cosa. <strong>AfD logró en este territorio, en teoría hostil, duplicar su presencia</strong> en el parlamento, subiendo <strong>de 9 a 24 escaños</strong>, dispararse en porcentaje de voto, pasando de un 8% a casi el 20% e incrementar su número de papeletas prácticamente en un 150%. El mejor resultado en unas elecciones regionales de AfD en un <em>land</em> del oeste.</p><p>No es casualidad. “La extrema derecha ha conseguido <strong>adaptar su discurso al territorio</strong>. En el oeste apela a otros medios que no son propios de la reunificación. En ese lugar, comienzan a verse unos malestares que ya habíamos visto en otras sociedades europeas: <strong>inseguridad económica, inflación, crisis energética</strong>, que Alemania ha sufrido especialmente, y el rechazo de políticas climáticas. Aquí ya no hay una extrema derecha que <strong>gana por ese componente identitario</strong> de los ciudadanos de segunda, sino que empezamos a ver cómo se aprovecha de contextos de crisis”, explica López Ortega. Así, mientras en el este habla del agravio histórico, en el oeste AfD azuza el miedo a <strong>perder una estabilidad económica</strong> de la que han gozado durante todos estos años.</p><p>La Alemania occidental no fue parte de ese trauma de la unificación, ya que fue la parte que salió favorecida, pero sí comparte la gran vergüenza de la nación teutona: <strong>el nazismo</strong>. <a href="https://www.infolibre.es/politica/ultras-alternativa-alemania-cuestionan-memoria-historica-nazismo-ii-guerra-mundial_1_1988160.html" target="_blank">Su memoria</a> ha protegido en buena medida el crecimiento de AfD y, sobre todo, ha impulsado el cordón sanitario a la extrema derecha que aún continúa en el país. Pese a todo, <strong>ni esto sirve ya para contener a los ultras</strong>. “Cuando el malestar es tan estructural que conecta con las emociones, es difícil desactivar cualquier cultura democrática, aunque forme parte del ADN de los alemanes. Suben los precios de la gasolina, de la calefacción… y eso está pesando más en el voto. Y por supuesto también la <strong>falta de alternativas</strong> del resto de formaciones”, critica la politóloga.</p><p>Este aspecto es una de las claves para entender cómo AfD está ganando terreno. Tras las últimas elecciones, <strong>el país volvió a optar por una fórmula largamente usada</strong>: la <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/alemania-reedita-gran-coalicion-viejos-conocidos-alian-frente-ultraderecha-acecho_1_1980228.html" target="_blank">gran coalición</a> entre la CDU y el SPD. El cordón sanitario ante la extrema derecha tiene su efectividad para mantener a los ultras fuera del Gobierno, pero también existen contrapartes. “Esta fórmula va aparejada a un <strong>desgaste evidente para los dos principales partidos</strong>”, describe Sánchez Margalef, a lo que López Ortega añade un punto más: “Lo que nos podemos <strong>encontrar a largo plazo es bloqueo</strong>, si sigue creciendo AfD, puede llegar un punto en el que no se pueda gobernar, y eso dará más gasolina a la extrema derecha”.</p><p>Y lo que es peor, nadie en Alemania parece <strong>plantearse un cambio en esta posición</strong> para corregir el problema. “Hay una <strong>falta de coraje político</strong> para intentar cosas diferentes. El SPD lleva en el Gobierno casi todas las legislaturas de este siglo, ya sea como líderes o en gran coalición. Los dos grandes partidos buscan siempre los mismos pactos. Nadie se plantea, por ejemplo, que haya un <strong>Ejecutivo en minoría de la CDU apoyado desde fuera</strong> por el SPD en políticas concretas. Es algo que ven <strong>fuera de su cultura política</strong>, ni siquiera lo barajan como una posibilidad. Hay una incapacidad enorme de plantear alternativas que pueden ser mejores para enfrentarse a AfD, y hasta que no llegue alguien con un pensamiento diferente, <strong>será difícil cambiar el panorama</strong>”, zanja el investigador de CIDOB.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 04:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Mortera Franco]]></author>
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      <title><![CDATA[El cordón sanitario en las presidenciales no frena el auge de Chega, más fuerte que nunca en Portugal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/esconde-victoria-seguro-portugal-cordon-sanitario-quita-pon-extrema-derecha-no-crecer_1_2144780.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7b449d5d-786c-4b1b-b990-46a87ece5243_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cordón sanitario en las presidenciales no frena el auge de Chega, más fuerte que nunca en Portugal"></p><p>La historia de redención de <strong>Antonio José Seguro</strong> es digna de las mejores temporadas de <em>House of Cards</em>. Su figura había quedado completamente destrozada tras perder una de las <strong>luchas fratricidas más intensas y destructivas</strong> de la política portuguesa moderna. La guerra civil en el seno del Partido Socialista (PS) entre Seguro, entonces secretario general del partido, y <strong>Antonio Costa</strong>, valor al alza en la formación, dejó insultos, odios y rencores que aún se dejan notar más de 10 años después de su final. Seguro fue incluso acusado de connivencia con el Partido Social Democrático (PSD), la formación de derechas del país, por <strong>apoyar las medidas de austeridad</strong> del entonces gobernante, el derechista <strong>Pedro Passos Coelho</strong>. El PS nunca perdonó esa afrenta y Costa no olvidó los insultos de su rival, que se convirtió en <em>persona non grata</em> en el partido y <strong>tuvo que desaparecer</strong> de la primera línea política.</p><p>De hecho, cuando Seguro lanzó su candidatura, lo hizo con el <strong>recelo de una parte de su propio partido</strong> y con un perfil centrista e integrador. El enfoque fue un acierto total. La figura que antaño había protagonizado una de las pugnas más divisivas de la política portuguesa se ha convertido durante esta semana en el <strong>símbolo de la unidad que ha conseguido frenar a la extrema derecha</strong>. <a href="https://www.infolibre.es/internacional/seguro-delante-ventura-64-02-votos-75-escrutado-portugal_1_2142160.html"  >Su victoria frente a André Ventura</a>, líder de Chega, ha sido un respiro para toda Europa en pleno auge ultra, no solo por ganar, sino por cómo lo ha hecho, con más del 65% de los votos y <strong>apoyado en un cordón sanitario perfecto</strong> por parte del resto de partidos, desde los comunistas a la derecha.</p><p>Aún con todo, Seguro es un bálsamo que no consigue tapar lo evidente: <strong>Chega es un partido al alza en Portugal</strong>. Por primera vez en la historia, un candidato de extrema derecha <a href="https://www.infolibre.es/politica/portugal-posible-gobierno-ultraderecha-auge-chega-no-exportable-vox_1_2129217.html"  >logró pasar a la segunda ronda</a> de las presidenciales, una noticia que se suma a otro récord que sucedió en las legislativas de 2025, cuando <strong>Chega le robó la segunda posición al PS</strong> en escaños. </p><p>Fue el punto álgido de un ascenso sin paliativos. La primera vez que se presentó, en 2019, el partido quedó séptimo, <strong>logrando solo un diputado</strong> y obteniendo un exiguo 1,29% de los votos. Cuatro años más tarde, subió a los 12 y al 7,15%, pero nada como en los últimos dos comicios, donde Chega se disparó completamente, alcanzando los 50 asientos y el 18,07% de las papeletas en 2024 y <strong>los 60 y el 22,76% en 2025</strong>.</p><p>Un ascenso que se ha apoyado en un discurso siempre <strong>en la cuerda floja de la legalidad</strong>. Sirva como ejemplo la cruzada de Ventura contra una de sus némesis predilectas: los gitanos. “Esto no es Bangladesh” o <strong>“Los gitanos deben obedecer la ley”</strong> eran algunos de los lemas usados en <a href="https://www.swissinfo.ch/spa/un-tribunal-portugu%C3%A9s-ordena-a-chega-la-retirada-de-sus-carteles-contra-los-gitanos/90678614" target="_blank">varios carteles colocados</a> por Chega que la Justicia <strong>ordenó retirar</strong> por basarse en “ideas discriminatorias y atentar contra una minoría étnica”. Años antes, Ventura ya había estado en el centro de la polémica cuando aún era <strong>un joven candidato a alcalde del PSD</strong> en una ciudad del área metropolitana de Lisboa. Entonces, dijo que los gitanos "viven casi exclusivamente de los subsidios", <strong>"se creen por encima de la ley"</strong> y "sienten que nada les puede pasar".</p><p>Los exabruptos de Ventura con tintes racistas son tan continuos que ya ni siquiera son noticia. Lemas como <strong>“limpiemos Portugal”</strong> son tan polémicos como efectivos para ganar votos. “Siempre se ha dicho que los lusos eran un pueblo más integrador, por ejemplo por cómo trataron la colonización. Pero a largo plazo se ha visto que <strong>esto era más un mito que otra cosa</strong>. Las encuestas muestran unos niveles altos a nivel de racismo y xenofobia, y eso Chega lo ha sabido canalizar muy bien”, señala Carolina Plaza, profesora de la Universidad de Salamanca y experta en partidos de extrema derecha. Por ejemplo, la European Social Survey muestra a Portugal <strong>muy por debajo de la media europea</strong> en cuanto a la permisividad con la migración y un <a href="https://home-affairs.ec.europa.eu/whats-new/publications/portugal-immigration-barometer_en" target="_blank">barómetro de la Comisión Europea</a> indica que hasta el 68% de los portugueses creen que la política con respecto a este tema es demasiado permisiva. </p><p>Unos números que han subido en los últimos 5 años, cuando <strong>el aumento de la migración ha sido más acusado</strong> en Portugal. Este fenómeno se ha producido especialmente entre las clases medias y bajas, que forman <strong>parte esencial del electorado del partido de Ventura</strong>. “Es un tipo de inmigración nueva, procedente de India, Bangladesh y Nepal, que ha penetrado en buena parte de las empresas agroexportadoras del sur. Chega se aprovecha de eso para hacer un discurso que se basa en que <strong>esos migrantes están robando a los portugueses los servicios públicos</strong> como la sanidad, una narrativa que es bastante efectiva”, explica Antonio Costa Pinto, coordinador del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa, especializado en el estudio del fascismo y el salazarismo. </p><p>De hecho, el experto enfatiza que Chega se coloca lejos de otros partidos de extrema derecha que se guían por una <strong>política económica ultraliberal</strong>. Lejos de eso, combinan una retórica muy conservadora en los valores con otra que <strong>defiende la no privatización de los servicios públicos</strong> o la defensa de las pensiones. Eso, sumado al rechazo migratorio, ha hecho a Chega el <strong>partido dominante en el sur de Portugal</strong>, especialmente en las regiones del Alentejo y del Algarve, las zonas más pobres del país y a su vez los tradicionales feudos del PS y de los comunistas. </p><p>En ese sentido, Ventura ha sido enormemente hábil a la hora de <strong>responder al descontento de los portugueses con las cuestiones materiales</strong>, como los bajos salarios y la vivienda, mientras la izquierda parecía olvidarse de ellas. “Los partidos de izquierda alternativa llevan años sumidos en problemas internos y el PS vivió un viaje hasta postulados económicos neoliberales que <strong>terminaron por dejar terreno fértil para Chega</strong>. Ventura, de hecho, es de los primeros líderes ultras que se fijaron en el malestar de las clases trabajadoras, mucho antes que otros partidos como Vox. Al final, da igual que el país vaya bien en la macroeconomía <strong>si pierdes calidad de vida</strong>”, señala Juan Francisco Albert, director de Al Descubierto. </p><p>A este factor hay que añadir la gran inestabilidad política que vive Portugal. En los últimos 4 años el país ha tenido que <strong>ir a las urnas 3 veces</strong> (sin contar estas presidenciales) por la <strong>imposibilidad de conseguir mayorías estables</strong> en el parlamento y por el estallido de varios casos de corrupción que han afectado a altos cargos del Gobierno Costa (buena parte de ellos sin condena final) y a <a href="https://www.infolibre.es/internacional/archivada-investigacion-corrupcion-luis-montenegro_1_2116302.html"  >la familia del actual presidente</a>, <strong>Luis Montenegro</strong>. “Con ese contexto, Chega ha podido articular mejor que nunca su discurso populista, presentándose como un <strong>partido que lucha contra la corrupción</strong> de las élites dominantes que preceden del bipartidismo”, afirma Costa Pinto. </p><p>A esta inestabilidad se le suma la desconfianza que tienen los portugueses por sus gobernantes. “La <strong>percepción ciudadana de la política es muy negativa</strong>, mucho más que en otros países europeos. Hay una gran desconfianza en el sistema democrático para resolver los problemas e incluso muchos son <strong>partidarios de un líder fuerte</strong> que pueda ser más efectivo. Antes, el ideario de Chega estaba muy estigmatizado, en parte por la cercanía de la dictadura salazarista, y eso quizás impedía que existiera un partido que defendiera esos postulados. Ahora, en cuanto Ventura pudo entrar en el parlamento, <strong>Chega comenzó su proceso de normalización</strong>, hasta ahora”, comenta Plaza.</p><p>En este sentido también se coloca Costa Pinto, el cual analiza cómo la aparición de Chega sacó a relucir un electorado que ya existía, pero en cierta forma el sistema conseguía integrarlo dentro de él. “Hace 30 años ya sabíamos que había un porcentaje de en torno al 18% de los portugueses que tenían valores autoritarios de tipo conservador ¿cuál es la diferencia? Que los partidos de derecha <strong>lograron que ese electorado a su derecha les votara</strong>, algo que desde la aparición de Chega ya no sucede”, explica el investigador.</p><p>Esa misma derecha es la que ahora se pregunta cómo hacer frente a un partido que cada vez está más y más cerca. <a href="https://www.infolibre.es/internacional/derecha-clasica-portuguesa-pide-frenar-extrema-derecha-chega-proteger-democracia_1_2140937.html"  >La elección de Seguro supuso la unión de todo el espectro político</a> por un conjunto de factores que, según Plaza y Costa Pinto, <strong>podrían no repetirse en el futuro</strong>. Entre ellos destacan los múltiples candidatos, todos ellos muy igualados, que fragmentaron a la derecha moderada; y la incapacidad del bloque gubernamental para apoyar claramente a uno de ellos, <strong>lo que dividió el voto en primera vuelta</strong>. Además, las presidenciales suelen ser vistas por los portugueses como unos comicios menos importantes y, por tanto, son escenarios donde es más fácil que se alcancen este tipo de pactos. Sin embargo, tarde o temprano, la derecha moderada deberá enfrentarse a esa decisión de hacer frente contra Chega.</p><p>“El cordón sanitario a la extrema derecha en Portugal es ahora mismo <strong>más retórica que realidad</strong>”, afirma Plaza. Y es que el PSD no ha realizado un cordón sanitario tan fuerte como, a priori, la elección presidencial podría dar a entender. Pese a que el Gobierno en minoría de <strong>Luís Montenegro</strong> se ha apoyado para la mayoría de las legislaciones y los presupuestos en la abstención del PS, también ha llegado a acuerdos parlamentarios con Chega. En materia migratoria, buque insignia de la extrema derecha, <strong>el PSD presentó y aprobó junto a los de Ventura</strong> una <a href="https://www.infolibre.es/politica/presidente-portugal-veta-reforma-migratoria-gobierno-ultraderecha_1_2044329.html"  >legislación mucho más restrictiva</a> que incluso fue vetada por el presidente, <strong>Marcelo Rebelo de Sousa</strong>. “El contagio de la agenda del PSD con temas y postulados de Chega es clara y eso no es algo positivo para la derecha moderada”, asegura Plaza</p><p>A ese problema se suma que, tras estas presidenciales, Ventura se posiciona como la figura al alza dentro de la derecha portuguesa. El investigador de la Universidad de Lisboa señala como, pese a que es un dato que ha pasado por debajo del radar, el líder de Chega logró, <strong>sin ningún cambio en el programa</strong> y sin ninguna concesión, aumentar su porcentaje de voto en 10 puntos en la segunda vuelta. “Hay varios sectores dentro del PSD divididos sobre qué hacer con la extrema derecha, pero Montenegro ha demostrado que <strong>pertenece al más pragmático</strong> y no descarto que en el futuro cercano podamos verle cediendo a la derecha radical”, insiste Plaza.</p><p>Sin embargo, Albert es algo más optimista. “El PSD está haciendo mucha más oposición a Chega que, por ejemplo, el PP con Vox. Han <strong>preferido mantener un Gobierno en minoría</strong> y más débil con tal de no pactar con ellos”, afirma. Eso sí, matiza que esa estrategia puede, en última instancia, favorece a Chega, ya que da la imagen de un sistema débil e inestable que casa bien con los postulados de los extremistas. Un riesgo que es <strong>análogo al de la gran coalición</strong>, que, como se vio en Italia con <strong>Giorgia Meloni</strong>, puede dejar a la extrema derecha <strong>capitalizar toda la oposición contra el Ejecutivo</strong>. “Si se hace un acuerdo de este tipo no debe ser para ganar tiempo o porque no exista otra opción, sino para <strong>solucionar todos los problemas de fondo</strong> que provocan el ascenso de la extrema derecha. Si después de la gran coalición sigue habiendo sueldos bajos, viviendas prohibitivas y malestar, los ultras seguirán también estando ahí y no se solucionará nada”, zanja Albert.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Feb 2026 05:00:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Mortera Franco]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Portugal,Extrema derecha,El nudo gordiano de la ultraderecha]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La 'vía checa' o cuando la extrema derecha hace desaparecer a la izquierda quedándose con sus votos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/formula-babis-extrema-derecha-desaparecer-izquierda-quedandose-votos_1_2137227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/790890a7-3531-4617-9b54-ac6d15021526_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La 'vía checa' o cuando la extrema derecha hace desaparecer a la izquierda quedándose con sus votos"></p><p>En la ciudad de las cien torres, todas las miradas se las lleva un puente. Sobre las aguas del caudaloso Moldava, se alza una mole de luto y de nombre real que conecta desde hace <strong>más de seis siglos las dos orillas del corazón de Europa</strong>. Dos tierras que separaban a los ricos de los pobres, a los eslavos de los germanos y que une las calles de Mala Stradda con edificios como el Rudolfinum o el Teatro Nacional. Cualquiera que haya estado en Praga sabe que <strong>todo empieza y acaba en ese puente llamado de Carlos</strong>, pese a que este monarca, el cuarto de su nombre, jamás llegó a verlo terminado. </p><p>Cuenta la leyenda que otro rey, <strong>Wenceslao IV</strong>, mandó arrojar desde allí al confesor de su esposa por negarse a revelar el secreto de confesión de la reina. Al morir, cuentan que sobre el cuerpo de este sacerdote, que pasaría a la historia como <strong>san Juan Nepomuceno</strong>, aparecieron cinco estrellas. Un motivo que está en el Puente de Carlos, donde el santo <strong>está inmortalizado en una de sus muchas estatuas</strong>. Dicen que, si se toca el relieve que está debajo de ella, el visitante <strong>tiene garantizado volver a Praga</strong>.</p><p>Sin embargo, en estos últimos años, no solo se ha hablado de la República Checa por su belleza. Tras las elecciones legislativas de 2025, el Parlamento checo es uno de los ejemplos más usados para <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/extrema-derecha-estara-centro-tablero-politico_1_2123248.html" target="_blank">ilustrar el auge de la extrema derecha</a> en todo el continente. Sin embargo, todo es mucho más complejo que eso. La Cámara de diputados del corazón de Europa se reparte entre <strong>formaciones ultras y de derecha</strong> que tienen al ANO, el partido del primer ministro, el oligarca <strong>Andrej Babiš</strong>, como la fuerza hegemónica. Un partido que, para comprenderlo bien, hay que viajar varios años al pasado.</p><p>Babiš se ha convertido en el eje <strong>sobre el que ha girado la política checa</strong> en la última década y media. Su figura es una mezcla casi perfecta entre <strong>Donald Trump</strong> y <strong>Silvio Berlusconi</strong>. Considerado el segundo hombre más rico del país, el primer ministro se hizo un lugar en el panorama político gracias a <strong>controlar el grupo Agrofert</strong>, propietario de diversas televisiones y radios y, sobre todo, de los dos principales periódicos de la República Checa. Babiš fundó la <strong>Asociación de Ciudadanos Insatisfechos (ANO) en 2011</strong> como una respuesta fuera del sistema a los votantes descontentos con la crisis económica de 2008, pero <strong>sin tanta de la carga ideológica extremista </strong>que tendría después.</p><p>De hecho, en ese inicio, pocos podían prever en qué se terminaría convirtiendo. “El ANO nos dice mucho de la derechización de la política europea y de muchos políticos oportunistas que <strong>han aprovechado ese giro para subirse a la ola</strong>. Cuando Babiš lanza su partido, lo hace con las lógicas que funcionaban en 2011. No era ni mucho menos de izquierdas, pero <strong>era una plataforma antipolítica y con rasgos tecnocráticos</strong>, de protesta contra la crisis económica. Sería una mezcla de Berlusconi con una pequeña condimentación del Movimiento 5 Estrellas”, explica Guillermo Fernández Vázquez, profesor de la Universidad Carlos III y autor del libro <em>Qué hacer con la extrema derecha en Europa</em>.</p><p>En 2014 <strong>consiguió entrar en el gobierno</strong> con la cartera de finanzas en un Ejecutivo de coalición junto a los socialdemócratas, pero fue expulsado del mismo tres años más tarde entre acusaciones de <strong>fraude fiscal y de conflicto de intereses</strong>. Una salida que si bien no hizo caer el gobierno, dejó muy tocado al primer ministro, <strong>Bohuslav Sobotka</strong> de cara a las elecciones que se celebrarían unos meses después. En ellas, y pese a las acusaciones que pesaban sobre Babiš, su partido logró <a href="https://www.infolibre.es/internacional/partido-multimillonario-impone-elecciones-checas-delante-ultraderecha-comunistas_1_1146667.html" target="_blank">ganar los comicios con casi el 30% de los votos</a>.</p><p>A partir de este punto, la formación comienza su giro hacia la radicalización. “Babiš ha sabido <strong>adaptar al partido de forma muy pragmática</strong> a lo largo de los años. Ha canalizado el malestar en torno a cuestiones distributivas e incorporado elementos discursivos y estilos asociados a la ultraderecha, pese a que estos puntos <strong>no figuraban en los orígenes</strong> del partido”, comenta Carlos Gómez del Tronco, responsable del programa Just Europe en el <em>think tank</em> checo Europeum. Un punto en el que está de acuerdo Fernández Vázquez: “A partir de la entrada en el gobierno empieza a girar a la derecha, sobre todo tras la primera victoria de Trump y la pandemia. Ahí comienza a tener un discurso más <strong>antiinmigración, antieuropeo, nacionalista y finalmente más antiagenda ecológica</strong>”. </p><p>Para Anna López Ortega, politóloga de la Universidad de Valencia y autora del libro <em>La extrema derecha en Europa</em>, el problema de este giro es algo que llama el ‘efecto impregnación’: “Cuando un partido nace puntualmente en una crisis y va teniendo este tipo de giro ideológico es muy peligroso. Sobre todo porque de primeras <strong>el elector lo vota como un voto protesta</strong> y de descontento con respecto a esa situación política concreta, pero luego <strong>compra todo el </strong><em><strong>pack</strong></em>, es decir, también esa ideología propia de los ultras”.</p><p>Más allá de este giro ideológico y su efectividad, en lo que ha sido muy eficaz Babiš ha sido en <strong>cambiar completamente el eje de la política checa</strong> y que esta gire alrededor de su figura. “La fuerte polarización en torno a su liderazgo ha tenido una consecuencia fundamental: a nivel nacional, los únicos socios potenciales de ANO son hoy <strong>partidos más radicales</strong>, más por aislamiento del resto del espectro político que por una afinidad ideológica clara”, continúa Gómez del Tronco.</p><p><a href="https://www.infolibre.es/internacional/ultraderechista-checo-babis-cierra-acuerdo-coalicion-partidos-ultras-euroescepticos_1_2091673.html"  >¿Y quiénes son esos socios?</a> El primero es quizás el partido que más se puede asemejar a un partido de derecha radical europeo, <strong>el SPD</strong>, con un programa antiinmigración centrado en frenar la <strong>supuesta “islamización”</strong> que vive la República Checa. El segundo es otra formación difícilmente encasillable, el llamado <strong>Partido de los Motoristas</strong> (AUTO), cuyo peculiar nombre esconde una ideología ultra protagonizada por el negacionismo del cambio climático, el euroescepticismo y la defensa del carbón y los combustibles fósiles. “Es un patrón que se repite. Cuando un partido de extrema derecha entra en el Parlamento y se consolida <strong>suele haber una multiplicación de la oferta</strong>. Se normalizan y legitiman sus propuestas y eso hace que otros partidos quieran <strong>cubrir la demanda de sectores de la población más concretos</strong>”, asegura López Ortega.</p><p>Esta configuración partidista se explica, según Gómez del Tronco, en que desde la aparición de ANO la política checa <strong>dejó de entenderse como una competición entre izquierdas y derechas</strong>. “Gran parte de la politología interpreta el conflicto político actual como un enfrentamiento entre <strong>fuerzas populistas</strong>, a menudo percibidas como generadoras de tensiones con el Estado de derecho, y fuerzas no populistas. Estos partidos ‘populistas’ se caracterizan por un notable pragmatismo y por un nacionalismo que no se apoya en grandes relatos históricos o religiosos, sino en la idea de que determinadas élites (políticas, mediáticas o vinculadas a ONG) <strong>han dejado de proteger a la gente común</strong>. Una narrativa con una fuerte capacidad de movilización”, señala el experto.</p><p>El resto de la Cámara lo ocupan partidos de derechas, liberales y el Partido Pirata, de gran poder en Chequia y que representa sobre todo a la <strong>clase urbana liberal y europeísta</strong>. Por ejemplo, esta formación <strong>tuvo en su poder la alcaldía de Praga</strong> durante la anterior legislatura municipal y tienen una fuerza considerable en el país checo. El otro gran partido, además del ANO, es el de derecha Partido Democrático Cívico (ODS), del que procedía el anterior primer ministro, <strong>Petr Fiala</strong>, con grandes polémicas en el pasado por su discurso contrario a la inmigración. Sin embargo, entre todas estas formaciones con representación <strong>no se encuentra ninguna de izquierda tradicional</strong>. Todas ellas quedaron en 2025 fuera del arco parlamentario. </p><p>La caída de los partidos de izquierda en la República Checa es una de las más <strong>pronunciadas e impactantes de toda Europa</strong>. A principios de la década pasada el <strong>Partido Socialdemócrata Checo</strong> (ČSSD) y el <strong>Partido Comunista de Bohemia y Moravia</strong> (KSČM) eran dos de las formaciones más importantes del país, representando en algunos momentos en torno al 35% de los votos. En esos años algunas encuestas les colocaban como <strong>primera y tercera fuerza respectivamente</strong>. Sin embargo, a partir del gobierno de los socialdemócratas con ANO, las expectativas electorales de ambos colapsaron. Fue la sentencia de muerte de la izquierda checa.</p><p>“Existe un amplio consenso en que la ausencia de la izquierda tradicional del Parlamento <strong>se debe más a un fracaso estratégico</strong> de estos partidos que a una derechización profunda del país”, sostiene Gómez del Tronco. Y es que tras ese gobierno, las trayectorias de ANO y de la izquierda han sido antagónicas. Mientras que el partido de Babiš se disparó en los comicios de 2017 desde el 18% que obtuvo en las de 2013 hasta el 30%, los socialdemócratas pasaron de ganar las elecciones con el 20% <strong>a quedarse tan solo en el 7%</strong>. Los números de los comunistas no eran tampoco demasiado halagüeños. En esos 4 años <strong>perdieron la mitad de sus apoyos</strong>, pasando del 14 al 7%.</p><p>A partir de ese momento, la caída se volvió aún más pronunciada. En los comicios de 2021 <strong>ninguno de los dos partidos de izquierdas superó la barrera</strong> del 5% para obtener representación, y en 2025 las cosas se pusieron aún peor, pues ni siquiera yendo juntos pudieron llegar a esa cifra y volvieron a quedarse fuera una vez más. “Además del gobierno con Babiš a los socialdemócratas les han hecho daño el giro de la conversación y del debate público hacia <strong>temas como la migración que benefician a la extrema derecha</strong>. El hecho también de que haya otros partidos más radicales que ANO hace que se refuercen aún más ese tipo de narrativas y que se perciba a <strong>Babiš como más moderado cuando realmente no lo es</strong>”, afirma Fernández Vázquez.</p><p>Y ya no solo es un problema de pérdida de votos para la izquierda, sino que esos votos han ido precisamente a parar a Babiš. “Una parte importante del electorado que tradicionalmente votaba a la izquierda <strong>se ha desplazado sobre todo hacia ANO</strong> y, en menor medida, hacia SPD. Ambos partidos concentran apoyos entre personas en <strong>situaciones socioeconómicas más vulnerables</strong> o inseguras y con menor nivel de educación formal”, afirma Gómez del Tronco. De hecho, esas posiciones ideológicas cambiantes y eclécticas de ANO les han permitido girar su programa hacia temas que este tipo de electorado considera muy atractivos, como medidas intervencionistas para reducir los precios de la energía, el acortar las listas de espera, <strong>apoyar la vivienda social</strong> y el aumento de las pensiones. Además combina esas medidas con una política económica más liberal y con una defensa de fuertes restricciones a la inmigración.</p><p>Una diferencia que también se ve a nivel territorial. “Chequia presenta desigualdades territoriales relevantes, que se han intensificado en los últimos años. Estas diferencias afectan a la actividad económica, los niveles de pobreza, los resultados educativos y la calidad de los servicios públicos, y se han traducido en un clivaje político entre regiones más urbanas y prósperas y <strong>zonas menos desarrolladas, donde ANO y SPD obtienen mejores resultados</strong>”, explica el experto del think tank checo. </p><p>Eso sí, como en tantos países de Centroeuropa y Europa del este habría que hacer un matiz con estos partidos de izquierda, pues <strong>son muy diferentes a lo que conocemos en España</strong>. Mientras que en esta parte del Viejo Continente vinculamos a este tipo de fuerzas con valores progresistas en el campo cultural, en República Checa la izquierda no se ha caracterizado precisamente por defenderlos. De hecho, este voto <strong>suele recaer más en fuerzas liberales como STAN o los Piratas</strong>, algo que complica aún más que los socialdemócratas y los comunistas puedan renacer por este lado. Con este contexto tan complicado, mucho tendrán que frotar los dos partidos de izquierdas el relieve de san Juan Nepomuceno para volver al parlamento checo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Feb 2026 05:01:04 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Mortera Franco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La 'vía checa' o cuando la extrema derecha hace desaparecer a la izquierda quedándose con sus votos]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Franco Delle Donne, autor de 'Epidemia Ultra':"La extrema derecha infecta la política y también la vida diaria"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/franco-delle-donne-autor-epidemia-ultra-extrema-derecha-no-infecta-politica-vida-diaria_1_2137106.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ab038866-afbb-4234-b70a-bad36c09f072_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Franco Delle Donne, autor de 'Epidemia Ultra':"La extrema derecha infecta la política y también la vida diaria""></p><p>Franco Delle Donne (Buenos Aires, 1983) es doctor en Comunicación por la Freie Universität Berlin y se dedica desde hace años a estudiar y analizar cómo piensa, opera y se organiza la extrema derecha a nivel global. En 2020 lanzó su podcast 'Epidemia ultra' y cinco años después lo ha convertido en un libro con el mismo nombre. En 'Del fascismo europeo a Silicon Valley: anatomía de un fenómeno que está conquistando el mundo<strong>'</strong> (Ed. Península), Delle Donne rastrea los orígenes y la evolución de esta ola reaccionaria y <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/ice-propuesta-grandes-redadas-francia-relato-trump-contamina-europa_1_2136373.html"  >analiza fenómenos como el de Donald Trump</a>, Javier Milei o Giorgia Meloni para explicar por qué sus ideas llegan a tantos hogares. El experto lo compara con un virus que se contagia rápido y que, a tenor de lo que está sucediendo, parece difícil de detener.</p><p><strong>¿Qué es 'Epidemia Ultra'?</strong></p><p>Es un proceso contemporáneo que llevamos décadas arrastrando y que hoy está en su punto más alto, con la llegada de partidos de ultraderecha al poder, pero que comenzó antes, con la normalización de sus discursos. Esto no solo infecta a la política institucional, también contamina la vida diaria. Esos marcos y narrativas aparecen en el trabajo, en la familia, en conversaciones cotidianas… son más comunes y menos marginales que hace veinte años.</p><p><strong>Usted realiza un recorrido sobre cómo se expande este 'virus' en distintos países. ¿Hay antídoto o solo nos queda la resignación?</strong></p><p>Es una pregunta difícil porque estos días soy más bien pesimista. Lo primero es asumir que estamos viviendo un cambio de época y que aún no lo hemos interiorizado del todo. Lo vemos en la geopolítica y, por ejemplo, <a href="https://www.infolibre.es/ciencia/arresto-latinos-historial-criminal-eeuu-sextuplico-trump_1_2133359.html"  >en Estados Unidos, donde se ignoran los derechos y garantías</a>, con una dinámica en la que el Gobierno niega lo evidente y te dice que lo que ha pasado no es, en realidad, lo que viste. En ese contexto, no sirve pensar que vamos a discutir hasta llegar a la verdad.</p><p>Lo que sí puede ayudar es cambiar cómo discutimos en lo interpersonal: ni indignación, ni desprecio, ni insultos, ni paternalismo... eso no sirve. Hay que tener empatía y partir de la idea de que mucha gente que vota a estos partidos tiene razones para sentirse mal, ignorada o marginada. La clave es discutir el diagnóstico y, sobre todo, la acción que le corresponde. ¿El culpable es el otro, es decir, el migrante o el que se ve diferente o los problemas son estructurales y la solución va por otro lado?  Y a la vez, se le suma una dificultad, la de los partidos que están enfrente de la ultraderecha. Ellos deben construir una alternativa real, no limitarse a defender el <em>statu quo</em> con el argumento de 'con ellos será peor', porque eso no moviliza.</p><p><strong>También habla de cómo la ultraderecha se ha aprovechado del sistema para tratar de destruirlo desde dentro.</strong></p><p>Sí, distingo dos grandes frentes: la extrema derecha que busca la revolución contra la democracia liberal y que se asemeja más al fascismo, y la derecha radical que llega por vía democrática y erosiona desde dentro. Es el caso de Hungría, <a href="https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/democracia-bukele-no_129_1709760.html"  >El Salvador</a> y ahora en Estados Unidos. Teóricamente, si ambos procesos se llevan a cabo, pueden desembocar en resultados parecidos por caminos distintos. Yo lo veía desde un marco más teórico, pero lo que observo ahora en EEUU no se aleja tanto de lo que haría un partido abiertamente extremista. No hay derechos ni garantías, al menos con lo que estamos viendo en Minnesota. La sensación es que los derechos básicos dejan de estar garantizados, eso alimenta mi pesimismo.</p><p><strong>Pero también hay contestación a lo que se viven en Minnesota con las protestas masivas que hemos visto ¿eso es un antídoto? </strong></p><p>Sí, es verdad. Y no solo Estados Unidos. En Alemania hubo un caso claro. Una investigación del medio independiente Correctiv destapó una reunión de grupos extremistas y miembros de Alternativa para Alemania (AfD) en la que se habló de un plan de deportaciones masivas, incluso de ciudadanos alemanes según su definición de nativo, en el sentido de color de piel, procedencia y cultura. Cuando se conoció, muchísima gente salió de manera espontánea a la calle con el 'Nie wieder' ['Nunca más'], que tiene mucho significado allí. Fueron millones de personas y hay que recalcar que estos partidos no tienen el 80% de los votos.</p><p>Ahora bien, aunque esa mayoría no los apoye, están en posición de poder, y por más que salgas a protestar, eso es lo que marca las políticas. Además, si<a href="https://www.infolibre.es/politica/fiscalia-eeuu-investiga-violacion-derechos-civiles-alex-pretti_1_2137252.html"  > vemos lo que ha pasado en Minnesota</a>, podemos concluir que la violencia y la coerción desincentivan la protesta. Si ves un vídeo en el que a alguien le pegan un tiro en la cabeza a sangre fría, yo como padre de familia me lo pensaría muchas veces antes de volver a salir. Y por eso hay una escenificación de la fuerza del Estado, porque es una estrategia de intimidación. El presidente norteamericano, Donald Trump, lo está aprovechando y eso funciona como excusa para que otros líderes hagan lo mismo, pero el trumpismo empieza antes que él y seguirá estando después. </p><p><strong>En España, esta semana se ha aprobado una </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/pp-tratara-paralizar-medios-regularizacion-medio-millon-migrantes_1_2135122.html" target="_blank"><strong>regularización de medio millón de migrantes que ha despertado polvareda.</strong></a><strong> ¿Cree que medidas así ayudan a cambiar e incluso a desactivar el relato de la ultraderecha?</strong></p><p>Es una medida encaminada a mejorar la vida de medio millón de personas que van a poder vivir en paz y relacionarse con normalidad. Esa cercanía es la receta más efectiva contra el prejuicio, el miedo y el odio: conocer al diferente. Cuando convives, se rompe el miedo y el odio prefabricados.</p><p><strong>¿Por qué ideas que no tenían esta fuerza hace años se han asentado de esta manera? ¿Qué papel han tenido los medios en ello?</strong></p><p>Los medios, al principio, actuaron como altavoz con la premisa de que lo que se estaba contando vendía periódicos o atraía espectadores. Titulaban con barbaridades porque eso comportaba clics, aunque no hubiera evidencia detrás. Y eso con el tiempo ha ido cambiando, se han ido revisando criterios de noticiabilidad: se trata de distinguir qué aporta valor al lector y qué es solo una provocación para captar la atención.</p><p>Y sobre el porqué del auge, yo creo que hay una promesa rota. Después de la caída del muro de Berlín en 1989 parecía que el liberalismo había triunfado en la era postcomunista, pero luego llega la crisis del 2008 y reaparece con fuerza la desigualdad, la precariedad, los excluidos. También crece la desconfianza hacia los partidos tradicionales y la democracia pasa de ser un valor a verse como un instrumento que no funciona. Llegan esos partidos, que eran marginales, y en ese caldo de cultivo ofrecen un vehículo para expresar descontento y son expertos en capitalizarlo. Además añaden una narrativa identitaria, un sentimiento de pertenencia, y un marco tradicionalista que da respuestas simples a miedos complejos. En ese discurso no hay soluciones a los problemas, no les hace falta.</p><p><strong>¿Quién vota a estos partidos? ¿</strong><a href="https://www.infolibre.es/economia/formula-exito-populismo-tercio-inseguridad-economica-amenaza-nacion-valores-resto_1_1731123.html"  ><strong>Son solo los "perdedores" de la globalización</strong></a><strong>, como se suele decir?</strong></p><p>Creo que es bastante transversal. Hay personas que no llegan a final de mes y eso encaja en la idea de abandono, pero también hay gente con capacidad económica que teme perder lo que tiene y habla de la decadencia de Occidente, de que se derrumba la sociedad y así es cómo vuelven estas ideas conservadoras que defienden las jerarquías como el mejor modelo para ordenar el sistema. Hay, además, otro elemento, el de las tendencias autoritarias, que son las mismas que vinculan inmigración y criminalidad. Ese miedo no vive solo en sectores pobres o marginados.</p><p><strong>La ultraderecha también suele aludir a la nostalgia del pasado como un elemento muy presente en sus discursos.</strong> </p><p>Lo de la memoria es muy interesante. Se vende un pasado que teóricamente era mejor pero que, en realidad, no está anclado a un tiempo concreto. En el libro le pongo el nombre de Arcadia, una sociedad perfecta que nunca existió. Se mezcla la Edad Media vista de un punto de vista romántico, obviando que la gente se moría de hambre, con unas tasas muy altas de mortalidad infantil y una construcción del momento histórico que vivió el país. <a href="https://www.infolibre.es/politica/abascal-ofrece-ultraderecha-europea-muro-avance-islamismo_1_1941962.html"  >En el caso de España, la Reconquista</a>. Al mismo tiempo, hay otros ultraderechistas que en lugar de hacer eso, tratan de reescribir ciertos espacios o directamente olvidarlos. Dos ejemplos de ello son <a href="https://www.infolibre.es/politica/kast-gana-presidenciales-chile-amplia-giro-sudamerica-ultraderecha_1_2114599.html"  >el presidente chileno José Antonio Kast</a>, que defiende la dictadura de Pinochet porque sostiene que, de no haber mediado el golpe, el Gobierno de Salvador Allende se habría convertido en una dictadura, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, que apela a olvidarse de lo que hicieron los fascistas italianos porque ella es su heredera.</p><p><strong>Y otra cuestión que también aparece de manera recurrente en los discursos es el individualismo, la idea del 'sálvese quien pueda’.</strong></p><p>Yo veo una corriente, no solo de la ultraderecha, sino también de la comunicación que nos rodea. <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/expertos-alertan-manosfera-red-web-propaga-negacionismo-violencia-genero_1_1368277.html"  ><em>En redes se han multiplicado los coaches</em></a><em> </em>y expertos en cosas que te explican cómo ser millonario, conquistar mujeres y salvarte. En realidad, es una puerta de entrada a la ultraderecha, porque encaja con la idea de que todo depende de ti, ignorando que somos seres sociales y que nada funciona sin estructuras colectivas.</p><p>Estamos yendo hacia ahí, transmitiendo ese mensaje a los más jóvenes porque les da cierta sensación de control. Un control que te pone al borde de la depresión y que es una trampa porque te dice si te va mal, es culpa tuya, y eso te lleva al límite. Y eso se complementa con el mito del hombre hecho a sí mismo, con ejemplos de multimillonarios que son hijos de propietarios de minas de oro. Dicho esto, también hay algunos discursos de estas ultraderechas más cercanos al fascismo en el sentido de un nacionalismo colectivo, el 'todo por la patria'. Aunque es verdad que los dirigentes de estos partidos no se caracterizan por ser las personas más coherentes del mundo.</p><p><strong>Decía usted antes que no hay que ridiculizar al votante de estas formaciones. Pero, ¿se les puede convencer? ¿De qué manera?</strong></p><p>Depende. El agitador o activista que busca provocar no viene a dialogar, ahí no hay persuasión posible. Lo útil, en ese caso, puede ser no entrar en su marco y colocar tu mensaje. Pero los que sí me parecen importantes son los votantes que, por una cuestión estadística, están a tu alrededor. Es decir, tu tía, tu vecino, tu compañero. No sé si hay una forma de persuadir o de convencer con datos, pero sí veo posible discutir el mismo tema desde otro punto de vista y encontrar bases comunes. Por ejemplo, ¿dejar morir de frío a una persona en la calle está bien o está mal? <a href="https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/menas_1_1208590.html"  >No son 'menas</a>', son personas, y creo que hay que plantear casos concretos, humanizar, desmontar el prejuicio desde la empatía, sin insultos. Si empiezas con 'eres idiota', se acabó. Cada uno se atrinchera.</p><p><strong>En España, a Vox parece que nada les pasa factura, ni la corrupción, ni las crisis internas, ni los errores. ¿Cree que es así?</strong></p><p>Es una buena pregunta. Lo vi en Argentina con Javier Milei, en Alemania con AfD.... No lo tengo del todo claro, pero veo dos ideas. La primera que es que los votantes no han encontrado una opción mejor a esa. Y otra es que el compromiso identitario permite justificarlo todo. El caso de corrupción no es tal, es una conspiración o lo justifican diciendo que eso estuvo mal pero que el partido tiene buenas ideas. Además, muchas de estas fuerzas no dependen solo de un líder, es decir, el partido puede sobrevivir al líder. En el caso de Vox <a href="https://www.infolibre.es/politica/vox-prioriza-candidatos-desconocidos-fieles-direccion-salvo-abascal-prescindibles_1_2084273.html"  >no lo tengo tan claro porque siempre ha estado Santiago Abascal</a>, no sé qué pasaría si no estuviese, pero no me puedo imaginar que el partido se derrumbe si no está.</p><p><strong>Para acabar, ¿qué ha hecho mal la izquierda y la derecha conservadora para llegar a este punto?</strong></p><p>Hay muchas cosas que te podría nombrar. La primera, no articular una propuesta política ante los problemas que se agravan desde 2008 y pensar que todo se va a ordenar solo. En segundo lugar, subestimar el fenómeno y pensar que esto se iba a terminar rápido y que era volátil, <a href="https://www.infolibre.es/tintalibre/merkel-superviviente_1_1145416.html"  >como dijo la propia Angela Merkel</a>, la excanciller alemana. A esto se le suma no entender el cambio de reglas con redes sociales, la comunicación horizontal y el debilitamiento de los filtros partidarios. Y, en el caso de la derecha conservadora, copiar la agenda de la ultraderecha. Lo que estás haciendo es dar más visibilidad a su marco. Y, en el mejor de los casos, incluso si no llegan al gobierno, terminas construyendo la sociedad que ellos quieren. Eso sí es culpa de estos partidos.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jan 2026 05:01:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marta Monforte Jaén]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Franco Delle Donne, autor de 'Epidemia Ultra':"La extrema derecha infecta la política y también la vida diaria"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,ultraderecha,El nudo gordiano de la ultraderecha,Donald Trump,Giorgia Meloni,Javier Milei]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Sin líder, sin programa y sin unidad: el peronismo languidece ante un Milei más crecido que nunca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/lider-programa-unidad-peronismo-languidece-milei-crecido_1_2110003.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9a0138bb-0868-41a0-b57f-a4b60394d340_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin líder, sin programa y sin unidad: el peronismo languidece ante un Milei más crecido que nunca"></p><p>No hay nada tan político en Argentina como el fútbol y no hay nada tan futbolístico como la política. En el año 2023 hubo dos elecciones que tuvieron al país en vilo. Unas, las presidenciales, <strong>dieron el triunfo a Javier Milei</strong> por encima del peronista <strong>Sergio Massa</strong>, dando a la política argentina su mayor vuelco en décadas. Las otras, pese a tener un carácter profano, tenían raíces casi religiosas. Un templo, La Bombonera, una doctrina, el xeneize, e incluso un dios, <strong>Diego Armando Maradona</strong>. Solo un mes después de elegir a Milei, los socios de Boca Juniors, el club más grande de Argentina, debían votar a su presidente entre el máximo ídolo de su historia, <strong>Juan Román Riquelme</strong>, y el economista <strong>Andrés Ibarra</strong>, apoyado por <strong>Mauricio Macri</strong> –exmandatario del país y expresidente del Boca durante el momento más exitoso del club– y por el propio <strong>Javier Milei</strong>.</p><p>La moneda, en esa ocasión, salió cruz para el libertario. Riquelme, enfrentado ya con Macri durante su etapa de jugador, en la cual siempre <strong>reivindicó sus orígenes humildes</strong> en contraste con la acaudalada familia del presidente, arrasó en las elecciones. “El último 10” se convirtió en la noche del 18 de diciembre en el <strong>presidente más votado de la historia del fútbol argentino</strong>, con un apoyo del 65% de los votos. Una de las claves que dieron la victoria fue su <strong>ferviente oposición a la privatización del club</strong>. El exjugador quería, al contrario que Macri, que <a href="https://planetabj.com/boca-juniors/la-fuerte-postura-de-juan-roman-riquelme-contra-las-sociedades-anonimas-deportivas-nos-quieren-arrancar-el-corazon/" target="_blank">Boca Juniors siguiera siendo de los aficionados</a> y que no quedara en manos de empresarios y fondos de inversión. Ahí aguanta Boca, como un tótem que resiste en medio de un país entregado a la motosierra.</p><p>Y es que nada ha parado al presidente en la aplicación de su agenda. Los efectos del ajuste son palpables, tanto en números como en consecuencias sociales. Mientras sus partidarios se escudan en la <strong>bajada de la inflación</strong> (de un 211% interanual cuando entró en la Casa Rosada a un 31% en 2025) y del <strong>primer superávit fiscal</strong> desde 2008, la realidad a la que se tienen que enfrentar los argentinos sigue siendo terrible. Los servicios públicos viven un momento catastrófico. El mandatario <strong>ha recortado un 30% el gasto público</strong>, lo que ha provocado caídas en sanidad, educación y subsidios. </p><p>Ese ajuste provocó que en el primer semestre del año pasado, las personas que vivían por debajo del umbral de la pobreza <strong>llegaran a más del 50%.</strong> Una cifra que, si bien se ha reducido hasta una de cada tres personas, para economistas y expertos <strong>sigue sin reflejar la situación de hambruna y desprotección social</strong> que están viviendo muchas familias argentinas. Los recortes se han cebado con servicios básicos como el transporte, la vivienda o la atención médica privada, que han subido sus precios lastrando el poder adquisitivo de los ciudadanos. </p><p>De hecho, el informe que esta semana ha publicado la OCDE para la economía argentina advierte que no todo va tan bien como las cifras parecen indicar. <strong>La organización ha rebajado las perspectivas de crecimiento</strong> para el país, a la vez que indica cómo los salarios de los argentinos no se terminan de recuperar. Una situación que provoca que el consumo sea bajo, y pone de ejemplo los supermercados, donde las ventas <strong>no han dejado de caer desde abril</strong>. Igualmente, da un peso mayúsculo al salvavidas económico que dio Donald Trump a Milei en forma de un <em>swap</em> cambiario de más de <a href="https://www.infolibre.es/economia/argentina-eeuu-firman-acuerdo-estabilizacion-cambiaria-20-000-millones-dolares_1_2083470.html" target="_blank">20.000 millones de dólares</a> y que salvó en buena medida el plan del libertario en el que, financieramente, la economía se encontraba al borde del abismo.</p><p>Sea como sea, nada de todo eso, ni tampoco el <a href="https://www.infolibre.es/politica/milei-encara-primera-gran-crisis-corrupcion-audios-hermana_1_2054619.html" target="_blank">escándalo de corrupción en el que se vio inmersa su hermana</a>, parecen hacer mella en un Milei que ha reforzado recientemente su posición política con una <a href="https://www.infolibre.es/internacional/claves-triunfo-partido-milei-elecciones-legislativas-argentinas_1_2087304.html" target="_blank">victoria importantísima</a> sobre el peronismo en las legislativas. Su triunfo llegaba después de una <a href="https://www.infolibre.es/internacional/milei-sufre-duro-golpe-electoral-peronismo-revitalizado-axel-kicillof_1_2058764.html" target="_blank">dura derrota en la provincia de Buenos Aires</a>, terreno favorable para la oposición, que el presidente <strong>pudo dar la vuelta solo unos meses después</strong> gracias, en parte, a la ayuda económica de Trump. </p><p>Y en ese punto, la pregunta es: ¿qué está haciendo la oposición? ¿Por qué, pese a la corrupción, la pobreza y la devaluación de los servicios públicos, Milei sigue aguantando? Para Felipe Galli, politólogo y analista electoral argentino, la clave se resume en una frase: <strong>falta de una estrategia coherente</strong>. “Es algo que se suele manifestar no solo ahora sino en general cuando el peronismo es oposición. Es un movimiento político <strong>muy amplio que opera bajo una maquinaria de poder</strong>, y por eso en su interior tiene muchas corrientes de tipo ideológico, caudillesco y regional, controlando redes clientelares provinciales”, afirma Galli.</p><p>Para el politólogo, esa maquinaria difusa y a veces mamotrética <strong>se ha vuelto enormemente inefectiva para combatir a Milei</strong>. El presidente ha cambiado completamente las formas de hacer política en Argentina y, por tanto, su gobierno no tiene precedentes. “Este aparato de poder es enorme pero se ha vuelto ineficaz para enfrentar a Milei porque <strong>carece de un liderazgo centralizado</strong>, y enfrenta a una experiencia política bajo un liderazgo muy fortalecido (el del presidente) que además <strong>adopta tácticas populistas muy inusuales</strong> para lo que siempre fue el antiperonismo tradicional”, sentencia Galli.</p><p>Todo ello, en opinión de Facundo Cruz, consultor y analista político argentino, ha llevado al peronismo a una situación de bloqueo de la que no están terminando de salir, aún dos años después de la victoria de Milei. “La oposición siempre se tiene que articular en torno a cuatro pilares: un liderazgo fuerte, una renovación de las propuestas, un discurso propositivo unificado y un enfrentamiento con el Gobierno en el cargo. De todo ello, <strong>el peronismo solo está cumpliendo la última parte</strong>. Lo único que ha realizado durante estos dos años ha sido enfrentarse y llevar la contraria a todo lo que ha hecho Milei, pero <strong>sin realmente construir una alternativa</strong> a todo ello”, opina Cruz.</p><p>Quizás la representación más clara de esa situación fueron las elecciones legislativas, donde el discurso simplificado del peronismo terminó por ser su ruina. “Es cierto que están realizando cambios programáticos, intentando, por ejemplo, <strong>desterrar algunas propuestas económicas que no salieron bien</strong>, como la emisión monetaria, pero es evidente que la velocidad a la que se están realizando esos cambios es mucho menor a la que desea la sociedad”, continúa Cruz. Algo similar ocurre con la corrupción, un tema crítico para el gobierno pero que la oposición no está logrando rentabilizar: “Por cada escándalo que tiene el Gobierno, este <strong>puede citar diez para atacar al peronismo</strong>. La oposición no sabe (ni puede permitirse) recurrir a un discurso de transparencia institucional porque es una batalla cultural que no puede ganar”, argumenta Galli.</p><p>A eso se le suma un problema evidente: la falta de un líder claro. “Existen muchas líneas dentro del mismo peronismo, es una fuerza muy fragmentada. <strong>Hoy no se sabe quién es el líder de la oposición</strong>”, explica Mariana Sendra, investigadora de la Universidad de Deusto y experta en política argentina. Así, trae los dos nombres claves de esta batalla interna: el del gobernador de la provincia de Buenos Aires, <strong>Axel Kicillof</strong> y la de una vieja conocida de la política argentina, la expresidenta <strong>Cristina Fernández de Kirchner</strong>. “El enfrentamiento entre ambos es cada vez más claro. Uno de los momentos más polémicos fue cuando Kicillof <strong>decidió desdoblar las elecciones provinciales de Buenos Aires</strong>, las cuales ganó, de las nacionales. Algo de lo que estaba en contra la expresidenta y que, para algunos, precipitó la caída en esas legislativas”, señala la experta.</p><p>La guerra entre ambos no se puede aislar de la falta de credibilidad que el peronismo ha ido sumando en los últimos años. La presidencia de <strong>Alberto Fernández</strong>, que terminó con unos números de inflación inéditos, mermó esa fuerza hasta el punto de que, para Sendra, el <strong>miedo a una victoria a nivel nacional</strong> de la oposición después de ganar en Buenos Aires pudo movilizar a buena parte de los electores. En ese frente interno no hay que olvidar que Fernández <strong>fue una elección directa de la expresidenta</strong>, que además ocupó en esos años la vicepresidencia. “El peronismo siempre que pierde renueva liderazgo. Ese proceso <strong>debía haber empezado en 2015</strong>, no se inició y aún sigue pendiente ahora, 10 años después. Cuando pierden contra Macri, para 2019 se reconstruye como una coalición, pero <strong>con los mismos nombres y propuestas</strong>, y así transitan todo el Gobierno de Fernández. Ahora, la demanda de esa renovación sigue ahí, y eso les está pesando mucho electoralmente”, mantiene Cruz.</p><p>La coyuntura para acometerla es particularmente difícil porque, a diferencia de otras ocasiones en las que el nuevo líder <strong>aparecía por vía electoral</strong>, ahora esa situación no se puede producir porque la presidenta del partido está en arresto domiciliario y <strong>no se puede presentar a unas elecciones</strong>. Eso provoca que el cambio de liderazgo tenga que venir por el acuerdo y la negociación interna, <strong>algo completamente nuevo para el peronismo</strong> y que se antoja complicado en el clima de enfrentamiento que se vive. “El kirchnerismo rechaza sistemáticamente la discusión interna sobre lo que provocó el fracaso de la gestión de Alberto Fernández, más allá de buscar culpables ajenos para exculpar a la conducción de Cristina Fernández. Todo ello impide que se planteen un programa de gobierno”, añade Galli.</p><p>Esa nueva hoja de ruta debe llegar, para Sendra, en dos vertientes: <strong>una democratización interna y una nueva forma de entender la economía</strong>. “Antes de pensar la estrategia a Milei debe pensar hacia dentro. Deben tener un debate interno de verdad y mirarse a sí mismos para ordenarse. La predominancia de Cristina Fernández <strong>aún sigue siendo muy grande</strong>, no ha dado un paso al costado ni tampoco ha logrado generar un cuadro de liderazgo que represente al kirchnerismo. Siempre ha optado por candidatos más moderados para <strong>intentar atraer a más votantes</strong> y claramente no ha funcionado”, cree Sendra. Y en lo económico, dar una propuesta concreta ante una economía renovada por Milei que ya tiene muy poco que ver con la que ellos gestionaron. Si no, la motosierra tendrá combustible para rato en Argentina.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Dec 2025 18:27:43 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Mortera Franco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sin líder, sin programa y sin unidad: el peronismo languidece ante un Milei más crecido que nunca]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿Es Meloni invencible? Una oposición dividida trata de descifrar el rompecabezas de la desafección en Italia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/meloni-invencible-oposicion-dividida-trata-descifrar-rompecabezas-desafeccion-italia_1_2106042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/abc0d894-8707-431a-9fda-0e7d4b792963_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es Meloni invencible? Una oposición dividida trata de descifrar el rompecabezas de la desafección en Italia"></p><p>La mayoría de los críticos más sesudos de cine colocan a <em>La Aventura</em>, de <strong>Michelangelo Antonioni</strong>, como una de las obras culmen del séptimo arte. El film comienza con la desaparición de una de sus protagonistas, Anna, en una isla perdida mientras estaba de vacaciones con varios amigos. Lo que empieza como una historia de misterio y de investigación sobre lo ocurrido <strong>pasa rápidamente a un argumento completamente diferente</strong>, en el que ese estímulo inicial pierde su importancia para diluirse y olvidarse conforme va avanzando el metraje. Antonioni rompía así las formas clásicas de narración cinematográfica, dejando de lado lo que parecía su argumento principal para no resolverlo en ningún momento. </p><p>Más allá de lo entretenidas que sean sus casi dos horas y media para los mortales, el “olvido” de Antonioni <strong>parece rimar con algo que iba a suceder</strong> en su propio país más de 60 años después del estreno de su película. En el año 2022, <strong>Giorgia Meloni</strong> desató un terremoto político al <a href="https://www.infolibre.es/internacional/elecciones-italia_1_1324804.html" target="_blank">ganar las elecciones</a> y convertirse en la primera líder de extrema derecha en ser elegida en uno de los grandes países de la Unión Europea desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Una inquietud que, tres años después de su victoria, se ha ido diluyendo poco a poco gracias a la normalización y al olvido, llegando a ser <strong>homologada</strong> por muchos<strong> a una suerte de nueva derecha tradicional</strong>. Como la desaparición de Anna en la película de Antonioni, el mundo parece haberse olvidado de quién es Meloni.</p><p>Pero, ¿cómo ha conseguido la primera ministra esconder su ideología ultra para colocarse como ‘una más’ entre los mandatarios de la UE? “Meloni está siendo muy exitosa manteniendo vivo el relato de que <strong>ella se preocupa por las familias italianas</strong>. En política interna, centra el debate en la inmigración en lugar de en el coste de vida, que sigue aumentando. En política exterior, se ha convertido en una figura reconocible, capaz de <strong>sentarse con Bruselas </strong><a href="https://www.infolibre.es/internacional/trump-le-dice-meloni-no-habra-problemas-lograr-pacto-aranceles-ue_1_1980431.html" target="_blank"><strong>y con Trump</strong></a> al mismo tiempo, y esto puede generar una imagen de estadista que muchos italianos valoran”, responde Álvaro Canalejo-Morelo, investigador de la Universidad de Lucerna y experto en comportamiento político.</p><p>Una receta aparentemente sin fisuras que le está sirviendo para lograr algo que parece el antónimo de la palabra Italia: <strong>estabilidad</strong>. El Gobierno de Meloni es ya el <strong>tercero más largo de la historia democrática</strong> de un país acostumbrado a cambios constantes en el Palacio Chigi. Para poner en perspectiva, los tres años y un mes que lleva el Gobierno solo están por detrás de los de <strong>Silvio Berlusconi</strong> y <strong>Alcide De Gasperi</strong>. De hecho, desde 2010, solo el Ejecutivo de <strong>Matteo Renzi</strong> (además del de Meloni) ha superado la barrera de los 1.000 días, y algunos, como el de <strong>Enrico Letta,</strong> ni siquiera llegaron al año.</p><p>Relacionado con esto, la aprobación de la primera ministra <strong>oscila entre el 39% y el 43%,</strong> según los últimos datos de encuestadoras como Ipsos o Morning Consultant. Son números que, pese a lo que pudieran parecer, la colocan en una buena posición en comparación con otros líderes europeos del entorno. Por ejemplo, mandatarios como el polaco <strong>Donald Tusk</strong> (37%), el francés, <strong>Emmanuel Macron</strong> (12%), el alemán <strong>Friedrich Merz</strong> (29%) o incluso <strong>Pedro Sánchez</strong> (34%) están bastante por debajo de Meloni. Los buenos números de popularidad se reflejan en las encuestas, donde Fratelli d'Italia (FdL) <strong>va en cabeza con más de un 31%</strong> de los votos, seguido por el Partido Democrático (PD), a bastante distancia, con un 22%, el Movimiento 5 Estrellas (M5S) con un 12% y los otros partidos de la coalición de Gobierno, La Lega y Forza Italia que están en torno al 8%.</p><p>Aun con ese apoyo, la fortaleza de Meloni en las encuestas y sobre todo en el Gobierno viene favorecida por una razón de fuerza: <strong>la división de su oposición</strong>. En Italia, el <a href="https://www.infolibre.es/politica/sistema-corrector-aleman-doble-vuelta-francia-modelos-electorales-entorno_1_1938019.html" target="_blank">sistema electoral es algo más complejo</a> que en España, pues combina un reparto de escaños proporcional con otro mayoritario, donde el partido que gana en la circunscripción se queda todo. Por este último sistema se eligen el 37% de los asientos y es en ese apartado en el que Meloni <strong>logró buena parte de su ventaja</strong>. </p><p>¿Por qué? Porque la primera ministra consiguió entonces establecer una <strong>coalición con el resto de partidos de derecha o extrema derecha</strong> (La Lega y Forza Italia, la formación de Berlusconi), por lo que concentró el voto de las tres formaciones y de esa manera superó a la oposición, que se presentó en tres listas separadas. Para Steven Forti, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona y experto en extremas derechas, a esa circunstancia de base hay que sumarle otro factor: <strong>la debilidad electoral del resto de partidos de la coalición</strong> gobernante, lo que hace que ninguno de ellos tenga, pese a las discrepancias, ningún incentivo para romper el Ejecutivo.</p><p>Todo ello ha favorecido que la oposición entienda que, o toman cartas en el asunto y tratan de unirse, o la derrota de Meloni será casi imposible. Y lo están haciendo. En las elecciones regionales que se han ido sucediendo en Italia, la oposición está poniendo en marcha lo que se conoce en el país como <strong>Campo Largo, es decir, una suerte de unión</strong> que vaya más allá de las divergencias ideológicas para tratar de ganar a Meloni. Los resultados de esta estrategia han sido dispares, teniendo éxito en algunas zonas como Umbría, que han logrado recuperarla tras cinco años de gobierno de La Liga, aunque no en otras como las Marcas o la Basilicata, las cuales siguen en manos de la derecha. Eso sí, la izquierda ha logrado con esa unión mantener otros lugares como <strong>Emilia Romaña, la Campania y la Apulia</strong>, con victorias por encima del 60%.</p><p>Los resultados en las regiones han permitido solidificar el papel del PD como principal fuerza en la oposición. La formación socialdemócrata <strong>ha tenido un rol importantísimo</strong> en todos esos comicios y, a día de hoy, también por su posición en las encuestas, parece ser el partido destinado a hacer sombra a Meloni. Su buen desempeño ha sido igualmente un espaldarazo para su líder, <strong>Elly Schlein</strong>, que asumió la secretaría general del PD justo después de la victoria de Meloni para dar un giro a la estrategia centrista que había llevado al partido a la debacle. </p><p>La receta de Schlein para alejarse de los años más neoliberales del PD ha sido <strong>volver a las esencias clásicas de la izquierda italiana</strong>, que en los últimos años parecían perdidas. “Ha llevado de nuevo a primera plana temas como los derechos del trabajo o la defensa de la vivienda, combinándolo con abanderar causas como el <strong>feminismo o los derechos del colectivo LGTBIQ</strong>”, explica Andrea Noferini, profesor de Ciencias Políticas en la Universitat Pompeu Fabra. Forti subraya el cambio del PD con Schlein comparándolo con los años de Matteo Renzi, donde este planteó una <strong>reforma laboral en línea con las teorías neoliberales</strong> que ahora parecería implanteable. </p><p>La otra pata de esta futura coalición es el M5S que, como el PD, ha tenido grandes mutaciones durante los últimos años. Lo que comenzó como un <strong>partido antisistema</strong> que se presentaba como “ni de izquierdas ni de derechas”, ha ido mutando hasta establecerse en una línea más progresista. Un viaje que incluyó <strong>compartir gobierno con La Lega de Matteo Salvini</strong> y perder buena parte de su apoyo electoral al desgastarse su fuerza populista. “El giro se viene fraguando desde el covid, donde su actual líder y por entonces primer ministro Giuseppe Conte empezó a <strong>adoptar medidas más tradicionalmente de izquierdas</strong> para afrontar las consecuencias de la pandemia, como impulsar la renta mínima de la que se beneficiaron muchos ciudadanos”, señala Canalejo-Morelo.</p><p>Los ciudadanos más favorecidos por las políticas de Conte fueron <strong>los habitantes del sur</strong>, donde el partido aún conserva bastante apoyo. “Esas clases populares conectan más con el M5S que con el PD, que pese al cambio de liderazgo <strong>sigue viéndose como una formación de las élites urbanas</strong> que no termina de mirar a la periferia”, asegura Noferini. Sumado a esto, Forti igualmente señala que la <strong>vivienda y otros temas relacionados con las condiciones materiales</strong> de los trabajadores siguen siendo parte de los ataques del M5S al PD, al que los de Conte consideran <strong>alejado de ese tipo de preocupaciones</strong>. Mientras tanto, Schlein ha tratado de rentabilizar el <a href="https://www.infolibre.es/politica/reves-meloni-justicia-europea-jueces-podran-bloquear-deportaciones-albania_1_2041033.html" target="_blank">rechazo a las políticas migratorias de Meloni</a>, un área donde el M5S no es tan crítico.</p><p>Ahora, para el investigador, es muy aventurado pensar que este tipo de cambios en ambos partidos sean parte de una estrategia para ganar a Meloni. “<strong>El objetivo de los partidos es sobrevivir y ganar</strong>. No está claro, ni para el PD ni para el M5S, que movilizar sus bases implique necesariamente quitar votantes a Meloni. De hecho, creo que esto último es muy difícil, y tampoco creo que sea la clave”, comenta. Esa piedra de toque no está tanto en esos giros ideológicos sino en el combustible que da fuerza al auge de la extrema derecha en toda Europa: <strong>el desencanto</strong>.</p><p>Y es que la desafección política en Italia es cada vez mayor. Forti recuerda que la participación en los comicios regionales ha bajado exponencialmente, <strong>colocándose entre un 41% y un 44%</strong>, cifras que ejemplifican el hastío de la población. A ello se le suma un <strong>estancamiento económico</strong> que ha destrozado los bolsillos de los italianos. “Para poner en perspectiva, en los últimos 20 años, en Italia <strong>la renta real ha disminuido un 4%</strong>, mientras que en España ha aumentado un 11%. La clase media es la gran perjudicada de esto, <strong>dando mucho margen a las opciones populistas</strong> para ganar votos. Pero ahora, con Meloni en el gobierno, si la situación económica de los italianos sigue empeorando, todo eso se le puede volver en contra”, comenta Noferini.</p><p>Para ponerle las cosas difíciles, insiste el profesor, la izquierda debe poner el foco no tanto en el tema ideológico sino <strong>más bien en los servicios públicos y en su fortalecimiento</strong>, sobre todo en un momento en el que estos están cada vez peor en Italia. “No creo que el italiano medio esté muy preocupado por las reformas de la justicia y la ley electoral que impulsa Meloni, <strong>sino por su bolsillo</strong>. En este sentido, será clave ver cómo reacciona la economía italiana al fin de los fondos de regeneración de la UE, ya que Italia es el país que más está recibiendo”, expone el investigador de la Universidad de Lucerna.</p><p>Ahora, tanto Noferini como él ven complicado que esa receta pueda darse en una coalición amplia. “Hay <strong>muchísimas diferencias entre los dos partidos</strong>, tanto en la forma de abordar el cambio climático, como en la reforma de la justicia o en política exterior. Por eso, veo muy complicado establecer una coalición que, si bien puede ser, <strong>se vea como una alternativa creíble</strong> a Meloni”, resume Noferini. Algo que a Canalejo le abre dos cuestiones: “La primera es si una coalición así <strong>podrá sostenerse a largo plazo</strong>, dadas las claras diferencias de base. La segunda tiene que ver con los ciudadanos descontentos con el Gobierno Meloni. La mayoría son de izquierdas, pero también hay muchos desencantados no politizados. La duda está en si <strong>esa lista conjunta puede movilizar a los insatisfechos</strong>, sobre todo con una candidata que para muchos sigue siendo vista como parte del <em>establishment</em>”, zanja.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Dec 2025 05:00:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Mortera Franco]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Italia,Partido Democrático (Italia),Giorgia Meloni,Movimiento 5 Estrellas,El nudo gordiano de la ultraderecha]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Radiografía de una ilusión: ¿puede Mamdani tener la llave para derrotar al trumpismo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/vivienda-supermercados-publicos-cuidado-infantil-gratuito-formula-mamdani-ganar-trumpismo_1_2090591.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fadb2636-18fc-4ce2-abd8-1377fbcd6058_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Radiografía de una ilusión: ¿puede Mamdani tener la llave para derrotar al trumpismo?"></p><p>“Este hombre solo ha venido a EEUU por una razón: para <strong>transformar el país en una teocracia islámica</strong>. Yo digo no a la sharia, que es precisamente por lo que he presentado un alegato para enviarle de vuelta a Uganda”. Es una frase especialmente lapidaria. Su autor, <strong>Andy Ogles</strong> es un miembro de la Cámara de Representantes por Tennessee, y el destinatario de su ira es el candidato para alcalde de Nueva York por el Partido Demócrata, <strong>Zohran Mamdani</strong>. Esa afirmación la escribió el pasado 28 de octubre en su <a href="https://x.com/RepOgles" target="_blank">perfil de la red social X</a>, que más que suyo parece ser una <strong>cuenta monográfica para arremeter contra Mamdani</strong>. Es difícil entrar en ella durante los últimos días y no encontrarse con una afirmación referente al demócrata, porque prácticamente <strong>cada publicación suya está destinada a atacarle</strong>, pese a que la ciudad de Nueva York está a unos 1.500 kilómetros del lugar que le eligió para ocupar un espacio en el Congreso.</p><p>La ofensiva de Ogles, aunque especialmente intensa y agresiva, <strong>no es algo nuevo</strong> o exclusivo en estas últimas semanas. Con las encuestas dando a Mamdani una cómoda ventaja de unos 12-20 puntos en los comicios de este martes sobre su principal adversario, <strong>Andrew Cuomo</strong>, el Partido Republicano está intentando hacer ver que Nueva York será la primera pieza en caer en una especie de <strong>auge comunista que llevará al país al desastre</strong>. De hecho, la etiqueta del comunismo ha sido uno de los principales sambenitos que se le han colocado a Mamdani desde su irrupción con su victoria en las primarias demócratas. <strong>Donald Trump</strong> le llamó <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/trump-ultrarricos-alian-cruzada-evitar-triunfo-mamdani-nueva-york_1_2065778.html" target="_blank">“lunático comunista al 100%”</a>, el anterior alcalde neoyorquino, <strong>Eric Adams</strong>, dijo que “no era demócrata sino comunista” e incluso el polemista ultra <strong>Ben Shapiro</strong> dijo que “el comunismo había ganado en Nueva York” tras la <a href="https://www.infolibre.es/internacional/zohran-mamdani-gana-primarias-democratas-apunta-alcaldia-nueva-york_1_2020296.html" target="_blank">victoria de Mamdani en las primarias</a>.</p><p>Pero, ¿qué propone exactamente Mamdani? ¿Tiene una agenda tan radical? Y sobre todo, ¿es su combinación de propuestas y carisma la <strong>clave para disminuir el descontento</strong> que propulsa al trumpismo?</p><p>Si hay algo que repite el candidato demócrata sin cesar en sus adictivos <em>spots</em> electorales es que quiere ganar para <strong>mejorar el día a día de la clase trabajadora</strong>. Es, como todo en su comunicación, una forma simple de resumir sus propuestas, todas ellas enfocadas en hacer la vida diaria de los neoyorquinos más fácil y menos cara. Mamdani <strong>quiere empezar por lo micro</strong>, por el ciudadano de a pie, por los problemas cotidianos, para transformar la ciudad y hacerla más asequible. Poner el foco en el ciudadano en una de las urbes más pobladas del mundo (si se cuenta su área metropolitana). </p><p>Por eso, las propuestas de Mamdani tienen que ver con el gran problema de esta década en todo el mundo: <strong>la vivienda</strong>. Su apuesta estrella es la de <strong>congelar el alquiler a los neoyorquinos</strong> que tengan rentas estabilizadas, es decir reguladas por ley, donde las subidas no van a cargo del casero sino de la alcaldía, algo que afectaría a más de dos millones de ciudadanos. “Esta es una de las propuestas más realistas, es fácil de implementar y no tendría un gran coste ni económico ni político, pero tiene una gran limitación y es que <strong>no mejora el acceso a la vivienda</strong>. Sí, ayudaría a quienes viven en esos pisos, pero no genera nuevas casas. Quienes están en ellas no se van a ir y por tanto no daría acceso a nuevos propietarios”, argumenta Mònica Clua Losada, profesora Beatriz Galindo Senior de la Universitat Pompeu Fabra. </p><p>Además, Mamdani quiere poner en marcha un <strong>ambicioso plan de construcción de viviendas</strong> para complementar esa congelación de los alquileres. El candidato promete levantar <strong>200.000 casas</strong> a lo largo de los próximos diez años, todas ellas destinadas a alquiler asequible, construidas por los sindicatos y con renta estabilizada. “Tiene la intención de <strong>demoler edificios ruinosos</strong> para luego construir otros y que puedan ser habitables. Esto es bastante factible; en Europa, en <a href="https://www.infolibre.es/economia/modelo-vienes-vivienda-publica-contrapeso-mercado-privado_1_1841913.html" target="_blank">ciudades como Viena ya se ha hecho</a>. La cuestión es ver cuánto tarda en hacer toda esa construcción”, duda Miguel Ángel Ortiz, economista y profesor en CUNEF Universidad.</p><p>En el apartado del coste de la vida y la inflación, uno de los problemas que causa más descontento en la Gran Manzana, Mamdani tampoco se queda atrás en cuanto a medidas ambiciosas, especialmente para un país como EEUU. Para bajar el precio de los productos más básicos propone desarrollar una <strong>red de supermercados gestionados desde lo público</strong> que venderán a precios de mayoristas, sin intención de sacar beneficio de las ventas. Todo esto será complementado por otra de sus propuestas más comentadas: <strong>la de los autobuses gratuitos</strong>.</p><p>“No es algo que sea particularmente difícil de hacer. En EEUU el transporte público ya es <strong>casi gratuito en muchas ciudades de tamaño medio</strong> y por tanto sería fácil de implementar y tendría un coste bastante asumible, de unos 800 millones. Con el caso de los supermercados es similar, quizás <strong>no logre hacer esa red pública tal y como propone</strong>, pero sí puede conseguir algo intermedio apoyándose en la tradición que ya hay en EEUU de mercados comunitarios”, explica Clua Losada.</p><p>Algo más complicado es, para la experta, llevar a cabo la propuesta de dar un cuidado gratuito a los niños de entre seis semanas y cinco años: “Esta medida se calcula que costaría unos <strong>seis billones de dólares </strong>[6.000 millones de dólares, si lo traducimos al sistema europeo, en el que un billón estadounidense equivale a mil millones]<strong>; es decir, lo mismo que la ciudad dedica a la Policía</strong>, y en EEUU hay ciudades que dedican hasta un 70% de su presupuesto a la misma. Así que parece realmente complejo llevarlo a cabo”.</p><p>Para financiar todo esto, Mamdani lo tiene claro: los que tienen más deben ser los que más paguen. El candidato prevé <strong>aumentar la tasa de impuestos corporativos</strong> para igualar el 11,5% de Nueva Jersey, con lo cual, según sus cálculos, generaría cinco mil millones de dólares. A parte de esto, también gravará al 1% más rico de los neoyorquinos, es decir, a aquellos que ganan más de un millón de dólares anualmente, con un impuesto fijo del 2%. </p><p>“Aquí Mamdani tendría las manos bastante atadas, porque <strong>el alcalde tiene poco margen de actuación a la hora de poner impuestos</strong>. Tiene control sobre el IVA, pero poco más, y para realizar las subidas que él propone necesitaría la <strong>autorización del Estado</strong>”, comenta Clua Losada. Eso por no hablar del peligro de una fuga de empresas: “Nada le garantiza que las <strong>grandes empresas se muevan de la ciudad</strong> a otros sitios cercanos que puedan tener tasas más bajas, por lo que será algo a tener en cuenta”, señala Ortiz.</p><p>La irrupción de Mamdani ha sido casi vista como un milagro en medio de la larga travesía en el desierto que está siendo para los demócratas el segundo mandato de Trump. Es cierto que tiene a <a href="https://www.infolibre.es/internacional/zohran-mamdani-candidato-desafia-miedo-democratas-propia-izquierda_1_2086446.html" target="_blank">buena parte del </a><a href="https://www.infolibre.es/internacional/zohran-mamdani-candidato-desafia-miedo-democratas-propia-izquierda_1_2086446.html" target="_blank"><em>establishment </em></a><a href="https://www.infolibre.es/internacional/zohran-mamdani-candidato-desafia-miedo-democratas-propia-izquierda_1_2086446.html" target="_blank">en contra</a>, pero es innegable que su <strong>poderosa entrada en escena ha sido un soplo de aire fresco</strong> a la hegemonía trumpista. Por eso, quizás es Mamdani quien ha dado con la tecla para hacer frente a Trump gracias a ese programa constructivo y centrado en los problemas comunes.</p><p>Sin embargo… los expertos tienden a desconfiar de que el fenómeno Mamdani sea la kriptonita del trumpismo. En primer lugar porque, al ser una estrategia tan basada en una ciudad como Nueva York, es <strong>difícilmente exportable a otros lugares</strong> de un país tan diverso como EEUU. “Es un candidato muy apropiado para la circunscripción en la que se presenta. Sería, por ejemplo, <strong>muy de izquierdas si fuera a unas elecciones en Ohio</strong>, pero en Nueva York es perfecto. Y creo que los demócratas se equivocarían si extrapolan a Mamdani al resto del territorio”, comenta Pedro Soriano, analista de Agenda Pública y experto en política estadounidense.</p><p>De hecho, recuerda, Nueva York, al contrario de lo que pudiera parecer, <strong>no es una plataforma especialmente exitosa</strong> para dar el salto a nivel nacional, precisamente por su excepcionalidad dentro de EEUU. Así, alcaldes que llegaron a cotas de popularidad altísimas y a un gran éxito electoral dentro de su partido, o bien nunca intentaron llegar a la Casa Blanca o, cuando lo hicieron, no fueron especialmente exitosos. Ese fue el caso de <strong>Rudy Giuliani</strong>, que antes de ser el abogado de Trump fue un auténtico símbolo de la <strong>resiliencia de Nueva York después del 11-S</strong>. Sin embargo, cuando en 2007 trató de conseguir la nominación republicana, fue derrotado ampliamente por <strong>John McCain</strong>. Caso similar fue el de <strong>Michael Bloomberg</strong>, aunque en esta ocasión en el lado demócrata que, pese a invertir millones de dólares en su campaña, no estuvo ni siquiera en la terna final de las primarias de 2020.</p><p>Añadido a todo esto, para Roger Senserrich, politólogo especializado en política estadounidense, el programa de Mamdani no es lo más importante a la hora de explicar el fenómeno de su ascenso. “Las propuestas que tiene <strong>no son muy diferentes de las de otros candidatos demócratas de izquierdas</strong>. En las propias primarias que gana hay un candidato, <strong>Brad Lander</strong>, también progresista, que tiene unas medidas políticas muy parecidas a las que lleva Mamdani. Pero la diferencia está en que Mamdani es mucho mejor político”, defiende el politólogo.</p><p>Para él, la cuestión con este tipo de candidatos no es tanto lo que dicen ellos sobre el programa, sino lo que el programa dice de ellos. “En eso <a href="https://www.infolibre.es/internacional/biden-mamdani-partido-democrata-busca-nuevo-obama-destruir-trumpismo_1_2022861.html" target="_blank">sí deben aprender los demócratas</a>. Mamdani tiene muchas propuestas, algunas serán más realistas que otras, unas más acertadas que otras, pero lo que está claro es que ya el hecho de hacerlas <strong>muestra al votante que hay una preocupación por esos temas</strong>. Los neoyorquinos saben que Mamdani se preocupa por la vivienda, por el precio de los alimentos… por temas, en buena medida, por los que ellos también se preocupan. <strong>Y eso marca la agenda</strong>, algo que los demócratas no logran hacer contra Trump”, continúa Senserrich.</p><p>También hay otro punto muy interesante con Mamdani y es que parece haber dado con la tecla para resolver una de las grandes dudas que han tenido los demócratas para atacar a Trump. “Uno de los grandes debates es si hacer oposición basada en la <strong>parte económica o dando más importancia a la deriva autoritaria</strong> del presidente. Mamdani ha conseguido con su sola presencia aunar ambas cosas: con sus propuestas consigue esa parte más económica y con su perfil <strong>encarna todo lo que Trump odia</strong>, por ejemplo, el ser árabe”, explica Soriano. </p><p>Esa parte simbólica se combina con la naturalidad y el carisma que derrocha, que vienen acentuados por esa <strong>posición de </strong><em><strong>underdog</strong></em><strong> y de luchador contra el </strong><em><strong>establishment</strong></em> que suele funcionar tan bien en Estados Unidos. “Es alguien que no habla como un político, sino como una persona normal. Además, en sus vídeos <strong>da una imagen de espontaneidad</strong>, de que no todo está milimétricamente calculado (aunque lo esté), parece algo realmente natural. A Obama, por ejemplo, le pasaba eso elevado a la máxima potencia y ese relato contra el <em>establishment</em> también le vino bien a candidatos como al propio Obama o a Trump en 2016”, zanja Senserrich. </p><p>Aun así, Mamdani tendrá que luchar contra un enemigo invisible: la ilusión. “Es difícil, para este tipo de campañas municipales que <strong>generan tanta movilización que luego puedan concretarse</strong> cuando llegan a la alcaldía. Mamdani ha usado muy bien el pasado de Nueva York, esa ciudad que en los 70 era casi socialista para estándares europeos, para ilusionar al votante. Toda su imagen de campaña recuerda mucho a esa época. El problema es que <strong>ese momento y el actual no pueden ser más diferentes</strong>”, zanja Clua Losada.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Nov 2025 05:01:34 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Mortera Franco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Radiografía de una ilusión: ¿puede Mamdani tener la llave para derrotar al trumpismo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva York,Estados Unidos,Elecciones,El nudo gordiano de la ultraderecha]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Cuando todo falla, el Brexit: un Starmer desesperado saca la carta del europeísmo para atacar a Farage]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/falla-brexit-starmer-desesperado-saca-carta-europeismo-atacar-farage_1_2086475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c3fdf3d2-2dd4-42f1-9e85-45fecdf6cae8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando todo falla, el Brexit: un Starmer desesperado saca la carta del europeísmo para atacar a Farage"></p><p>“Salir de la Unión Europea revitalizará nuestra democracia”. “<strong>Me atrevo a soñar</strong>: amanece un Reino Unido independiente”. “Si queremos comercio, amistad y cooperación, no necesitamos una Comisión Europea ni un Tribunal Europeo”. “Sé que nos vais a echar de menos… queréis prohibir nuestra bandera, pero nos despedimos agitándola”. “Tenemos un ‘colchón’ de 10.000 millones de libras, 34 millones al día, que será dinero libre que podremos gastar en sanidad, en escuelas, en lo que sea”. Todas estas afirmaciones tienen un mismo autor: <strong>Nigel Farage</strong>. El ahora presidente de Reform UK, la fuerza de extrema derecha que amenaza con <a href="https://www.infolibre.es/politica/farage-erige-alternativa-bipartidismo-reino-unido-ascenso-elecciones-locales_1_1988726.html" target="_blank">romper el inmortal bipartidismo británico</a> liderando todas las encuestas, fue durante décadas sinónimo de la palabra Brexit. <strong>Hasta su apodo, Mr. Brexit</strong>, tiene que ver con él. El político británico construyó su personaje, aderezado de declaraciones polémicas y ultranacionalistas, en base a que un Reino Unido sin las ataduras de la UE sería imparable.</p><p>Pese a que, desde el Brexit, hay que reconocerle a Farage <strong>sus dotes de comunicador y de visión política</strong>, las relacionadas con predecir el futuro no son lo suyo. Lejos de “revitalizar” la democracia británica, el Brexit ha traído a los ingleses una de las épocas de <strong>mayor inestabilidad política de su historia</strong>, con un total de seis primeros ministros en solo nueve años. Tampoco a nivel económico las cosas han salido como el presidente de Reform UK esperaba. Ese repetido excedente de dinero que quedaba de la salida de la UE y que podría servir para mejorar los servicios públicos <strong>ni está ni se le espera</strong>, las promesas de precios más bajos se disiparon rápidamente y las supuestas ventajas se han traducido en un estancamiento económico y en una caída de productividad del 4%.</p><p>A todo eso se agarran como a un clavo ardiendo, nueve años después, los laboristas de <strong>Keir Starmer</strong> para hacer frente al fantasma de una victoria de Reform UK que haga caer la pieza del Reino Unido en el dominó de la ultraderecha mundial. Durante estas últimas semanas son varias las figuras del partido <strong>que han traído a colación el fracaso del Brexit</strong> para atacar a Farage y justificar la deriva económica del país. Todo ello, a un mes de presentar unos presupuestos clave con los que el Gobierno tendrá que hacer frente a una gran inflación y a un déficit también en ascenso.</p><p>La voz más autorizada en este sentido, la canciller (el equivalente británico a la ministra de Economía) <strong>Rachel Reeves</strong>, habló claro sobre el <strong>daño a largo plazo que el Brexit había hecho</strong> a la economía y, en concreto, a la productividad. A ella se le unieron otras personalidades de la formación como <strong>James Murray</strong>, secretario jefe del Tesoro, que arguyó que con su presupuesto Reeves tendrá que “deshacer parte del daño causado por el Brexit”; y <strong>Wes Streting</strong>, ministro de Sanidad, el cual celebró que “por fin se pueda decir que el Brexit fue un problema”.</p><p>Este giro europeísta no es casualidad ni llega en un momento aleatorio. Como escribe <strong>Rafael Behr</strong> en su columna de <em>The Guardian</em>: “nada más ha funcionado, así que Starmer y Reeves están por fin diciendo la verdad sobre el Brexit”. Y es que <strong>los laboristas están poco menos que desesperados</strong>. Su valoración entre los electores británicos está en caída libre. Mientras hace poco más de un año el actual <em>premier</em> lograba una de las <a href="https://www.infolibre.es/internacional/laborismo-regresa-downing-street-catorce-anos-despues-arrasar-urnas_1_1834377.html" target="_blank">más grandes mayorías en la historia de los laboristas</a> en las elecciones, desde que cruzó la puerta del 10 de Downing Street, ese hechizo, <strong>basado sobre todo en el rechazo a los conservadores</strong>, se ha esfumado. </p><p>Parafraseando el título de la nueva película de <strong>Paul Thomas Anderson</strong>, el Gobierno laborista ha sido, desde su elección, <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/extrana-izquierda-gobierno-britanico-starmer-ultraderecha-dispara_1_2015407.html" target="_blank">un error tras otro</a>. Primero fueron los recortes a las subvenciones para la calefacción a los mayores, luego el escándalo de los <a href="https://www.infolibre.es/internacional/starmer-devuelve-7-200-euros-regalos-investiga-donante-laborista_1_1875281.html" target="_blank">regalos de donantes</a> valorados en miles de euros, para después seguir con la subida del gasto militar a costa de la ayuda a la cooperación y con los <strong>recortes a las prestaciones para los discapacitados;</strong> todo aderezado de múltiples rebeliones internas. </p><p>Por esa gestión catastrófica, y por el creciente sentimiento de descontento y de decepción de los votantes, las perspectivas de Starmer en las encuestas <a href="https://www.infolibre.es/internacional/recortes-sociales-guerra-migracion-ultimo-capitulo-huida-delante-starmer_1_1997794.html" target="_blank">se han venido abajo</a> a la vez que subían las de la extrema derecha. Actualmente, según la media de encuestas del medio <em>Politico</em>, <strong>Reform UK ganaría las elecciones con el 29% de los votos</strong>, 10 puntos de ventaja sobre los laboristas, que perderían prácticamente a la mitad de su electorado, mientras que los conservadores se quedarían en el 17%. Un panorama crítico y desolador que les ha llevado a tomar el camino del <strong>abrazo al europeísmo.</strong></p><p>Lo han hecho en un momento propicio. Según las últimas encuestas de opinión, nunca en la historia de Reino Unido desde su salida de la UE <strong>el Brexit ha estado peor visto</strong>. Una encuesta de YouGov del mes de junio afirmaba que el 56% de los ingleses pensaba que salir de la UE fue un error, comparado con el 31% que indicaba que fue un acierto. A su vez, en otro barómetro del mismo encuestador, <strong>solo el 11% de los ciudadanos creía que el Brexit fue un éxito</strong> por el 62% que pensaba que fue un fracaso. La razón principal de estos últimos para sostener su posición era la economía. Y todavía más, el 57% de los encuestados por otro sondeo de Ipsos decía que votaría <em>remain</em> si el referéndum se celebrara hoy.</p><p>“Diría que el sentimiento general es de arrepentimiento, <strong>pero también de cansancio</strong>. La mayoría sabe que el Brexit ha salido mal: más costes, menos oportunidades y una economía más frágil. Pero al mismo tiempo, <strong>la gente está harta de oír hablar del tema</strong>”, defiende Anna López Ortega, politóloga y autora de <em>La extrema derecha en Europa</em>. Un sentimiento que no es homogéneo en cuanto al perfil del votante: “Desde mi punto de vista, este 25-30% favorable se corresponde con el votante de Reform y de los <em>tories</em>, inglés y de mediana edad o ya jubilado. Por el contrario, <strong>Escocia, Gales y los jóvenes siguen apoyando un futuro en la UE</strong>”, comenta Unai Gómez-Hernández, investigador de la University of Edinburgh.</p><p>Con todo ello, una cosa es que exista un sentimiento negativo hacia el Brexit y otra bien distinta que, a día de hoy, pueda mover votos. “El público en general ya es consciente de este problema y <strong>no se plantea la vuelta del Reino Unido a la UE</strong> como una posibilidad realista. El propio Starmer <a href="https://www.infolibre.es/internacional/starmer-rechaza-vuelta-reino-unido-ue-reforzando-vinculo-europa_1_1938664.html" target="_blank">rechazó esta posibilidad</a> durante su campaña en las elecciones generales de 2024. Lo que la gente busca son las soluciones que Starmer prometió en su día<strong> y que no siente que llegan</strong>”, defiende Beatriz Valero, analista de El Orden Mundial. Una opinión que secunda López Ortega: “Hoy preocupa más el día a día: el alquiler, la sanidad, el trabajo. Así que <strong>el Brexit ya no mueve votos directamente</strong>, aunque sigue pesando como símbolo del fracaso político de los últimos años”.</p><p>Relacionado con esto, tampoco el Partido Laborista ha hecho demasiado por posicionarse de forma clara contra el Brexit. Ya desde el propio referéndum, durante cuya campaña se acusó a su entonces líder, <strong>Jeremy Corbyn</strong>, de ser demasiado tibio, los laboristas no han tenido una posición fuerte con respecto al tema. De hecho, las declaraciones de Reeves son quizás la toma de partido más fuerte de los laboristas en mucho tiempo. “Los laboristas son alternativa a las derechas cuando gobiernan los <em>tories</em>, pero no lo son cuando se habla de la UE. <strong>Starmer no tiene una definición clara proeuropea</strong> que podría esperarse de un partido socialdemócrata europeo. Al estar en esa posición indefinida, el líder laborista pierde esos votos proeuropeos”, afirma el investigador.</p><p>De hecho, tampoco el primer ministro ha aprovechado ocasiones propicias para tomar partido decididamente por Europa. Por ejemplo, <strong>Starmer no acudió al congreso de los Socialistas Europeos</strong>, dejando su puesto a su ministro de Exteriores, <strong>David Lammy</strong>, pese a ser uno de los pocos mandatarios socialdemócratas del Viejo Continente. Todo ello merma la credibilidad de este cambio y deja las declaraciones de sus ministros más como una excusa para los presupuestos que como una estrategia fuerte contra Farage.</p><p>Además, los laboristas, según los expertos, se equivocan al atacar al presidente de Reform UK por la salida de Reino Unido de la UE, cuando el auge de este es mucho más complejo. “No creo que sea una estrategia que vaya a dar buenos resultados. Aunque Farage lideró la campaña del <em>leave</em>, <strong>el acuerdo posterior del Brexit fue resultado de las negociaciones del Partido Conservador</strong>, no de Reform UK. Farage siempre podrá culpar a los <em>tories</em> de cómo se llevaron estas negociaciones, y decir que estas fueron la causa de la situación económica actual, no el Brexit en sí”, afirma Valero.</p><p>Así, la subida de Farage tiene raíces mucho más profundas, que en gran medida vienen por el fracaso de los laboristas a la hora de gestionar el descontento social heredado del Gobierno de los <em>tories</em>. “Reform UK está creciendo porque <strong>ha sabido canalizar el enfado</strong>. Hay mucha gente decepcionada con los conservadores, pero que tampoco ve en Starmer un cambio real. Farage <strong>ofrece un discurso sencillo, emocional</strong>: ‘el país va mal porque las élites no te escuchan’. Starmer habla de gestión y responsabilidad, pero eso no emociona. El problema es que los laboristas no están conectando con la parte del país que siente que nada cambia, gobierne quien gobierne”, explica López Ortega.</p><p>Tampoco ayuda que el primer ministro haya repetidamente <strong>comprado el discurso de Farage en temas como la inmigración</strong>, donde Starmer se ha mostrado partidario de una línea mucho más dura. “Cuando el laborismo repite los marcos de la extrema derecha, los legitima. No se combate a Farage prometiendo más control migratorio, sino <strong>ofreciendo otra idea de seguridad</strong>: seguridad económica, vivienda, servicios públicos, salarios dignos”, continúa la politóloga. Algo que también afirma Gómez-Hernández: “Hay temas mucho más importantes para los británicos que la migración, por eso centrarse en los <strong>asuntos más directamente relacionados con la vida diaria</strong> (vivienda, desigualdad, empleo) es la mejor opción contra Reform”.</p><p>Aunque, por encima de todo, lo que ofrece Farage es una visión de futuro. Y eso es algo que, en Reino Unido, <strong>muy pocas fuerzas políticas pueden ofrecer en un clima de desafección</strong> y de descontento como en el que viven los ingleses. Reform es el <em>outsider</em>, el que está fuera de la política tradicional, el único partido que aún no ha tenido la oportunidad de gobernar en la era postBrexit. Mientras, el laborismo sigue perdido: “Starmer está atascado entre intentar contentar tanto a los sectores más a la izquierda (que pueden pasarse al nuevo partido de Corbyn) y los sectores más conservadores, cercanos a Reform. <strong>Al intentar contentar a todos, no contenta a nadie</strong>”, zanja Valero.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Oct 2025 18:43:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Mortera Franco]]></author>
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