José Antonio Martín Pallín: “El 'caso Pegasus' es una profecía cumplida del Gran Hermano de Orwell”

El magistrado emérito del Tribunal Constitucional José Antonio Martín Pallín (A Coruña, 1936) acaba de publicar un pequeño libro titulado Los derechos de la Tierra. En el texto reflexiona sobre cómo el derecho hasta ahora se ha limitado a castigar los delitos medioambientales. A la hora de plantear alguna herramienta de solución propone “una especie de Tribunal Penal Internacional de Protección del Medio Ambiente”. A modo de resumen, expone una reflexión preocupante: “Las formas actuales de explotación del planeta nos pueden llevar a lo que James Lovelock llama La venganza de la Tierra. Ojalá que no tengan nunca que ver las generaciones futuras que la Tierra se venga de cómo la hemos tratado”.

Derecho internacional y Ucrania

“Cualquier instrumento internacional que protege los derechos humanos, véase Declaración Universal, Pacto Internacional, Convenio Europeo..., o que fomenta la persecución y castigo de las violaciones de derechos humanos fundamentales es un avance en sí mismo. Soy consciente de que mucha gente piensa que su efectividad no es plena. Creo que, efectivamente, Rusia, porque Putin solo no ha podido hacer esto, lo hace porque tiene detrás a una mayoría del pueblo ruso que lo apoya; si no, no sería capaz de hacerlo. Por tanto, hay que ver el contexto en el que se produce esta invasión. Rusia tiene serias reservas de que la OTAN se instale a diez metros de su frontera y me parece que lo lógico hubiera sido que la comunidad internacional hubiera dicho: “Vamos a dejar a la OTAN en sus actuales fronteras y no hagamos esto. Sentémonos y hagamos un tratado de no intervención”. Pero Putin toma la decisión de romper las leyes internacionales. A partir de ahí pierde ya toda legitimidad”.

Putin ante los tribunales

“La invasión es, a todas luces, un crimen que está contemplado en el Estatuto de la Corte Penal Internacional. La Fiscalía puede iniciar una investigación, pero no la puede llevar adelante. Hay un tribunal previo que dictamina si las investigaciones de la Fiscalía pueden o no seguir adelante, finalmente tendría que intervenir el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Y aquí, como todo el mundo sabe, Rusia tiene el derecho de veto. Pero no hay duda alguna de que los que han roto la legalidad internacional son Rusia y Putin y, por tanto, deben responder de ello ante lo que es el sentimiento generalizado de la mayoría de las naciones. El Estatuto establece cuarenta y tantas o cincuenta modalidades o actuaciones que se califican como crímenes de guerra. Rusia, por lo que se ha visto, creo que ha traspasado unas veinte o treinta. Por lo tanto, no hay duda. Pero, va a ser imposible llevarlo ante un tribunal, ante la Corte Penal Internacional. Por supuesto, nadie va a entrar en Rusia a detener a Putin. Por lo que las posibilidades reales y efectivas son mínimas”.

El caso Pegasus

“El caso Pegasus es una profecía cumplida de Orwell, del Gran Hermano. La capacidad tecnológica es inmensa. Estamos ante una realidad preocupante en la que la intimidad ha desaparecido prácticamente. Como dijo en su tiempo el Tribunal Constitucional alemán, somos seres de cristal, transparentes, ya no tenemos intimidad. Todo puede ser intervenido. Ahora bien, sólo se pueden intervenir las comunicaciones telefónicas con autorización judicial. Pero, desgraciadamente, Pegasus se salta esa norma e interviene sin autorización judicial. En España, el sistema permite que un magistrado del Tribunal Supremo, que puede ser de la Sala Segunda Penal o de la Sala Tercera de lo Contencioso, que es el caso, presente una petición ante el Centro Nacional de Inteligencia y puede autorizar escuchas que llamaríamos prospectivas. Pero siempre en relación con el terrorismo y en relación con el crimen organizado o el narcotráfico”.

Vox en el Gobierno de Castilla y León

“Ya escribí hace mucho tiempo que en una democracia no caben cordones sanitarios ni líneas rojas. Ahora bien, en una democracia sí que cabe delimitar el espacio reservado para aquellos partidos políticos que tienen convicciones democráticas y que respetan sobre todo los derechos fundamentales de las personas. No es el caso de Vox. Por ello, cualquier partido democrático debe evitar, sin poner cordones sanitarios ni nada, simplemente pactar con Vox. Lo que sucede es que, por desgracia, en mi opinión, esto es una ola europea. Pero con una diferencia fundamental: en Europa, los fascismos emergentes fueron derrotados por la democracia. Sin embargo, en España, el fascismo emergente, que trata de revivir el pasado franquista, fue el vencedor en la Guerra Civil, y esto ofrece un matiz diferencial y muy preocupante al auge que está teniendo Vox. Esperemos que la sociedad española, en las próximas elecciones, les coloque en un sitio razonable. Creo que lo que ha hecho el PP es una temeridad y que ha puesto por encima de todo su deseo de gobernar”.

Estabilidad del Gobierno de coalición

“Creo que el Gobierno puede mantener su estabilidad hasta el final de la legislatura. Citando a Borges: "No nos une el amor, sino el espanto". Y, por tanto, con una derecha y una derecha extrema que no tiene parangón en Europa, que representaba sobre todo el PP de Pablo Casado, considero que tanto el PNV como ERC y otros partidos van a seguir apoyando al Gobierno porque lo que se viene encima es mucho peor. Respecto a los conflictos internos, hay que recordar que no tenemos experiencia en Gobiernos de coalición. Considero que no es incompatible gobernar en coalición con mantener la postura propia de cada uno. Estos conflictos quizá estén un poco exagerados por la prensa, que les gusta decir que está a punto de romperse. Quieren convertir lo que ellos desean en realidad. Y esto no es así. Por lo tanto, si los catalanes ponen las cosas en su sitio, creo que llegamos a las elecciones de 2023”.

El espacio de Yolanda Díaz

“No soy politólogo, pero se ha inventado un concepto nuevo: llamarle espacio Yolanda Díaz. Considero que esa es una construcción artificiosa. El que la ha lanzado, que ha sido el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pretende abrir una brecha entre lo que sería el complejo Podemos, que ya está muy difuminado, frente a una iniciativa que se está imponiendo en Europa. Macron no tiene partido político detrás. Entonces, podríamos hablar del espacio. ¿Qué es eso del espacio? O es un sentimiento que se agrupa alrededor de una persona o es un movimiento que tiene las estructuras tradicionales, organizativas, de un partido político. A mí me parece que se ha dicho con demasiada frivolidad eso del espacio. Todavía estamos lejos de que se pueda equiparar a Yolanda Díaz con Mélenchon, porque también hay un espacio Mélenchon. No tiene una estructura de partido detrás. Y esto a lo mejor va a ser el futuro. De momento, los partidos políticos me parecen indispensables para la estabilidad de la democracia”.

El PP de Feijóo

“Feijóo me parece un hombre que cambia radicalmente la imagen externa del PP. Lo de Pablo Casado era realmente intolerable. Ya caía en la chabacanería y en el insulto personal. Feijóo no es de ese talante y, por tanto, en esto se va a notar la diferencia. Pero, como dice el Evangelio, “por sus obras los conoceréis”. Vamos a ver qué hace con el CGPJ. Ahí va a ser un test importante. Por ahora, lo único que dice es que va a bajar impuestos. Eso es un mantra. O sea, no creo en el milagro de los panes y los peces. A mí me parece casi, casi como el título de una película: Sin impuestos y a lo loco. Y esto, como mensaje para la gente, puede tener recepción, pero no es ni realista ni propio de un político responsable que además está dentro de la Unión Europea, que no nos va a permitir bajar determinados impuestos. Y dentro del impuesto clave, que son renta y sucesiones, hay unos parámetros que indican que España está en un nivel bajísimo, ya no solamente de tarifas, sino también de recaudación. Esto es lo que hay que mejorar, porque si no cómo se van a pagar las escuelas, los hospitales o las carreteras. De algún sitio tienen que salir”.

El sistema jurídico español

“El sistema judicial español está muy tocado desde hace tiempo por el sistema de elección de los vocales del Consejo del Poder Judicial. No ha funcionado y creo que cualquier avance nunca podrá empeorar lo que tenemos en la actualidad. Y el segundo gran problema es la judicialización de conflictos políticos. Uno de repercusión universal, les guste o no les guste a determinados políticos y a algunos medios de comunicación, ha sido el procés catalán. Nadie entiende en la comunidad jurídica internacional civilizada que una actividad política censurable, repito, inconstitucional, pueda ser constitutiva de un delito de sedición y de malversación, y mucho menos que se le puedan imponer 13 años de prisión. Después, hay otro aspecto mucho más local, también peligrosísimo, en el que hay algunos jueces que se creen que pueden controlar la política exterior del Estado, lo cual es asombroso. Hay un juez en Zaragoza que está persiguiendo y quiere imputar al líder del Gobierno por haber traído al presidente de la República Saharaui a España. Oiga: ¡es usted juez!, ¡usted no puede juzgar la política exterior! La política exterior se juzga en el Parlamento. Todo esto está contribuyendo a un desprestigio del Poder Judicial y una falta de confianza que no es buena para la democracia”.

Pandemias y otras desgracias

“Ha sido una concatenación de acontecimientos. Ya sólo nos faltaría un terremoto o unas inundaciones catastróficas. Gobernar en tiempos de pandemia se ha demostrado, aquí en España y en todo el mundo, que es muy complicado, porque aparte de afectar a la salud y a la vida de las personas, afecta a la economía. Creo que al final si hacemos una recapitulación, las cosas no se han hecho tan mal. Se ha llevado a cabo una campaña de vacunación que es de las más intensas que se han hecho en Europa. Se ha gobernado además con una circunstancia inédita en el resto de Europa. El Tribunal Constitucional y algunos tribunales de jueces se han permitido decir que es inconstitucional el estado de alarma, lo cual es un disparate impropio de unos señores que tienen la máxima responsabilidad de velar por la Constitución. En resumen, considero que el Gobierno lo ha hecho aceptablemente”.

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