Codo de fascista
El codo de tenista es una lesión bastante dolorosa causada por el excesivo uso de esta articulación; llamada así porque es muy habitual entre los jugadores de tenis que lo fuerzan constantemente al jugar.
Estamos empezando a ver, en todo el mundo, otra lesión muy peculiar que podríamos denominar “codo de fascista” (marca registrada) que causa ese constante estiramiento del brazo en alto en una posición no recomendada para un ser humano y que provoca graves secuelas en ellos y para el mundo en general.
El fascismo últimamente está de capa caída, o más bien de brazo caído.
Trump, el líder espiritual mundial en lo que fue este resurgimiento de la ultraderecha a nivel mundial, se ha llegado a autoproclamar estos días el Mesías en un montaje hecho con IA en el que él era Jesucristo sanando a un enfermo.
(Abogados Cristianos tan dados a denuncias por motivos religiosos debían estar en ese momento perdiendo otro juicio y no vieron ahí un delito contra los sentimientos religiosos o de odio al catolicismo, vaya por dios)
El presidente estadounidense ha recibido muchas críticas, incluso entre sus simpatizantes, por esa comparación y acabó borrando la imagen que había colgado en redes sociales.
Pero yo creo que Donald tiene razón, Trump es el Mesías.
Es el mesías que ha venido al mundo para advertirnos de lo que implica tener un demente narcisista y estúpido a los mandos, y lo está haciendo fenomenal. El mundo está tomando nota: le estamos viendo las orejas al bobo.
Nunca le agradeceremos lo suficiente a Donald Trump el habernos hecho ver, sobre todo en carnes ajenas, lo que ocurriría si estos psicópatas llegaran al poder
Y siguiendo los paralelismos con Jesucristo, es muy probable que después de las elecciones de medio mandato le traicione alguno de los suyos y que también acabe crucificado, aunque creo que ahí se acabarán las similitudes y no resucitará a los tres días para subir al cielo.
Trump es nuestro canario –naranja en este caso, no amarillo– en la mina.
“El canario en la mina” es una expresión inglesa que proviene del siglo XIX cuando los mineros bajaban a las minas de carbón con un canario en una jaula. Además de alegrarles con sus cantos, el canario era un detector infalible de fugas de gas; al respirar el gas dejaba de cantar y moría.
En ese momento los mineros salían corriendo de la mina para evitar el riesgo de morir intoxicados o por una explosión de gas.
Se ha venido utilizando desde entonces como una frase de advertencia.
Nunca le agradeceremos lo suficiente a Donald Trump el habernos hecho ver, sobre todo en carnes ajenas, lo que ocurriría si estos psicópatas llegaran al poder. En nuestro país, Vox ahora tiene también otra oportunidad en los gobiernos autonómicos en los que entrará gracias a su hermano mayor, el PP, para volvernos a demostrar que acosar y gobernar o insultar y legislar son dos cosas muy distintas.
Otro que está sufriendo el codo de fascista es Viktor Orbán, que ha sufrido una derrota humillante en Hungría después de 10 años siendo la figura más destacada de la ultraderecha en Europa.
Incluso después de que JD Vance, el vicepresidente de EEUU, diera un mitin a su favor en Budapest.
Vance, por cierto, parece el Rey Midas al revés, todo lo que toca en vez de convertirse en oro, se va a la mierda. La cagó con sus negociaciones con Irán, con su apoyo a Orbán y con sus críticas al Papa.
Hasta sus propios partidarios en los últimos mítines le recriminan que “Jesús no hubiese apoyado un genocidio”.
Abascal, con la caída en desgracia de Orbán, pierde a su mayor referente en Europa y, lo que más escuece, a su mayor fuente de ingresos.
No olvidemos que Vox recibió más de 9 millones de euros de un banco húngaro controlado por Orbán para financiar sus campañas electorales.
Abascal se está quedando más solo en casa que Macaulay Culkin.
Se queda sin sus únicos aliados europeos y no para el goteo de dimisiones en Murcia, donde ha dimitido la dirección al completo, en Cartagena, en Zamora o en Madrid. Abascal se ha quedado hasta sin los fundadores del partido entre acusaciones de corrupción y de financiación irregular.
De las fotos de los comienzos de Vox sólo queda Abascal. Son como esas fotos de las que desaparecía gente en las purgas de Stalin.
Los últimos en desaparecer han sido Ortega Smith y Carla Toscano, que ha aprovechado su expulsión del partido para recordar los vínculos de Vox con el Estado genocida de Israel. En ese partido del que usted me habla no pierden ni una sola ocasión para colocarse siempre en el lado equivocado de la historia.
Pero la buena noticia es que ya se sabe que viene un naufragio cuando las ratas empiezan a abandonar el barco.
Otra que está poniendo tierra de por medio con Trump es su anterior aliada en Europa, la ultraderechista italiana Giorgia Meloni, a la que está apoyando incluso la izquierda de su propio país en sus críticas a Trump por la guerra en Irán y por los ataques al Papa León XIV.
El fascismo pasó de ser punki a mainstream y ahora ya está pasando de moda. Está empezando a no gustarle a los puretas, a los que buscan la autenticidad, lo rompedor, lo cool…Pasará al fondo del armario a criar polillas como las chaquetas con hombreras, los calentadores, los Tamagochis o el gotelé.
Esperemos que no se vuelvan a poner de moda y que alguien los saque del armario, que eso no les gusta nada.
El brazo en alto ya empieza a acusar el codo de fascista y está a media asta en todo el mundo, a ver lo que tarda en bajar del todo; esperemos que sea pronto por el bien de la humanidad.
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