En el nido de las serpientes Luis Arroyo
“Postsecular” es una palabra que utiliza Habermas “para describir las sociedades modernas en las que siguen existiendo grupos religiosos y las diferentes tradiciones religiosas siguen siendo relevantes, aunque esas sociedades estén en gran parte secularizadas”. Es una situación en la que la razón secular y una conciencia religiosa que se ha hecho reflexiva entablan una relación.
Esta concepción de lo postsecular le lleva a pensar que una filosofía ilustrada debería reconocer sus raíces comunes con las grandes religiones axiales. A este respecto le parece un autoengaño la concepción estrecha de una “filosofía científica” que se considera a sí misma exclusivamente heredera de la filosofía griega y adversaria de la religión.
En favor de esta teoría muestra que los orígenes platónicos de la filosofía tienen carácter religioso y que el camino de la salvación vía contemplación pudo combinarse con el camino salvífico del cristianismo en la mística medieval y en la renacentista. Se muestra crítico con una autocomprensión secularista que suprime los rasgos conceptuales que dejaron en el pensamiento filosófico las tradiciones monoteístas. Habermas cuestiona asimismo el secularismo por conducir a la filosofía “por el mal camino de autocomprenderse como una ciencia”. Es verdad que el filosofar es una actitud científica. Pero eso no quiere decir que la filosofía se agote en la ciencia.
No cree que los ciudadanos laicos puedan aprender algo de las doctrinas fundamentalistas que no aceptan la realidad del pluralismo
Aplicando este planteamiento al campo político se pregunta si el Estado democrático es compatible con cualquier práctica religiosa. Su respuesta es que solo es compatible con las prácticas religiosas no fundamentalistas. No cree que los ciudadanos laicos puedan aprender algo de las doctrinas fundamentalistas que no aceptan la realidad del pluralismo, la autoridad pública de las ciencias o el carácter igualitario de nuestros principios constitucionales. Pero subraya, a su vez, que el Estado liberal no puede censurar en la esfera pública las expresiones de los ciudadanos creyentes, ni puede controlar sus motivos cuando van a votar. Ahora bien, el contenido de las expresiones religiosas debe ser traducido a un contenido universalmente accesible.
Habermas confiesa mantener un diálogo académico con teólogos y filósofos de la religión e interesarse por Schleiermacher, Kierkegaard y la teología del siglo XX. Y lo hace “sin ningunas intenciones estratégicas”. Uno de esos diálogos más fructíferos fue el que mantuvo con su coetáneo el teólogo alemán Johann Baptist Metz, creador de la nueva Teología Política, y muchos sus discípulos, consciente como era de que “en nuestras latitudes vivimos de la herencia bíblica y que […] no debemos perder las sensibilidades morales que fueron practicadas en su día religiosamente de forma universal”.
Constata cómo la razón anamnética de Metz se posiciona contra la insensibilidad temporal de su razón comunicativa y se muestra muy sensible al reproche que se le hace de no tomar filosóficamente en serio “Auschwitz”, en otras palabras, de no convertir “Auschwitz” en el punto de cristalización de toda reflexión como sí hacen, por ejemplo, Adorno o Lévinas. Frente a tales reproches confiesa que se ve desvalido. Y tal actitud le honra.
_______________________
Juan José Tamayo es teólogo y emérito honorífico de la Universidad Carlos III de Madrid. Es autor de 'Pederastia, ¿pecado sin penitencia?' (Erasmus, 2024).
Lo más...
Lo más...
LeídoTu cita diaria con el periodismo que importa. Un avance exclusivo de las informaciones y opiniones que marcarán la agenda del día, seleccionado por la dirección de infoLibre.
Quiero recibirla¡Hola, !
Gracias por sumarte. Ahora formas parte de la comunidad de infoLibre que hace posible un periodismo de investigación riguroso y honesto.
En tu perfil puedes elegir qué boletines recibir, modificar tus datos personales y tu cuota.