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“El 'establishment' demócrata no quiere a Bernie”

El exvicepresidente de Estados Unidos y candidato demócrata Joe Biden se dirige a sus votantes durante el 'supermartes'.

El domingo por la tarde, Jewel Hurtado miró su teléfono. Un amigo le había enviado un mensaje. “¡Esta noche bailamos High Hopes!”. Jewel suele acabar el fin de semana en un karaoke con sus amigos.

“High Hopes”, la canción del grupo Panic! at the Disco, fue uno de los himnos de campaña de Pete Buttigieg. Sus partidarios han publicado vídeos de coreografías más o menos conseguidas: internet se ha burlado de ellos.

Minutos antes, ese domingo, Buttigieg, el joven alcalde del Midwest, tras no recabar el apoyo del electorado negro e hispano, acababa de dejar la carrera por la Casablanca. Y lo hacía con estas palabras: “Necesitamos un líder que vende las heridas de nuestra nación dividida”.

O lo que es lo mismo, nada de Bernie Sanders, a quien Buttigieg ha estado describiendo durante meses como un radical.

Veinticuatro horas después, Pete Buttigieg subía al escenario en Dallas (Texas) para darle su apoyo a Joe Biden, exvicepresidente de Barack Obama. Biden, de 77 años, se lo agradecía diciendo que le recordaba a su hijo Beau, fallecido de cáncer.

Otra candidata, Amy Klobuchar, también abandonó su campaña. Ahora forma parte del “Biden Team” [equipo Biden]. En pocas horas, se enterraba el hacha de guerra de los mejores enemigos centristas, despejando el camino de los candidatos centristas, cambiando significativamente el panorama de las primarias demócratas.

Antes del supermartes, celebrado este 3 de marzo, cuando votaban 14 estados americanos, los centristas demócratas, hasta entonces divididos, decidieron unir sus fuerzas en un intento por detener el ascenso del senador de Vermont. Varios líderes demócratas también pidieron el voto para Biden. Como si la superviviencia del partido y la victoria frente Trump dependiera de ello.

Ante este frente inesperado, bajo los auspicios del expresidente Obama, Jewel mostraba su preocupación: “Los demócratas moderados han elegido a su candidato. El establishment demócrata no quiere a Bernieestablishment. Y de ahí la ventaja de Biden”. Este martes 3 de marzo, el exvicepresidente de Obama, Biden, parecía que conseguía reanimar su propia campaña, al imponerse en más estados de lo esperado, interrumpiendo el impulso del que Sanders había disfrutado en las últimas semanas.

Frente a un televisor, Jewel suspira. “No creo que Biden tenga nada que hacer frente a Trump. Volvemos a donde empezamos en 2016”.

En Fresno, Jewel, de 21 años, estudiante, es el relevo del Partido Demócrata. El año pasado, se convirtió en concejala de una pequeña ciudad cercana muy conservadora donde no hay mucha gente registrada para votar. Llamó a las puertas, incansablemente. “Escuché a Alexandria Ocasio-Cortez [congresista de izquierdas por Nueva York, elegida en 2018 frente a un cacique demócrata] decir que tenemos que cambiarlo todo y que eso significa movilizar a un nuevo electorado, a los jóvenes, a las personas que no están en la lista electorales. Yo hice lo mismo”. Sus vecinos no votaban. Les dio la tabarra durante semanas. Le dieron cuatro votos. Al final, ganó las elecciones por ocho votos.

En la década de los 70, el abuelo de Jewel fue el guardaespaldas de César Chávez (1927-1993), el emblemático líder obrero que organizó a los trabajadores hispanos del Valle Central y dirigió, al frente de United Farm Workers, una “huelga de la uva” en todo el país (1965-1970).

Fresno, la quinta ciudad de California, a cuatro horas en coche al norte de Los Ángeles, es la California de la que no se habla. Tiene la misma luz dorada que “LA”, a excepción de las palmeras. Aquí reina la “Big Ag”: la agroindustria impulsa la economía (cítricos, almendras, productos lácteos), emplea a migrantes indocumentados mexicanos desde hace décadas, contamina el agua del grifo que nadie bebe.

El resto de California, el estado más poblado del país (40 millones de habitantes), es sólidamente democrático. Pero el Valle Central rural, donde viven muchos hispanos, sigue siendo tierra de conquista para ellos. Los anuncios antiabortista aparecen en el borde de la carretera nacional. Dos congresistas locales, Devin Nunes y Kevin McMarthy, están entre los principales monaguillos de Trump, fanáticos, con la mano en la cintura del pantalón, dispuestos a defender al jefe. El Valle Central es una de las zonas donde menos se vota de California.

Jewel se quedó prendada de Sanders en 2016. “Vi un vídeo, quise implicarme”. Cuatro años después, presentaba a Bernie en el mitin que dio en Fresno en noviembre. Recientemente apareció en un vídeo de campaña. Se siente parte de un “movimiento” histórico que hace que las familias hablen, que impulsa a los jóvenes, incluso a sus amigos independientes. “No quieren ser de un partido, pero votan a Bernie”.

En pocos días, las primarias demócratas se han convertido en un duelo: Sanders vs Biden, el insurgente “socialista” contra el candidato del establishment, ya dos veces candidato a la Casa Blanca, conocido por sus errores: un candidato anacrónico e indudablemente vulnerable si tuviera que medirse con Trump, que se ha disculpado en numerosas ocasiones por sus errores políticos y cuyo nombre se citó en el procedimiento de destitución contra el presidente.

Jewel teme lo que está por llegar, los próximos meses pueden ser largos, hasta la convención demócrata de julio, la batalla frente a Trump, y las elecciones del 3 de noviembre a las que Trump cuenta volver a concurrir. “Es un dolor de cabeza permanente. Paso por todos los estados. Estoy emocionada, nerviosa, ansiosa, entusiasmada. Todo a la vez”. Teme que se produzcan nuevas divisiones. “Vimos lo que pasó en 2016, entre los partidarios de Bernie y los de Hillary. Al final, no hubo unidad. Los partidarios de Hillary todavía piensan que los partidarios de Bernie son responsables de su derrota. Sin embargo, Bernie venció a Trump en numerosas sondeos. Es coherente y respetado”.

En el Valle Central, la campaña de Sanders ha llegado a todas partes. Sanders obtuvo un amplio apoyo en el estado, el que atribuía más delegados en el supermartes. También está en cabeza en el Valle Central. “Los otros candidatos, simplemente no los hemos visto”, cuenta Amelia Worthen, la responsable de movilización en la pequeña ciudad de Visalia. Joe Biden no lo ha tenido fácil en las últimas semanas, al quedarse casi sin dinero. Su organización en California se ha visto particularmente débil.

Pero su arrolladora victoria en Carolina del Sur de este fin de semana, posible gracias al amplio apoyo del electorado afroamericano en ese estado, resucitó su candidatura.

En cuestión de días, el exvicepresidente reaparece para muchos como la elección de la razón, alguien a quien ya se ha visto en acción y el único capaz de derrotar a Trump.

Ante un colegio electoral de Fresno, Julian Chávez, un obrero jubilado que viste una camiseta azul de los Dodgers de Los Ángeles, el legendario equipo de béisbol, explica que votó a Biden “porque es el más experimentado”. “Es el único que sabe lo que realmente hace. Es inteligente”. A Julian le gusta Sanders, pero piensa que la forma en que piensa es “uno u otro”. Y lo que propone se sale demasiado de lo común. No estamos acostumbrados a eso en Estados Unidos, el lado social, el socialismo. Contra Trump, no funcionaría”.

Creo que Biden es el mejor candidato para vencer a Trump”, opina Maria Lemus, de 38 años, que trabaja para un político demócrata local. “Los republicanos que están en contra de Trump votarían por Biden, pero no por Bernie”.

El martes, día de la votación, los votantes republicanos se dirigieron a las urnas en una zona muy conservadora de Fresno. Aparcaron sus vehículos frente a Walgreens, una cadena de supermercados, y depositaron las papeletas en una caja sellada instalada en el aparcamiento; en California, puedes depositar el voto en las urnas instaladas por todos lados.

Biden o Sanders. Los conservadores, grandes fans de Donald Trump, se muestran más bien confiados.

“Los demócratas tienen un elenco bastante débil”, dice el instructor de golf Doug, un “republicano ferviente”. “A Biden se le considera un moderado, pero para mí no hay realmente la diferencia: es mucho más de izquierda de lo que yo defiendo. En cuanto a Sanders, el socialismo es impensable en este país”.

Con Sanders, nuestro país cambiaría completamente”, considera Diana, que trabaja en la construcción. “La gente que lo vota cree que el Gobierno les va a dar cosas gratis. Pero nada es gratuito en este mundo”. A Sanders lo ven como una maná caído del cielo. A Biden, como un producto puro del establishment que Trump caricaturizará fácilmente.

Creen que Trump se merendará a estos adversarios.

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Traducción: Mariola Moreno

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