El 'caso Epstein' sacude los cimientos de la sociedad noruega por las figuras públicas afectadas

Mette-Marit, Terje Rød-Larsen, Mona Juul y Thorbjørn Jagland.

François Bougon (Mediapart)

Algo huele a podrido en el reino de Noruega. Desde la publicación de millones de documentos relacionados con el caso Epstein, este país de 5,5 millones de habitantes descubre con estupor la complicidad de parte de su élite con el estafador y pederasta estadounidense.

“Me cuesta encontrar una expresión lo suficientemente fuerte para calificar lo que está pasando”, explica a Mediapart la exjueza y eurodiputada franco-noruega Eva Joly. La sociedad se ve sacudida en sus cimientos. “Ver a un ex primer ministro investigado por corrupción agravada es muy difícil de aceptar.”

Aunque, vistos los documentos, ninguna de las personas implicadas está involucrada en los delitos sexuales de Jeffrey Epstein, los vínculos de interés que se van conociendo, ya sean políticos o financieros, sacuden la imagen de un país al que le gusta presentarse como una potencia moral y humanitaria.

Personalidades destacadas

La personalidad más afectada por el escándalo es Thorbjørn Jagland, de 75 años. El ex primer ministro laborista (1996-1997) también ocupó el cargo de secretario general del Consejo de Europa entre 2009 y 2019, y presidió el Comité Nobel de 2009 a 2015. La gran cantidad de documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos a finales de enero permitió conocer más detalles sobre los estrechos vínculos que Jagland y Epstein habían forjado a lo largo de los años. Incluso después de la condena en 2008 en Florida del financiero por delitos sexuales y sus 13 meses de prisión.

Pero sobre todo los noruegos pudieron ver hasta qué punto su ex primer ministro, que oficialmente promovía la causa de las mujeres y la igualdad de género cuando estaba al frente del Consejo de Europa, la principal organización de defensa de los derechos humanos del continente, resultaba ser mucho menos feminista en privado. Un embarazoso email enviado a Epstein en enero de 2013 da a entender que él también podría haber frecuentado a mujeres jóvenes gracias a su amigo americano.

El jueves 12 de febrero, la policía registró su casa en Oslo y sus residencias secundarias. El que fuera nombrado comendador de la Legión de Honor en Francia por el presidente François Hollande en 2013 fue acusado ese mismo día de “corrupción agravada”, lo que le expone a una pena de hasta diez años de prisión, debido a sus vínculos con Epstein. El día anterior, el Consejo de Europa había levantado la inmunidad de la que gozaba, a pesar de que había dejado el cargo de secretario general hacía seis años.

También se han visto salpicadas otras figuras destacadas de los círculos diplomáticos por sus vínculos de interés con Epstein. La pareja formada por los dos diplomáticos Terje Rød-Larsen y Mona Juul trascendía las fronteras de Noruega. Su participación en las conversaciones secretas entre israelíes y palestinos que culminaron con los acuerdos de Oslo en 1993 les valió incluso ser protagonistas de un exitoso musical de Broadway a mediados de la década de 2010.

La caída es más brutal. Aunque Terje Rød-Larsen, de 78 años, ya no estaba en activo tras haber tenido que abandonar en 2020 su puesto en el laboratorio de ideas Instituto Internacional para la Paz (IPI) debido a sus ya conocidos vínculos con Epstein, su esposa, de 66 años, ha dimitido de su cargo de embajadora en Jordania e Irak.

El lunes 9 de febrero, la policía abrió una investigación contra Mona Juul y Terje Rød-Larsen, sospechosos respectivamente de corrupción agravada y complicidad en corrupción agravada. También se llevaron a cabo registros en sus domicilios. “Økokrim [la unidad central encargada de investigar los delitos financieros, ndr] quiere investigar, en especial, la posible concesión de ventajas relacionadas con las funciones desempeñadas” por la diplomática, declaró la policía en un comunicado.

“Mi clienta no reconoce los cargos que se le imputan”, afirmó su abogado, Thomas Skjelbred. “Terje Rød-Larsen está convencido de que, una vez que se hayan examinado minuciosamente todos los hechos, la investigación determinará que no hay motivos para un proceso penal y que el caso será archivado”, afirmó el abogado de su marido, John Christian Elden.

Becarias

Se plantean preguntas, en particular, sobre la gestión del caso por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores. En 2019, una nota de servicio establecía un vínculo entre el Instituto Internacional para la Paz, dirigido por Terje Rød-Larsen, y Jeffrey Epstein. Terje Rød-Larsen dimitió en 2020.

Según la nota, citada por los medios de comunicación noruegos, había muchas becarias, “todas ellas mujeres jóvenes y guapas, sin la formación necesaria para trabajar en el laboratorio de ideas”. “Su estancia fue breve y, durante ese tiempo, acudieron a la sede de las Naciones Unidas para hacerse fotos. Esas fotos fueron enviadas posteriormente al Sr. Epstein”, precisaba el texto.

El Ministerio de Asuntos Exteriores remitió la notificación al fiscal general, quien a su vez informó a los investigadores estadounidenses encargados del caso Epstein. Pero no se inició ninguna investigación en Noruega.

Es simplemente vergonzoso

Mette-Marit, esposa del príncipe heredero del reino de Noruega

La publicación de los contactos entre Mette-Marit, esposa del príncipe heredero Haakon, y Jeffrey Epstein entre 2011 y 2014 también fue noticia en los medios de comunicación del país. En 2012, Epstein se encontraba en París, donde poseía un amplio apartamento en la avenida Foch, cerca del Arco del Triunfo. Le dice a la princesa heredera que está “buscando esposa”. La capital francesa es “un buen lugar para el adulterio”, pero “las escandinavas son mejores esposas”, responde ella.

Mette-Marit se disculpó y reconoció haber “cometido un error de juicio”. “Lamento profundamente haber tenido cualquier tipo de contacto con Epstein. Es simplemente vergonzoso”, dijo en un comunicado.

“Es una realidad brutal”, reconoció el actual primer ministro laborista Jonas Gahr Støre ante todas estas revelaciones, en una entrevista concedida a la televisión pública NRK. Se declaró a favor de una comisión de investigación independiente, que sería creada en el Parlamento. “Es esencial arrojar toda la luz sobre este asunto. Quiero subrayar no obstante que muchos diplomáticos trabajan con profesionalidad y diligencia y realizan una importante labor para Noruega”, añadió el jefe del Gobierno, que fue ministro de Asuntos Exteriores entre 2005 y 2012.

El partido ecologista ha propuesto a Eva Joly para dirigir esa comisión. “Por supuesto que lo consideraré cuando me lo propongan, si es que me lo proponen”, afirma. Pero, a priori, me gustaría mucho ser una actriz con mi perspectiva francesa.” Con ideas como completar las instituciones noruegas con salvaguardias, como se hace en la Alta Autoridad para la Transparencia de la Vida Pública Francesa, con el fin de “vigilar el enriquecimiento de los políticos y altos cargos”.

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“Las instituciones han funcionado realmente mal”, asegura Eva Joly. “Porque muchos elementos eran públicos y nadie se ocupó de ellos. Eso se debe a que no existe el equivalente a constituirse en parte civil”. Un procedimiento que, si se implantara, permitiría a las asociaciones desempeñar un papel impulsor. El reino noruego se tambalea, y todas las ideas para recuperarlo parece que serán bienvenidas.

 

Traducción de Miguel López

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