Carmen Maura: "Prefiero acordarme de aquel Almódovar que no tiene nada que ver con el de hoy"

Carmen Maura y Marta Etura llegan a los cines con 'Calle Málaga'.

Regresa radiante Carmen Maura (Madrid, 1945) a la gran pantalla con un papelón escrito a su medida y que nos da no pocas lecciones sobre temas tan variopintos como el arraigo, la memoria, la falta de comunicación en las familias, las relaciones maternofiliales, la multiculturalidad e incluso no ya el amor, sino el deseo en la tercera edad. Todo eso y todavía más encuentra el espectador en Calle Málaga, película de la cineasta hispano-marroquí Maryam Touzani que llega a los cines el próximo miércoles 1 de abril convertido ya en uno de los estrenos más esperados de la temporada.

Una cinta que incluye, por si fuera poco, el primer desnudo en la extensa carrera de la actriz, algo que, ya de por sí, genera cierta sorpresa entre el público, aunque ella le quita toda la importancia. "Maryam solo me dijo dos cosas: 'Trabajas todos los días en todas las secuencias y te tienes que desnudar'. Y me dio igual. A lo mejor siendo más joven me habría importado más, pero en este momento dije 'bueno, pues vale'. No tengo ningún problema", relata, puntualizando que más difícil le resultó a su compañero, Ahmed Boulane, que estaba "nerviosísimo el pobrecito, porque es árabe y para ellos es más grave". 

"Yo estuve cuidándole y, desde luego, súper relajada. No podíamos estar los dos nerviosos, eso no tenía ningún sentido", continúa, en un encuentro con una terna de medios, entre ellos infoLibre, reivindicando además el derecho a enamorarse a cualquier edad, por mucho que de alguna manera sea algo socialmente invisibilizado en la vejez. "Puede pasar en cualquier momento. Incluso de mayor es mejor, ya que estás más tranquila. Yo, por ejemplo, nunca me pondría a vivir juntos, cada uno vivirá en su casa y tendrá su negocio", apunta tajante y sonriente, refiriéndose al futuro hipotético de los personajes de Calle Málaga: "Nunca me pondría a vivir con él, ni hablar".

Esta película, rodada en Tánger en lengua española, cuenta la historia de María Ángeles (Carmen Maura), una española de 79 años que vive sola en la ciudad, en el norte de Marruecos, donde disfruta de su vida diaria en comunidad hasta que todo da un giro inesperado cuando su hija Clara (Marta Etura) llega desde Madrid para vender el céntrico piso en el que siempre ha vivido. Decidida a quedarse en el lugar que la vio crecer, hará todo lo posible para mantener su hogar y recuperar los objetos de toda una vida. Es durante esa batalla cuando, contra todo pronóstico, redescubre el amor y el deseo.

"Es que nuestro cuerpo va envejeciendo, pero en nuestra alma tú te enamoras cuando te enamoras, y sientes deseo cuando lo sientes, no es algo lícito a los 20 e ilícito a los 80, porque el amor forma parte de nuestra esencia", señala Etura, quien lamenta que vivamos en una "sociedad que nos da la espalda a nosotros mismos, porque todos nos vamos a hacer mayores". "Esta película habla también de la independencia, de que no hay que tratar a las señoras mayores como si fueran niñas pequeñas", sentencia Maura. "En general, hay muchas familias que tratan a la abuela como si fuera una niña pequeña. Mis hijos, afortunadamente, tienen las cosas muy claras. porque yo no puedo perder el tiempo explicando lo que es una señora mayor, así que no se les ocurre decirme lo que tengo que hacer. Y, si se les ocurre, paro. Yo voy a hacer lo que me dé la gana".

Nuestro cuerpo va envejeciendo, pero en nuestra alma tú te enamoras cuando te enamoras, y sientes deseo cuando lo sientes, no es algo lícito a los 20 e ilícito a los 80

Marta Etura

No lo tiene tan claro su hija en la ficción, que le comunica con frialdad unilateral su decisión de vender el piso donde vive para así solucionar sus problemas económicos como madre separada. "Es un personaje antipático, cae mal, es feo", concede sin rodeos Etura, consciente en todo momento, además, de que el espectador se va a "enamorar" de su madre, a la que Maura le otorga un "magnetismo y una picardía" ante la que ella no tenía nada que hacer para hacerse querer en semejantes circunstancias. 

"Pero mi trabajo es defender y entender a mi personaje, así que pensé en esa pobre chavala que se ha separado, no tiene dinero para pagar el piso y tiene que sacar adelante a sus hijos. Por eso, llega con un dolor muy fuerte, con mucha desesperación, en un estado de supervivencia. Y cuando uno está en sobrevivir, no ve al otro, solo ve lo suyo", plantea Etura, antes de que Maura le eche un capote: "Cuando se tienen niños, todo vale".

A veces me dan un poco de lástima los chicos que empiezan, porque una directora que empieza tiene muchas más ayudas

Carmen Maura

La incomunicación es total entre ambas, no ya por la distancia kilométrica entre Madrid y Tánger, pues eso se puede salvar de muchas maneras, sino por estar en momentos tan distintos de sus respectivas vidas. "Una de las lecturas de esta película es la mala comunicación, la falta de escucha. Yo llego con mi problema y ni la veo ni la escucho", indica Etura, mientras Maura admite: "Si al llegar me hubieras dicho 'mamá, me tienes que ayudar, yo te ayudo a encontrar dinero donde sea". "A lo mejor tenía que haber ido y a Madrid más a verte a ti y a los niños, pero es que siempre me venía mal", apostilla con humor, defendiendo así esa libertad que parecemos empeñados en negarles a los abuelos, como si siempre tuvieran que estar a nuestra disposición.

Calle Málaga ofrece también una mirada cotidiana de Marruecos, algo que en muy pocas ocasiones se ve en pantalla grande en España. Un mensaje de fraternidad especialmente necesario en estos tiempos que corren y que Maura resume con su habitual contundencia: "El ambiente en la ciudad es cojonudo". Una vez dejado esto claro, a partir de su experiencia de varios meses en la Tánger agrega que allí "no tienes ninguna sensación de peligro", pues "son súper simpáticos, se come muy bien y hay tiendas divertidísimas". "Y es muy barato vivir allí", apostilla.

Una vez comentados diversos aspectos de Calle Málaga, asegura Maura que ni espera ni desea ningún premio por su papel, ya que lo que quiere es que "la gente vaya al cine" y este film "sea negocio". "Que se vendan entradas me gusta más que cualquier crítica o cualquier premio. Me importa un bledo las nominaciones de los Goya y de nada, tengo premios de sobra", afirma, para luego comentar que el Goya de Honor se lo darán "algún día, porque cuando eres mayor ya te dan todos" esos premios a toda una trayectoria: "Otro problema es que te llaman de todos los festivales, porque cuando ya tienes esta edad, todos piensan 'vamos a darle el premio de honor antes de que la palme'".

Y todavía prosigue: "Tengo premios preciosos, pero es que no me gustan esas estatuas, las tengo en un armario. No es que las tenga manía, pero es que como tengo tantas cosas absurdas en casa que me he comprado en los viajes... El único premio que tengo fuera es un premio de los escritores o los directores, no recuerdo, que es como una sillita de cine y me sirve para sentar a una Barbie. En general, las estatuas de premios no son la típica cosa que me gusta ver por casa, ni tengo carteles de películas ni nada de eso. Me gusta mi vida de persona normal y cada vez más".

Era tan fácil trabajar con Pedro... y ahora es complicadísimo... creo

Carmen Maura

Gracias a esa vida normal, asegura que solo tiene que salir a la calle para saber si la película ha gustado o no. "Conmigo la gente no se corta un pelo, me dicen cualquier cosa, me hablan mucho. Si quiero enterarme de algo, la calle me lo comunica enseguida. Me enteraré así de si esta película gusta en general o no. Y me enteraré de la película de AlmodóvarAmarga Navidad—, porque también me hablarán de ella, aunque no la he visto aposta. Porque iba a ir verla, siempre me da mucha curiosidad, pero pensé que si la veía luego me iban a preguntar. Yo la quiero ver, porque las veo todas, aunque normalmente no hablo de ellas. Muchas veces la he visto y he dicho que no, pero esta vez no la he visto. porque me ha pillado muy cerca. Iba a ir a verla el fin de semana, pero luego pensé 'ah, no, que tengo prensa. Mejor no, por si me lío'".

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Muy cacareada es la relación entre la actriz y el cineasta, que entró en conflicto durante el rodaje de Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), provocando una ruptura que no se reparó hasta que volvieron a trabajar juntos en Volver (2006). Desde entonces, sus caminos no han vuelto a cruzarse, a pesar de lo cual ambos parecen destinados a que el imaginario popular les relacione eternamente: "La imagen que tengo de Pedro es la de cuando éramos pequeños, que no tiene nada que ver con el Pedro de hoy. Era tan fácil trabajar con él... y ahora es complicadísimo... creo. Cuando me preguntan si me apetece, yo digo que no nos apetece a ninguno de los dos".

Reconoce, asimismo, que la Carmen de los 80 no es tampoco la misma persona que ahora, pero no duda al afirmar que sí es igual "como actriz". "La diferencia es que el Pedro que conocí me decía 'haz esto' y yo lo hacía, no había más vueltas. Era otra cosa, así que prefiero acordarme de aquel Pedro que no tiene nada que ver con el de hoy. Fue una época maravillosa en la que aprendí muchísimo".

Siempre he pensado que las mujeres éramos más listas y superiores en muchas cosas, pero me dan ternura los directores de cine que empiezan, porque lo tienen crudo

Carmen Maura

Para terminar, asegura Maura que no tiene un interés especial en trabajar con más mujeres directoras, pues ya lo hizo con, entre otras, Pilar Miró o Josefina Molina. "Ahora me encanta que hay montones de tías que están muy bien y han hecho películas estupendas, pero no veo diferencia [con los hombres], porque hay tontas y tontos y listas y listos. Pero está muy bien que ahora se las defienda mucho más", subraya, para acto seguido reflexionar: "Es más, a veces me dan un poco de lástima los chicos que empiezan, porque una directora que empieza tiene muchas más ayudas que uno que empieza, entre otras cosas porque tiene más subvenciones y tal. Está muy bien lo que está pasando ahora en todos los terrenos, porque yo siempre he pensado que las mujeres éramos más listas y superiores en muchas cosas, pero me dan ternura los directores de cine que empiezan, porque lo tienen crudo".

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