CÓMO LO VE...
Andrés Villena: "Todas esas tramas del policía Villarejo eran por el control de grandes empresas del IBEX"
Andrés Villena (1980, Elche) se doctoró en la Universidad de Málaga con una tesis sobre los grupos de poder en la alta política en España. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Economía, ejerce como profesor en la Universidad Complutense de Madrid y colabora con infoLibre. Publicó en 2019 Las redes de poder en España y más recientemente, Las élites que dominan España: una historia alternativa desde 1939. Este volumen, que repasa los grupos de presión y sagas que ostentan el poder empresarial, político o funcionarial iba a editarse con Ariel, editorial del Grupo Planeta. “Después de trabajar quince meses con ellos, de pronto se dieron cuenta de que no lo podían publicar”, explica Villena. “La excusa o razón es que no podía salir durante 2026 pese a que estaba previsto para el 8 de enero” añade. Finalmente, Libros del K.O. ha alumbrado esta investigación, que ha despertado mucho interés.
Cancelación del libro por parte de Planeta
“La razón por la que el libro quedó cancelado nunca la hemos sabido. Como no ha habido una explicación oficial ni clara nosotros no hacemos especulaciones. ¿Qué nombres hemos podido mencionar, o qué tecla hemos tocado, para que eso no haya salido como una investigación periodística? No lo hemos podido saber porque se trata de un libro que desde 1939 hasta 2025 va abordando cuáles son los acuerdos entre las élites que han condicionado nuestra vida. Toca prácticamente todo. El Ejército, la Iglesia, la judicatura, la gran empresa (incluida Planeta)... Es verdad que yo retiré el nombre de Planeta en dos o tres ocasiones, pero aun así fue suficiente para que el libro lo echaran para atrás. Así que nos quedaremos, probablemente, sin saber por qué razón el grupo editorial más importante del país decidió que este libro no debería ver la luz con su marca”.
Hasta dónde penetran las élites
“Con Selina Bárcena, (para infoLibre) que fue probablemente la primera o la segunda entrevista que hicimos del libro, hablábamos de que las élites penetran en todos los ámbitos. Evidentemente, en el político, en el empresarial. No creo que haya ninguno al que escapen. Para gobernar necesitas tener buena relación con el ámbito financiero y empresarial; y, además, si no la tienes, necesitas tener buena relación también con el ámbito funcionarial: todos estos altos funcionarios que están al frente de los ministerios. No creo que exista un ámbito, ni siquiera el mediático o intelectual, en el que las élites no actúen. En ese sentido, cualquier gobierno o partido reformista o de izquierdas siempre está obligado, no sé si a contar con ellas, pero sí a tenerlas muy en cuenta. De modo que la problemática política se vuelve complicada. Es importante conocer cómo se mueven estas élites y los distintos tipos de élites que hay para saber gobernar; saber gobernar con ellas o saber negociar con ellas. Es una penetración de carácter transversal y, además, continua, porque las élites se tienen que renovar, tienen que enterarse de dónde están los sectores punteros. Ahora mismo lo tecnológico es clave. Su penetración es una cuestión múltiple y transversal y muchas veces difícil de seguir”.
Las decisivas élites del alto funcionariado
“Las causas relacionadas con la familia del presidente del Gobierno van muy rápido; las relacionadas con la familia de la presidenta de la Comunidad de Madrid, menos. Eso también afecta a las investigaciones de la UCO de la Guardia Civil, que es otra élite, policial en este caso. Esto parece indicar que el sesgo en el cuerpo de jueces es mayoritariamente conservador. ¿Por qué ocurre ? Los altos cuerpos de funcionarios como abogados del Estado, letrados del Consejo del Estado, de las Cortes, inspectores de Hacienda... generalmente provienen de una clase media alta o alta. Eso lleva una cierta endogamia, a unas expectativas y a una cercanía a una serie de partidos, normalmente más conservadores. Y provoca que ciertas causas sean vistas desde un determinado punto de vista por los jueces, que además establecen muchas relaciones con otros ámbitos de la sociedad, como la gran empresa o los bancos. Los cursos judiciales o jurídicos que se les pagan, las relaciones con familias de toda la vida. Yo creo que, en general, el cuerpo judicial es conservador de partida. Hoy día quizás se ha ideologizado aún más en una especie de cruzada contra un presidente que tiene muchos planes. Entre ellos, ese punto es importante, la reforma del método para acceder a la función pública. En verano, infoLibre informó de una especie de globo sonda del Gobierno para reformar el método de las oposiciones. Eso les da bastante miedo porque podría romper la forma de acceso y podría multiplicar la diversidad social y de origen de los funcionarios. Eso podría cambiar la Administración y podríamos evolucionar a un sistema más plural y más abierto. Pero lógicamente hay que hacerlo con cuidado, porque las oposiciones, si algo bueno tienen, es que son garantes si no de meritocracia, de una cierta transparencia”.
De buena familia
“Marx, Engels y algunos teóricos marxistas decían que la familia era una forma de administrar a través de relaciones íntimas la vigencia del capitalismo. Porque la mujer garantiza la reproducción de la fuerza de trabajo y el capital familiar asegura la reproducción cultural de los miembros de la familia. Las relaciones familiares elitistas favorecen ese statu quo. Cuando tú naces, si eres hijo del presidente del Banco Santander, la probabilidad de heredar ese trono se eleva mucho. Además, tu formación te va a conducir a tener probabilidades para heredar ese trono. Eso lo llamamos capital social. No es dinero, son contactos, son valores, son expectativas. El hijo de diplomático, cuando se presenta una oposición, normalmente hablará cuatro o cinco idiomas, porque habrá estado en colegios extranjeros. No es que tu padre te enchufe, pero te transmite unas expectativas, unas capacidades, unos contactos. No remito solo al enchufe, sino al mundo de posibilidades que otra persona de aquí al lado ni siquiera sabe que existe. Una persona con notas de matrícula piensa en opositar a bombero, donde vas a ejercer un servicio público fundamental, pero ignora que existe una oposición que le va mucho mejor, que a lo mejor es técnico de la Administración civil. En su círculo social no hay ningún técnico de la Administración civil. No saber que algo existe también te lleva a que no existan determinadas decisiones. La información desde lo público, las becas para másteres privados, serían un vehículo de movilidad social”.
Dónde se forjan las élites
“Parto de los estudios clásicos en Estados Unidos, años 50, que en principio no tiene mucho que ver con España. Ya decían que las élites, para ponerse de acuerdo, se tienen que casar, se tienen que hacer amigas, tienen que compartir valores. Los colegios son fundamentales, clubes privados para actividades extraescolares, universidades que no necesariamente tienen por qué ser privadas, porque las élites van mucho a la pública. Otra cosa es que se saquen el máster en la privada, como sugerían las escuelas de negocio. Y esas son del Opus Dei, o ESADE de jesuitas. La mayoría de las escuelas de negocio tienen mucha raigambre religiosa. Esa es otra característica de nuestro país, las élites religiosas. Pero no es tan importante formarse como los contactos que se establecen y los contactos muchas veces más importantes son los amorosos. Es cuando esa convergencia de valores se refuerza. Insisto, un punto fundamental para coincidir son los cuerpos de altos funcionarios. Cuando te tiras cinco años estudiando la misma oposición que el de al lado para juez, esa convivencia y esa lucha tan grande que se establece va a crear una unidad casi de sangre. Y otro punto importante son esos clubes privados, como el Club Puerta de Hierro, a donde esas élites empresariales van, como las antiguas cacerías del franquismo, igual que el palco del Bernabéu. Lugares de coincidencia y redes informales para adoptar decisiones que a lo mejor en un ámbito formal son un poquito más difíciles. Insistiría en algo que pasa desapercibido, que son esas academias de oposiciones, esos cuerpos de funcionarios donde se adoptan acuerdos y donde, sobre todo, hay una cierta comunión entre las personas que a veces, aunque sean de ideologías distintas, de PP o PSOE, son más del cuerpo de funcionarios que del partido político al que votarían”.
Endogamia público-privada
“Cuando pensamos en los ámbitos más endogámicos o donde se concentra más el poder, la cabeza nos lleva a la banca, a la gran industria, a las grandes corporaciones. Es interesante que busques cuáles son las personas que en más consejos de administración están. Por ejemplo, Isidro Fainé, es el presidente de la Fundación La Caixa, pero lo puedes encontrar en otros consejos. Está en el de ACS, que es empresa presidida por Florentino Pérez, que a su vez, aunque está muy centrado en el Real Madrid, está en otros consejos. Esas cuatro o cinco personas que están en tres o cuatro consejos de administración llevan casi a los puntos clave del IBEX 35. Y, generalmente, si no tienen un título de alto funcionario, están bien relacionados con gente que ha pasado por puestos claves en el Estado. En ese cruce entre lo público y lo privado encontramos puntos muy endogámicos y claves para entender el poder. Porque el poder no es solo privado o público, normalmente es una mezcla. En casi todas las empresas del IBEX 35 hay un alto funcionario, un abogado del Estado, regulando los aspectos legales y fiscales en el consejo de administración. Ningún investigador, periodista o académico puede llegar a entender los ámbitos del poder con todo el detalle que sería necesario. Porque todas esas relaciones familiares, amistosas, amorosas, religiosas en las élites españolas si no son secretas, son discretas, imposibles de rastrear de forma minuciosa. Mi investigación ha sido siempre con fuentes oficiales y en ese sentido no voy a decir nada que me esté inventando, pero siempre voy a estar muy limitado”.
Contrapoderes
“La pregunta clave es: ¿y el contrapoder que hace posible que exista una democracia? Porque una democracia no es tanto un gobierno del pueblo como un lugar en el que el ciudadano tiene una cierta capacidad de ser representado. La prensa es una especie de cuarto poder absorbido también, en cierto modo, por un poder financiero que va comprando la deuda privada de los grandes grupos. Ya no sabemos si es un poder separado. Desde luego, hay muchos periodistas que se la juegan con investigaciones que nos ofrecen información que no hubiera existido sin ellos. La universidad tiene gente muy vocacional pero, al fin y al cabo, las élites políticas cuentan con puestos de la universidad para formar parte de gobiernos autonómicos o de ministerios de Educación o Cultura. Otros ámbitos intelectuales forman parte de instituciones culturales, con lo cual pueden ser absorbidos con facilidad. El origen de Podemos fue un movimiento antielitista o populista bien entendido. Provenía de la universidad, de una serie de profesores que se organizaron para crear una especie de alternativa política. Pero si vamos viendo su evolución, acabaron siendo ministros o vicepresidentes trabajando con el partido al que se oponían. Por eso creo que esos ámbitos tienen bastantes limitaciones, aunque de ellos han surgido alternativas”.
Las alas de los sindicatos
“El ámbito sindical, durante la Transición, fue clave porque se perdieron millones de horas de cobro en huelgas. Gracias a ellos conseguimos acuerdos sociales y fiscales que no hubiéramos tenido de no haber sido por esa actividad sindical que luchó por una democracia y por una serie de legalizaciones de derechos sociales que ahora consideramos lo más habitual. A lo mejor sin ellos seríamos una excepción occidental, con una especie de democracia autoritaria y sin apenas derechos laborales. Lo sindical, desgraciadamente, hoy día es una excepción. Las tasas de afiliación sindical determinan el poder de los sindicatos y, como son bajas, los sindicatos dependen de subvenciones estatales y eso les corta mucho las alas. Pero quizá lo sindical sea la mayor representación del poder obrero. Lo mediático, lo intelectual y en cierto modo lo universitario también pueden dar lugar a experimentos que, no obstante, correrán siempre el riesgo de quedar absorbidos por el poder estatal”.
España frente a otros países
“En todos los países del sistema productivo y económico capitalista funcionan élites; en todos hay élites políticas; en todos hay élites corporativas atentas a meterse en el poder estatal para lograr subvenciones. El ejemplo de Elon Musk, colocado al frente de un departamento de Administración General del Estado, es clave. El gran magnate corporativo se mete en el Estado a adelgazar los gastos del Estado. Es un ejemplo de penetración y de puerta giratoria bestial. En Estados Unidos también hay un alto funcionariado judicial y diplomático que está luchando contra Donald Trump y eso es necesario para evitar las veleidades tiránicas. En España yo creo que el rasgo diferencial es que es una democracia más joven. Mientras en 1945 los partidos de centroizquierda y centroderecha estaban haciendo nacionalizaciones en todo Occidente para reconstruir la economía después de la caída del fascismo, en España teníamos un neofascismo o postfascismo apoyado por el Estado. Eso ha hecho que en España se construya el estado del bienestar a partir de 1977, la reforma fiscal que en los 40 hacen los británicos para sostener los gastos públicos la hacemos nosotros casi 40 años después. A lo mejor el peso elitista con pasado franquista está mucho más cercano aquí. Por ejemplo, en el origen de determinados tribunales judiciales. La Transición pudo ser menos ambiciosa, porque no viene de una derrota militar en la Segunda Guerra Mundial, sino de un proceso en el que se intenta lidiar con las élites franquistas de mentalidad más abierta, que sabían que el franquismo tenía que morir y había que crear algún tipo de democracia tutelada. Estas élites tal vez son más partidistas que las de otros países, que con el paso de las décadas han aprendido en cierto modo a ser pragmáticas. Pero con lo que está pasando en Estados Unidos tampoco podemos considerar que España sea una especie de excepción carpetovetónica, sino que es un fenómeno que ocurre de muchas maneras en otros sitios”.
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“Las élites empresariales o políticas están llamadas a chocar muchas veces. El Gobierno de Mariano Rajoy de 2011 estaba formado por ministros de las grandes corporaciones y abogados del Estado, era una obra maestra, con sectores representativos de todos los poderes. El ministro de Defensa, de las grandes empresas de defensa; el ministro de Economía, de Lehman Brothers... Pese a todo, chocaban y chocaban. Los abogados del Estado de Soraya Sáenz de Santamaría chocaban con los técnicos comerciales o con facciones del Ministerio de Exteriores. Al final, a los Sorayos se los acabaron cargando en un congreso del Partido Popular porque habían adquirido mucho poder tecnocrático y cualificado. Las élites pelean por el poder. Creo que los seres humanos, del sistema que seamos, tenemos una pasión por adquirir el poder casi mayor que el erotismo o el amor. El poder tiene un factor distributivo clave. Ignacio Sánchez Galán ha estado peleando con Florentino Pérez por el control de Iberdrola. Todas esas tramas del policía Villarejo eran por el control de grandes empresas del IBEX. Están llamadas a chocar porque compiten por el poder accionarial o político. Pero cuando hay un enemigo exterior, un enemigo de clase, como cuando surgió Podemos con el 15M, tienen suficientes valores compartidos y objetivos comunes para aparcar esas importantes peleas. Se unen para evitar amenazas regulatorias, fiscales o expropiaciones. Esa capacidad de organizarse contra la amenaza exterior está forjada a lo largo de décadas de colegios o de instituciones”.
Cómo fomentar la igualdad de oportunidades
“Para fomentar la igualdad de oportunidades y tratar de diluir o dividir ese poder concentrado tomaría las medidas contrarias a las que se están adoptando hoy día, que son el aligeramiento de lo público. Es la educación la que nos puede conducir desde perspectivas socialistas o liberales a la igualdad de oportunidades. En eso coinciden casi todos los puntos de vista. Si fortaleces las universidades, másteres públicos, programas de posgrado, si das becas a la formación para presentarte a una oposición de diplomático, técnico comercial o abogado del Estado, vas a favorecer no solo que gente de todos los sectores vaya a los puestos decisivos, sino que además los mejores talentos, independientemente de sus posiciones de partida, accedan a los puestos decisivos. Con eso, la probabilidad de que se tomen decisiones a largo plazo mejores para el país va a ser más alta. Sin embargo, si no lo favoreces, esa endogamia va a hacer que las decisiones clave miren más al grupo de referencia que a las posibilidades del país. La expansión de lo público, la buena financiación de servicios públicos, educativos, también sanitarios y sociales, no solo es clave, es imprescindible para que esa igualdad de oportunidades favorezca una diversidad social y un espíritu de servicio público. Así se evita que, después de cuatro años de inspector de Hacienda, alguien se vaya a trabajar a una asesoría fiscal, se fomenta un compromiso con lo público. Además, esas personas que llegan a la cima no solo de lo público sino también de lo privado, tendrán una identificación con el país y mejores decisiones a largo plazo”.
A favor de la diversidad social
“Todos queremos buscar lo mejor para nosotros y los nuestros, pero creo que si la trayectoria de entrada de nuestras élites universitarias, políticas, empresariales, el funcionariado, cambia y permite que más gente con talento acceda, independientemente de su clase social o de su origen, no solo la diversidad se favorecería, sino que el talento y las capacidades serían mayores. La historia de las últimas décadas de nuestras élites financieras con rescates milmillonarios se puede explicar a partir de decisiones erróneas, de relaciones corruptas, que han remitido a un beneficio a corto plazo absolutamente particular sobre el que apenas se ha debatido. Hay que hablar de cuáles son los métodos por los que la gente llega a estos puestos y de si estamos favoreciendo verdaderamente el talento. Es un debate fundamental”.