El sector audiovisual

La nueva televisión emitirá antes de otoño, apostará por la actualidad y el directo, y ya mira a las estrellas de RTVE

Javier Ruiz, Jesús Cintora, Marta Flich, Gonzalo Miró y Silvia Intxaurrondo.

El mercado televisivo nacional suma un nuevo operador. El consorcio Siete –nombre comercial del proyecto de Servicios Integrados de Entretenimiento Televisivo– ha obtenido del Gobierno, en una decisión aprobada este martes en el Consejo de Ministros, la licencia imprescindible para poner en marcha el vigésimo tercer canal privado de cobertura nacional en España.

En la elección de Siete frente a la segunda oferta presentada, la de Mediaset, pesó el criterio del “pluralismo”, toda vez que este grupo ya controla siete canales: Telecinco, Cuatro, FDF, Boing, Divinity, Energy y Be Mad.

A partir de ahora, los promotores de la propuesta ganadora del concurso tienen un plazo legal de seis meses para comenzar las emisiones. Si el calendario se cumple, la señal estará en antena antes de que acabe el otoño de 2026.

Detrás del proyecto está un grupo de cuatro inversores que se reparten el capital a partes iguales –tres de ellos son, además, accionistas minoritarios del grupo Prisa– que cuentan con el asesoramiento estratégico de José Miguel Contreras, fundador de Globomedia, uno de los artífices de La Sexta y principal accionista de infoLibre.

El primer 25% está en manos del empresario Andrés Varela, que lidera el proyecto porque es el único accionista procedente del sector televisivo. Su participación es, en todo caso, a título personal, no a través del llamado Grupo Alconaba, que es la sociedad a través de la cual él y otros socios participan en Prisa, la matriz de El País y la Cadena SER.

El segundo accionista, con idéntico porcentaje, es Diego Prieto, un empresario andaluz que estuvo vinculado al sector de las ambulancias. Otro 25% del consorcio está en manos de una sociedad integrada por personas vinculadas a Adolfo Utor, el dueño de Baleària.

El socio argentino

El capital lo completa el empresario argentino José Luis Manzano a través de su sociedad Integra Capital. Manzano es un multimillonario con negocios de todo tipo, muchos de ellos vinculados a la energía y la minería, que fue ministro con Carlos Menem en los años noventa y que en los últimos tiempos se ha hecho fuerte en medios de comunicación de su país.

Integra es, desde hace poco tiempo, la empresa de referencia de la principal emisora de televisión argentina, Telefe. Pero su entrada en Siete no se ha producido a través de ella, sino mediante la sociedad Integra Capital.

Según algunas fuentes, el plan de negocio de Siete parte de un presupuesto operativo anual de entre 20 y 25 millones de euros. Es una cifra notablemente baja para una cadena generalista de cobertura nacional —Mediaset España o Atresmedia mueven presupuestos entre diez y veinte veces superiores— y condiciona directamente el modelo de programación.

Los promotores del nuevo canal aseguran que quieren ir más allá de la TDT y presentan la cadena como la primera etapa de una plataforma de contenidos audiovisuales más amplia, cuyo territorio base será el entorno digital. De ahí que su hoja de ruta contemple una distribución a través de todas las ventanas disponibles.

La cadena prescindirá de servicios informativos, pero se volcará en la actualidad, con el directo como principal seña de identidad. Este modelo, aseguran fuentes del consorcio, es “el único que ha resistido” en el mundo y “el que ha crecido en estos años frente a las plataformas digitales” como Netflix o HBO. Esta “va a ser una tele para estar en directo hablando en todo momento de aquello que sea el tema más interesante”.

Estructura de contenidos

La estructura de contenidos se articulará en torno a tertulias, debates y programas de análisis, un formato con costes de producción sustancialmente menores que los boletines o los noticiarios con redacción propia. Los servicios técnicos serán externalizados, así como la gestión comercial, para la que los promotores del canal están considerando contratar a la empresa Pulsa.

La emisora todavía no tiene nombre. Fuentes cercanas al proceso han señalado que el consorcio no descarta llegar a un acuerdo para usar la marca CNN con el fin de dotar al canal de un perfil informativo reconocible y tener acceso a información internacional de primer nivel, si bien las negociaciones ni siquiera han comenzado.

Fuentes del consorcio ganador aseguran que la nueva cadena de televisión buscará competir por “abrirse un hueco” junto a las seis grandes nacionales dirigidas a amplias audiencias. Lo hará “con una rejilla compuesta por una programación original, de producción nacional, basada en la actualidad, en su sentido más amplio, y el directo”. Los contenidos abarcarán “todos los asuntos que puedan despertar el interés de una audiencia que busque estar al día en todo momento y a la que el canal pueda servir de referencia para entender el mundo actual en todas sus facetas”.

Para conseguirlo, el elemento determinante de la apuesta, según las mismas fuentes, “será la presencia de grandes profesionales de la comunicación al frente de cada uno de sus propios espacios” y a los que se respetará “su independencia”. Se busca potenciar “no el personalismo de sus nombres, sino la conjunción de sus diversas personalidades”.

Aunque no hay nada cerrado y, en la mayoría de los casos, ni siquiera se han iniciado las conversaciones, en el punto de mira están algunos de los principales activos de RTVE, desde Javier Ruiz a Jesús Cintora, pasando por Marta Flich, Gonzalo Miró o Silvia Intxaurrondo.

“Espacio diverso y plural”

En todo caso, la cadena asegura que no apostará “por la uniformidad generacional, estética o editorial, sino por la apertura de un espacio diverso y plural en el que cada profesional pueda desarrollar con plena independencia su propio discurso”.

Uno de los objetivos de Siete es alcanzar acuerdos con otros actores informativos en un sentido muy amplio, desde diarios digitales a plataformas y creadores de contenidos. “Tendremos que ver cómo acumular y llegar a acuerdos con todo el mundo”, señalan las fuentes de Siete consultadas por infoLibre. Alianzas que también les den acceso a información deportiva y económica.

Los promotores se proponen competir en la liga de los seis principales canales, empezando por los dos más pequeños: Cuatro (Mediaset) y La Sexta (Atresmedia). Sobre todo este último, toda vez que la composición del accionariado de Siete apunta a un perfil informativo progresista, que durante un tiempo fue el principal público de esta cadena.

No obstante, advierten las fuentes consultadas, “para hacer un canal de televisión rentable no puedes hacer un canal militante. Hacer televisión implica actualidad” no exclusivamente volcada en la política, sino con abundantes contenidos de música, cultura, entretenimiento, cocina, viajes o humor.

Con la licencia formalizada, el consorcio abre ahora la fase de ejecución. El primer nombre incorporado al proyecto es Luis Morales Losada como Production Manager, exdirectivo de Mediapro, con experiencia en la puesta en marcha de empresas audiovisuales de producción y distribución. El reto inmediato es cerrar contratos con el personal técnico y los perfiles mediáticos que ocuparán los distintos espacios, además de consolidar la estructura comercial.

Desde 1989, todos los gobiernos han convocado concursos públicos para adjudicar frecuencias de televisión privada. El nuevo canal es el resultado del último de esos procesos y convierte a España en uno de los mercados europeos con mayor densidad de canales generalistas de ámbito nacional.

Obligación legal

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El ministro Óscar López, titular del departamento de Transformación Digital, responsable del concurso, recordó este martes que la adjudicación del nuevo canal es una obligación legal derivada de la Ley General de Comunicación Audiovisual, que en su artículo 26 establece la necesidad de convocar nuevos concursos cuando exista capacidad técnica disponible.

“Eso ocurrió en el año 2005, cuando pasamos de la televisión analógica a la televisión digital”, recordó López, y “volvió a ocurrir en el año 2015, porque pasamos de la televisión digital terrestre a la televisión digital terrestre de alta definición y, por lo tanto, se volvió a comprimir la señal, volvió a haber espacio y hubo otro concurso”.

“Ahora hemos pasado de la alta definición a la ultra alta definición, que vuelve a comprimir la señal y vuelve a dejar espacio libre”. El Consejo de Ministros aprobó en marzo de 2025 el nuevo plan técnico de la televisión digital terrestre y convocó el 20 de noviembre un concurso “que se ha resuelto en tiempo y forma, con toda normalidad”, subrayó el ministro.

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