Raúl Magallón: “Debemos plantearnos qué implica que nuestros datos acaben en los Gobiernos de EEUU o China”

Raúl Magallón Rosa ejerce como profesor en la Universidad Carlos III de Madrid, en el departamento de Comunicación. Forma parte del observatorio Verifier, promovido por la Comisión Europea para analizar los medios digitales de Portugal y España y en el que participan doce universidades.

“Elaboramos informes y monitorizamos todo lo que tiene que ver con la desinformación en España”, afirma sobre un proyecto en el que colaboran con Maldita, Newtral, Verficat, o EFE. Magallón es autor de varias investigaciones sobre medios. Entre ellas su obra Updating news, información y democracia, sobre la relación entre información, periodismo y democracia. Este estudioso da su visión sobre el despido masivo de informadores en un periódico mítico, The Washington Post, cuyo lema es: “La democracia muere en la oscuridad”.

El dueño de Amazon diezma The Washington Post

“El despido de 300 periodistas del diario de Jeff Bezos lo interpreto, como todas las señales que se están reproduciendo en Estados Unidos, como un declive paulatino de la democracia en aquel país. ¿Qué objetivos tenía Jeff Bezos al comprar The Washington Post en el año 2013? Es un medio que está teniendo pérdidas y me planteo por qué ahora. La segunda cuestión es qué objetivos busca al despedir a un tercio de la plantilla desde un punto de vista de seguir protegiendo la libertad de expresión y de información en Estados Unidos”.

Pérdida de calidad democrática mundial

“En relación a la pérdida de calidad democrática, no solo en Estados Unidos, sino a nivel mundial, lo que dicen los distintos estudios es que se está viendo un declive progresivo durante los últimos 18 años. Los informes de Democracy Index, Freedom House o V-Dem lo que están diciendo es que el número de países que pueden ser considerados democracias plenas y las libertades están reduciéndose durante los últimos 18 años de manera constante. Más allá de la percepción general que tenemos de que la democracia va hacia atrás, lo que dicen los indicadores es que el retroceso es constante durante casi los últimos 20 años”.

Europa respecto a la calidad democrática 

“La cuestión europea es interesante cuando vemos, por ejemplo, los estudios de Democracy Index. Lo que vienen a decir es que la mayoría de democracias plenas que hay en el mundo están en Europa. Es decir, Europa, dentro de lo que es el mundo, es un pequeño oasis democrático; si bien es cierto que la calidad democrática de un país –y, en este caso, de lo que significa la Unión Europea– depende de la de nuestros vecinos. Si estos tienden hacia las autocracias, probablemente muchos de los efectos y las consecuencias se verán representados en los intereses que llegan a la Unión Europea. Evidentemente debemos tener cuidado con todo lo que está ocurriendo a nivel global. Pero a nivel interno de la Unión Europea están ocurriendo también cosas que son señales de alarma”.

Las redes sociales en el ecosistema político 

“Hablando del uso de TikTok y de las redes sociales, debemos tener en consideración varias cuestiones. Cuando se desarrollaron las redes sociales a principios de este siglo, entendimos que representaban la libertad de expresión digital y una forma de establecer nuevas relaciones sociales. Poco a poco vimos que no solo eran actores tecnológicos, sino que acaban convirtiéndose en actores políticos. Dentro de la esfera pública de cada país y a nivel global, las redes podían tener una importancia fundamental a la hora de definir los problemas y las corrientes de opinión política. En la situación actual que estamos viendo, ya sea con TikTok, Twitter, Facebook, las redes no son un campo de juego neutral donde la gente discute y hay una gran conversación, sino que realmente los algoritmos pueden determinar también, y esto es importante que lo entendamos, corrientes de opinión, influir en la opinión pública e incluso en las decisiones políticas y de voto de un país. Por lo tanto, tenemos que integrar e incluir las redes sociales dentro de lo que podría ser considerado la esfera pública y política de cada país”.

Mensaje contra el Gobierno de España en Telegram

“Lo que está implicando [la ofensiva del Ejecutivo contra las big tech] es una especie de discurso de los oligarcas contra todo lo que tiene que ver con la regulación. Me preocupa aún más que estos máximos propietarios de las empresas tecnológicas se conviertan en la voz autorizada y en los portavoces de la libertad de expresión y de información. En este caso, el propietario de Telegram, más que hablar de la libertad de expresión y de información, debería hablar de cómo eso puede afectar a su plataforma. Hay que tener en cuenta todos los problemas que Telegram potencia y desarrolla en relación a delitos de campañas de desinformación y en lo que tiene que ver con redes internacionales de delincuencia. Por lo tanto, lo que más me preocupa de todo esto es que los representantes de la libertad de expresión y de información sean los grandes magnates y los propietarios de las empresas tecnológicas”.

Elon Musk contra Pedro Sánchez

“En la confrontación entre el presidente del Gobierno y Elon Musk me interesan varias cuestiones. La primera, creo que, desde un punto de vista de la comunicación política, es una estrategia, en este caso por parte del Gobierno de España. Y en cierta forma consiste en internacionalizar algunos debates para posteriormente integrarlos en los debates internos de nuestro país. En segundo lugar, son declaraciones que pueden implicar un efecto cascada en otros países. Es un debate que se tiene a nivel global porque se considera que se necesitan unas soluciones que hasta ahora no se estaban tomando. En tercer lugar, sí que me interesa también el intento de influencia geopolítica por parte de Elon Musk y de las empresas tecnológicas. Pretendían que las leyes nacionales en ningún caso regularan dichas empresas y el funcionamiento de las plataformas. Así pues es un debate interesante y positivo hasta ahora”. 

Una prohibición [como la de las redes sociales a menores] tiene que venir acompañada de una delimitación clara de lo que se va a prohibir

Acceso a las redes a menores de edad

“Como media, un adolescente, según los estudios, puede pasar al año unas 1.400 horas consumiendo contenidos en redes sociales y plataformas mientras que el tiempo que pasa en el instituto con una formación reglada puede estar en torno a las 1.054 horas. Lo que no se entiende es que, más allá de la regulación, no se hayan implantado e implementado políticas de alfabetización pública, una asignatura relacionada con la alfabetización digital y algorítmica en nuestro país. Las redes sociales favorecen muchas cuestiones que son positivas en conocimiento, relaciones, nuestros hobbies, etcétera. Es importante también que nuestros jóvenes conozcan sus peligros. También hay un debate sobre la eficacia de prohibir las redes. Muchos países están intentando tomar medidas: Australia, Francia, Portugal, Suecia o Dinamarca. Una prohibición tiene que venir acompañada de una serie de cuestiones relacionadas con delimitar muy bien lo que se va a prohibir, qué redes se van a prohibir. En países como Australia ciertas plataformas y sistemas de mensajería como Telegram o WhatsApp no se están prohibiendo. La prohibición tampoco implica que los más jóvenes no se puedan saltar la medida. Hay que analizar también la edad en la que dar a un adolescente un teléfono móvil. El debate de la prohibición y de la edad de acceso a las redes sociales tiene muchas aristas y muchas consecuencias”.

Rendición de cuentas de los magnates tecnológicos 

“En relación a la posibilidad de que los propietarios de las grandes plataformas tecnológicas se sometan a una rendición de cuentas y tengan una responsabilidad jurídica, ¿por qué no en otros sectores empresariales? También hay que tener en cuenta desde el punto de vista de la economía productiva la influencia que tienen las redes sociales a la hora de crear riqueza. Me parece mucho más interesante obligar a las plataformas y a las redes sociales a que tengan equipos de monitorización de discursos de odio, de desinformación o de posibles injerencias extranjeras que el hecho de intentar establecer medidas que probablemente estén limitadas por la normativa europea y por la Ley de Servicios Digitales. Las redes sociales obtienen buenos beneficios provenientes principalmente de la publicidad. ¿Cómo repercuten estos en el tejido social de un país? Y el tercero de los debates que creo que hay que abrir ya es la cuestión de la soberanía digital. Una legislación de los gobiernos nacionales puede ser peligrosa, puede llevar a la censura y a la limitación de la libertad de expresión y de información, pero también deberíamos plantearnos qué consecuencias tiene que estemos dando nuestros datos, nuestra información, nuestras posiciones políticas y nuestra orientación digital e ideológica a las empresas tecnológicas. ¿Qué ocurriría si esos datos pudieran acabar, por ejemplo, en una Administración como la de Trump y pudiera decidir que podemos acceder o no al país o a determinados recursos? ¿Qué consecuencias puede tener que nuestros datos acaben en los servidores de los Gobiernos de Estados Unidos o de China? Tenemos que considerar posibles escenarios no deseados o no planificados sobre la implementación y la aprobación de cualquier regulación”.

La desinformación se ha convertido en un arma y en una estrategia geopolítica de primer nivel

La ultraderecha y las redes

“Hace diez, quince años, se empiezan a entender las redes sociales como un espacio que rompía con el monopolio de la opinión pública que tenían los medios de comunicación. Determinados representantes políticos ven en ellas una forma de amplificar un discurso político. Esto ocurre sobre todo en 2016 con las elecciones en Estados Unidos y el Brexit, con discursos conservadores. Poco a poco la desinformación llega a otro tipo de debates: las personas migrantes, la ciencia durante la pandemia, la invasión rusa en Ucrania. La desinformación se convierte en un arma y en una estrategia geopolítica de primer nivel. Durante la última década hemos visto cómo la desinformación se ha convertido en una disfunción más o menos normalizada del sistema. Hay determinadas narrativas, determinadas desinformaciones, que funcionan a nivel global y se adaptan a contextos locales. Un ejemplo clásico es todo lo que tiene que ver con el voto por correo y el posible fraude electoral. Apelan más a las emociones que a los hechos. El algoritmo de las redes sociales lo que hace es potenciar, privilegiar los contenidos más sensacionalistas y emocionales frente al criterio de veracidad y racionalidad. La desinformación funciona sobre todo en escenarios de incertidumbre. Las elecciones están consideradas como un momento crítico y la desinformación no solo no penaliza, sino que en muchas ocasiones favorece los intereses de aquellos que las utilizan”.

La desinformación en campaña electoral

“En relación a la protección de los procesos electorales, ha habido un avance en los últimos años. Los organismos encargados de velar por el cumplimiento y la protección de las elecciones cada vez están mejor coordinados, pero hay todavía cuestiones que pueden mejorarse. Por ejemplo, establecer mecanismos de diálogo con las empresas tecnológicas para que comuniquen a las autoridades posibles injerencias extranjeras. Por otra parte, creo que es necesario dotar a la Junta Electoral Central y a las Juntas Electorales provinciales de mayores competencias. Estamos viendo que en algunos países se empieza a utilizar la inteligencia artificial para intentar desacreditar a posibles candidatos o a posibles partidos políticos. Hemos visto en los últimos años cómo la jornada de reflexión ya no es una jornada de reflexión. Hay grupos de interés que intentan compartir contenidos falsos, sobre todo en escenarios y en elecciones donde las expectativas de los resultados no están claras. Es ahí donde los incentivos para que funcione la desinformación son mucho mayores”.

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